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Aprendizaje significativo

Torres Toranzo, Sofía Juliana

(Diseño Textil y de Indumentaria)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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“Enseñar no es transferir conocimiento,
sino crear las posibilidades para su propia
producción o construcción”. (Freire.).

El aprendizaje es significativo cuando los contenidos son relacionados de modo no arbitrario y sustancial con lo que el alumno ya sabe. Tal como sostiene David Paul Ausubel (Nueva York, 25 de octubre de 1918 – 9 de julio de 2008), importante psicólogo y pedagogo estadounidense: “Por relación sustancial se entiende que las ideas se relacionan con algún aspecto existente específicamente relevante de la estructura cognitiva del alumno, como una imagen, un símbolo ya significativo, un concepto o una proposición”. (1983, p. 18).
El preconcepto, factor que afecta al aprendizaje significativo, es un término utilizado en diversas ciencias sociales que puede adoptar distintos sentidos aunque semejantes. Generalmente, hace referencia a un concepto previo o una idea preconcebida. Mayormente, suele estar acompañado de una crítica, ya sea positiva o negativa, respecto de una situación o de un individuo sin disponer de información previa suficiente para hacerlo. En pedagogía, fundamentalmente en la teoría que sostiene Ausubel, el preconcepto se define como una representación que posee el alumno sobre algún aspecto de la realidad, y que constituye el punto de partida en el proceso de aprendizaje para la asimilación de los verdaderos conceptos. No hay un consenso en la utilización del término, y diferentes autores utilizan en su lugar otros con el mismo significado: "ideas previas", "concepciones alternativas", "teorías implícitas". (Ausubel, 1983). 
En la actualidad, es muy común encontrar alumnos hablando de estas ideas previas acerca de los profesores. Los estudiantes buscan recomendación de otros más avanzados en la carrera. Están ansiosos por conocer la experiencia de otros, necesitan saber a que se someterán, Muchos buscan tener una cursada amena y pasajera, y otros un poco más de exigencia, que les demande un poco más para desafiarse a sí mismos. También se encuentran aquellos que siguen a la masa y que se anotan en cursadas con determinados profesores sin tener demasiadas nociones de antemano. 
No importa cual sea el caso, el alumno siempre busca transitar cada nuevo reto de la mejor manera posible. Las formas de adquirir conocimiento y de concebir un aprendizaje son muy diversas. Puede pasar en algunos casos que una materia se haga tediosa, exija mucho por parte del alumno, sea desgastante y entonces este decida darla de baja, optar por cursarla más adelante, o con otro profesor. Sin embargo, cuando hay estímulo por parte del alumno a participar, discutir, analizar y reflexionar, motiva al profesor a que su desempeño sea más eficaz, eficiente y efectivo. Ambos, alumno y docente, se sienten cómodos, seguros y preparados para que se lleve a cabo el aprendizaje significativo. Para que esto suceda el material de aprendizaje debe poseer un significado en sí mismo, es decir, sus diversas partes deben estar relacionadas con cierta lógica y el material debe poseer en su estructura de conocimiento ideas inclusivas con las que pueda relacionarse. Para Ausubel: “es necesario tender un puente cognitivo entre ese nuevo concepto y alguna idea de carácter más general ya presente en la mente del alumno”. Este puente cognitivo recibe el nombre de organizador previo y consiste en una o varías ideas generales que se presentan antes que los materiales de aprendizaje propiamente dichos con el fin de facilitar su asimilación. (1983, p. 37). 
Lo contrario al aprendizaje significativo es definido por el pedagogo como aprendizaje mecánico o memorístico, que hace que la nueva información no se vincule con la noción de la estructura cognitiva, dando lugar a una acumulación absurda, que se olvida rápidamente. Desde un punto de vista pedagógico, este aprendizaje mecánico es rechazado por el aula-taller. En este ámbito, se busca enseñar y, sobre todo, aprender mediante la realización de “algo” que se lleva a cabo conjuntamente, en grupo. El taller es un aprender haciendo en el que los conocimientos se adquieren a través de una práctica sobre un aspecto de la realidad. El abordaje debe ser globalizante; se debe obtener el conocimiento desde múltiples perspectivas, al mismo tiempo que se establecen relaciones con algunos aspectos de los conocimientos ya adquiridos. (Ander-Egg, 1991). 
Es crucial que los estudiantes puedan reconocer el proceso del aprendizaje significativo. Muchas veces, tras el agobio de cuatrimestres duros es difícil hacer un análisis y darse cuanta de lo aprendido. Puede suceder, que recién una vez aprobada la materia y su final, o años más tarde puedan transferir esos conocimientos en otras situaciones y entonces darse cuenta de que el esfuerzo en aquel entonces valió la pena. 
Durante mucho tiempo se consideró que el aprendizaje era sinónimo de cambio de conducta, sin embargo, se puede afirmar con certeza que el aprendizaje va más allá; conduce a un cambio en el significado de la experiencia. Ésta no solo implica pensamiento, sino también afectividad y únicamente cuando se consideran en conjunto se capacita al individuo para enriquecer el significado de la misma. 
La Universidad de Palermo cuanta con un Programa de Asistentes Académicos que permite dar un marco pedagógico de referencia que guía y contiene a los estudiantes que se inician como asistentes de cátedra en la docencia universitaria. Le brinda al alumno los lineamientos pedagógicos y las herramientas básicas que le permiten tener un sustento teórico/ práctico en el desempeño de esta tarea. El profesor pueden ofrecerle a determinados alumnos la posibilidad de ser asistentes de su cátedra o pueden estos últimos tomar la decisión de ser asistentes de alguna materia tras haberla cursado. Su principal objetivo es trabajar sobre la construcción del conocimiento para poder organizar una clase, desarrollar una teórica simple, seleccionar y emplear recursos de aula, crear instrumentos de evaluación y redactar criterios de evaluación. Este Programa está pensado en función de las necesidades que debe cubrir un asistente en un estadio básico de desempeño en aula, y en relación a la asistencia académica que debe brindar a un profesor responsable del área. 
Es muy distinta la experiencia de cursar una materia por primera vez que la de ser asistentes una vez atravesada dicha etapa. Es muy enriquecedor, tanto en lo personal como en lo pedagógico. Se ponen en acción los conocimientos previos y se consolidan. Se descubren nuevas facetas, se aprende a explicar y se comparten saberes que el otro no posee. Este proceso es sin dudas muy beneficioso tanto para el asistente como para el alumno. El asistente académico puede ubicarse en el lugar del alumno, entender sus inquietudes y principalmente su preconcepto; generalmente el asistente al cambiar de perspectiva modifica ese concepto previo. Es capaz de ver todo de otra manera, reconoce el proceso de su aprendizaje significativo. No transfiere conocimiento sino que crea las posibilidades para la producción del mismo (Freire 2008). 
Se estima que los alumnos con asistentes que han cursado recientemente la materia, logran adquirir más rápidamente los conocimientos. Se sienten confiados y se animan a preguntar y a sacarse dudas. Al ser pares, encuentran en el asistente un “confidente”, un intermediario con los docentes. El asistente estimula y asesora, si bien el aprendizaje está sobre la ense- ñanza este no se logra sin antes haber reflexionado. 
En conclusión, el aprendizaje significativo se caracteriza básicamente por la interacción entre nuevos conocimientos y aquellos específicamente relevantes ya existentes en la estructura cognitiva del aprendiz. Para lograrlo, el alumno debe presentar una predisposición para aprender despojada de preconceptos negativos o sin fundamentos. Cuando llega una nueva información esta puede ser asimilada en la medida que se ajuste bien a la estructura conceptual preexistente. Se puede entender como proceso constante de conceptualización, adaptación, vivencias y reflexión. Ausubel menciona en el epígrafe: “Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría que el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente”. (1983, p. 1).

Referencias bibliográficas: 
Ausubel, D., Novak, J. y Hanesian, H. (1983). Psicología Educativa: Un punto de vista cognoscitivo (2ª ed.). México: Trillas. Ander-Egg, E. (1991). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de la Plata. 
Freire, P. (2008). Pedagogía de la autonomía: saberes necesarios para la práctica educativa. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.

Resumen: El aprendizaje es significativo cuando los contenidos son relacionados de manera sustancial con lo que el alumno ya conoce, es decir, con algún aspecto existente específicamente relevante de la estructura cognitiva, como una imagen, un símbolo, un concepto o una proposición. El preconcepto constituye el punto de partida en el proceso de aprendizaje. Éste permite una retroalimentación entre el alumno y el asistente y ambos salen beneficiados en el transcurso de la asimilación de los verdaderos conceptos.

Palabras clave: aprendizaje significativo - estructura cognitiva – preconcepto - aprendizaje mecánico - asistencia académica.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Mariángeles Pusineri. Año 2016.


Aprendizaje significativo fue publicado de la página 138 a página140 en Escritos en la Facultad Nº136

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