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Acciones de diseño para la promoción de la participación ciudadana

Cislaghi, Anabella; Vázquez, Cristian

Actas de Diseño Nº25

Actas de Diseño Nº25

ISSN: 1850-2032

XIII Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” IX Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño

Año XIII, Vol. 25, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Resumen:

A partir de renovar el compromiso que asume la Universidad con la democratización de los conocimientos y la cultura, articulándolos con grupos sociales con acceso a la educación en condiciones precarizadas, es que nos proponemos trabajar una mirada a los patrimonios culturales establecidos, deteniéndonos en los vínculos que promueven las disciplinas proyectuales con la construcción de sentido.

Esta situación, analizada y debatida en ámbitos académicos, parte de reconocer tanto en la intensidad y rapidez de los cambios así como en los modos de producción, transformaciones vigentes que operan a nivel global-local y disponen a la reflexión sobre la condición contemporánea.

Palabras claves:

Educación - Cultura - Imagen - Diseño - Patrimonio - Ciudadanía - Prácticas.

Las transformaciones que operan en la sociedad a nivel global y local, promueven diversas miradas disciplinares hacia los cambios en el conocimiento. Este trabajo intenta detenerse en cómo actúan algunas discusiones en boga, sobre el componente central de la cultura, a partir del compromiso que asume la Universidad con la democratización de los conocimientos. 

Procesos de indeterminación 

La idea de cultura en la contemporaneidad, plantea una serie de nuevos problemas que anuncian una discusión en torno a su sentido y de cómo estructura sus relaciones. El aporte de Raymond Williams (2003) en estas cuestiones, ha sido considerado clave para este trabajo, a partir de las distintas dimensiones teóricas que considera presentes en los procesos de significación. 

Cultura, bajo ésta perspectiva, es considerado un sustantivo de proceso, donde el foco en lo humano se esfuerza por despejar lo natural, vinculándose con los movimientos sociales e intelectuales. No son pocas las disciplinas que convergen en esta temática, siendo utilizado por sistemas de pensamiento distintos e incompatibles. En las proyectuales ha sido una línea de investigación persistente en distintos períodos, e insistente en la actualidad. 

Es en este sentido que le otorga, en términos de Herder, una indeterminación, solicitando la colaboración de culturas específicas de naciones y períodos, de grupos sociales y económicos dentro de una misma nación. “El complejo de sentidos indica una argumentación compleja sobre las relaciones entre el desarrollo humano general y un modo determinado de vida, y entre ambos y las obras y prácticas del arte y la inteligencia”. (Williams, 2003, p. 91) 

De las categorías generales activas del uso, como sustantivo para su proceso general de desarrollo intelectual, espiritual y estético, también considerado modo de vida determinado y, como tercer referencia, desde las obras y prácticas de la actividad intelectual y especialmente artísticas, la constitución de la cultura material viene en nuestro apoyo. 

Del trabajo con las lecturas de Richard Sennett, fundamentalmente en su libro El artesano (2009), recuperamos la idea de cultura fundada en las cosas hechas por el hombre, involucrando el hacer con el pensar y posicionando a la cuestión de la técnica más como asunto cultural que como procedimiento irreflexivo. Como platea el autor, su trabajo es un proyecto todavía, que busca exponer que: “Materialmente, los seres humanos tienen una gran habilidad para lograr hacerse un lugar en el mundo”. (Sennett, 2009, p. 26) 

¿Qué discusiones mantenemos con las producciones? El enfoque cultural que Sennett le atribuye a la técnica se relaciona con valores como el compromiso, el esfuerzo y la responsabilidad, valores que entran en juego y se afianzan durante el acto de hacer y son trasladables a los planos generales de la vida en sociedad. El autor, en discusión con Hannah Arendt, no encuentra escisión entre la producción física y la creación mental, considerando esto como una proceso donde se integran el sentir y el pensar. Considerando que lo material y lo simbólico tienen a relacionarse y no al contraste, es la idea de proceso, como se representa y sostiene, la que se aplica y transfiere en las obras y prácticas. Este sistema es expresado en formas simbólicas por Clifford Geertz (1987), por medio del cual los grupos sociales interactúan su conocimiento, insertos –desde Weber– en tramas de significación que él mismo ha tejido, quien considera: 

…que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones. Lo que busco es la explicación, interpretando expresiones sociales que son enigmáticas en su superficie. Pero semejante pronunciamiento, que contiene toda una doctrina en una cláusula, exige en sí mismo alguna explicación. (p. 20)

En esta construcción participativa, la cultura dota de sentido al mundo y lo hace comprensible. El análisis cultural consistirá entonces en desentrañar y determinar su campo social y su alcance. Una interpretación en busca de significados, ya que en términos de Geertz la cultura consiste en “estructuras de significación socialmente establecidas en virtud de las cuales la gente hace cosas…”. Este argumento o posicionamiento, rompe con las observaciones distantes e insiste en involucrarse con el ambiente.

Superposición de significados 

Las nociones de imagen y mirada se relacionan en este trabajo a partir de cómo son consideradas por un presente. Existen una interdependencia entre la cultura y el modo de ver, condicionando nuestras experiencias. La conciencia del ojo, en términos de Sennett (1990), lee las piedras de la ciudad a partir de considerarlas materiales de cultura. Buscamos leer las imágenes como expresión de una cultura material que conlleva experiencias complejas y múltiples. 

Cuáles son los términos que describen nuestra cultura, y qué imágenes expresan los mensajes institucionales, estatales y patrimoniales reconocidos por un grupo determinado. Cómo aparecen las marcas y qué sentido le otorgamos, considerando los intereses evidentes y los imaginarios construidos. La propuesta de John Berger (2000) de que la realidad se hace visible al ser percibida, ubica el protagónico en el espectador, quien enlaza una sociedad con una ideología de dominio. Su atractivo escrito expone como se manifiestan en la contemporaneidad otros registro del tiempo, como modos de acotar el mundo y hacerlo aprensible. 

Esta situación, analizada y debatida en ámbitos académicos, parte de reconocer tanto en la intensidad y rapidez de los cambios así como en los modos de producción, transformaciones vigentes que operan a nivel global-local y disponen a la reflexión sobre la condición contemporánea. La selección de imágenes reconstruye nuestro mundo a partir de la mirada. Cómo se decide lo que vemos, quien construye a quien y cuanta participación tenemos en esa toma de decisiones son algunos de los problemas trabajados desde estos abordajes. 

Desmontar la noción de patrimonio cultural, estudiarla desde las posibilidades del que mira, y reconstruirla partiendo de las imágenes institucionalizadas, le otorga una naturaleza política a la educación. Una sociedad se representa también en sus imágenes. Los espacios culturales exponen una construcción específica de esta representación visual. Los diseñadores visuales, como comunicadores desde la imágenes, ejercen un sentido crítico disciplinar que en esta propuesta trata de medir la distancia, acotándola en su responsabilidad y ampliándola en su perspectiva. La naturalidad con que se exponen estas expresiones requieren del apoyo de un bagaje teórico como resguardo. 

La recepción y reconstrucción de discursos están considerados como una acción educativa. Un desafío ante la proliferación de discursos visuales y exacerbación en difusión de imágenes. Si el conocer es un proceso colectivo que en la mirada construye nuevas soledades, el educar desde la cultura material que promueven las imágenes, es un conocimiento inacabado del mundo, acción permitida para pensar este tiempo. 

Las culturas mediáticas contemporáneas ofrecen una transnacionalización de las imágenes. La experiencia en el trabajo de extensión ha permitido centrar la mirada en lo visto por los jóvenes, y cómo construyen sus imágenes en interrelaciones concretas. Este análisis en proceso propone detenerse, a partir de los patrimonios culturales, en las identidades locales y regionales, a partir de referencias tecnológicas, ecológicas, etnográficas y de arte contemporáneo. 

La conservación del tiempo, en términos de Debray, y como se transmite el espectáculo, conlleva decisiones sobre lo que debe preservarse o recuperarse. La estructura de organización y las discusiones sobre el derecho a permanecer presentan una disputa entre lo mostrado y lo escrito. Las imágenes, desde su interpretación, trastocan los significados. En su escrito sobre el dibujo, Berger (2005) comparte:

Hay una anécdota de Oskar Kokoschka a propósito de la enseñanza de la pintura al natural. Como sus alumnos no estuvieran muy inspirados, se acercó a hablar con el modelo y le dio instrucciones para que fingiera una desmayo. Cuando cayó al suelo, Kokoschka se precipitó a él, le tomó el pulso y anunció a sus sobresaltados alumnos que estaba muerto. Un poco después, el modelo se puso de pie y reanudó su pose. “¡Ahora dibujadlo –dijo Kokoschka–, sabiendo que está vivo y no muerto!… Podemos imaginar que tras esta experiencia teatral los alumnos dibujarían con más entusiasmo. Sin embargo, dibujar lo que está realmente muerto requiere de un sentido de la urgencia incluso mayor. Lo que estás dibujando no volverá a ser visto nunca más, ni por ti ni por ninguna otra persona. Este momento es único en el transcurso del tiempo, del tiempo pasado y del tiempo futuro: es la última oportunidad de dibujar lo que no volverá a ser visible, lo que ha ocurrido una vez y no volverá a ocurrir. (p. 51)

Las imágenes seleccionadas a partir de la idea de patrimonio cultural, confrontan los documentos con la memoria, desde una selección significativa, donde el suceso es continuamente redescubierto. La reconocimiento histórico las registra como una apariencia pronta a desaparecer. Estas imagen se presentan como una diferencia, como refiere Berger, entre la palabra y el mundo. El reconocimiento es esencial en el fenómeno de la reaparición. La forma en que esa mirada participa al contexto, es definida culturalmente, en un reencuentro.

Experiencia compleja 

Con estas referencias teóricas nos propusimos trabajar iniciativas vinculadas con la construcción de ciudadanía en la experiencia de los jóvenes. Bajo una estructura que tiene sede en lo cultural y el establecimiento de sus vinculaciones, la mirada va dirigida hacia los patrimonios culturales en los museos y los sistemas de organización. 

La relación que estas lecturas mantienen con lo social, ejercen modificaciones sobre el aquí y del ahora, influyendo sobre los grupos y generando tensiones directas sobre sus cotidianeidades. Ésta situación reconocible tanto en la intensidad y rapidez de los cambios, así como en sus modos de producción, habilita una serie de discusiones en boga. 

Esta experiencia se enmarca dentro del Proyecto de Extensión de Interés Social 2013, denominado “El Museo como recorte accesible al Mundo: Promoción del desarrollo y participación ciudadana en Jóvenes”, que tiene como destinatarios directos a jóvenes, entre 12 y 15 años, participantes del Programa “Solares” de apoyo escolar; siendo también considerados en el proyecto sus familias y círculos de relación. 

Este grupo, incluido en los efectos de los conflictos culturales globales, es afectado por expresiones de exclusión social ejercidas desde los distintos niveles de crisis de nuestro país. Su situación de pobreza moderada, condiciona su bienestar, a un estado de precariedad. El contexto de vulnerabilidad, por el cual muchos de éstos niños y adolescentes recortan su mundo al barrio donde viven, disminuye sus opciones de vinculación con los otros. 

Los incumplimientos con sus derechos son también culturales. El trabajo busca detenerse en los procesos de exclusión social que sufren estos grupos de adolescentes, puesto de manifiesto, entre otros factores, en la imposibilidad de acceder a la multiplicidad de bienes culturales que se producen en la ciudad, y comprenderlos como tal. Los compromisos contemplados en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) han sido referencia para su desarrollo. 

Esto genera consecuencias entre las que se encuentra la falta de pertenencia, vacancias a niveles de dignidad y autoestima que se validan en la práctica social cotidiana como niveles de ciudadanía. La dimensión que adquiere el mundo para estos jóvenes de reduce a sus vínculos barriales y pertenencias sociales, necesarias pero acotadas al momento de promover la participación ciudadana a partir de las posibilidades que propone la ciudad contemporánea, promoviendo desventajas culturales, que tienen origen en las situaciones de riesgo con las que conviven o la marginación del entorno en el que viven. Entendiendo a la juventud, cultura y pobreza como temas que presentan diversas y múltiples dimensiones, dentro de procesos complejos, vinculados espacial y temporalmente, y puestos en constante relación es que de permanente reflexión, modificación de aspectos, y compromiso con los desafíos presentes. En este sentido, es primordial para los grupos de jóvenes disminuir la disyunción que imponen las visiones mutiladas y reducen los canales de opinión, expresión y discusión, –en síntesis de participación– promoviendo relaciones multidimensionales a partir de conocer y participar de la ciudad.

La negociación en el espacio 

La dinámica contemporánea presente en el espacio museístico posibilita el diálogo entre la sociedad y la cultura. La posibilidad de educar desde los museos en relación al patrimonio cultural abre una nueva dimensión para repensar la construcción de ciudadanía. El sentido del relato otorgado desde la institución, pero analizado desde un espectador identificado, abre la discusión entre representación y construcción de identidades. 

Las normas establecidas bajo particulares ideologías, descargan la pretendida neutralidad, accionando sobre la concordancia entre lo dicho y lo mostrado. El museo pierde funcionalidad y se convierte en objeto referencial de las lecturas que recupera. A partir espacio pedagógico posible en el museo, los saberes son relacionados. Un sumatoria de claves se disputan la relación entre los saberes y los hechos. La conciencia sobre la consecuencia de la acción es ejercitada por el usuario, a partir de las posibilidades de interactuar. 

La posibilidad cualitativa del visitante, pone de manifiesto sus conductas en relación a las distintas propuestas. El trabajo entre las instituciones reordena lo que se da en llamar dispositivos de interactividad, propuestas para la participación de público, intelectual y físicamente. Los museos trabajados en la experiencia son excepciones, si consideramos las visitas propuestas por las instituciones escolares. En el caso de la ciudad de Santa Fe, el Museo del Puerto permite una aproximación tecnológica a la cultura material, desde las imágenes expuestas. La Reserva Ecológica de la Universidad Nacional del Litoral y su museo itinerante con actividades de recreación y educación ambiental, plantea temas de hábitat y ecología. El Museo Etnográfico y Colonial de Santa Fe, preserva material arqueológico, etnográfico, folclórico e histórico que conforma un extenso patrimonio del pasado prehispánico y colonial. Y el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional del Litoral, presenta una colección intensa de la producción artística contemporánea y sus amplias expresiones. Cuatro dimensiones temporales y espaciales, con disímil y poco aprehendida exposición, de nuestra cultural material. 

El museo, un lugar para las miradas, ensaya desde la memoria, evocaciones y reconocimientos sobre la sociedad que somos y el rol que ocupamos. La invitación a descubrir otra realidad, que en tanto irrumpe la vida cotidiana, provoca conflictos y sensaciones que cosechan aprendizajes significativos y apropiaciones simbólicas. Este cosechar está íntimamente ligado a la cultura.

Una práctica como acción 

Este trabajo de extensión con interés social denominado Museo como recorte accesible al mundo, trata de dar cuenta de las complejidades y multiplicidades presentes al momento de enlazar propuestas académicas universitarias en ámbitos de alta vulnerabilidad social. La propuesta radica en trabajar iniciativas que estimulen sus responsabilidades y autonomías, a partir de actividades culturales que comprometan las construcción de identidades y sus estrategias de comunicación. En el artículo del Boletín Desafíos Nº 10 Espíndola y Rico, de la División de Desarrollo Social de la CEPAL, postulan que la medición de la pobreza implica considerar pobre a un niño ante el incumplimiento de al menos uno de sus derechos humanos, económicos, sociales y culturales. 

Estas situaciones aunadas en Argentina amplían las brechas existentes entre adolescentes y su participación ciudadana, acotando las miradas que promueven el entender y participar de un mundo del que son parte. La configuración del cuadro de situación requiere distintos niveles de intervención. Las privaciones, que afectan el ejercicio de los diversos derechos, deprimen la promoción de la autonomía y el compromiso. Los procesos de exclusión social que sufren estos grupos de adolescentes se manifiestan entre otros factores, en la imposibilidad de acceder a la multiplicidad de bienes culturales que se producen en la ciudad, y comprenderlos como tal. El problema identificado se vincula con las desventajas culturales de los jóvenes, que tienen origen en las situaciones de riesgo con las que conviven o la marginación del entorno en el que viven. La dimensión que adquiere el mundo para estos grupos de reduce a sus vínculos barriales y pertenencias sociales, necesarias pero acotadas al momento de promover la pertenencia ciudadana a partir de las posibilidades que propone la ciudad contemporánea. 

La construcción del capital de base cultural, propuesto desde abordajes que no pueden originarse unilateralmente, tienen como intención promover de la equidad, a partir de proponer nuevas lecturas que involucren interacciones entre las distintas prácticas, educativasacadémicas y cotidianas-sociales. La potencialidad del museo como catalizador de experiencias, plantea lecturas y posicionamientos respecto a las habilidades y destrezas provenientes de los saberes adquiridos y amplíen su mirada, como ejercicio activo, al mundo que los rodea. Tratando de ejercitar el sentido con que lo expresa Bourdieu (1997), la distinción a partir de la oposición de Ernst Cassier entre conceptos sustanciales y conceptos funcionales o relacionales, recuperamos el par de lectura sustancialista o relacionales que se detiene en las prácticas o en los consumos. Así como nos previene: 

Hay que cuidarse de transformar en propiedades necesarias e intrínsecas de un grupo cualquiera las propiedades que les incumben en un momento dado del tiempo a partir de su posición en un espacio social determinado, y en un estado determinado de la oferta de bienes y prácticas posibles. (p. 27)

El capital cultural es definido en Bourdieu (1991) como el

Instrumento de poder al nivel del individuo bajo la forma de un conjunto de cualificaciones intelectuales producidas por el medio familiar y el sistema escolar. Es un capital porque se puede acumular a lo largo del tiempo y también, en cierta medida, la transmisión a sus hijos, la asimilación de este capital en cada generación es una condición de la reproducción social.

Este capital tiene tres estados: incorporado en referencia a lo no material pero adquirido o heredado; objetivado como capital transferible, material, que supone explotación y; estado institucionalizado, bajo titulaciones tiene reconocimiento material. Este capital a diferencia del social que reconoce redes de relaciones, exige de conocimientos y diplomas que lo reconozcan.

Proponemos una intervención sobre las prácticas que incluya interrogantes sobre los procesos culturales e individuales, recuperando nociones como poiesis, teckné y praxis. Una práctica teórica que ordene ideas y conceptos para ponerlos en discusión, entendiendo la actualización del campo disciplinar desde la comprensión de lo localglobal que considere la relación no como algo dado, sino por hacerse. 

La tríada conformada por institución, jóvenes y conocimiento ha devenido en un proceso cargado de estrategias, tendientes a comprender como un determinado capital cultural se posiciona, toma posiciones a la vez que es posicionado. Las transformaciones que operan en la sociedad a nivel global y local, promueven miradas disciplinares hacia los cambios en el conocimiento, cuestionando las actuaciones sobre la cultura como un componente central de esta dinámica. 

Entendiendo que el abordaje de estas instancias no puede darse unilateralmente, por lo que el marco de la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional del Litoral ha sido clave, estimulando la participación, intervención y modificación de estos procesos, promoviendo nuevos enfoques para que estos jóvenes puedan potenciar las habilidades y destrezas provenientes de los saberes adquiridos y amplíen su mirada, como ejercicio activo, al mundo que los rodea. 

Revelando un secreto profesional Berger escribe que “La creación de una imagen comienza por interrogar a las apariencias y por hacer ciertas marcas”. En un proceso recíproco, es también recibir. Y aclara que la intensidad de mirar puede llegar a provocar una energía igualmente intensa entre quien escudriña y la imagen. En un proceso recíproco, un diálogo, es también recibir.

Referencias bibliográficas 

Augustowsky, G. (2012). El arte en la enseñanza. Buenos Aires: Paidós. Berger, J. (2000). Modos de Ver. Barcelona: G. Gili. Bourdieu, P. (1997). Capital cultural, escuela y espacio social. Buenos Aires: Siglo XXI. 

Castilla, A. compilador (2010). El museo en escena: Política y cultura en América Latina. Buenos Aires: Paidós. 

Debary, R. (1994). Vida y muerte de la imagen: Historia de la mirada en Occidente. Buenos Aires: Paidós 

Geertz, C. (1997). La interpretación de las culturas. México: Gedisa. 

Mairesse, M. (2013). El museo híbrido. Buenos Aires: Paidós 

Sennett, R. (1990). La conciencia del ojo. Barcelona: Versal 

Sennett, R. (2009). El artesano. Barcelona: Anagrama 

Williams, R. (2003). Palabras clave: Un vocabulario de la cultura y la sociedad (1º ed.). Buenos Aires: Nueva Visión.

Abstract: From renew the commitment assumed by the University with the democratization of knowledge and culture, linking them with social groups with access to education in precarious conditions we intend to work a look at the established cultural heritages, stopping the links of the projectual disciplines that promote the construction of meaning.

This analyzed and debated situation in academic circles, of recognizing both the intensity and speed of change and in the modes of production, current transformations operating on a global-local level and have to reflect on the contemporary condition.

Key words: Education - culture - image - design - heritage - citizenship - practices.

Resumo: A partir de renovar o compromisso assumido pela Universidade com a democratização dos conhecimentos e a cultura, relacionando-os com os grupos sociais com acesso à educação em condições precárias, é que nos propomos trabalhar uma mirada aos patrimônios culturais estabelecidos, detendo nos vínculos que promovem as disciplinas proyectuales com a construção de sentido. Esta situação, analisada e debatida em âmbitos acadêmicos, parte de reconhecer tanto na intensidade e rapidez das mudanças bem como nos modos de produção, transformações vigentes que operam a nível global-local e dispõem à reflexão sobre a condição contemporânea.

Palavras chave: Educação - Cultura - Imagem - Design - Patrimônio - Cidadania - Práticas.

(*) Anabella Cislaghi. Arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Profesora adjunta en Teorías y Producción Estética en la Ciudad Moderna; Teorías y Producción Arquitectónica en el siglo XX y Teoría y Crítica en la FADU, UNL. Maestranda en Maestría en Historia y Cultura de la Arquitectura y la Ciudad, Universidad Torcuato di Tella. Coordinadora Académica de la FADU. Directora en Proyectos de Extensión de Interés Social. Investigadora principal en Proyectos CAI+D y Crear. Representante FADU ante el Programa de Educación y Sociedad de la Secretaría de la Extensión UNL.

Cristian Vázquez. Licenciado en Diseño de la Comunicación Visual por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Docente en Educación Artística (E.E.S.O.P.I. 8115) Pasante Graduado en las asignaturas Introducción a la Comunicación y Comunicación I en FADU, UNL. Maestrando en Docencia Universitaria; Facultad de Humanidades y Ciencias. Coordinador de Cursos y Proyectos de Extensión dependiente de la Secretaria de Extensión FADU, UNL. Coordinador de Proyecto de Extensión: “El Museo como recorte accesible al Mundo”. Integrante grupo colaborador Proyecto CAI+D 2011 “Políticas y Poéticas del Diseño de Comunicaciones Visuales de Santa Fe”.


Acciones de diseño para la promoción de la participación ciudadana fue publicado de la página 141 a página145 en Actas de Diseño Nº25

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