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Marche un creativo para diseñar la educación. Aportes de la metodología proyectual al pensamiento y construcción de una nueva escuela

Smilchuk, Sandra

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

La educación en nuestro país requiere un replanteo estructural que logre modificar perfil y habilidades de los educadores, nuevas metodologías y recursos para el aprendizaje, la formación de un alumno que requiere otras competencias y sobre todo una revaloración desde las políticas de Estado, necesarias para la construcción de una nueva escuela que responda al futuro y a un presente desencontrado.

Palabras clave: educación - proyectos - aula taller – competencias - metodología proyectual – metacognición – diseño – creatividad

En el último tiempo, se escucha con frecuencia fuertes críticas y cuestionamientos a la educación en general y a la educación en nuestro país en particular. Las bajas calificaciones en las evaluaciones internacionales de educación, el bajo rendimiento que se deduce también de las investigaciones locales, la alta tasa de deserción del alumnado de la escuela secundaria, los cambios tecnológicos que la escuela aún no ha incorporado a pleno, los hechos de violencia, los reclamos gremiales de los docentes y reclamos presupuestarios de la sociedad en general, son todos problemas de diversa índole que presentan una fuerte raíz socioeconómica aunque también de desarticulación, desmotivación y falta de actualización del modelo educativo; y todos impactan en la baja performance vigente en nuestro sistema.

La educación en nuestro país requiere un replanteo estructural que logre modificar perfil y habilidades de los educadores, nuevas metodologías y recursos para el aprendizaje, la formación de un alumno que requiere otras competencias y sobre todo una revaloración desde las políticas de Estado, necesarias para la construcción de una nueva escuela que responda al futuro y a un presente desencontrado. 

Varias fundaciones y ONG vienen realizando investigaciones y aportes diversos a esta problemática en nuestro país. Entre ellas, la Asociación Proyecto Educar 2050, fundada en 2006, que trabaja con la visión de “colocar a la Argentina entre los países de más alta calidad educativa (…) incidir en política pública y concientizar a la sociedad civil acerca de la importancia de educación de calidad”. (educar2050.org.ar). 

En su Investigación del 2016 (realizada a 10 años de su creación El futuro llegó, pero no a la educación argentina. Que nos atrasa y donde está el futuro de nuestra educación) compara los mandatos sociales actuales, a diferencia de los vigentes a fines del siglo XIX, momento en el que emerge la Ley de Educación 1420. Una vez planteadas las diferencias, se pregunta cómo arribar a un modelo donde los estudiantes sean protagonistas en la construcción del conocimiento, y cómo repensar la educación frente a un futuro incierto, un universo en continuo movimiento, y el paradigma de complejidad en el que nos hallamos inmersos.

Un punto de partida para orientar el cambio educativo en nuestro país puede ser el reconocimiento de que el mandato que la sociedad está dando hoy a la educación es muy diferente al que se le dio en el momento de la Ley 1420. A fines del siglo XIX se pedía al sistema educativo que se enseñara a leer, escribir y cálculo elemental, a los niños hasta los 14 años de edad, en las escuelas. Hoy la globalización ha transformado ese mandato original en aprender, las competencias del siglo XXI, a lo largo de toda la vida, en múltiples entornos de aprendizaje y para todos los jóvenes por igual. Hacerse cargo de este nuevo mandato requiere no solo una mejora sino una profunda transformación basada en un nuevo paradigma. (p.17)

Más allá del diagnóstico de situación que aporta el documento, también expone una serie de elementos para pensar una nueva educación, como ejes centrales de ese nuevo paradigma, sobre los cuales se requiere seguir construyendo. 

Como centro de las propuestas el informe sostiene la necesidad de migrar hacia una pedagogía centrada en proyectos, como contrapartida a una estructura enciclopedista fragmentada en programas y asignaturas, basada en la acumulación de saberes. Enfatizando la importancia de formar competencias, define la necesidad de una competencia operativa, frente a un mundo cambiante e imprevisible; y asociado a este aspecto, la importancia de promover la metacognición, como herramienta para seguir aprendiendo durante toda la vida. 

Si la noción de competencia tiene tanto protagonismo en el ámbito educativo actual es porque refleja la demanda que la escuela debe motorizar a los estudiantes: no pedirles solo que repitan operaciones estereotipadas, sino capacitarlos para que interpreten situaciones nuevas y que, para responder a ellas, movilicen con criterio los recursos necesarios. Lo que define la competencia es que está orientada a la acción, pero no a la acción repetitiva sino a la acción particular, creativa. Para lograrlo, el trabajo educativo debe estimular una reflexión acerca del proceso mismo de su elaboración (metacognición). La metacognición hace consciente a la persona, le enseña a ‘usar’ su aprendizaje y fortalece la confianza en sus capacidades de aprender y en su personalidad ya que permite hacer un seguimiento de los avances y poner el foco en los progresos y no en la falta. (p.19).

El saber operativo, durante toda la vida, se integra también con la tecnología, que en su continuo progreso exige un aprender constante, y al mismo tiempo permite el acceso a un infinito mundo de saberes de manera inmediata. 

 Además de este eje, se van sumando otros, que disparan interrogantes y dan respuesta a aspectos de orden económico, político, sociológico, a manera de un complejo rompecabezas, o más bien como una flor, figura utilizada para graficar la complejidad y el funcionamiento del universo, en este trabajo. 

Volviendo a los aspectos didáctico-pedagógicos, se pueden establecer múltiples relaciones con las características del aula taller, tal como lo describe Ezequiel Ander-Egg (El taller: una alternativa de renovación pedagógica). La integración de la competencia operativa y al mismo tiempo metacognitiva que sostiene la investigación, presenta una íntima relación con el aprender haciendo de Dewey, y con la posibilidad de que el estudiante tenga un rol activo en su formación e internalice el conocimiento desde su experiencia, la reflexión y la colaboración de su grupo (Ander-Egg, 1999). 

Es así como Proyecto Educar retoma la importancia de un aprendizaje en torno a proyectos, a la resolución de problemas, al trabajo colaborativo, interdisciplinario, el abordaje sistémico, De esta manera, tanto las clases, las aulas, como el equipo docente y hasta el grupo, puede adaptarse y recrearse, condicionados por el proyecto y su objetivo, adoptando formas cambiantes, con un grado de experimentación y creación, de manera que el alumno se enfrente a la resolución de distintos problemas, recobrando vida y organicidad en el aprendizaje.

Se aprende a ser creativo creando, a investigar investigando, a ser emprendedor ensayando emprendimientos, a solucionar problemas enfrentándose con el desafío de solucionar problemas, a desarrollar proyectos encarándolos, etc. Ese es el tipo de aula (y de experiencia de aprendizaje) que se debe ofrecer. Esto implica que los alumnos aprendan a producir el conocimiento, dejen de ser pasivos consumidores y repetidores de un conocimiento ya producido y pasen a ser sus productores (p.19). 

A partir de los distintos aspectos repasados, surge la pregunta que ocupa este trabajo. El diseño de una nueva educación, sistematizada, que atienda complejidades, que encuentre nuevos caminos, que conecte posibilidades para la resolución de problemas, podría llegar a incorporar un nuevo recurso, una nueva figura que cuente con competencias profesionales desarrolladas alrededor de las descriptas. 

La inquietud es si, alrededor de este nuevo diseño de un modelo educativo, que debe atender la diversidad, la inclusión, y lo interdisciplinar, hay espacio para profesionales de otros campos, que puedan aportar metodologías, formas de trabajo y recursos propios de la esfera proyectual. Siendo el aula taller un modelo áulico que de alguna manera integra muchos de los aspectos que se están planteando, y siendo éste el modelo por excelencia con el que se forman los profesionales del diseño y la creatividad, cabe preguntarse si ese perfil profesional puede colaborar en el diseño interdisciplinar de una nueva educación. 

Diseñadores y creativos cuentan con habilidades y competencias basadas tanto en la elaboración de diagnósticos y programas de necesidades, como el diseño de estrategias para encarar problemas en distintas escalas (en el plano general y en el de detalle), con su debida planificación y resolución. Y también cuentan con la experiencia de atender problemas complejos y dar soluciones atendiendo aspectos diversos, y fundamentalmente con recursos operativos con un alto grado de creatividad. 

De esta manera, y partiendo de cómo el diseñador recibió su educación y aprendió competencias para el diseño (su profesión), podría también colaborar en el diseño de una nueva educación. 

El diseñador podría entonces tomar la educación como un proyecto, y colaborar en el diseño de la educación. Puede representar otra mirada para sumar, para relacionar, y hasta desde la descontextualización puede aportar, frente a una necesidad de pensar para otro paradigma. Si lo que se requiere es superar modelos y estructuras, el pensar fuera de la caja, extrapolar, diseñar de una manera diferente y creativa puede llevar la educación hacia un nuevo camino.

Referencias bibliográficas 

Aguerrondo I. y Tiramonti G. (2016). El futuro llegó, pero no a la educación argentina. Que nos atrasa y donde está el futuro de nuestra educación, Proyecto Educar 2050, Argentina. 

Ander-Egg, E. (1999). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Capítulos 1 y 2. Editorial Magisterio del Río de la Plata. 

Schön, D. (1992). La enseñanza del arte a través de la reflexión en la acción. La Formación de Profesionales reflexivos. Hacia el diseño de la enseñanza y el aprendizaje de las profesiones. Barcelona: Editorial Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: Education in our country requires a structural rethinking that can change the profile and skills of educators, new methodologies and resources for learning, the training of a student that requires other skills and above all a revaluation from the necessary state policies for the construction of a new school that responds to the future and a disjointed present.

Keywords: education - projects - workshop classroom - competences - project methodology - metacognition - design – creativity

Resumo: A educação em nosso país exige uma reforma estrutural que consiga modificar o perfil e as habilidades dos educadores, novas metodologias e recursos para a aprendizagem, a formação de um aluno que requer outras competências e, acima de tudo, uma revalorização das políticas do Estado, necessárias para a construção de uma nova escola que responda ao futuro e a um presente descoberto.

Palavras-chave: educação - projetos - aula oficina- competências - metodologia do projeto - metacognição - design – criatividade

(*) Sandra Smilchuk. Diseñadora Gráfica (Universidad de Buenos Aires, 1990). Posgrado en Gestión de Empresas (Universidad Católica Argentina, 2004)


Marche un creativo para diseñar la educación. Aportes de la metodología proyectual al pensamiento y construcción de una nueva escuela fue publicado de la página 162 a página164 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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