1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Escritos en la Facultad Nº136 >
  4. Aprendizaje en el aula taller

Aprendizaje en el aula taller

Rodríguez Peila, Aldana

(Licenciatura en Fotografía)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Aula Taller


La formación es un proceso continuo y dinámico de desarrollo de la persona, mientras que la transformación focalizaría la modificación en ese devenir: un proceso activo por el cual a través de algún tipo de acción y en ciertas condiciones se genera en el sujeto algo diferente, distinto, nuevo, a veces opuesto, con referencia a una experiencia, acto o situación inicial. (Ferry, 1997).

El aula taller es un espacio donde el aprender se basa en el hacer a partir del planteo de un problema por parte del docente, quien define las condiciones de trabajo y produce una planificación para el abordaje y resolución del mismo. 
Es un contexto caracterizado por su gran nivel de intercambio sociocultural que enriquece las propuestas de trabajo pensadas por cada estudiante. 
Los alumnos alcanzan un nivel de autoevaluación sobre la utilización de técnicas, herramientas, procedimientos realizados y habilidades requeridas, además de formar una opinión, evaluación, crítica sobre otros trabajos de sus compañeros. Los docentes se preocupan e involucran en la formación pedagógica, son los encargados de generar un conflicto, un debate, un aliento. Son un apoyo para los alumnos, son fuente de inspiración y ceden el espacio para que los estudiantes abran su imaginación a todo lo que se proyecten. 
El principal fin es poder formar a personas que sean activas, capaces de poder resolver cualquier complejidad, y cuya formación pueda ayudarles a concretar las situaciones que se vuelven difíciles. No todas las dimensiones que están implicadas en el proceso del diseño pueden ser expresadas mediante palabras; este es el caso de la fotografía, comunicar a través de la imagen visual y mostrar la mirada del otro, criticar y aconsejar para un gran resultado. 
Es importante que el estudiante pueda explicitar los significados que su producción atribuye en cuanto a sus componentes para poder entender todo lo que quiere denotar con sus imágenes. 
La apropiación de un marco teórico conceptual y un domino desarrollado del vocabulario técnico ayuda a una excelente comprensión de los procesos implicados en su hacer. Se preocupa que integre teoría, investigación y acción en un único proceso asumiendo que el diseñar implica un proceso integral en todos sus sentidos.

Evaluación 
“La educación como la luz del sol, puede y debe llegar a todos”. (Varela). 
La evaluación es una etapa del proceso educacional, que tiene por finalidad comprobar de modo sistemático en qué medida se han logrado los resultados previstos en los objetivos que se hubieran especificado con antelación, permitiendo atribuir ciertas causalidades arbitrariamente y justificar ciertas decisiones. Solo se aprende aprendiendo y cada disciplina o subdisciplina constituye un campo de excelencia, asimilando a este requisito un dominio completo de conceptos, conocimiento, métodos, habilidades y valores que, en un principio, su programa determina. La disciplina admite muchos componentes y normas variadas de excelencia dado que la cultura escolar se compone de disciplinas enseñadas por separado con el fin de desarrollar la educación de los más pequeños. La evaluación dentro de la metodología que el aula taller propone, establece una actitud del docente y de los alumnos transformadora, donde los mismos deben estar involucrados en la evaluación planteada, aunque se lleve a cabo de distinta manera en unos u otros. Para el docente existen tres tipos de evaluación: diagnóstica, verificadora y orientadora, además de la retroalimentación que se aporta para modificar o reorganizar la planificación académica establecida para el trabajo en clase. Con respecto al alumno, la evaluación es un análisis valorativo integral de su propia conducta, del aprendizaje aprendido en las áreas del pensamiento, permitiendo confirmar sus estudios a través del reconocimiento de logros y obstáculos de su proceso educacional. El desequilibrio de perspectiva hace que la escuela este más atenta a los errores que a los aciertos de los alumnos y que los equipos de evaluación externa se presten más a describir problemas y deficiencias que a resaltar valores y logros. 
“La asignación de números de manera mecánica, como es común en los procedimientos cuantitativos, no garantiza objetividad”. (Cook, 1986). La puntuación es un lenguaje engañosamente más claro, para aparentar rigor. La evaluación en el aula taller es continua y está inmersa en el mismo proceso de enseñanza, lo que permite, a través de una visión retrospectiva de la tarea realizada, confirmar o modificar las maneras de actuar. En consecuencia, la evaluación no solo forma parte del proceso de enseñanza aprendizaje sino también es un aprendizaje en sí mismo. El sistema de evaluación propuesto por el aula taller consta de autoevaluación cuando el alumno toma conciencia de su situación en cuanto al aprendizaje establecido, teniendo la decisión de reactivar su rendimiento o no, permitiendo la transformación de la matriz de aprendizaje ya que le posibilita al alumno un reconocimiento de logros y obstáculos de conocimiento, junto a la relación con sus pares. El progresivo autoconocimiento es causa y consecuencia de una autoevaluación. Otra forma reconocida es la coevaluación, la cual se da entre los mismos alumnos, quienes evalúan los logros y las posibles dificultades aparecidas en el proceso de enseñanza – aprendizaje. Implica una mayor responsabilidad por parte del grupo de estudiantes y un análisis más profundo del juicio crítico reflexivo. 
Como última instancia, la heteroevaluación es un instrumento utilizado por el propio docente capaz de evaluar el aprendizaje que se ha producido, permitiendo conocer de manera completa el proceso de enseñanza – aprendizaje. Para que la evaluación sea efectiva, el profesor debe llevar un registro de las actividades individuales y grupales de los alumnos.

Experiencia 
A partir de la observación de 15 clases en la cátedra Diseño de Imagen y marcas – F proyectada por la profesora Tali Elbert durante el primer cuatrimestre del año 2016, se desarrolla una descripción de las características destacadas de las clases. 
Las prácticas forman parte de un espacio de intercambio, procesos de comunicación y negociación constante. 
Se requiere de una configuración espacial coherente con las prácticas pedagógicas que se planifican desarrollar. Cuenta con un espacio grande, mesas rectangulares amplias y una excelente luz natural proveniente de un ventanal, aparte de su apoyo con luz fluorescente. Un diseño adecuado de trabajo facilita el intercambio y la exposición de los alumnos. 
La estrategia pedagógica ayuda a la creación de un clima a cargo del docente, quien promueve un planteamiento de respeto, confianza, donde el error y la crítica son bienvenidos como oportunidad de aprendizaje. Hay un clima de trabajo relajado, distendido y las correcciones de proyectos de alumnos se realizan en cada una de las fechas a través de la conversación y muestra de material.
El docente debe pensar una consigna para un grupo de personas. Haciendo una evaluación previa de los conocimientos de los alumnos, genera bibliografía que es un apoyo útil para la imaginación de los alumnos. 
El desarrollo de la consigna debe generar debate, investigación y una fuerza explicita de superación hacia los receptores de la misma. 
La consigna debe ser clara, planteada en etapas, debe poseer los tiempos de desarrollo, fechas de puestas en común, correcciones y entregas, así también como la forma de presentación. La profesora Elbert, es muy específica con estos temas. Repitente como ninguna, comunica a los alumnos todos las características planteadas anteriormente aparte de promover a la compra del módulo donde la guía de trabajos prácticos esta en primera plana, recalcando de manera detallada todos los requisitos necesarios para una correcta entrega. 
La tarea auténtica de esta cátedra es, mediante la realización de los trabajos prácticos y la elección de un tema de forma libre, obtener como resultado una serie fotográfica. 
En las primeras entregas, la duda de los temas estaba presente y empezando a conocer a los nuevos alumnos según sus conocimientos y gustos en el pasar de las clases, se termina definiendo un concepto que recorrerá todo un cuatrimestre para formar algo grande. 
Los alumnos tenían que mantenerse al tanto de la planificación y las fechas, todas las clases tenían entregas, donde al llegar a clase explayaban su material sobre una mesa y contaban sobre lo que se había trabajado. 
Así, con el pasar de las semanas, y mediante las innumerables salidas fotográficas que realizaron, comenzó este debate abierto a la opinión y mejora de los trabajos. 
La docente, consciente de las diferentes situaciones, genera un conflicto bien argumentado con el fin de fomentar un aprendizaje profundo y significativo, donde los estudiantes se reorganizan y amplían su mente para construir nuevos conocimientos. 
La profesora incluye dentro de la planificación una cantidad de autores nacionales que abren la cabeza de los alumnos a la realidad que los rodea de manera cercana, mostrando información, relatando sobre lo que visualizaban y las experiencias que logró conseguir, dando el espacio para que los estudiantes opinen sobre ello y así producir un polémico debate que genera un excelente clima áulico. 
La evaluación es una etapa muy importante, donde los docentes estimulan y promueven a la reflexión sobre las enseñanzas impuestas para reconocer fortalezas y debilidades. 
El icónico instrumento dentro de la enseñanza del diseño es el proyecto mismo del alumno presentado, evaluando el proceso, el producto final y la reflexión que se desarrolla en el final de la cursada. 
Según Perrenound (2008) 

La evaluación esta asociada a la elaboración de jerarquías, la nota se convierte en un mensaje que le informa al alumno lo que le puede suceder y no lo que sabe y lo que debería modificar, certifica los aprendizajes a terceros (acreditación), se basa en los errores y los sanciona.

Este argumento planteado por dicho autor no es nada parecido a lo que el aula taller trata de implementar. La nota numérica no es precisa, es solo un número que notifica, según el profesor, el avance o retroceso del proyecto que el alumno llevo a cabo, sin una explicación natural. 
En cambio, según Anijovich (2010) los criterios de evaluación deben tener relación con la consigna, objetivos y propósitos planteados inicialmente para promover claridad en la misma; además, el docente, tiene que tener en claro que todo estudiante es diferente y tiene sus propias representaciones sobre la disciplina. 
La evaluación consiste en detenerse para reflexionar sobre la acción realizada. Hacia el final, los alumnos lograban argumentar sus series fotográficas a través de los gustos, experiencias, sentimientos, opiniones; un ida y vuelta colectivo que aportó para darle un orden a sus fotos, explayando los conocimientos técnicos y significativos, incorporando también referencias de autores con similitudes en su resultado final. Nunca esta instancia es el fin último de los procesos. El fin último es el aprendizaje que recorrieron los alumnos y la evaluación es solo una estrategia del docente o de la institución para generar un ámbito de reflexión, ajuste y conocimiento. Calvino es uno de los responsables de incluir la visibilidad en el proceso pedagógico:

Si he incluido la visibilidad en mi lista de los valores que se han de salvar, es como advertencia del peligro que nos acecha de perder una facultad humana fundamental: la capacidad de enfocar imágenes visuales con los ojos cerrados, de hacer que broten colores y formas de alineamiento de caracteres alfabéticos negros sobre una página blanca, de pensar con imágenes. (1988).

Esta característica es pertinente en los estudiantes en el final como en el principio del proceso, permitiendo a la comunidad académica y a la sociedad recurrir a fuentes de primera mano, evaluar el estado de situación académico y fomentar así la generación de discursos sobre la producción del trabajo y darle un sentido teórico a la práctica.

Conclusión 
Esta reciente metodología propone una serie de ventajas no solo para el alumno, sino también para el docente que la aplica. Los alumnos producen una evolución de sus conocimientos, permitiendo la comunicación de sus pensamientos estableciendo un logro de formación integral como persona dentro de un grupo, reencontrándose consigo mismo y exponiendo frente al resto su opinión de manera correcta y respetuosa. 
El docente se sumerge en un mundo abierto a nuevos conocimientos, un aprendizaje de parte de sus propios alumnos y las motivaciones que expresar, estableciendo nuevas relaciones afectivas, participando activamente con sus pares, para darle un espacio a los puntos de vista que presentan los chicos. 
Además, puede redescubrir el placer de la enseñanza, ya que dentro del aula taller brinda un espacio donde el docente y los alumnos aprenden y todos enseñan, tomando un contacto directo, viendo a primera vista con sus ojos lo que esta presente en ese momento, y siguiendo con su imaginación para futuras propuestas en el porvenir. 
Este lugar es donde el alumno logra dominar herramientas: expresarse oralmente, evitar miedos a preguntar y responder, demandas a su creatividad a través de los instrumentos propuestos que posibilitan el aprender a ser y “aprender a dejar a otro que sea para que juntos aprendan a vivir.

Referencias bibliográficas 
Bongarrá, C. (2010). El aula taller como estrategia de enseñanza. Disponible en:http://fido.palermo.edu/ servicios_dyc/publicacionesdc/vistadetalle_articulo. php?id_articulo=257&id_libro=128. 
Caram, C. (2015). Pedagogía del diseño: el proyecto del proyecto. (p. 59- 70). Buenos Aires: Argentina. 
El aula taller: una modalidad operativa del aprendizaje. Disponible en: www.pedrogoyena.edu.ar/aula_taller.ppt 
Romero García, J. (2008). El aula taller: metodología para la enseñanza y el aprendizaje de la geografía. Estado del arte y consideraciones para su aplicación. Medellín. Disponible en: http://ayura.udea.edu.co:8080/jspui/bitstream.pdf

Resumen: El aula taller es un proceso de aprendizaje donde las acciones prácticas, la teoría y la investigación son sus tres importantes puntos de interés. Enseña una metodología donde el intercambio es el protagonista, un ida y vuelta entre la relación alumno – docente. 
El estudiante es el encargado de estar abierto al aprendizaje que impone este método, un contaste intercambio con sus compañeros y un docente abierto a nuevas miradas e incentivado a volar con su imaginación. 
El docente tiene el principal rol de plantear, a través de la tarea auténtica, un conflicto, para poder generar un debate y mantener un clima donde los alumnos interactúen, reflexionen y opinen siempre. 
La facultad, como institución, fomenta la visibilidad de los trabajos de los alumnos, luego de realizar la evaluación de los mismos. 
Este último puede ser manejada para servir los intereses de un evaluador, en forma y momento determinante con los elementos que considere oportunos para utilizarla en los finales que su particular interpretación aconsejen.

Palabras clave: aula taller – metodología- proceso de aprendizaje - intercambio – prácticas - teoría - investigación - evaluación - visibilidad.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


Aprendizaje en el aula taller fue publicado de la página 115 a página118 en Escritos en la Facultad Nº136

ver detalle e índice del libro