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Tecnologías de la palabra. Enseñar/aprender comunicación oral y escrita en la sociedad de la información y el conocimiento

Oyola Quiroga, Gonzalo

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

En 1982, Walter Ong publicó Oralidad y escritura, un libro escrito en el contexto del redescubrimiento de las culturas orales por parte de la antropología, la etnografía y la sociolingüística operado desde los años 60, y que significó la indagación sobre las diferencias que existen entre las culturas ágrafas y las culturas escritas respecto de la producción y circulación del conocimiento y la verbalización. Rápidamente convertido en un libro imprescindible, el trabajo de Ong lleva el subtítulo Tecnologías de la palabra que, en el contexto de ciertos debates actuales, se abre a nuevas dimensiones.

Palabras clave: tecnología – antropología – escritura – oralidad.

En 1982, Walter Ong publicó Oralidad y escritura, un libro escrito en el contexto del redescubrimiento de las culturas orales por parte de la antropología, la etnografía y la sociolingüística operado desde los años 60, y que significó la indagación sobre las diferencias que existen entre las culturas ágrafas y las culturas escritas respecto de la producción y circulación del conocimiento y la verbalización. Rápidamente convertido en un libro imprescindible, el trabajo de Ong lleva el subtítulo Tecnologías de la palabra que, en el contexto de ciertos debates actuales, se abre a nuevas dimensiones. En primer término, pone de manifiesto que en el terreno de la comunicación lingüística la idea de tecnología no es nueva: se remonta a la Grecia antigua. En efecto, la techné rhetoriké, el saber hacer con la palabra hablada fue una preocupación fundamental en la polis y tuvo su punto de clivaje en Retórica de Aristóteles, quien también visualizó la dimensión tecnológica de la escritura en Poética. Para los griegos, la techné era un ars, una praxis: un saber hacer. Esta perspectiva histórica habilita una dimensión epistemológica que señala una especificidad: a diferencia de la mayoría de las áreas tradicionales de producción de saber (que tienden a pensar la tecnología como algo externo a su objeto, con lo que deben establecer vínculos legítimos, productivos, genuinos), la palabra como campo de conocimiento presenta una relación de inmanencia con la tecnología. La tecnología se inscribe en la materialidad de la lengua, porque esta no existe materialmente fuera de la oralidad y la escritura: no existe fuera de sus tecnologías. Las tecnologías son parte de las condiciones de producción de la comunicación lingüística, y por lo tanto han moldeado la palabra a lo largo de la historia dejando marcas en la materia y en los usos de las lenguas. 

La informatización de las sociedades a la que venimos asistiendo desde la década de 1970 ha impactado de manera espectacular sobre la lengua, redefiniendo los regímenes del habla, la lectura y la escritura. Tal como sucedió antes con la aparición de la escritura o la invención de la imprenta, la comunicación mediada por ordenadores propia de la sociedad de la información y el conocimiento nos enfrenta a un nuevo escenario para la producción, circulación y recepción de los mensajes verbales: hay una nueva tecnología de la palabra. En la sociedad del conocimiento y la información no solo emergen y se socializan nuevos dispositivos que median, facilitan, optimizan los usos que los hablantes hacemos de las lenguas; en la sociedad del conocimiento y la información se configura una nueva techné, un nuevo saber hacer de y con la lengua. Pero, además, el mismo modo como se define este nuevo orden social coloca a la lengua en una posición central. Se trata de un estadio de la sociedad en el que un modo de ser comunicacional atraviesa todas las actividades: industria, entretenimiento, educación, organización, servicios, comercio. (Crovi Druetta, 2002, p. 16). Este nuevo modo de ser comunicacional se caracteriza por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas, administración pública) para acceder ilimitadamente a la información generada por los demás, y para convertirse en generadores de información para otros. (Petrich, 2006, p. 40). Siendo la lengua natural el humus donde adquirimos y desarrollamos nuestras competencias comunicativas más básicas y permanentes, se hace evidente la importancia del desarrollo y optimización de las destrezas y habilidades lingüísticas primarias y emergentes en la configuración de los ciudadanos que este nuevo orden requiere y convoca. Este es el principal desafío que enfrentamos quienes hemos hecho de la enseñanza de la comunicación verbal nuestra opción profesional: debemos imaginar y generar intervenciones que hagan de nuestra práctica pedagógica un instrumento eficaz en la construcción por parte de nuestros estudiantes de conocimientos significativos para el desarrollo de un saber hacer con la lengua que los configure como sujetos competentes en y comprometidos con la realidad en la que se desenvuelven. 

Habitamos un orden social en el que el conocimiento adquiere un nuevo valor en la definición de la ciudadanía. Como señala Marcelo Carlos (2001), el valor en las sociedades actuales

Está directamente relacionado con el nivel de formación de sus ciudadanos y de la capacidad de innovación y emprendimiento que estos posean. Pero los conocimientos, en nuestros días, tienen fecha de caducidad y ello nos obliga ahora más que nunca a establecer garantías formales e informales para que los ciudadanos y profesionales actualicen constantemente su competencia. Hemos entrado en una sociedad que exige de los profesionales una permanente actividad de formación y aprendizaje. (p. 532).

La fugacidad y permanente mutabilidad que caracterizan la información y el conocimiento en nuestra realidad actual requieren de procesos pedagógicos orientados hacia el saber hacer y el aprender a aprender. Estas demandas hacen de la inclusión tecnológica una necesidad básica y urgente. En Enriquecer la enseñanza (2012), Mariana Maggio diferencia para el campo pedagógico dos tipos de inclusión tecnológica: inclusión efectiva e inclusión genuina. La inclusión efectiva es aquella meramente formal, y no ocasiona una apropiación innovadora y productiva con la incorporación de las TIC al acto pedagógico. La inclusión genuina, por el contrario, es de orden epistemológico y da cuenta del modo en que las nuevas tecnologías atraviesan las formas en que el conocimiento se construye en la actualidad. Maggio diseña un marco didáctico para la inscripción de propuestas de inclusión genuina a través de su idea de enseñanza poderosa, la que define como un acto de creación en el que la enseñanza es pensada en relación con la realidad y el presente. Una de las hipótesis fuertes del trabajo de Maggio propone que las tecnologías de la información y la comunicación se imbrican en el conocimiento que se construye, y es en este punto que se hace necesaria su inclusión en las prácticas de la enseñanza. (p. 172). En lo que respecta a la enseñanza de la comunicación verbal, es tal vez posible llevar más allá la hipótesis de Maggio y proponer que, actualmente, las TIC aparecen imbricadas en, al menos, ciertas dimensiones del objeto mismo sobre el que la práctica pedagógica se propone construir conocimiento. Si, como ha propuesto Mijail Bajtín, cada esfera de la actividad humana produce su propio repertorio de tipos de enunciados más o menos estables, el modo de ser comunicacional característico de la sociedad de la información y el conocimiento inscribe en la materialidad lingüística las nuevas tecnologías que hacen posibles el uso, la circulación y distribución de los bienes elocutivos. En este sentido, una de las líneas que viene desarrollando la pragmática lingüística en el presente reflexiona acerca de los tipos, modos y estrategias textuales que despliega la producción y recepción de mensajes verbales en entornos digitales, y estudia cómo se usa y se interpreta la información en el contexto específico de Internet. Además, está interesada en el análisis de cómo los usuarios recurren a la información contextual para rellenar ese vacío que existe entre lo que los usuarios teclean y lo que realmente desean comunicar con sus mensajes. (Yus, 2010, p. 31). Nacida con el nuevo siglo, esta orientación ha recibido el nombre de ciberpragmática, y pone en el centro de sus preocupaciones la crisis de la oposición clásica entre oralidad y escritura como categorías operativas para pensar la producción y recepción de mensajes digitales. Heredera de las teorías de la enunciación y de la teoría de los actos de habla (que a mediados de siglo XX señalaron las limitaciones de la gramática de la frase direccionando los estudios del lenguaje hacia la consideración de la palabra en uso y en contexto), la ciberpragmática se hace cargo de los nuevos escenarios donde los hablantes de la sociedad de la información y el conocimiento desplegamos nuestras prácticas lingüísticas, y recorta un nuevo objeto ahí donde las fronteras entre la oralidad y la escritura se han vuelto difusas reconfigurando las condiciones (morfológicas, sintácticas, semánticas, pragmáticas) de producción y recepción de la palabra. Este estado de la teoría lingüística alerta acerca de la necesidad de que los diseños de espacios curriculares ligados a la enseñanza de la comunicación verbal incorporen rápidamente estas perspectivas, como puntos de anclaje para imaginar esquemas de trabajo donde la inclusión tecnológica sea genuina. En el terreno de las prácticas del lenguaje, los procesos de enseñanza/ aprendizaje necesitan una organización de los contenidos desde miradas que visualicen y trabajen, en la propia materia de los fenómenos verbales, las nuevas dimensiones que presentan la oralidad y la escritura cuando se desenvuelven en entornos digitales. Este es uno de nuestros desafíos más imperiosos para los docentes del área: encarar nuestras prácticas desde perspectivas que habiliten la construcción de conocimiento sobre un objeto que se trama y se define en y con las nuevas tecnologías. De esta manera podremos acompañar a nuestros estudiantes en la adquisición y desarrollo de un saber hacer con la lengua, que se traduzca en destrezas, habilidades y conocimientos que los capacite para un desempeño eficiente, eficaz y comprometido en su desenvolvimiento personal, profesional y ciudadano, configurándose como sujetos aptos para enfrentar las interpelaciones de un orden social complejo y exigente.

Referencias bibliográficas 

Ong, W. (1982). Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. México: Fondo de Cultura Económica. 

Crovi Druetta, D. (2002). Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desperanza. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, XLV (185), pp. 13-33. 

Petrich, M. (2006). La sociedad de la información en Argentina: e-contenidos. En Mastrini, G. y Califano, B. (Comp.). Sociedad de la información en la Argentina. Políticas públicas y participación social (pp. 39-46). Buenos Aires: Fundación Friedrich Ebert. 

Bajtín, M. (1982). El problema de los géneros discursivos. En Estética de la creación verbal, México: Siglo XXI. 

Maggio, M. (2012). Enriquecer la enseñanza. Los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad. Buenos Aires: Paidós. 

Carlos, M. (2001). Aprender a enseñar para la Sociedad del Conocimiento. Revista Complutense de Educación, 12 (2), pp. 531-593.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Tecnología Educativa a cargo de la profesora Natalia Lescano en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Abstract: In 1982, Walter Ong published Oralidad y escritura, a book written in the context of the rediscovery of oral cultures by anthropology, ethnography and sociolinguistics operated since the 60s, and which meant the investigation of the differences that exist between literate cultures and written cultures regarding the production and circulation of knowledge and verbalization. Quickly turned into an essential book, Ong’s work carries the subtitle Tecnologías de la palabra that, in the context of certain current debates, opens up to new dimensions.

Keywords: technology - anthropology - writing - orality

Resumo: Em 1982, Walter Ong publicou Oralidad y escritura, um livro escrito no contexto da redescoberta de culturas orais por antropologia, etnografia e sociolingüística desde os anos 60, o que significou a investigação das diferenças que existem entre culturais escritas e culturais ágrafas sobre produção e circulação de conhecimento e verbalização. Rapidamente transformado em um livro essencial, o trabalho da Ong carrega o subtítulo Tecnologias da palavra que, no contexto de certos debates atuais, abre novas dimensões.

Palavras chave: tecnologia - antropologia - escrita - oralidade

(*) Gonzalo Oyola Quiroga. Licenciado y Profesor en Letras (Universidad Nacional de La Plata).


Tecnologías de la palabra. Enseñar/aprender comunicación oral y escrita en la sociedad de la información y el conocimiento fue publicado de la página 167 a página169 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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