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La falta de formación docente y su práctica intuitiva

Ruiz, Marisa Ester [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

De todas las armas creadas por el hombre, jamás el poder de la comunicación ha estado tan presente y en boga como el momento de la historia que hoy nos toca transitar.

Contrariamente a lo que sucedía hasta hace 30 años, cuando un título universitario podía asegurar un buen porvenir en el mercado laboral, en la actualidad, el mismo título de graduado es apenas el primer paso que deberá ser continuado con un posgrado o especialización para convertirse en un profesional que logre finalmente ser aceptado en un mercado cada vez más competitivo y a la vez reducido. Esta exigencia también le cabe al docente universitario, donde su capacidad de conocimientos para resolver los avatares de su profesión, encuentra dificultades para transmitir esos conocimientos en el aula.

Palabras clave: aula - capacitación – docentes - educación – estudiantes

Dentro del ámbito universitario es común encontrar a cargo del dictado de las clases a un profesional del área a la cuál está haciendo referencia. Sin discutir la profesionalidad y calidad laboral de estos docentes es válido preguntarse ¿ser un excelente profesional lo califica para estar a cargo de un aula o es necesario además formarse como docente? Hay profesionales que consideran que no es necesario formarse como docente, que solo con su título profesional es suficiente para estar a cargo de la formación de futuros profesionales, esto es corroborado por universidades que no fomentan su capacitación. 

Schiefelbein y Tedesco (1995) expresan que “mejorar la calidad de la educación implica, en última instancia, lograr que el maestro se desempeñe en la sala de clase con mayor efectividad” (p.95), de lo expuesto se puede inferir que para el logro de una clase eficiente es necesaria la capacitación. Se suele escuchar que la actualización profesional es indispensable, ¿por qué no se expresa lo mismo de la formación y capacitación docente? 

¿La intuición docente es suficiente para el rendimiento áulico? 

La falta de preparación y capacitación suele ser percibida por los estudiantes, quienes pueden responder con desinterés, desgano, aburrimiento e intolerancia, Bain (2007) expone “Las preguntas nos ayudan a construir conocimiento. Apuntan a los huecos de nuestras estructuras de memoria y son críticas para indexar la información que retenemos cuando desarrollamos una respuesta para esa pregunta” (p. 42) y en el párrafo siguiente continua

Cuando podemos estimular con éxito a nuestros estudiantes para que se formulen sus propias preguntas, estamos justo en la base del aprendizaje>, nos dijo un profesor hablando de un asunto que oímos con frecuencia. , nos recordaba otro,

La falta de formación podría verse reflejada en la escasa capacidad para formular preguntas que no contengan una respuesta esperada, sabida y predeterminada por parte del docente. Esto podría despertar el aburrimiento de los asistentes a la clase, denotando la falta de planificación previa; teniendo presente que toda clase debería ser elaborada, pensada y planificada con anterioridad, estimulando. Bruner (1987) desarrolla limitaciones en cuanto a la cantidad y calidad de información, lo que los estudiantes pueden asimilar, motivo por el cual expone que “es necesario que el alumno reduzca la tensión y la confusión potencial de recibir y procesar información.” (p.138). Exigir conocimientos textuales, pedir respuestas explícitas sin el previo razonamiento, aná- lisis en donde sus respuestas se encuentran al realizar una simple lectura de los textos, genera subestimación de parte del docente hacia sus estudiantes, quienes al no poder desarrollar sus conocimientos de forma real sienten inconscientemente menospreciada su capacidad de análisis. 

Como se puede desprender del párrafo anterior, la no planificación y preparación tanto de la clase como la capacitación docente no deberían quedar libradas al azar. De ser así ¿eso no brinda aburrimiento creando cierta violencia intelectual y menosprecio al conocimiento de los estudiantes, dejando que éstos no elaboren, analicen y desarrollen su inteligencia? De ser así, eso a priori se podría decir que desata cierto tipo de violencia en los integrantes del aula, en especial de los educandos al educador. 

Siguiendo a Bruner (1987), quien desarrolla características que suelen tener los profesores al estar a cargo de una clase, se puede decir que: suelen ser selectivos, prestar más atención a algunas cosas que a otras; ser ahorrativos con la utilización del tiempo, con el afán de continuar con la clase no dedicarle el espacio necesario para toda la información; ser sensibles a ciertas características, desviando la atención a determinadas señales y no a otras; relacionar, invariablemente se realizan agrupaciones con características similares; perturbación de desviaciones, se desarrollan mecanismos para que nada se aparte de los modelos planificados; extrapolativos, se utilizan para brindar información para desarrollos deductivos. 

Según Bruner, se podría decir que son características de algunos docentes, la capacitación seguramente brinda herramientas para mejorarla y ver ese desarrollo enriquecido en el interés de todos los integrantes del aula Ander-Egg, expone la importancia de la participación activa en la clase

Como en nuestro proceso de socialización/educación nos hemos formado más para ser competitivos que para ser cooperativos, es necesario reeducarnos en el aprendizaje para la participación activa. No existe el cronograma de la participación, debemos aprender a desarrollar conductas, actitudes y comportamientos participativos. Pero a participar no se aprende teóricamente, tampoco es algo que se estudia: se aprende a participar participando, y esto implica dos dimensiones principales: desarrollar actitudes y comportamientos participativos, y formarse para saber participar. (1999, p. 106).

El autor expone la importancia de la participación áulica destacando que dicha participación debe ser aprendida “se aprende a participar participando” (p.106), y seguramente para lograrlo se debe incentivar, y ese incentivo debe surgir del docente. 

Para De Longhi (2011) dar clase no es tarea sencilla y existe una dicotomía entre lo que piensan los estudiantes y el pensamiento de los docentes, los primeros expresan que no entienden al profesor y los segundos sienten que le hablan a la pared. La autora se pregunta el origen del problema y expresa “una respuesta sencilla podría ser que una clase se aprovecha si los alumnos han estudiado previamente porque así sabrían de qué hablamos los profesores y con qué se relaciona lo que explicamos” (p.5), pero continua exponiendo: “No obstante, también es real que hay procesos de enseñanza que obstaculizan el aprendizaje. ¿Cuáles?, principalmente aquellos que consideran la enseñanza como la transmisión textual de un conocimiento o metodologías y que promueven aprendizajes por memorización”. (De Longhi, 2011, p.6). 

Caram, en pocas palabras logra sintetizar lo expuesto por Ander-Egg y De Longhi

Los contenidos, la formulación de preguntas, la tarea, el proyecto son fundamentales para encarar cualquier proceso de aprendizaje y de transformación pero el quiebre o la ruptura de los modelos y esquemas mentales que llevan a prácticas rutinarias e irreflexivas es el más importante objetivo del Programa. (2013, p. 108).

Conclusión 

Mucho se ha escrito sobre la educación, empuñando en blanco y negro distintas teorías de cómo mejorar la relación docente–estudiante. 

Se destaca al menos una primera inquietud que demuestra una señal de alerta y que preocupa a los dos protagonistas por igual: existe una dicotomía entre lo que piensan los estudiantes y el pensamiento de los docentes, los primeros expresan que no entienden al profesor y los segundos sienten que le hablan a la pared. Si docentes y estudiantes están de acuerdo en este problema, entonces se lograría el primer gran paso hacia adelante, dando lugar a un profundo debate hacia la mejora de la calidad educativa. 

Todos los cambios necesitan de tiempo, esfuerzo, dedicación y sobre todo de voluntad política, sabiendo que habrá actores de ambos lados (especialmente de la comunidad docente) que opondrán resistencia. Quizás muchos de ellos no logren estar a la altura que requieran las circunstancias, pero éstos son los tiempos en que nos toca actuar y refundar un modelo de enseñanza que todos sabemos ha quedado anclado entre docentes del siglo XIX y estudiantes del siglo XXI. 

Como dice la canción Todo un palo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, “El futuro llegó hace rato”.

Referencias bibliográficas 

Ander-Egg, E. (1999). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de La Plata. 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de Valencia. 

Bruner, J. (1987). La importancia de la educación. Barcelona: Paidós Educador. 

Caram, C. (2013). Reflexión Académica en Diseño & Comunicación. XXI Jornadas de Reflexión Académica en en Diseño y Comunicación. Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo. Buenos Aires: Universidad de Palermo. 

De Longhi, A. (2011). “La comunicación en el aula” en Colección de Cuadernillos de actualización para pensar la Enseñanza Universitaria. 

Schiefelbein, E., y Tedesco, J. C. (1995). Una nueva oportunidad. El rol de la educación en el desarrollo de América Latina. Buenos Aires: Santillana.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: Of all the weapons created by man, the power of communication has never been so present and in vogue as the moment of history that today we have to transit.

Contrary to what happened until 30 years ago, when a university degree could ensure a good future in the labor market, today, the same degree of graduate is just the first step that should be continued with a postgraduate or specialization to become a professional who finally gets accepted in an increasingly competitive and at the same time reduced market. This requirement is also up to the university teacher, where his ability to learn to solve the challenges of his profession, finds it difficult to transmit that knowledge in the classroom.

Keywords: classroom - training - teachers - education – students

Resumo: De todas as armas criadas pelo homem, o poder da comunicação nunca foi tão presente e elegante como o momento da história que hoje temos de transitar.

Contrariamente ao que aconteceu até 30 anos atrás, quando um diploma universitário poderia garantir um bom futuro no mercado de trabalho, no momento, o mesmo grau é apenas o primeiro passo que deve ser continuado com uma pós-graduação ou especialização para se tornar um profissional que finalmente consegue ser aceito em um mercado cada vez mais competitivo e reduzido. Este requisito também pertence ao professor universitário, onde sua capacidade de conhecimento para resolver os altos e baixos de sua profissão, encontra dificuldades para transmitir esse conhecimento na sala de aula.

Palavras chave: aula – capacitação – docente – educação – estudantes

(*) Marisa Ester Ruiz. Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales. Magister en Comunicación, Cultura y Discursos Mediáticos. Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación Corporativa y Empresaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.


La falta de formación docente y su práctica intuitiva fue publicado de la página 160 a página162 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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