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El desafío docente en el Siglo XXI De estudiantes a profesionales competentes

Solari Solla, Marcela Denise

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

El ensayo realizado expone el planteo y reflexión sobre el rol docente a partir de la necesidad de renovación de un sistema educativo conductista que se encuentra obsoleto frente a un panorama socio-económico que necesita formar alumnos desde un enfoque basado en las competencias con el fin de prepararlos para la vida en la sociedad del siglo XXI.

Palabras clave: aprendizaje – autonomía – competencia – conocimiento – docente – educación - profesionales

Son múltiples las razones por las cuales es preciso no dejar nunca profundizar en el proceso de enseñanzaaprendizaje. Una de esas razones es porque la escuela es el aparato ideológico más poderoso que tiene un estado y es por esto mismo que el contexto social-económico tiene vital importancia a la hora de educar. La sociedad fue cambiando, y a pasos agigantados especialmente en la última década, por lo que es indispensable que la educación logre adaptarse a este nuevo momento para poder seguir siendo un aparato de construcción social efectivo. 

El trabajo docente como todo rol profesional se construye y perfecciona a lo largo del tiempo. No es una tarea estática, es decir, el docente no se forma una vez para serlo y luego repetidamente actúa de la misma manera y con las mismas estrategias a lo largo de toda su carrera profesional, sino todo lo contrario; debe estar en constante formación, nunca dejando de ser un aprendiz para poder así descubrir sus propios medios, recursos y capacidades a la hora de enfrentarse a un salón de clases. Ser docente como plantea Agadía (s.f.) es “pasar de una manera de comprender la enseñanza para volver a pensarla resignificándola, amplificando su sentido, posibilitando el reconocimiento de algunos hilos acaso más sutiles de la trama de su especificidad”. La necesidad de formación constante está ligada también a los cambios en el mundo que repercuten en la educación. Hace ya algún tiempo atrás que la enseñanza tradicional no está resultando eficaz para el alumnado debido a los cambios sociales y los avances de la tecnología, entre otros factores, obligando a los docentes de formación superior a replantear sus métodos de enseñanza en pos de responder a los entornos cada vez más cambiantes. El modelo conductista del profesor que tiene el poder y la autoridad como única figura transmisora de conocimiento reduciendo el rol del alumno al de un simple repetidor de contenidos memorizados, no puede ser aplicado en este mundo globalizado sino que ahora el docente tiene un compromiso que supera lo puramente académico, encontrándose con el desafío de potenciar las capacidades de los alumnos para que puedan discernir y analizar la información que reciben, brindándoles las herramientas necesarias para que aprendan en el presente y puedan utilizarlas el día de mañana al momento de enfrentarse con la vida y el campo sociolaboral. Desde esta concepción entonces, el vínculo docente-alumno no estará dado por transmisión sino por construcción de conocimiento mediante el desarrollo de competencias. 

Si bien en los últimos años se viene prestando mucha atención a las competencias, la adopción de este enfoque no es algo nuevo considerando que tienen su base en el aprendizaje significativo, que Ausubel (1983) diferencia del aprendizaje memorístico, ya que el significativo se produce cuando se relaciona o asimila nueva información que se le presenta al alumno con algún concepto que ya se encuentra en su estructura cognoscitiva. Es importante aclarar que cuando se hace referencia al término competencias, se lo hace como “el conjunto de actitudes, de conocimientos y de habilidades específicas que hace a una persona capaz de llevar a cabo un trabajo o de resolver un problema particular” (Ouellet, 2000, p.37). Es decir, que empezar a ver la educación desde este enfoque es querer formar personas preparadas para el mundo competitivo actual haciendo del alumno un profesional y humano apto para actuar en contextos reales con sus diferentes niveles de complejidad. De acuerdo con Frade (2009) las competencias son un saber pensar para poder hacer, ser y vivir en sociedad. A partir de esto se plantea un reto importante para el sistema educativo que tiene por un lado, que realizar una verdadera formación de docentes bajo este nuevo enfoque y por otro, exigir a las universidades la elaboración de un proyecto que se centre en el desarrollo integral del estudiante como profesional competente logrando que el mismo pueda buscar información, saber utilizarla de manera correcta, generar ideas y ser autocrítico. 

Todo esto conlleva a que las reglas de juego que eran parte de la educación tradicional queden atrás. En este modelo de educar por competencias las reglas son más complejas desde la labor docente ya que los estudiantes son dinámicos, participativos, se encuentran en constante movimiento y quizás hasta lleguen a discutir. Planteando este panorama, el docente puede presentar cierta resistencia a trabajar de esta manera porque tradicionalmente es quien controla el aula; pero debe entender que es en realidad un momento en el que se puedan sacar los mejores resultados de los alumnos y que nunca la situación de clase dejará de estar bajo su supervisión. Que la concepción conductista de la educación no esté siendo funcional al mundo actual no significa que todo lo que ella encierra tenga que ser desechado. Incluso en el modelo constructivista, analizado desde el lado de las competencias, puede haber momentos de exclusiva transmisión así como también es necesario que la relación de asimetría en la clase no deba perderse. Si bien todos aprenden de todos es importante que exista un docente como guía, facilitador y también motivador. Esta situación de andamiaje educativo ayuda a la construcción del conocimiento en el alumno, quien al principio dependerá más de la persona que le enseña en cuanto a regulación de actividades, fijando metas y tareas y luego, paulatinamente irá alcanzando una autonomía necesitando cada vez menos sostén docente. 

El reto más importante del educador en la construcción de personas competentes está dado a partir del andamiaje mencionado anteriormente donde él es quien puede y debe crear Zonas de Desarrollo Próximo del alumno, facilitando situaciones de aprendizaje para lograr que aprenda a aprender siendo consciente del proceso cognitivo que está realizando. Con su ayuda, la Zona de Desarrollo Próximo hará que los alumnos puedan alcanzar aprendizajes que antes solo eran potenciales. Es en esta instancia entonces, en la que el docente deberá poner toda su creatividad al servicio de la formación acadé- mica animando a realizar actividades que propicien situaciones didácticas, por ejemplo mediante los debates, planteamiento de problemas, trabajos de casos, trabajos de laboratorio, entre otros. Pero este reto, además, no solo abarca que el alumno pueda construir su conocimiento a nivel técnico, sino como define Mastache, “una persona competente es alguien que posee no solo los conocimientos y destrezas técnicas, sino también las capacidades prácticas o psicosociales requeridas por la situación”. (2009, p.79). La educación, y más específicamente en el nivel superior de enseñanza, debe estar dada además de a nivel cognitivo también a nivel social. Cuanto mayor conocimiento se tenga más competente será la persona a nivel técnico pero si este conocimiento no está ligado con el saber hacer, el saber comunicar y el saber vincularse dentro de un entorno laboral, pasará a ser un conocimiento estanco que solo sirve para ser reproducido en evaluaciones académicas.

El éxito profesional está vinculado, sin dudas, a la competencia técnica, a las capacidades y habilidades necesarias para detectar los problemas, analizarlos, y darles una solución adecuada. Estas competencias son imprescindibles, pero no suficientes. Un profesional exitoso requiere, además, de una fuerte formación técnica, una sólida formación para comunicarse oralmente y por escrito, coordinar equipos de trabajo, tomar decisiones sostenibles, negociar y acordar. (Mastache, 2009, pp. 104-105).

Claramente no todas las materias puestas en el plan de estudio universitario van a poder abarcar a todas las competencias técnicas y psicosociales; sería un ideal ya que en la vida real cuando se presentan problemas todas se interrelacionan, pero por el momento es algo difícil de alcanzar a nivel educativo. Lo importante es que, más allá de qué competencia/s trate cada materia, al final del recorrido terciario se garantice que gran parte de ellas estén desarrolladas.

Con todo lo planteado anteriormente se puede vislumbrar que la educación se encuentra en un momento en el que tiene que tomar las decisiones necesarias para encontrar nuevos horizontes preparando a los futuros ciudadanos que llevarán adelante el país bajo un nuevo enfoque de enseñanza basado en las competencias. Es momento de que el equipo docente y todos los agentes que forman parte del sistema educativo asuman la responsabilidad y giren el volante hacia el camino de poner como objeto de estudio al alumno visto como un ser humano con todas sus potencialidades, impulsando la formación de sujetos autónomos que contribuyan a mejorar la sociedad, dándoles las herramientas para que puedan ingresar al mercado laboral y no solo formar parte de él sino también enriquecerlo. La satisfacción del educador estará al momento que el alumno terminada su enseñanza superior siga teniendo sed de aprendizaje y superación, nunca dejándose de preguntar, investigar y plantear nuevos objetivos. Formar personas activas transformará a la sociedad y es ahí donde el aula quedará chica y se entenderá que el verdadero rol del docente es formar personas capaces de animarse a enfrentar y mejorar la sociedad.

Referencias bibliográficas 

Agadía, K. (s.f.) La construcción del saber didáctico de los docentes de la Universidad de Palermo. Ficha de cátedra. 

Ander- Egg, E. (1999) El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de la Plata. 

Ausubel, D., Novak, J. y Hanesian, H. (1983) Psicología Educativa: Un punto de vista cognoscitivo. (2da. Ed). México: Ed. Trillas 

Bruner, J. (1997). La educación puerta de la cultura. Madrid: Visor. 

Frade, L. (2009) Desarrollo de competencias en educación: desde preescolar hasta el bachillerato. México: Inteligencia Educativa. 

Litwin, E. (1998) El campo de la didáctica: La búsqueda de una nueva agenda. En Corrientes didácticas contemporáneas. Buenos Aires: Paidós. 

Mastache, A. (2009) Formar personas competentes: Desarrollo de competencias tecnológicas y psicosociales. México: Noveduc. 

Oullet, A. (2000) La evaluación informativa al servicio de las competencias. Revista Escuela de Administración de Negocios, 41, 30-42. 

Shön, D. (1992). La formación de profesionales reflexivos. Barcelona: Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: This essay presents the proposal and reflection on the role of teachers based on the need to renew a behavioral education system that is obsolete in the face of a socio-economic panorama that needs to train students from a competency-based approach with the to prepare them for life in 21st century society

Keywords: learning - autonomy - competence - knowledge - teacher - education – professionals

Resumo: O ensaio apresentado expõe o proponho e reflexão sobre o papel do professor a partir da necessidade de renovação de um sistema educativo conductista que se encontra obsoleto em frente a um panorama sócio-econômico que precisa formar alunos desde um enfoque baseado nas concorrências com o fim de preparar para a vida na sociedade do século XXI.

Palavras chave: aprendizagem - autonomia - competência - conhecimento - professor - educação - profissionais

(*) Marcela Denise Solari Solla. Diseñadora de Imagen Empresaria.


El desafío docente en el Siglo XXI De estudiantes a profesionales competentes fue publicado de la página 145 a página147 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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