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El sistema educativo en el siglo XXI. De estudiantes pasivos a estudiantes curiosos

Solari Solla, Marcela Denise

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

El ensayo realizado expone el planteo y reflexión sobre la educación en el siglo XXI a partir de la necesidad de reformularla dejando atrás el sistema tradicional, haciendo hincapié en incorporación de la tecnología y formación de estudiantes que construyan conocimiento a partir de la motivación y participación.

Palabras clave: aprendizaje - aula taller – conocimiento – constructivismo – docente – educación - modelos mentales – motivación – tecnología

En las últimas décadas se ha producido una serie de cambios sociales que han derivado en la necesidad de revisar la manera en la que se lleva a cabo la educación en sus distintos niveles. Parte de estos cambios se ven reflejados en los alumnos dentro de las aulas, que entre otras causas, al tener la facilidad de acceso a la información de todo lo que desean con tan solo entrar a Internet se manifiestan desencantados con el sistema educativo actual. Lo cierto es que no se puede ir contra la globalización por lo que entonces es el sistema educativo quien debe reformular el método para dar clases buscando generar igual o mayor interés que tienen los jóvenes cada vez que están frente a una computadora. Se trata de dejar atrás la educación convencional basada en gran medida en la teoría del asociacionismo donde el conocimiento es innato o por transmisión de experiencia y llevar a cabo un modelo constructivista en que el conocimiento se construye dándole a los estudiantes las oportunidades para que se comprometan en actividades creativas que impulsen este proceso constructivo. Como menciona Papert “el mejor aprendizaje no derivará de encontrar mejores formas de instrucción, sino de ofrecer al educando oportunidades para construir”. (1987, p. 20). La construcción también depende del grado de compromiso y motivación, por eso dentro del aula se pueden encontrar distintas clases de individuos. Bain (2007) describe a tres prototipos de estudiantes: por un lado se encuentran los aprendices profundos que son los que aceptan el desafío de llegar a dominar algo, se involucran e intentan comprender la complejidad en su totalidad. Por otro lado, están los aprendices estratégicos o bulímicos enfocados en sacarse las mejores notas pero no en aprender, por lo tanto estudian de memoria solamente para poder aprobar exámenes y luego olvidan. Y por último se encuentran los estudiantes superficiales que evitan el error, sin involucrarse y estudian de memoria solo reproduciendo lo que escuchan. Si bien es cierto que es probable que en todas las aulas siempre estén presentes estos tres modelos de estudiantes, el docente debe plantearse como desafío lograr que en su mayoría sean aprendices profundos que cuestionen todo lo expuesto en clase. Para esto es necesario que busque, al momento de planificar la materia, las estrategias más adecuadas para llevar al alumno a una situación en la que se pongan en crisis sus modelos mentales que son las representaciones que cada uno tiene del mundo. Es decir, dos estudiantes, cada cual con sus modelos mentales, pueden estar frente a un mismo acontecimiento y describirlo de manera distinta porque han observado detalles diferentes. Estos modelos mentales son dinámicos y pueden ser revisados y reconstruidos todo el tiempo, entonces si el docente estratégicamente presenta un problema en el que los modelos mentales no encajan o no funcionan con los que los alumnos tienen, deberán detenerse y buscar la manera para resolver el asunto y así construir conocimiento. Para poder alcanzar todo esto es fundamental que la motivación esté presente, lo que no es tarea fácil pero sí necesaria debido a que es el paso anterior al aprendizaje y su aplicación será el motor del que surjan las ganas de investigar, cuestionar y construir. Polanco (2005) describe la intención de motivar como la acción de predisponer al estudiante a participar de manera activa en los trabajos del aula propuestos por el docente, con el fin de despertar su interés y llevarlo a realizar esfuerzos intelectuales para que se alcancen las metas definidas. La docencia es una de las profesiones más cambiantes en cuanto a que se debe estar en constante elaboración y actualización de las múltiples tareas y estrategias que puede utilizar el docente para desafiar intelectualmente a los alumnos. No existe ninguna receta exacta de cómo dar clases y que la misma sea exitosa, en cuanto a que los alumnos hayan logrado aprehender todo el contenido, sino que al enfrentarse a distintos estudiantes con diferentes motivaciones e intereses debe adaptarse e innovar de manera permanente. Generar debates, diálogos, interacción entre los estudiantes mediante el trabajo colaborativo, son algunas de las formas en que ellos puedan alcanzar la reflexión lejos del conocimiento ritual y con más enfoque en el predominio del pensamiento, haciendo que las clases sean rupturistas construyendo lo nuevo (siempre con base en lo ya adquirido) y alcanzando de esta manera un aprendizaje significativo que podrán aplicarlo a lo largo de toda su vida.

Se puede decir entonces que el mejor aprendizaje se alcanza cuando el foco no está en adquirir información sino en la indagación que realiza el estudiante al hacer preguntas auténticas que lo hagan comprender la información que posee para poder hacerla propia, animándose a pensar y reflexionar sobre el mundo. El sistema educativo entonces, puede combinarse perfectamente con la actual era digital, haciendo por ejemplo que el estudiante, además del material que el docente le alcance, acceda mediante Internet a toda la información que crea necesaria para que lo ayude a aprender a pensar, elaborando sus propias preguntas con el fin de poder dominar la materia o actividad que se le esté enseñando. Como describe Bain 

Las preguntas desempeñan un papel esencial en el proceso de aprendizaje y en la modificación de modelos mentales. Las preguntas nos ayudan a construir conocimiento. Apuntan a los huecos de nuestras estructuras de memoria y son críticas para indexar la información que retenemos cuando desarrollamos una respuesta para esa pregunta. Algunos científicos de la cognición piensan que las preguntas son tan importantes que no podemos aprender hasta que la adecuada ha sido formulada: si la memoria no hace la pregunta, no sabrá dónde indexar la respuesta. Cuantas más preguntas hacemos de más maneras podemos indexar un pensamiento en la memoria. Un proceso de indexación mejor, produce una mayor flexibilidad, un recuerdo más fácil y una compresión más rica. (2007, p.42)

Los alumnos motivados pasarán de esta manera a ser los protagonistas de las clases modificando así el paradigma clásico de la educación donde el eje se enfocaba en el docente que era quien sabía y el alumno solo absorbía el contenido. A partir de ahora, el rol del educador será el de guía y motivador promoviendo la confianza en los alumnos enfrentándolos con solvencia ante grandes desafíos.

Bajo esta nueva concepción donde el rol del alumno es el de una persona activa, que se mueve, se enriquece con la tecnología y trabaja colaborativamente con sus otros compañeros, es importante pensar al aula redise- ñándola como un ámbito propicio para el aprendizaje en conjunto. Es interesante y sirve para generar mayor motivación, trabajar con los alumnos en un aula taller. Este modelo de enseñanza/aprendizaje es descripto por Ander- Egg (1999) como un aprender haciendo cuyas experiencias son diversas según el nivel educativo que se encuentre el estudiante: primario, secundario o universitario. Sin embargo cualquiera sea el nivel, siempre en este aprender haciendo se integra y globaliza la teoría y la práctica a través de un proyecto que combina el trabajo grupal (ya que hay que aprender a pensar y actuar en conjunto como grupo social organizado) y el trabajo individual debido a que existen responsabilidades, actividades y tareas realizadas en forma singular. Esta metodología de trabajo implica en los alumnos elevar su nivel de compromiso, implementar técnicas que aprendieron en la teoría, descubrir sus dudas y/o limitaciones, generar una autoevaluación aprendiendo a juzgar la calidad de su propio trabajo y lograr mayor capacidad de reflexión en el aprender haciendo. El docente en lo posible no deberá hacer sentir a los alumnos la presión del tiempo y organizar las clases de manera tal que puedan tener sus momentos de reflexión, diálogo, investigación, comienzo y recomienzo, e incluso también considerar el descanso para poder arrancar con más energía el camino restante. Es parte del constructivismo crear un ambiente de aprendizaje donde se establezcan relaciones con los demás compañeros y también mejorar el vínculo docente-alumno para que todo ayude a incentivar la construcción del conocimiento. Como afirma Litwin “un docente habilidoso es una persona que puede abrir un número importante de diferentes entradas al mismo concepto. Dado que cada individuo tiene también un área de fortaleza, es conveniente reconocerla en el docente y en los alumnos” (1998, p.97). Teniendo en cuenta esta mirada del docente y el vínculo que crea con el alumno, la evaluación que hará de él va a estar enfocada en su desarrollo personal y no en la aprehensión de datos. En esta educación constructivista se tendrá en cuenta la autosuperación del sujeto, como estudiante, como individuo social, como agente de un grupo y sobre todo como sujeto curioso. El estudiante terminará la materia con nuevas formulaciones y más interrogantes, significando que la labor del docente está cumplida ya que sacudió todo lo aprendido anteriormente y formó al estudiante como un individuo con sed de aprendizaje rompiendo con las barreras que lo limitaban.

Se puede concluir que es momento de dejar atrás el pensamiento de los nostálgicos que hace alusión a la educación de años atrás, queriendo volver a un sistema educativo que nada tiene que ver con el mundo actual hipercomunicado y hay que confiar en los estudiantes del siglo XXI, que son igual de capaces que los profesionales formados del presente pero que buscan aprender de manera diferente al pasado, con necesidad de sentir que pueden tener el control y estar conectados en la educación y con la realidad que los rodea. En este sistema de educación abierto donde el eje está en las preguntas que elabora el alumno, la transmisión de contenidos no dejará de estar presente pero será parte de toda una red de trabajo en clase que hará a los estudiantes aprender teniendo que tomar decisiones, pudiendo expresar sus ideas, usar herramientas, trabajando en equipo bajo cooperación y colaboración, sobre todo logrando una asociación entre el sistema educativo y la tecnología, sirviendo ésta como extensión para la educación, entendiendo que ambas son útiles, indispensables y ricas para hacer crecer a las personas.

Referencias bibliográficas 

Ander- Egg, E. (1999) El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de la Plata. 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València. 

Johnson, D., Roger T. y Holubec, J. (1999).El aprendizaje cooperativo en el aula. Buenos Aires: Paidós.

Litwin, E. (1998) El campo de la didáctica: La búsqueda de una nueva agenda. En Corrientes didácticas contemporáneas. Argentina. Buenos Aires: Paidós. 

Perkins, D. (1995) La escuela inteligente: Del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente. Barcelona: Gedisa. 

Papert, S. (1987) Desafío a la mente: computadoras y educación. Buenos Aires: Galápagos. 

Polanco, A. (2005). La motivación de los estudiantes universitarios. Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”, vol. 5, no. 2. 

Souto, M. (1993). Hacia una didáctica de lo grupal. Buenos Aires: Miño y Dávila. 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: This essay presents the presentation and reflection on education in the 21st century, based on the need to reformulate it, leaving behind the traditional system, emphasizing the incorporation of technology and the training of students who build knowledge based on motivation and participation.

Keywords: learning - workshop classroom - knowledge - constructivism - teacher - education - mental models - motivation – technology

Resumen: O ensaio realizado expõe o proponho e reflexão sobre a educação no século XXI a partir da necessidade de reformulá-la deixando atrás o sistema tradicional, fazendo finca-pé em incorporação da tecnología e formação de estudantes que construam conhecimento a partir da motivação e participação. 

Palabras clave: aprendizagem - sala de aula-workshop - conhecimento - construtivismo - professor - educação - modelos mentais - motivação - tecnologia

(*) Marcela Denise Solari Solla. Diseñadora de imagen empresaria.


El sistema educativo en el siglo XXI. De estudiantes pasivos a estudiantes curiosos fue publicado de la página 154 a página156 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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