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Las nuevas tecnologías y el contenido académico. El desafío de ser docente hoy

Zahalsky, Sonia María [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen: Décadas atrás, el alumno, ser carente de luz, dependía casi exclusivamente del docente y los textos que este decidía compartir, para obtener esa iluminación anhelada. Los roles eran claros: el alumno era una caja negra en la que había que depositar el contenido. El profesor era el encargado de ofrecer esa enseñanza, la cual desempeñaba desde su estrado. “Todo tiempo pasado fue mejor” manifiesta el dicho. Esto puede ser el lema de un docente avasallado por los nuevos tiempos y todo lo que ello implica: la velocidad con la que se vive, el flujo de información y las nuevas tecnologías que impulsan los dos factores anteriores. Hoy un estudiante entra a clases con una nueva mirada sobre el contenido curricular. El texto resulta un aspecto importante de este contenido que ofrece el docente, pero no el único. Ante este nuevo panorama, el rol del docente como es conocido actualmente se ve cuestionado. Es necesario replantear este nuevo rol atravesado por las nuevas tecnologías que cambiaron el paradigma social y cultural y conviven en el aula formando parte de la tríada docente.


Palabras clave: rol docente – contenido – experiencia didáctica - acceso a la información - construcción de conocimiento

La experiencia didáctica implica la relación activa entre distintos actores: el conocimiento, el docente y el estudiante. Se tiene en cuenta el contexto en el que ocurre esta relación y el contenido, teniendo cada uno un importante rol y un peso significativo para mantener un equilibrio que permita que todas las partes resulten beneficiadas. 
Las Nuevas Tecnologías aportan un nuevo reto al sistema educativo, que consiste en pasar de un modelo unidireccional de formación, donde por lo general los saberes recaen en el profesor o en su sustituto el libro de texto, a modelos más abiertos y flexibles, donde la información situada en grandes bases de datos, tiende a ser compartida entre diversos alumnos. (Elstein, 2010). En el enfoque conductista o tecnológico aplicado con gran éxito a mediados del siglo XX, el contenido era seleccionado por expertos en la materia, lo que el docente aplicaba sin tener en cuenta al alumno. El rol del docente era protagónico, que actuaba de guía o como instructor entregando el saber a un alumno pasivo, mero receptor, un recipiente vacío en el cual volcar sabiduría. El programa debía cumplirse y los cambios debían ser observados en el alumno. (Martí, 1992). 
El rol del docente se ponía en manifiesto desde el mismo lugar de donde dictaba su cátedra: un estrado. Como acceso al conocimiento, el discípulo tenía dos fuentes relacionadas: el texto y el profesor. Este explicaba o clarificaba los conceptos, que el alumno tomaba, aprendía y memorizaba para poder aplicarlos posteriormente. 
El constructivismo, aplicado a fines del siglo XX, propuso una relación diferente. Este enfoque pone al contenido como un proceso abierto y flexible, sometido a permanente investigación, que permita solucionar problemas y adaptarse al contexto. Los roles que la tríada didáctica pone en relevancia es la relación entre el conocimiento, como resultado de un proceso de construcción y reconstrucción de significados, el estudiante como protagonista con un rol activo, constructor de su propio aprendizaje, y el docente como facilitador, orientador, intermediario en el proceso que comparte el saber, pero que pone al estudiante como protagonista. (Papert, 1987). 
El rol del docente es guiar a los estudiantes en la propia búsqueda de conocimiento a través de preguntas y el planteo de problemas que conduzcan al contenido de la materia, y que este resulte significativo para el estudiante. Este tipo de enseñanza se vincula a procesos que producen cambios conceptuales y un enriquecimiento cognitivo que lleva al conocimiento. 
Como se mencionó anteriormente, la tríada didáctica es la relación entre el conocimiento, el docente y el estudiante, sin embargo, en este esquema en el que intervienen diferentes elementos se suma la tecnología, no por capricho de algunos, sino por el peso y la fuerza del cambio de paradigma social que imponen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Este nuevo paradigma, denominado era digital produce cambios en la lengua escrita y en la hablada. (Salvat, 2015). Ejemplos de esto es la forma de abonar un boleto de subte, googlear una receta, tuitear una opinión o inscribirse en una materia o en un final en la Facultad. La educación no está ajena a esta nueva forma de vida, que dejó de ser tendencia rápidamente, para convertirse en normalidad. 
¿Cómo impactan estas nuevas tecnologías en el aula? Con el advenimiento de Internet y la accesibilidad a los dispositivos tecnológicos, la tríada didáctica se enfrenta a su misma esencia: la tensión entre las partes intervinientes, atravesadas por un nuevo rol de cada una de ellas. 
El estudiante, protagonista, es aún más protagonista de la construcción de su propio aprendizaje. Ingresa al aula con una clara idea de lo que quiere recibir. Las preguntas y el planteo de problemas le resultan cosa diaria, y el acceso a las respuesta proviene de múltiples fuentes. El factor predominante es la velocidad, la inmediatez con la que se obtienen resultados, datos y respuestas. 
El conocimiento, lejos de ser únicamente la incorporación del texto, hoy se encuentra y se lleva en la mano, se guarda en el bolsillo. El conocimiento pasa por saber buscar en la maraña de información, la respuesta necesaria. Pero como bien menciona Litwin, la información no es igual al contenido para la enseñanza. (s/f). Es sumamente importante entender que en esta nueva tensión, lo que no cambió es la producción del conocimiento. Este se da como un proceso cognitivo que inevitablemente lleva algo de tiempo. 
El docente (y su rol) es tal vez el más revolucionado ¿Por qué? Existe una tendencia que acompaña todo cambio de paradigma: la obsolescencia. En esta perspectiva se cuestiona el rol del docente ante la futurista mirada de ser sustituidos por una pantalla sabelotodo. 
El principal obstáculo que presenta la mayoría de los docentes es haber nacido en el siglo pasado. Apiegel (2009) reflexiona sobre las diferencias que existen entre los nativos digitales, niños y jóvenes que utilizan la tecnología en forma intuitiva, y los inmigrantes digitales, padres y docentes que necesitan tomar cursos, superar inhibiciones y estar expuesto al error, para nunca llegar a usar la tecnología como los jóvenes. 
La capacitación parece ser insuficiente ante el estudiante que ingresa al aula con el texto asignado para el día en el celular, junto a dos links que lo derivan a resúmenes del mismo encontrados en Internet, y un video de Youtube que explica la aplicación práctica de los conceptos abordados. Las prácticas didácticas y pedagógicas del docente son puestas a prueba ante esta circunstancia. Las miradas comienzan a estar en torno a la creatividad del docente para mantener la atención del estudiante. 
Susana Muraro (2005) ofrece una lista de materiales informáticos educativos para tener en cuenta por el docente a la hora de planificar. Entre ellos los libros electrónicos, las bases de datos, los mapas conceptuales y los juegos de lógica, de ingenio, de estrategia y de aventura. Estas herramientas, junto a una correcta planificación y aplicación didáctica, otorgan al docente la posibilidad de ofrecer material educativo atractivo para el estudiante. Sin embargo, y ante tanto cuestionamiento y replanteo, es preciso destacar que el rol del docente no puede desaparecer. Es el encargado de ofrecerle las herramientas de su disciplina, enseñarle a tener una mirada crítica sobre las circunstancias y a cuestionar las cosas para enfrentar las decisiones que debe afrontar en el futuro de manera responsable.

Conclusión 
Ante el cambio que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación traen consigo, el rol docente se ve enfrentado a la necesidad de un reacomodamiento que lo posicione en un lugar seguro. 
Este nuevo rol implica, tal vez lo más difícil para el ser humano, bajarse del estrado de sabelotodo al que se lo subió, el cual él decidió adoptar por décadas y décadas. Ese lugar es cuestionado debido al creciente flujo de información que cualquier persona puede acceder. Internet permite poner en jaque cualquier dicho, cualquier aseveración, y otorga herramientas para refutar cualquier idea. La única defensa que tiene el docente ante esto es la capacitación. Tener una actitud de aprendizaje y capacitación continua lo ubica en un estado activo dentro del proceso educativo que tiene una doble ventaja, por un lado lo perfecciona y especializa en una materia, y por el otro permite resguardarse en un no lo sé, pero lo averiguo, dándose la posibilidad de ser humano y vulnerable ante la confrontación tecnológica. 
El rol del docente es guiar y enseñar al único protagonista: el estudiante. Él es el encargado de ayudar a buscar, acceder, seleccionar, comparar y buscar la veracidad de la información que se ofrece en diversas fuentes sobre los temas que el contenido propuesto por el docente desencadenó. 
El docente y toda persona involucrada en el proceso de enseñanza debe reconocer las limitaciones propias, pero sobre todo, estar seguros sobre su rol como educador imprescindible en la sociedad, respaldado por las instituciones educativas y necesario para el estudiante.

Referencias bibliográficas 
Apiegel. A. (2009). Nativos e inmigrantes digitales. Algunas reflexiones. Novedades educativas. 219, pp.30-32. 
Elstein, S. (2010). Hacia una nueva perspectiva en la formación de profesores. Disponible en: https:// www.unrc.edu.ar/publicar/cde/Elstein.htm 
Litwin, E. (s/f). Las nuevas tecnologías y las prácticas de enseñanza en la universidad. Disponible en: www.litwin.com.ar/site/Articulos2.asp 
Martí, E. (1992). Aprender con ordenadores en la escuela. Barcelona: ICE Horsoi. 
Muraro, S. (2005). Una introducción a la informática en el aula. Buenos Aires: Fondo de Cultura y Economía. 
 Papert, S. (1987). La máquina de los niños. Barcelona: Martínez-Roca 
Salvat, M. (2015). Crear el futuro. Buenos Aires: Dunken 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Tecnología Educativa a cargo de la Profesora Natalia Lescano en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: Decades ago, the student, being devoid of light, depended almost exclusively on the teacher and the texts that he chose to share, to obtain that desired illumination. The roles were clear: the student was a black box in which the content had to be deposited. The teacher was in charge of offering that teaching, which he played from his stand. “Every past time was better,” the saying goes. This can be the motto of a teacher overwhelmed by the new times and all that this implies: the speed with which is lived, the flow of information and the new technologies that drive the two previous factors. Today a student enters classes with a new look at the curricular content. The text is an important aspect of this content offered by the teacher, but not the only one. Given this new panorama, the role of the teacher as it is known today is questioned. It is necessary to rethink this new role crossed by the new technologies that changed the social and cultural paradigm and coexist in the classroom forming part of the teaching triad.

Keywords: teaching role - content - didactic experience - access to information - knowledge construction

Resumo: décadas atrás, o estudante, desprovido de luz, dependia quase exclusivamente do professor e dos textos que ele decidiu compartilhar, para obter aquela ansiosa iluminação. Os papéis eram claros: o aluno era uma caixa preta na qual o conteúdo devia ser depositado. A professora foi encarregada de oferecer esse ensino, que ele jogou de seu lugar. “Toda vez foi melhor”, diz o ditado. Este pode ser o lema de um professor sobrecarregado pelos novos tempos e tudo o que isso implica: a velocidade com que é vivido, o fluxo de informações e as novas tecnologias que impulsionam os dois fatores anteriores. Hoje, um aluno entra nas aulas com um novo visual sobre o conteúdo curricular. O texto é um aspecto importante deste conteúdo oferecido pelo professor, mas não o único. Dado este novo panorama, o papel do professor como é conhecido hoje é questionado. É necessário repensar esse novo papel crucificado pelas novas tecnologias que mudaram o paradigma social e cultural e convivem na sala de aula que faz parte da tríade docente. 

Palavras chave: papel docente - conteúdo - experiência didática - acesso à informação - construção do conhecimento

(*) Sonia María Zahalsky. Licenciada en Relaciones Públicas (Universidad de Palermo). Organizadora de Eventos (Universidad de Palermo). Maestría en Comercialización y Comunicación Publicitaria (USAL, en curso). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación Corporativa y Empresaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Las nuevas tecnologías y el contenido académico. El desafío de ser docente hoy fue publicado de la página 110 a página112 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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