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Diseño natural. El diseño industrial como promotor de la equidad y no como diferenciador social

Alonso Villamizar Sarmiento, Hernan

Actas de Diseño Nº25

Actas de Diseño Nº25

ISSN: 1850-2032

XIII Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” IX Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño

Año XIII, Vol. 25, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Resumen:

La creación de objetos es una actividad inherente al ser humano. Ésta además de contribuir con su evolución, confiere características a los grupos sociales, aportando a su identidad cultural. Esto se refleja en una relación directa entre el estatus social del sujeto dentro de su colectividad, con el volumen de objetos que éste posea, demarcando e incrementando las diferencias socio-económicas y etiquetando a las comunidades.

Actualmente el diseñador como encargado de la configuración de productos industriales, debe concientizarse de esta realidad asumiendo el reto de no solo diseñar por el diseño, si no de diseñar en beneficio del desarrollo social.

Palabras clave: Biónica - Equidad social - Forma - Función - Mercadeo.

Es bien conocido por todos gracias a la teoría de la Selección Natural de Charles Darwin, de cómo los organismos naturales modifican sus formas de generación en generación persiguiendo dar solución a unas necesidades muy específicas, por supuesto entendiendo “formas” en este caso como estructuras anatómicas, de éste modo dando explicación a la evolución de los seres vivos; y si se hace una analogía con la teoría del Diseño Funcionalista impulsada por Louis Henry Sullivan, estas formas naturales se podrían catalogar objetivamente como bellas formas. Hay grandeza en esta concepción según la cual la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un reducido número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, una infinidad de las formas más bellas y portentosas. (Charles Darwin, 1859)

La funcionalidad 

Desde hace 3.500 millones de años, los organismos naturales han perfeccionado sus formas siempre al servicio de la función; las formas exitosas perduran y son heredadas, en contraste con las formas que no logran funcionar eficientemente en su contexto son extintas. Entonces el contexto aparece como una variable de extrema importancia. 

Los artefactos, entendiéndose como objetos generados por una técnica humana, innegablemente sufren una evolución en donde refuerzan sus características exitosas y se desaparecen las no funcionales. 

Ahora, ésta evolución de los artefactos en donde se mejoran unas características y desaparecen otras a medida que sufren rediseños, ¿se le podría atribuir algún nivel de biónica?, si la biónica justamente es cuando las características halladas en un sistema natural son aplicadas a un sistema artificial. 

Como ya se dijo, el contexto es una variable clave en el fenómeno de la evolución, un ejemplo con los sistemas naturales: una misma variedad de planta que crece en diferentes sitios geográficos y con diferentes condiciones climáticas, con seguridad que desarrollara diferencias en su tallo y en sus hojas, nuevamente debido única y exclusivamente como medio de satisfacción funcional. De la misma manera una vajilla, definida como un sistema de contenedores de alimentos servidos en una mesa listos para su consumo, en un punto geográfico las piezas de la a vajilla son robustas, de poca capacidad y de cerámica negra, en contraste con otro punto geográfico distante donde las piezas de la vajilla serán de cerámica blanca, con pequeños espesores y de gran capacidad. Estas diferencias formales responden a factores como el tipo de alimentos a contener, las materias primas disponibles localmente para su fabricación y las particularidades de la antropología alimentaria de la comunidad para quienes fue concebida. Éstos y otros factores integrados al contexto son los que influyen en la estructura formal del objeto, pues aunque se trate de un mismo sistema objetual (vajilla), que puede ser compuesto del mismo número de piezas y que satisface la misma necesidad con el mismo principio funcional, poseen amplias diferencias formales. Así se debe generar el diseño y así debe evolucionar el diseño, de manera natural, donde prime los beneficios humanos del usuario y los beneficios productivos en la fabricación (implícito en estos dos están los beneficios ambientales) y por supuesto respetando las necesidades del contexto para donde se conciban; pero no dando prioridad a los beneficios mercantilistas en la comercialización de los productos.

La estética 

Sin embargo existe otro factor de igual relevancia derivado precisamente del contexto, que también determina la estructura formal y evolución de los objetos, y se encuentran al interior de la cultura. Dicho factor es la forma persiguiendo no un correcto funcionamiento si no persiguiendo un valor estético. 

De la estética es bien conocido que depende de una percepción subjetiva ligada a los valores estereotipados de una comunidad, es un factor de orden social, el cual contribuye con la división y jerarquización de las clases sociales y también determina la tendencia de consumo, con lo que a través de ello valoriza o desvaloriza los objetos, y así los mejores “diseños” son adquiridos por las jerarquías más altas. Éste sistema de valoración o distinción de clases sociales se viene dando desde la época feudal, pero ha logrado su mayor apogeo con la llegada del capitalismo. 

La Revolución Industrial por su parte, posibilitó la masificación de producción y variedad de productos, esto además de contribuir con el surgimiento de más estratos sociales, adecuo las condiciones para el surgimiento del Consumismo cuyo pilar es la mercantilización de las necesidades conocidas, y la creación de necesidades inexistentes pero dirigidas intencionalmente a clases sociales específicas. Abraham Maslow (1934) clasifica las necesidades humanas en una pirámide de cinco niveles, estos grupos de necesidades son, de la base a la cima, las necesidades fisiológicas (respirar, alimentación, homeostasis, etc.), las necesidades de seguridad (salud, integridad física, ocupación remunerada, etc.), las necesidades de afiliación (amistad, afecto, socialización, etc.), las necesidades de reconocimiento (respeto, éxito, etc.) y las necesidades de autorrealización (educación, valores, creatividad, etc.). 

La forma piramidal en que se presentan, indica justamente que las necesidades en los niveles inferiores (como las fisiológicas) son más amplias que las de los niveles superiores, es decir que son prioritarias y por ello cubiertas en la mayoría de estratos sociales. Sin embargo el mercadeo como promotor del consumismo, incrementa el valor de los objetos relacionados con los niveles superiores donde se encuentran las necesidades de Estima y Autorrealización. En estos niveles el diseño como disciplina generadora de productos, pasa a estar al servicio del mercadeo y a invocar los gustos particulares de las personas.

Sobre ésta misma clasificación de las necesidades humanas, algunos autores la tomaron y han agregado que los tres niveles inferiores de la pirámide son necesidades de la Ergonomía, que es la disciplina científica que adapta el entorno a las actividades del ser humano; y los dos niveles superiores son necesidades de la Egonomía, término que se puede tomar como un juego de palabras basado en el ego, que se define como el exceso de autoestima, o se puede tomar como el economista Thomas Schelling (1978) lo definió, que es el arte de la autogestión humana. En cualquier caso, esto le da una idea al diseñador de a cuales necesidades humanas debe enfocarse en satisfacer para cada uno de sus proyectos. 

Pero existen otro grupo de necesidades relacionadas con la Egonomía, que han surgido para beneficiar a la maquinaria financiera de las naciones. Heller (1978) las dio a conocer como necesidades alienadas, que son necesidades creadas con la intención satisfacer el ego de las personas, estas necesidades son por ejemplo el poder, la posesión, la ambición y la acumulación de riqueza. 

Y no hay ninguna nación que promocione el enriquecimiento de otra nación, es decir, primero se promociona el consumo de los productos y/o servicios internos, y luego los externos pero siempre y cuando se obtenga un beneficio.

La forma en que se ha organizado la producción y apropiación de los bienes en el capitalismo industrial ha condicionado de manera abrumadora el tipo de satisfactores dominantes. Cuando la forma de producción y consumo de bienes conduce a que estos se conviertan en fines en sí mismos, la presunta satisfacción de una necesidad empaña las potencialidades de vivirla en toda su amplitud. Queda allí abonado el terreno para la instauración de una sociedad alienada que se embarca en una carrera productivista sin sentido. La vida se pone al servicio de los artefactos, en vez de estar los artefactos al servicio de la vida. (Manfred Max Neef, 1998)

En todo proyecto de desarrollo de productos se debe caracterizar al usuario, en las que hay diez variables para hacerlo, las primeras siete son variables demográficas definidas y usadas por las naciones unidas. Dichas variables son la edad, el género, su estado civil, el idioma con que se comunica, la cultura a cual pertenece, su nivel de formación, su nivel socio-económico, la ocupación que desempeña, las agrupaciones a las que pertenece y las capacidades psico-físicas especiales que posea. 

Y precisamente es en el nivel socio-económico en que el diseño al servicio del consumo profundiza. Es evidente que los grupos con una posición socio-económica alta suponen mayor poder adquisitivo y las industrias saben bien que ellos pagaran más por remarcar su estatus social y diferenciarse de aquellos ubicados en niveles inferiores buscando justamente la satisfacción de sus necesidades alienadas. El ingreso de personas a las clases altas en gran parte se determina por la capacidad de producción que tiene la persona, y con ello viene la capacidad potencial de consumo. 

Este aspecto es aplicado también para la masificación de la nueva necesidad en tanto se producen objetos que juega con la sensación de disminuir las brechas entre las clases sociales sin llegar a hacerlo realmente: las personas creen que pueden tener mayor valor social si consumen o compran artefactos que se consumen en la clase social a la que quiere pertenecer. Este acercamiento de clase potenciará en élites el valor de las cosas que realmente las distinguen como una forma de proteger su exclusividad, formando así un ciclo de consumo. 

Este es el ciclo que logra que las necesidades se integren a la cultura, primero el mercado las plantea como un valor de distinción y de exclusividad. Esto automáticamente las hace apetecibles para los otros estratos sociales. Posteriormente al lanzar un producto de similares características, que por lo general son atributos estéticos del objeto pero diseñado para una producción masiva y descontextualizada, lo cual garantizan su consumo, pues la necesidad ya tiene un lugar simbólico y las personas la asumen como auténtica y se apresuran a satisfacerla. Sobreponiendo así el valor estético del producto sobre su valor funcional.

El consumo 

Así el diseño pasa al servicio del consumo y la alienación de necesidades se convierte en un pilar de la maquinaria consumista que utiliza al consumidor, que son nada más y anda menos que toda la humanidad, y que desde el mismo origen de la palabra ya se definen como parte del consumismo. 

El acto de consumir busca satisfacer la necesidad generada, que no solo se relaciona con la función para la que fue concebido el objeto, sino que también está relacionado con la experiencia y la emocionalidad que se generan al usarlo, y no únicamente al usarlo si no también al adquirirlo, pues es la adquisición la que genera la sensación de ser o de pertenecer. Pero un objeto no garantiza en sí mismo una experiencia, por ello la sensación del consumidor se agotará y buscará un nuevo objeto en el mercado que le prometa vivir nuevamente la experiencia satisfactoria. La asociación de emociones y experiencias a los productos es un servicio que ofrece el mercadeo el cual es clave en la transformación de la persona de usuario a consumidor, teniendo en cuenta que el ser humano a lo largo de su historia ha sido usuario pero solo desde una cierta época se convirtió en consumidor. 

Y fue justamente durante la post-guerra que el campo de acción del diseño de productos nuevamente muto de dar soluciones enfocadas en la usabilidad a además generar experiencias. Experiencias que muchas veces están ligadas al consumo. 

Si bien estas experiencias no necesariamente son negativas, lo que hay que preguntarse es que tan positivas son para su desarrollo como persona, para el bien de la comunidad a al que perteneces, para el desarrollo de la humanidad. 

Un ejemplo puntual, si la necesidad a satisfacer es transportarse de un lugar a otro diariamente dentro de una ciudad, que le motiva entonces a adquirir una motocicleta de alta velocidad en lugar de una motocicleta urbana?. Pueden haber muchas respuestas: la sensación de velocidad, poseer capital invertido, el estatus dentro de un círculo social, o participar en competencias deportivas, pero todas ellas son respuestas de satisfacer necesidades diferentes a la de transportarse diariamente dentro de la ciudad. 

Los artefactos han convivido con el ser humano casi desde su aparición como humano, tanto así que la información que se conoce hoy sobre el comportamiento de la humanidad durante la prehistoria, en gran parte ha sido descifrada a partir de los artefactos que usaban. Y ciertamente se puede afirmar que los objetos “hablan” de quienes los usan.

Discusión: 

Un producto que es desarrollado por el diseño industrial implica una inyección de conocimiento y tecnología el servicio de su correcta funcionalidad (valor funcional), además de una estética socialmente aceptada (valor formal). Y por supuesto que todos tienen derecho a gozar del buen diseño sin importar su nivel socio-económico, pero precisamente en esto es que radica la discusión y se presentan las siguientes consideraciones.

Primera consideración: 

Dos productos prestan la misma función pero uno de ellos posee mayor valor formal lo cual no implica que funcione mejor, sin embargo el consumidor debe pagar más por adquirirlo. ¿Vale más porque es más estético?, ¿Vale más porque lo proyectó un diseñador con título académico?, ¿Por qué pagar más si hace lo mismo que el económico?, ¿Quienes pagan más por un producto así? Hay que aclarar que esta reflexión no está contra ni de la variedad, ni de la innovación formal, ni de la estilización de productos ya que no podemos olvidar el factor del contexto. Bien lo dice David Bohm en el libro de Christopher Williams Los Orígenes de las Formas (1984): “Toda sociedad que coloque la mera supervivencia como un valor supremo de la vida está ya en camino hacia una decadencia colectiva”. Y finaliza con: “Las funciones solo tienen un sentido cuando la meta última de tal función sea la belleza, la armonía y una vida creativa para todos”. La crítica va dirigida a aquellas organizaciones que usan las innovaciones formales como argumento comercial y más aún cuando el consumidor debe pagar más por ello. Es claro que el valor comercial de un producto debe aumentar cuando éste preste una mejor función, pero si el valor agregado es solo estético, ¿se debería pagar más?

Segunda consideración: 

Para una empresa que contrata los servicios del diseño industrial para intervenir un producto que ya se ha venido comercializando, el resultado es una reducción de costos en materiales, reducción de procesos en su fabricación, reducción en el impacto ambiental, mayores atributos ergonómicos y por supuesto innovación formal; todo esto repercute en una reducción de costos en su fabricación, mayor utilidad financiera por unidad vendida y proporciona mayores argumentos de venta lo cual genera más ventas.

Si este proceso de diseño ya genera una importante ganancia financiera para la empresa al reducir costos y aumentar las ventas, entonces ¿por qué adicionalmente se le aumenta el precio final del producto al consumidor?

Conclusión 

El diseño también ha evolucionado, el funcionalismo, el racionalismo y el diseño orgánico como tendencias derivaron al minimalismo donde se reducen las formas y atributos visuales de los objetos a su esencia misma. Aquí es donde se debe reconsiderar el diseño natural donde la forma es consecuencia de una correcta funcionalidad. La propuesta de esta reflexión es que el costo que se invierte en el diseño formal de un producto sea amortizado por la empresa y no transferido al consumidor.

El diseño industrial tiene como responsabilidad la búsqueda constante y al servicio, no solo de una humanización de los productos, sino también de una sociedad cada vez más equitativa.

Referencias 

Bourdieu, P. (1999). La distinción: Criterios y Bases Sociales del Gusto. España: Editorial Taurus. 

Darwin, D. (1859). El Origen de las Especies. Reino Unido: Editorial John Murray. 

Heller, A. (1986). Una revisión de la teoría de las necesidades en Marx. Barcelona: Editorial: Paidós. 

Leonard, A. (2008). La Historia de la Cosas. Recuperado de http:// storyofstuff.org/movies/story-of-stuff/ 

Maslow, A. (1943). Una Teoría Sobre la Motivación Humana. Psychological Review, (50), 370-396. 

Max Neef, M. (1998). Desarrollo a Escala Humana: Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Barcelona: Editorial Icaria. Navarro, A. (2009). Introducción a la Historia del Diseño. España: Universidad de Oviedo. 

Schelling, T. (1978). Egonomics, or the Art of Self-Management. The American Economic Review, 68(2), 290-294 

Williams, C. (1984). Los Orígenes de la Forma. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

Abstract:

The creation of objects is an activity inherent to the human being. This in addition to contributing to its evolution confers characteristics to social groups, contributing to their cultural identity. This is reflected in a direct relationship between the social status of the subject within the community, with the volume of objects it possesses, demarcating and increasing socio-economic differences and labeling communities.

At the moment the designer like in charge of the configuration of industrial products, must be aware of this reality assuming the challenge of not only designing by the design, but of designing for the benefit of the social development.

Key words:

Bionics - Social equity - Forma - Function - Marketing

Resumo:

A criação de objetos é uma atividade inerente ao ser humano. Esta além de contribuir com sua evolução, confere características aos grupos sociais, contribuindo a sua identidade cultural. Isto se reflete em uma relação direta entre o status social do sujeito dentro de seu comunidade, com o volume de objetos que este possua, demarcando e incrementando diferencia-as sócio-econômicas e etiquetando às comunidades.

Atualmente o desenhador como encarregado da configuração de produtos industriais, deve concientizarse desta realidade assumindo o repto de não só desenhar pelo desenho, se não de desenhar em benefício do desenvolvimento social.

Palavras chave:

Biónica - Equidade social - Forma - Função - Mercadejo.

(*) Hernan Alonso Villamizar Sarmiento. Diseñador Industrial colombiano de la Universidad Industrial de Santander (Colombia) y especialista en Biodiseño y Productos Mecatrónicos de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Se integra en el 2007 al programa de Innovación y Desarrollo Tecnológico de Santander. Inicia su experiencia docente desde el 2008 en el campo del diseño vinculado a diferentes instituciones como la Universidad de Pamplona, el Instituto Superior de Educación Rural, la Corporación Educativa ITAE, la Corporación Escuela Tecnológica del Oriente y actualmente en la Universitaria de Investigación y Desarrollo donde se desempeña como docente para los programas de Diseño Industrial, Diseño Gráfico y líder del semillero de investigación DICUBO.


Diseño natural. El diseño industrial como promotor de la equidad y no como diferenciador social fue publicado de la página 68 a página71 en Actas de Diseño Nº25

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