1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV >
  4. El arte de la pregunta. La pregunta pedagógica como herramienta de aprendizaje

El arte de la pregunta. La pregunta pedagógica como herramienta de aprendizaje

Buriasco, Lucas Nehuen

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen:

El ensayo aborda la relevancia que cobra la pregunta en la pedagogía, entendiendo la misma no solo como método para la construcción de una estructura cognitiva adaptable a una pluralidad de circunstancias, sino también como herramienta para fortalecer las interacciones didácticas entre educador y educando.

Palabras clave: pedagogía – pregunta – conocimiento – docente – alumno

“Una sola pregunta puede contener más pólvora que mil respuestas” (Gaarder, 2010)

Del griego maieutikós, la mayéutica se vincula con la asistencia de la partera a la parturienta. De igual procedimiento, el filósofo ateniense Sócrates auxiliaba a sus discípulos a dar a luz al conocimiento en ellos latente. A efecto de extraer la verdad que subyacía en el intelecto humano, el maestro desplegaba toda su virtud en la dialéctica, del griego dialectikós, arte del discurso; comprendiendo su posición no como la del mentor que inculca al aprendiz el conocimiento como si de una caja vacía se tratase su mente, sino como un cooperador de su discípulo a fin de extraer del ser la sabiduría oculta. Toda cognición es recognición. Aprender implica despertar la mente, proponiendo el maestro un proceso de autoindagación. En este método inductivo, la mediación del instructor radicaba en el empleo estratégico de la pregunta, con el objetivo de alcanzar la esencia de las cosas, propiciando la reflexión y desarrollando el educando su propia comprensión. La pregunta resultaba el medio para incitar a la curiosidad y con la curiosidad, la creatividad. 

Del latín praecunctare, pregunta significa someter a interrogatorio, inquirir, interpelar. De esta forma, la pregunta se convierte en la vía a través de la cual se logra alcanzar un objetivo, transformándose en una búsqueda intencionada para revelar el intelecto implícito. 

Freire (2013) sostiene que todo conocimiento comienza por la pregunta, la cual ayuda a iniciar procesos interactivos de aprendizaje y solución de problemas, lo mismo que mantenerlos hasta cuando se logren los objetivos y se planteen nuevos problemas y nuevas situaciones de aprendizaje en el continuo trasegar que es la vida. 

La pregunta pedagógica como herramienta de aprendizaje ha suscitado una incertidumbre que atiende tanto al educador como al educando ¿Posee el discípulo las competencias para exteriorizar su juicio mental?, ¿posee el maestro las competencias para aprender a aprender?, ¿posee la relación maestro-discípulo las competencias para la construcción cooperativa del saber? 

La pregunta se caracteriza por iniciar el espacio de la dialéctica entre educador y educando, quienes se reúnen en el aula para plantear preguntas acerca de los problemas prácticos de sus vidas, de sus comunidades y del conocimiento que esperan construir. Como comunicación interpersonal, el diálogo posee una estructura de intercambios entre pregunta y respuesta. Se construye un contexto que debe alimentarse de la curiosidad innata de educando y educador, liberando la mente de todo saber previo, retomando la observación del mundo bajo una nueva mirada, ampliando la posibilidad de cuestionamiento absoluto. 

El autoritarismo que obstaculiza nuestras experiencias educativas inhibe, cuando no reprime, la capacidad de preguntar. La naturaleza desafiante de la pregunta tiende a ser considerada, en la atmósfera autoritaria, como una provocación a la autoridad. Y aunque eso no ocurra de manera explícita, la experiencia sugiere que preguntar no siempre es cómodo. (Freire, 2013, p. 70). 

La relación entre docente y alumno debe vivir la pregunta, vivir la indagación, vivir la curiosidad. El discípulo deberá tener la inquietud por descifrar las preguntas que su maestro le propicie a lo largo del trayecto; el maestro, la capacidad de valorar las preguntas que su discípulo ejecute. Para el educador no existirán preguntas ingenuas ni respuestas definitivas. Lejos de subestimar al educando, las interrogaciones que parecieran ser llanas pueden lograr una percepción inédita en el docente, activando el pensamiento divergente, perdiendo el alumno el miedo al ridículo y valorando el error, comprendiendo el mismo como adquisición de conocimiento. Ante esta situación de paridad en la relación maestro discípulo, Freire sostiene: “la democracia y la libertad no anulan la rigurosidad. Al contrario, vivir auténticamente la libertad implica aventurarse, arriesgarse, crear”. (2013, p. 68). 

En el arte de la pregunta las competencias entre ambas partes resultan trascendentales para un correcto desarrollo del método. Es imprescindible comprender que no existe una barrera entre educando y educador. El conocimiento se construye de manera cooperativa, ambas partes aprendiendo y enseñando. 

Están acostumbrados a que el profesor, jerárquicamente, tenga la verdad; él es el sabio, y, en consecuencia, no aceptan el diálogo. Para ellos el diálogo es una señal de debilidad del profesor y la modestia en el saber, una muestra de debilidad e ignorancia. (Freire, 2013, p. 65). Es necesario comprender el saber como una construcción cognitiva basada en las estrechas relaciones sociales que se puede alcanzar entre pares. Romper las reglas culturales que circulan en torno al autoritarismo del pedagogo concede la liberación para comenzar a transitar la verdadera educación de la pregunta. 

En el espacio aula taller, la pluralidad de la pregunta fomenta la profundización del tema, de modo que se intensifica la discriminación para apropiarse de las decisiones más pertinentes para el proceso cognitivo. El aprendizaje cooperativo contribuye a la aprehensión de puntos de vista que fortalecen la mente crítica necesaria para el proceso proyectual, entendiendo el mismo como instancia de ideación, convirtiendo la metodología en una toma de decisiones crucial para la solución al problema. Se asume la tarea de observar bajo una mirada virgen, forjando una mente crítica, aprehendiendo el proceso cognitivo. El procedimiento de interrogación se transforma de esta manera en una estructura mental, un conocimiento como herramienta. En palabras de Perkins (1985), esto significaría ver fragmentos de información como estructuras adaptadas a un propósito. 

El maestro se beneficia de la ardua tarea de guiar al educando mediante la ejecución de un sistema de preguntas que posibilite el despertar del saber, en tanto resulte un interrogatorio divergente, de alto nivel cognitivo y capaz de abrir un horizonte de respuesta que posibilite el establecimiento de acuerdos. La indagación no consta de una sola pregunta, sino de una sucesión, donde cada una cumple un rol fundamental para lograr dar a luz al conocimiento. Resulta una secuencia ordenada, con un claro método e intención. Al respecto, el pedagogo y filósofo americano Dewey (1989), señala que las preguntas debieran ser de tal manera que no interrumpieran el desarrollo del tema. Esto quiere decir que tendrían que actuar como componentes de una discusión continuada, y no formuladas como si cada una de ellas fuera un todo cerrado en sí mismo. 

El docente debe reconocerse como un ser que deberá transformar sus hábitos de enseñanza hacia la dinámica de una escuela activa centrada en el desarrollo del pensamiento, convirtiéndose en un facilitador para trascender los géneros discursivos y rígidos en el aula, cediendo la palabra al educando y evitando la conformidad en respuestas cortas y poco claras. Deberá tener la habilidad y actitud para escuchar y guiar los procesos mentales del estudiante a través del manejo de respuestas en busca de un aprendizaje mediante el desarrollo del pensamiento creativo. “El profesor difícilmente entiende que, al enseñar, él también aprende; primero porque enseña, quiero decir, es el mismo proceso de enseñar el que le enseña a enseñar.” (Freire, 2013, p. 67). El educador es capaz de lograr que las buenas preguntas den lugar a cuestionamientos que amplíen el campo ajeno, así como el propio, para aprender a aprender. 

Insisto en que la educación en general es una educación de respuestas, en lugar de ser una educación de preguntas, que es la única educación creativa y apta para estimular la capacidad humana de asombrarse, de responder al asombro y resolver los verdaderos problemas esenciales, existenciales, y el propio conocimiento. (Freire, 2013, p. 76). 

La pregunta didáctica resulta una creación del docente donde se armoniza, por un lado, la reflexión pedagógica y didáctica del saber que es enseñado para identificar lo formativo del conocimiento; y por el otro, la reflexión epistemológica para determinar el sentido y el orden del mismo. Estos sentidos se comunican al estudiante por medio de la secuencia de preguntas en modo dialéctico, preguntas que al estimular los procesos de pensamiento de la mente posibilitan la comprensión e inserción en los métodos de construcción del saber. De este modo, además de abrir espacios para el diálogo, la pregunta didáctica estimula el razonamiento para insertar al alumno en la epistemología del saber y lograr de esta manera aprender a preguntar. “Cuando podemos estimular con éxito a nuestros estudiantes para que se formulen sus propias preguntas, estamos justo en la base del aprendizaje”. (Bain, 2007, p. 42).

Referencias bibliográficas 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València. 

Dewey, J. (1989). Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento y proceso educativo. Buenos Aires: Paidós. 

Freire, P. y Faundez, A. (2013). Por una pedagogía de la pregunta: crítica a una educación basada en respuestas a preguntas inexistentes. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. 

Gaarder, J. (2010). El mundo de Sofía. Madrid: Siruela. 

Perkins, D. N. (1985) Conocimiento como Diseño. Colección Psicología (12). Bogotá: Facultad de Psicología. Universidad Javeriana. 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del Profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: The essay addresses the relevance of the question in pedagogy, understanding it not only as a method for the construction of a cognitive structure adaptable to a plurality of circumstances, but also as a tool to strengthen the didactic interactions between educator and educator.

Keywords: pedagogy - question - knowledge - teacher – student

Resumo: O ensaio aborda a relevância que cobra a pergunta na pedagogia, entendendo a mesma não só como método para a construção de uma estrutura cognitiva adaptável a uma pluralidade de circunstâncias, sina também como ferramenta para fortalecer as interações didáticas entre educador e educando.

Palavras chave: pedagogia - pergunta - conhecimento - professor - aluno

(*) Lucas Nehuen Buriasco. Diseñador de Mobiliario (Universidad de Palermo)


El arte de la pregunta. La pregunta pedagógica como herramienta de aprendizaje fue publicado de la página 67 a página69 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ver detalle e índice del libro