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Evaluar sobre contenidos creativos

Lucero, María Eugenia

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

La evaluación como tal, a priori, suele tener una apreciación negativa. La clave está en entenderla como parte de un proceso y ubicarla en un lugar significativo para el estudiante, transformándola en una experiencia positiva. 

Es importante que, sobre todo en materias vinculadas a la creatividad, se manifieste la importancia de la evaluación y se afronte como una experiencia más en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es por ello que el ensayo reflexiona sobre la evaluación en materias de creatividad, se invita a indagar acerca de la importancia de esta instancia en asignaturas donde no hay respuestas únicas y dónde el rol docente juega un papel integrador entre los estudiantes. 

La autoevaluación y el hecho de evaluar entre pares juegan un papel protagónico en donde la estructura de la clase debe funcionar como escenario principal para que los estudiantes asuman a la evaluación como parte inherente a sus procesos creativos. Es así que esta instancia entonces, deja de ser un momento tenso y se transforma en una tarea más, necesaria para la experiencia cognitiva.

Palabras clave: enseñanza – aprendizaje – docente – alumno – asignatura -evaluación – creatividad

En primera instancia, se podría definir objetivamente a la evaluación como aquella instancia en la que se mide lo aprendido hasta ese momento. La misma no es determinante y es parte del proceso de enseñanza aprendizaje. La cuestión reside en entender dicha etapa como un aporte, para luego desde allí, continuar hacia el resultado final. 

Al respecto, Perrenoud afirma: “es legítimo tratar la evaluación como una “medida”. Se trata, en realidad, de una operación intelectual que intenta situar a un individuo en un universo de atributos cuantitativos o cualitativos”. (2008, p.73).

En términos generales, se observa que la evaluación como tal tiene un significado más cercano a una experiencia negativa que positiva, depende cómo esté ejecutada. Con el correr del tiempo ha sido un instrumento que no ha detectado afinidad ni empatía con quien tenga que afrontarla, siempre termina siendo aquello que nadie quiere, algo que genera nerviosismo, que implica días y días de preparación, que incluso, si no sucede, es mejor. El problema reside en que, justamente, la evaluación no es vista como parte de un proceso sino como una medición del mismo hasta ese momento. Se detecta que cuando se evalúa, lejos de estar visto como una instancia de aprendizaje, es un momento de nerviosismo y tensión, donde se pone a prueba todo lo aprendido hasta el momento. Aquí es donde se plantea y se pone en crisis el significado de la evaluación por parte del docente y el estudiante ¿Cómo demostrarle al estudiante que es una herramienta para el aprendizaje? ¿Hasta cuándo será temida tanto ella como sus resultados? Claro está que la evaluación es sin duda una instancia no menor en el proceso de enseñanza aprendizaje, la cuestión es utilizarla como puntapié para lo que resta del proceso, usando sus resultados a favor del mismo. Se propone tratar la temática de la evaluación en el marco de la evaluación formativa, definida por Camilloni (2010) como la operación que permite recoger información de los procesos que se encuentran en curso de desarrollo. Por otro lado, Litwin (2010) reconoce que el principal desafío a la hora de pensar en la evaluación consiste en construir criterios que permitan obtener información válida y confiable. 

Cuando se habla de construir criterios, justamente, se entiende como parte del proceso pedagógico y metodológico. En el mismo, es necesario establecer diferentes patrones para evaluar y, a partir de eso, crear un sistema constructivo de conocimientos útiles para luego evolucionar. Antes que nada, es necesario definir la evaluación como tal y entender cómo es que funciona en el desarrollo cognitivo. La misma cumple una función didáctica que no siempre es interpretada de igual manera por el alumno y el docente, en términos generales cada uno le otorga un significado diferente. Se trata de llegar a un lugar intermedio en el que la evaluación sea funcional al contrato pedagógico y la tríada didáctica compuesta por el estudiante, el docente y el conocimiento. 

En referencia a ello, Celman afirma que “la evaluación no es ni puede ser un apéndice de la enseñanza ni del aprendizaje, es parte de la enseñanza y del aprendizaje”. (2010, p.37). Por otro lado y en relación a los actores que la componen, se la debe poner en práctica como acontecimiento cognitivo, no como una medición del mismo. Así es que el profesor tiene la responsabilidad de convertir ese hecho en un acto de retroalimentación donde los resultados obtenidos sean una fuente de información para el estudiante. 

En base a la problemática donde la evaluación es vista como una medición de determinados saberes, se pretende revelar una forma de transformar la evaluación en una instancia compatible con las ganas y motivaciones del alumno, es decir, de posicionarla en un lugar de aprendizaje a través de los conceptos vinculados a la evaluación formativa y la retroalimentación. En este caso, se aborda la temática de la evaluación en materias vinculadas al diseño y la creatividad, donde no hay respuestas únicas y el proceso de evaluar termina siendo lo más importante en el trayecto didáctico. 

“No es posible hablar de la evaluación de los aprendizajes al margen de los procesos de enseñanza y aprendizaje que los han generado”. (Camilloni, 2010, p.68). En asignaturas de producción creativa, diseño o talleres prácticos, la evaluación ocupa un lugar fundamental. Pero no en el sentido de cualificar las diferentes producciones y sus resultados, sino en el sentido del proceso de trabajo. En materias donde no hay una resolución única y los resultados son la respuesta de una experiencia a lo largo de uno o varios trabajos prácticos, se torna difícil poder calificar ¿Qué se está evaluando? ¿Qué se está calificando? Es aquí que se pretende reflexionar entonces el lugar que ocupa la evaluación en instancias creativas. 

Como primer punto y sin posicionar al docente como el único actor capaz de evaluar, se pone de manifiesto el rol de la autoevaluación junto con el diálogo entre pares. En trabajos individuales donde cada alumno desarrolla una propuesta diferente, es importante poder exponer la misma oralmente para que tanto el estudiante como sus compañeros puedan detectar los puntos débiles y trabajar sobre ellos en la próxima entrega. Reconocer las fortalezas también resulta de suma importancia, indica un avance respecto a algún trabajo anterior o simplemente la sincronización entre la consigna y lo realizado. Ese proceso analiza y determina un resultado parcial que, lejos de parecerse a una situación tensa, forma parte del crecimiento didáctico de los estudiantes y el docente. Este último ocupa un rol similar al de un guía. Debe permitir todo tipo de cuestionamientos, desde y hacia él, teniendo en cuenta cómo su experiencia puede aportar en las diferentes devoluciones. 

En relación a este tipo de situaciones dadas en el aula, Litwin menciona que “en una clase, favorecer los espacios para que los alumnos se interroguen e interroguen, aun cuando esto corte la exposición del docente, implica promover el pensar”. (2010, p.24). Es claro que cualquier situación en la que se ofrece retroalimentación, a veces deja más preguntas que respuestas y eso es lo interesante. Poder constantemente cuestionarse y aprender por el simple hecho de salir de la zona de confort, resignificar acciones y poner en crisis lo que parecía resuelto. Estos eventos los permite evaluar constantemente. Cuando el contenido de una materia se extiende a la par de sus trabajos prácticos, se pone en vista lo que tiene que ver con el avance a lo largo de los mismos, donde el alumno reconoce sus fortalezas y debilidades y apunta a la mejora, no por obtener una mejor calificación y aprobar la materia sino por la experiencia didáctica que esto le pueda aportar. Además, resulta de elevada importancia el hecho de la devolución grupal, donde el aprendizaje por desarrollo próximo alimenta tanto al docente como a los alumnos. Es allí donde todos logran aprender algo más respecto al trabajo de su compañero y de esa manera aplicarlo al suyo. El proceso de evaluar en materias vinculadas al diseño y la creatividad tiene que ver, justamente, con lo que sucede a medida que se va desarrollando. Desde que se lee la consigna hasta que el trabajo resulta terminado, todo eso integra un proceso de evaluación. 

Respecto a esto, Anijovich (2010) indica que, para llevar adelante un proceso de evaluación entre pares y que este efectivamente cumpla con su función de retroalimentación, es necesario destinar un tiempo para que los estudiantes comprendan el para qué, el sentido, conozcan las diferentes estrategias que se pueden utilizar, así como los obstáculos posibles. También tienen que conocer los objetivos de la tarea, el tipo de demanda cognitiva que esta implica y los criterios de valorización para ofrecer una retroalimentación que contribuya al aprendizaje de su par. 

El accionar docente en esos casos está determinado por la propuesta del estudiante, es decir, las respuestas las tiene quien está haciendo el trabajo y el docente orienta el alcance, determinados objetivos conceptuales, determinando y recomendando acerca de cuál sería el camino más efectivo, pero dando libre elección al alumno para que experimente lo que desee. Para que justamente, se autoevalúe en cada etapa y pueda el mismo traer a su experiencia los mejores resultados. 

Finalmente, se entiende que la evaluación en este tipo de materias es de suma importancia, ya que con ella el estudiante va obrando de acuerdo a los resultados que va obteniendo. En dicho proceso el docente debe posicionarla como una instancia de mejora necesaria, quitándole la aversión que suele tener con los alumnos. 

En producciones donde se manifiesta la creatividad, los alcances son diferentes para todos, entonces es importante que al momento de conceptualizar el contenido se utilice la autoevaluación junto con la evaluación entre pares. El profesor funciona como un guía y es así que el momento de evaluar contenidos creativos, se desarrolla en un marco constructivo donde todos comprenden la funcionalidad y la aplican en sus tareas futuras.

Referencias bibliográficas 

Anijovich, R. (2010) La evaluación significativa. Buenos Aires: Paidós. 

Camilloni, A. (2010) La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós. 

Celman, S. (2010) ¿Es posible mejorar la educación y transformarla en una herramienta de conocimiento? En Camilioni, A., Celman, S., Litwin, E. y Palou de Maté, M. C. (2010) La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós. 

Litwin, E. (2010). La evaluación: campo de controversias y paradojas o un nuevo lugar para la buena enseñanza. En Camilioni, A., Celman, S., Litwin, E. y Palou de Maté, M. C. (2010) La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós. 

Perrenoud, P. (2008) La evaluación de los alumnos. Buenos Aires: Colihue.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del Profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: Evaluation as such, a priori, tends to have a negative appreciation. The key is to understand it as part of a process and place it in a significant place for the student, transforming it into a positive experience. 

It is important that, especially in matters related to creativity, the importance of evaluation is manifested as an experience in the teaching-learning process. This is why the essay reflects on evaluation in matters of creativity; you are invited to inquire about the importance of this instance in subjects where there is no unique answers and where the role of teachers plays an integral role among students. 

Self-evaluation and peer evaluation play a leading role where class structure should function as the primary setting for students to take assessment as an inherent part of their creative processes. It is so that this instance, then, stops being a tense moment and becomes an additional task, necessary for the cognitive experience.

Keywords: teaching - learning - teacher - student - subject - evaluation - creativity

Resumo: Atualmente, a avaliação de um workshop na disciplina de Design Gráfico é realizada através da apresentação de um trabalho prático que fala por si só, ou seja, a proposta não é acompanhada pelo aluno. 

Até agora, a idéia apresentada foi apoiada pela queda que o aluno fez durante seu processo e, a partir desse momento, até a aula onde a nota é dita, o aluno está ausente. 

A reflexão que gostaria de trazer à cena é a possibilidade de integrar o aluno ao mesmo tempo em que o professor toma decisões para se qualificar. Desta forma, poderíamos acrescentar, entre outras vantagens, a avaliação como uma instância de aprendizagem, encorajando o fechamento cooperativo, a resolução de problemas e a identificação deles.

Palavras chave: avaliação - cooperativa - formativa - aprendizagem - dinâmica - critérios - questões – heterogeneidade

(*) María Eugenia Lucero. Licenciada en Dirección de Arte Publicitario (Universidad de Palermo).


Evaluar sobre contenidos creativos fue publicado de la página 123 a página125 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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