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El color en el diseño de interiores

Aguirre Escárcega, Fausto Enrique

Actas de Diseño Nº25

Actas de Diseño Nº25

ISSN: 1850-2032

XIII Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” IX Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño

Año XIII, Vol. 25, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Resumen:

El color, por su cualidad, es considerado dentro del diseño de interiores como el elemento más destacado pues es la pieza clave para la funcionalidad de dicha disciplina, ya que su correcta aplicación permite crear la atmósfera y el ambiente deseados en cada habitación. La funcionalidad del color radica en su permisividad para visualizar las características tridimensionales del espacio, el manejo de las sensaciones que se pretenden generar, su integración al espacio y en el impacto visual que éste tendrá sobre el espectador.

Palabras clave: Color - Diseño de Interiores - Funcionalidad - Espacio - Sensación.

Es necesario saber el significado de la palabra color de una manera técnica, pero es más importante aun saber qué es el color y cuál es su actividad a desempeñar. “La complejidad de la ciencia del color resulta desconcertante. Durante siglos se creía que el espectro era algo sencillo y que los colores podían dividirse fácilmente en categorías y esquemas” (Banks y Fraser, 2005, p. 6). Principio muy alejado de una definición actual sobre la palabra color. Por otra parte, Brusatin (1987), basándose en los estudios de Isaac Newton, hace una recapitulación de la historia del color:

El estudio del color es un tema muy antiguo, tratado desde la época de Isaac Newton cuando éste elaboró una tesis como apoyo a la percepción científica de los colores a través de un principio de materialidad absoluta, basado en fenómenos como el arco iris, los reflejos en las copas de cristal y la irisación en las burbujas de agua jabonosa. Así todos los objetos con cuerpos transparentes fueron relacionados con el fenómeno de la refracción de la luz y con la forma de catalogar los colores del espectro solar (rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, azul turquesa y violeta) conocido esto como disco rodante de Newton.

Así mismo desde Aristóteles a Descartes, y hasta los hombres de la ilustración que han propuesto un sistema abierto de sugestiones y de percepciones, muchos nódulos del discurso filosófico han estado relacionados con el material del color (…). (p. 26)

El color no es sólo esa cualidad física que está presente cuando existe luz y se tienen los ojos abiertos, que puede desaparecer en un parpadeo o al anochecer. “El color es la forma más inmediata de comunicación no verbal” (Ambrose y Harris, 2006, p. 6). Esta definición engloba perfectamente la realidad de la palabra color, al nacer y abrir los ojos lo que vemos inmediatamente es color, el cual probablemente podría ser el rojo, para después dar paso a una infinita variedad de él, pero también es muy cierto que el término color no puede tener solamente una definición, al hablar de color se abre un abanico de teorías y un sinfín de conclusiones. 

Cuando se trata del color, no es posible dejar de lado el tema de la percepción; se le denominará color a todo aquello que vemos gracias a la relación que nuestra mente haga sobre éste. Es decir, que “un color, o una composición en color puede tener un significado muy distinto según quien lo mire. Podríamos decir que el color no sólo se forma en el ojo sino también en el «yo»” (Banks y Fraser, 2005, p. 10)

Los autores Ambrose y Harris (2006) hacen mención de un punto muy importante:

El color es quizás el primer elemento que registramos cuando vemos algo por primera vez. Nuestro condicionamiento y desarrollo cultural nos lleva a realizar asociaciones instintivas según los colores que vemos, lo que nos da una idea de cómo debemos reaccionar ante un objeto o diseño que los incorpore. (p. 11)

El término color además de entenderse como una invención, algo relativo, su influencia en la sociedad actual tiene una connotación tanto positiva como negativa, que puede provocar todo un estilo de vida. Por esto es necesario llevar el concepto color más allá de sólo una apreciación óptica y adentrarse en un enfoque psicológico, visualizándolo como una herramienta de información que “(…) afecta a los sentidos, la apariencia, el estado de ánimo, incluso el comportamiento”. (Sutton y Whelan, 2006, p. 48)”. Ambrose y Harris (2006) plantean que:

Hemos desarrollado una cierta comprensión del color que nos lleva a reaccionar ante él de forma instintiva, en parte porque de ello dependía la supervivencia de nuestros antepasados, que a partir del color sabían qué comer o evitar. Ningún otro elemento del diseño permite representar ideas y emociones como el color. (…) Por todo ello, el color es un aspecto importante del diseño contemporáneo. Todos tenemos preferencias innatas que afectan a nuestras decisiones relativas al color, y estamos sujetos a las normas culturales y a las connotaciones del uso del color a nuestro alrededor. (p. 6)

El color dentro de un interior tiene la cualidad de poder modificar el espacio, de crear sensaciones y reacciones de quien lo habite, es el máximo representante al momento de querer crear un ambiente. Es tanta su importancia, que su buen uso, o por el contrario, su mal uso, generará el agrado o desagrado por estar ahí. “Muchas de las asociaciones habituales que se establecen con los colores pueden afectar al diseño de un espacio: el rosa con un ambiente femenino, por ejemplo; el blanco con la pureza o la inocencia” (Gibbs, 2006, p. 100).

El color nos lleva a fuertes reacciones psicológicas, pero también es el auxiliar al momento de corregir los espacios, mostrarlos más confortables y acogedores e incluso volverlos visualmente más espaciosos. Por ejemplo, en un espacio pequeño, es recomendable aplicar colores neutros para dar la sensación de que el espacio es más grande e incluso haciendo composiciones de contraste en los colores empleados dentro de la habitación con el fin de enfatizar la altura del lugar o resaltar aquello que sea considerado el foco de interés. Es tanto el poder que ejerce el color dentro de un diseño interior, que tiene la cualidad de crear un impacto emocional.

El color es una herramienta esencial (…); por ello, antes de decidir el o los tonos que se usarán es conveniente analizar las opciones posibles de acuerdo con las propiedades del terreno y del clima, en aras de poder aplicar una armonía de color que esté en comunión con el entorno o una gama que marque un contraste con éste. (de Haro, 2005, p. 18)

El color no es sólo una herramienta estética, el color para un espacio está influenciado por el contexto y la armonía que establecerá con el mismo. 

En las obras arquitectónicas la relación entre forma y color, por una parte, y entre los vanos y los muros, por la otra, son factores determinantes del diseño. Mientras que el color de los muros distingue a una casa, las tonalidades cambiantes que éstos tienen por efecto de la luz a lo largo del día, aunadas a las sombras, reflejos y transparencias ocasionadas por los vacíos, así como la iluminación nocturna que se desborda por ellos, crean, tanto de día como de noche, un juego dinámico de colores que multiplica el interés espacial (...) (de Haro, 2005, p. 34)

Difícilmente se podrá pensar solo en color sin asociarlo a una imagen, por lo cual, toda propuesta cromática se tendrá que apoyar en un contorno, para obtener un resultado funcional y con él poder generar reacciones y sensaciones a través de un esquema conceptual haciendo uso de la percepción. Asimismo Sanz (1993), observa que:

La figura visual es una impresión sensorial compleja, ya íntimamente relacionada con la forma del contorno y no con la forma paradigmáticamente cromatológica. Su percepción está asociada a la del contraste, (…) que en el enfoque gestáltico se ven agrupados en torno a las leyes de pregnancia, similaridad, proximidad y buena continuación, así como afectados por las características de la percepción «figura-fondo». (p. 157)

El color es un elemento fundamental en la composición. Sin embargo, al utilizar tonalidades similares, es casi imposible detectar estas diferencias. Aunque si utilizamos formas distintas, nos será posible identificarlas de inmediato. Pero esto no significa que el color carezca de importancia, el color como se ha venido diciendo, es el contacto visual más grande que tiene el ser humano con el entorno: antes de analizar formas, se ven los colores aunque estos estén dentro de la forma y no se logren pensar sin ella. El contacto directo con el color lleva a un registro emocional y la forma será vista desde una perspectiva funcional. El color sujeto a la contingencia de la forma asume su magnificencia y simbolismo innato así como lo acentúa, por ejemplo; no es lo mismo ver un punto rojo sobre determinada superficie a ver una superficie completamente de color rojo, en el primer caso podremos identificar inmediatamente la forma sin tener al color como protagonista a diferencia del segundo caso cuando el color se impone ante cualquier forma, volviéndose el principal atractivo visual.

La trascendencia del color en la percepción visual se evidencia a partir de que todo aspecto visual debe su existencia a la luminosidad y el color. Cuando se distingue entre una forma y otra o entre fondo y figura, es por un efecto de contraste o de interacción del color o de la luminosidad. De tal manera que el color constituye un elemento básico para la discriminación visual. (Ávila y Prado, 2006, p. 67)

Por otra parte, el color dentro del diseño de interiores es visto como un factor de distinción y de personalidad, pero también como aquel conducto de confort en los espacios. “El color (…), influye en la sensación que se transmita del espacio y es parte de su personalización” (de Haro y Fuentes, 2005, p. 38).

Al decir que el color dentro del diseño de interiores es un factor de distinción, habrá que realizar un recorrido histórico de cómo el color ha sido protagonista en los estilos decorativos, siendo empleado desde épocas primitivas donde los nómadas decoraban sus cuevas a bases de pinturas rupestres con el fin de hacer más agradable su entorno. Entonces el color no puede ser visualizado en la decoración o el interiorismo simplemente como una moda, aunque en efecto, diferentes colores pueden ser vistos como representativos de una época. Por ejemplo, en la época Medieval los colores que eran empleados se encontraban dentro de la familia de los neutros, utilizando principalmente el color beige y el negro para lograr contrastes y como remate visual en accesorios y luminarias empleaban el color dorado y el rosa.

En la época del Renacimiento, los colores empleados en los espacios interiores estaban cargados hacia la gama de los rojos, azules, verdes y dorados, principalmente en los estilos Elizabethan, Tudor y Jacobino, mientras que para realzar el mobiliario eran empleados colores vivos y brillantes como los amarillos intensos. 

Otros movimientos decorativos en los que el color fue uno de los recursos más explotado en la composición del espacio, son los estilos Reina Ana y Georgiano, que florecieron en la época de la elegancia en el siglo XVIII. Éstos empleaban colores intensos y oscuros en los muros; verdes, marrones y grises para accesorios, mientras que en el recubrimiento del mobiliario y cortinajes añadían rojos, azules y dorados.

Dentro de la época del Barroco y Rococó –siglo XVII principios del XVIII– se encuentran los estilos decorativos de los Luises, aquí los colores que predominaban en los interiores eran los dorados, los azules y lilas, siempre buscando la ostentosidad dentro de sus composiciones, al igual que en el estilo Chippendale.

Los colores neoclásicos en la Inglaterra del siglo XVIII, por ejemplo, eran los verdes pálidos o medios, el lila, el melocotón, las tonalidades opalescentes y una gama más fuerte de azules, rosas y terracotas; entre los colores asociados con el estilo colonial americano se encuentran el ocre amarillo, el azul verdoso, el rojo sangre y el azul verdoso intenso que se han combinado generalmente con el siena oscuro. (Gibbs, 2006, p. 101)

Es necesario señalar como en todos los estilos decorativos se buscó la saturación del color, este recurso fue desapareciendo con estilos como el Regencia e Imperio a partir de la década de 1790, donde las propuestas eran más neutras y equilibradas similares a épocas actuales donde el interiorismo está marcado por estilos contemporáneos y el minimalismo, que busca la reducción de todos sus componentes, entre ellos el color, evitando saturar de manera visual el espacio, utilizado tonalidades neutras y sólo, en algunos casos, utilizando elementos en un color más llamativo, con el fin de crear contrastes visuales. 

El estilo Zen que busca el equilibrio por medio de la simplicidad, con una tendencia a los tonos neutros al igual que la corriente estilística loft. El estilo oriental busca crear tendencias empleando composiciones armónicas aplicando colores complementarios. Un ejemplo de una composición armónica en todo su esplendor es la tendencia del shabby chic que puede describirse como el clásico actual (este estilo decorativo nace en Gran Bretaña al ser utilizado en las casas de campo, el estilo shabby chic se caracteriza por su tendencia ecléctica al mezclar objetos antiguos con contemporáneos. La paleta de color empleada en esta corriente es de tonos pasteles con inclinación a la gama de los blancos). 

A manera de conclusión podemos decir que el color, no sólo se utiliza como elemento representativo para cada estilo decorativo, pues se identifica una amplia gama de colores pertenecientes de cada época. Es importante estudiar cada tono de color, identificar el efecto que provoca en el usuario y determinar cuál es recomendable para utilizar en cada espacio de acuerdo a las características de quien lo habite, de la iluminación natural y de la orientación de los espacios. 

En el diseño de interiores invariablemente, se cuida la armonización de los elementos del espacio. En este caso, el color, es empleado dentro de una secuencia del diseño consciente, logrando la armonía de los espacios interiores; es uno de los recursos que deben coincidir en la totalidad del ambiente de la habitación, teniendo en cuenta el análisis del entorno para identificar los rasgos de la conceptualización que se busca alcanzar en la sensación del espacio. 

Dentro del interiorismo, las composiciones armónicas son utilizadas en casi todas las tendencias estilísticas decorativas a finales del siglo XX y principios del siglo XXI. El caso del estilo minimalista, en el que se busca la adaptación y la asociación de los elementos empleados dentro de un espacio, en cambio, el estilo Zen o el estilo loft que buscan el equilibrio por medio de la simplicidad.

Bibliografía 

Ambrose, G. y Harris, P. (2006). Color. Barcelona, España: Parramón. 

Ávila, R. y Prado, L. R. (2006). Factores ergonómicos en el diseño. Percepción visual. Jalisco, México: Universitaria. 

Banks, A. y Fraser, T. (2005). Color: la guía más completa. Köln, Alemania: Taschen. 

Brusatin, M. (1987). Historia de los colores. Barcelona, España: Paidós Ibérica. 

De Haro, F. y Fuentes, O. (2005). Ideas. Casas. México, D.F.: AM Editores. 

Gibbs, J. (2006). Diseño de Interiores, Guía útil para estudiantes y profesionales. Barcelona, España: Gustavo Gili. 

Sanz, J. C. (1993). El libro del color. Madrid, España: Arte, Alianza Editorial. 

Sutton, T. y Whelan, B. (2006) La armonía de los colores. Barcelona, España: Blume.

Abstract:

The color, for its quality, is considered within the interior design as the most outstanding element as it is the key piece for the functionality of said discipline, since its correct application allows creating the desired atmosphere and ambiance in each room. The functionality of color lies in its permissiveness to visualize the threedimensional characteristics of space, the handling of the sensations that are intended to generate, its integration into space and the visual impact it will have on the viewer.

Key words:

Color - Interior Design - Functionality - Space - Sensation.

Resumo:

A cor, por sua qualidade, é conceituado dentro do design de interiores como o elemento mais destacado pois é a peça chave para a funcionalidade de dita disciplina, já que seu correto aplicativo permite criar a atmosfera e o ambiente desejados na cada habitação. A funcionalidade da cor arraiga em sua permissividade para visualizar as características tridimensionais do espaço, o manejo das sensações que se pretendem gerar, sua integração ao espaço e no impacto visual que este terá sobre o espectador.

Palavras chave:

Cor - Design de Interiores - Funcionalidade - Espa- ço - Sensação.

(*) Fausto Enrique Aguirre Escárcega.

Maestro con mención honorifica en Diseño Holístico por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, (México). Desde 2010, docente e investigadora adscrito como PTC a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, (UACJ), Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte, (IADA), Departamento de Diseño. Perfil PROMEP (México, 2011-2014). Certificación docente UACJ (Modelo pedagógico UACJ, 2010).


El color en el diseño de interiores fue publicado de la página 44 a página47 en Actas de Diseño Nº25

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