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El aprendizaje como objetivo Incidencia de la motivación

Coviello Carrera, María Inés

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

En cada problema que uno puede percibir, al entrar en el análisis del mismo, puede observarse que en verdad se desencadena de otra cuestión mayor en calidad problemática, más abarcativa y profunda.

La sociedad está determinada por puntajes evaluativos, yendo de lo macro a lo micro, y por los puntajes se dan definiciones. Todo se resume a un número en cualquier área. El enfoque cuantitativo al que la sociedad nos acostumbra a mirar el mundo, se traduce al basamento de la misma. Desde pequeños, en nuestros primeros niveles educativos, se daba por supuesto que aquel que obtenía las más altas notas, era claramente, mejor. Lo cualitativo pareciera tener un papel secundario, quedando subordinado a un pensamiento generalizado de más es mejor.

Si bien no es motivo de este ensayo lo relativo a la evaluación y notas, es de donde partirá el análisis.

Palabras clave: aprendizaje - aula taller – enseñanza – motivación

Siempre ha sido objeto de mi atención desde mis etapas de alumna, lo que se generaba a raíz de lo evaluativo. La nota. El puntaje parece ser directamente proporcional a la inteligencia, conocimiento, desempeño, creatividad y otras virtudes que presenta la persona en determinada asignatura. Desde ya, esto lleva a que, a quienes les interesa, busquen la manera de obtener mejores calificaciones y de la forma más simple, en la mayoría de los casos, desde mi observación. Bain se refiere a estos como estudiantes estratégicos y estudiantes superficiales a aquellos que se conforman simplemente aprobando, en ambos casos evitando desafíos que los lleve a la posible equivocación. (2007, p. 52). 

Es de lo más cotidiano en el ámbito académico, notar estudiantes al acecho de profesores fáciles, no exigentes, que tomen poco, que den poco contenido. Es decir, que no hagan complicado el camino a la mejor nota, o en los casos menos ambiciosos, el camino que menos esfuerzo requiera aprobar la materia. En raros casos los alumnos solicitan profesores que enseñen bien, que los motiven, que se comprometan con su materia y sus estudiantes, que los sepan guiar. Que enseñen a aprender. 

Lo que subyace tras esta problemática es que se desvirtúe el objetivo del proceso pedagógico, cuando el fin del mismo es el aprendizaje. 

¿Cómo puede uno como docente lograr que los alumnos se enfoquen no en los resultados, sino en obtener un aprendizaje profundo? Proponiendo al mismo como fin en el proceso educativo, se plantearán las estrategias como medio por el cual los alumnos puedan lograr no dar trascendencia a las notas que puedan obtener en las asignaturas y apunten a encontrar satisfacción en su formación académica. 

Es difícil y casi utópico pretender que los estudiantes esperen con genuino interés aprender cada asignatura, cuando regularmente se cursan varias por cuatrimestre. Siempre hay una que capta más la curiosidad general que otra y también se encuentra ligado a las individualidades y sus preferencias. Hay numerosos factores de los que los docentes pueden valerse para lograr un provechoso proceso educativo, partiendo de generar interés. Este y la curiosidad son el motor del aprendizaje. 

Un error que muchos docentes (la mayoría debo decir) con quienes he cursado cometían, es la no integración. Desde el momento de la introducción de su asignatura, no realizaban un repaso de lo visto anteriormente que pudiésemos ligar a lo nuevo por aprender, generando una especie de disociación de las asignaturas cursadas. Previo a guiar la incorporación de un nuevo concepto, se recorren los saberes previos, para situarlos dentro de sus propios esquemas mentales, dando lugar a un aprender integrado y vinculado, sin aislar lo que se está por enseñar. En este sentido “cuando nos encontramos con materia nueva, intentamos comprenderla en términos de algo que pensamos que ya conocemos. Utilizamos nuestros modelos mentales disponibles para dar forma a las entradas sensoriales que recibimos”. (Bain, 2007, p. 38). Reforzar conceptos supuestamente aprendidos sitúa la asignatura para los estudiantes en el contexto mental de cada uno en relación a sus conocimientos. Así es como en materia de la carrera para la que enseñaré, para poder enseñar los trazados de cañerías para calefacción con radiadores, sería competente repasar características técnicas y constructivas de materialidades, muros, losas, núcleos húmedos, entre otros. 

La curiosidad deviene en cuestionamientos y para lograr la primera es necesario generar motivación. Que esta pueda estar presente en todo el proceso educativo, es decir lo que se prolongue el curso, podría decirse que es uno de los objetivos más trascendentes que puede uno tener como docente. Para esto, es importante que el profesor encuentre la manera de conectar la asignatura al alumnado planteando un escenario donde puedan sentirse involucrados desde sus propias inquietudes, recorriendo por sus medios e interés los contenidos. La idoneidad del docente debe encontrarse en incentivar las preguntas correctas por parte de los alumnos. 

Las preguntas nos ayudan a construir conocimiento. Apuntan a los huecos de nuestras estructuras de memoria y son críticas para indexar la información que retenemos cuando desarrollamos una respuesta para esa pregunta. (…) Cuantas más preguntas hacemos, de más maneras podemos indexar un pensamiento en la memoria. (Bain, 2007, p.42). 

Así, valiéndose del interés genuino e intrínseco, aparece la autonomía que el estudiante adquiere al verse voluntariamente involucrado en aquello que se da en clases. Movido por sus propios interrogantes, en pos de responderlos, afianza conceptos. 

En relación con lo anterior y a modo de refuerzo, valerse del error como herramienta pedagógica y motivacional, es otro medio a tener en cuenta para el enfoque hacia un aprendizaje profundo. Generar situaciones que devengan en el error y enseñar a los alumnos que el verdadero error es caer en la frustración o desmotivación. Esto da la posibilidad al docente de trabajar positivamente en la autoestima de sus estudiantes, guiándolos hacia una perspectiva más optimista, donde el error es en verdad oportunidad. 

Adicional y complementariamente a incentivar la participación y el involucramiento de los estudiantes con el contenido, se encuentra la relación entre ellos en pos de aprender. El trabajo en grupo como estrategia de aprendizaje puede presentar beneficios pedagógicos para facilitar el proceso educativo. 

Así, Roselli (1999) sostiene que el trabajo cognitivo de colaboración favorece el aprendizaje en tanto se encuentren correctamente diagramadas las pautas. La consigna del trabajo a realizarse en grupos debe ser acorde a las competencias de la clase y planificado para la participación de todos los integrantes, siempre guiado por el docente, donde las actividades se centren en el objetivo cognitivo. Asimismo, la acción entre pares facilita la nivelación del grupo, si bien “las diferencias de capacidad no pueden ser marcadas porque esto favorece relaciones y actitudes de dominio – dependencia, segregación, desmotivación e insatisfacción” (Roselli, 1999, p.83). 

En mis años trascurridos de carrera, he notado tanto profesional, social y académicamente, lo que implica saber trabajar con pares. De esta manera, es importante transmitir desde el aula que no se puede crecer solo y que la permeabilidad a aprender de otros y permitir que otros aprendan de uno, es uno de los medios y fines para el éxito académico y profesional. 

Como soporte a esta idea, pedagógicamente se desarrolla en el aula un entorno de aplicación práctica de la teoría, que se sustenta en el trabajo grupal, al que se denomina taller. Es el ámbito ideal para el surgimiento de los mencionados interrogantes y la puesta en acción por parte de los estudiantes para encontrar las respuestas. Es en este contexto donde la motivación adquiere expansión, desde el lugar de autonomía que el taller brinda a los estudiantes. Asimismo, las tareas a desarrollar se aproximan a aquella realidad de profesión u oficio a la que los estudiantes aspiran. 

Ander-Egg (1999) sostiene además que es sustancial la influencia que tiene en esta metodología la participación de los estudiantes y el trabajo en conjunto y colaborativo, donde se descentraliza la figura del docente como protagonista del proceso de enseñanza, para dar lugar a un aprendizaje genuino por parte de los talleristas, integrando los conocimientos de manera práctica. Se redefine el rol del docente, alejándolo de su accionar tradicional, presentándose como orientador y motivador grupal, delegando el aprendizaje a las experimentaciones propias de los alumnos (p.16). 

A modo de integración de lo expuesto, considero que desde las estrategias de la enseñanza, se puede reeducar el enfoque de los estudiantes, arraigado a la obtención de notas y aprobar, hacia la contemplación del aprendizaje como fin. En esto el docente tiene importante incidencia y puede valerse de todo los métodos mencionados anteriormente, con la motivación como motor. La motivación tiene un alto grado de componente afectivo, emocional y de voluntariedad, funciona como un agente que enciende la actitud de las personas frente a determinado propósito y en el ámbito académico, la motivación del alumno se encuentra directamente influenciada por la del docente. Este actúa como herramienta motivacional en sí mismo, en su forma de abordar los contenidos y se vale, a su vez, de las actividades que propone desarrollar en el aula y las pertinentes metodologías. 

De este modo, trabajando sobre los saberes previos de los alumnos, integrándolos al nuevo contenido por enseñar y a sus propias aspiraciones y preferencias, se generan nexos donde pueden encontrar valor significativo y utilidad para la aplicación práctica a la asignatura. Esto se puede ver potenciado en la dinámica del trabajo cooperativo de aula taller, donde la motivación entre pares potencia la del docente, facilitando un aprendizaje profundo y de interés genuino. 

Entonces, queda en las manos del docente la tarea de guiar a los estudiantes a encontrar la satisfacción de cumplir sus propios objetivos en el aprendizaje, donde la dedicación y el incentivo del profesor deben ser constantes en su rol de motivador externo.

Referencias bibliográficas 

Ander- Egg, E. (1999) El taller: Una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de la Plata 

Bain, K. (2007) Lo que hacen los mejores profesores de universidad. Universidat de Valencia. 

Roselli, N. (2009) La construcción socio- cognitiva entre iguales, Irice, Rosario, Argentina.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del Profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: In each problem that one can perceive, when entering into the analysis of the same, it can be observed that in truth it is triggered of another major question in problematic quality, more encompassing and deep. 

Society is determined by evaluative scores, going from the macro to the micro, and through the scores definitions are given. It all boils down to a number in any area. The quantitative approach to which society is accustomed to look at the world, translates to the basis of it. From the very beginning, in our first educational levels, it was assumed that the one who obtained the highest marks was clearly the better. The qualitative seems to have a secondary role, being subordinate to a generalized thinking of more is better. 

While it is no reason for this essay on the evaluation and notes, it is where the analysis will start.

Keywords: learning - classroom workshop - teaching – motivation

Resumo: Em cada problema que se pode perceber, ao entrar na análise do mesmo, pode-se observar que, na verdade, é desencadeada de outra questão importante em qualidade problemática, mais abrangente e profunda. 

A sociedade é determinada por pontuações avaliativas, passando do macro para o micro, e as pontuações são definidas. Tudo se resume a um número em qualquer área. A abordagem quantitativa a que a sociedade está acostumada a olhar para o mundo é traduzida para a base disso. Desde o início, em nossos primeiros níveis educacionais, assumiu-se que aquele que obteve as melhores notas foi claramente melhor. O qualitativo parece ter um papel secundário, ser subordinado a um pensamento generalizado de mais é melhor. 

Embora a análise e as notas não sejam o assunto deste ensaio, é aqui que a análise começará.

Palavras chave: aprendizagem - sala de aula - ensino – motivação 

(*) María Inés Coviello Carrera. Diseñadora de Interiores (Universidad de Palermo)


El aprendizaje como objetivo Incidencia de la motivación fue publicado de la página 71 a página73 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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