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Enseñar a pensar: Puentes creativos para abordar contenidos

Lopez, Cristina Amalia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

El aprendizaje significativo lo construimos entre todos, imaginar que solamente accedemos al conocimiento mediante la directriz del docente, es tener una visión muy limitada sobre la capacidad humana de debatir y crear un entorno confiable para el entendimiento, el razonamiento de las problemáticas y el uso de distintos lenguajes para componer el territorio del saber. La evaluación de lo que aprendemos es constante cuando abordamos el conocimiento a través de una consigna que nos permita valorizar los saberes a través de la investigación, de la búsqueda de herramientas que nos faciliten llegar a ellos, mediante el análisis, la reproposición de nuevas miradas y el ejercicio en clase. 

Palabras clave: enseñanza – aprendizaje - estrategias de enseñanza – evaluación - innovación áulica

El aprendizaje significativo y proyectual, tanto como el liderazgo de los jóvenes en el campo del diseño y la comunicación, establecen una relación altamente productiva cuando el espacio áulico brinda la oportunidad de reflexionar sobre los contenidos y elaborar nuevas estrategias, para abordar el conocimiento desde una conexión entre individuos que comparten experiencias áulicas y en la que prime la investigación y el desarrollo de habilidades en los territorios exploratorios de la profesión, tanto como en los distintos campos disciplinarios, en un proceso de mejora constante y revisión de la praxis profesional, en la cual la tarea docente, tiene un objetivo más que importante, acompañar el proceso de aprender, enseñando a pensar.

La construcción de puentes para abordar contenidos nos compromete como educadores a adoptar nuevas formas de enseñar. Dinámicas en el aula que incorporen la tecnología y que se reflexione desde la praxis para acompañar al alumno en el proceso de aprender. Enseñar a comprender textos para aumentar las capacidades analíticas parece un desafío imposible, sin embargo, es vital trabajar los textos en clase, analizar ejemplos reales, y poner en discusión nuevas formas de hacer lo que está instalado como algo fijo y estándar, capitalizar las ideas innovadoras, aprender a escuchar, enseñar a aprender, aprender enseñando... 

Otra forma de enseñar 

Cuando diseñamos la tarea de enseñar, cuántas veces nos preguntamos ¿por qué los estudiantes parecen ausentes, y se distraen con tanta facilidad y no participan en clase?; ¿cómo no entienden lo que ya se explicó una y otra vez?, esto hace que la planificación se atrase para recuperar temas ya vistos, ¿cómo es posible que sus escritos tengan tantos errores ortográficos y no puedan articular en palabras lo que dicen que comprenden y dicen que saben porque lo han estudiado?, ¿por qué los alumnos parecen estar en otro mundo mientras están en clase?. Incluso no siempre llevan el hilo conductor de la consigna y no interpretan lo que leen y lo que se les pide, y cuando se los evalúa reaparecen los problemas Fecha de recepción: agosto 2017 Fecha de aceptación: octubre 2017 Versión final: diciembre 2017 que tan bien describe Paula Carlino en su libro Escribir, leer y aprender en la Universidad y que muestra una gran ventana de problemas en una radiografía identificadora de nuestro tiempo. Estos y muchos otros interrogantes se han transformado en un problema grave, la educación está en crisis, y algunos especialistas consideran que la escuela va a desaparecer tal como se la concibió. Es necesario hacer un cambio. 

Coincidiendo con lo que expresa Paula Carlino, el problema que estamos enfrentando hoy día es que no hemos sabido evolucionar a la altura de los tiempos, la habitual configuración de la enseñanza centrada en la transmisión de conocimientos sigue latente por parte del docente quien en el afán de cumplir con el currículum, comunica a los alumnos sólo una porción de lo que necesitan aprender y el conocimiento no se construye. En este modo de instruir, los docentes que siguen en estas posturas están descuidando enseñar los procesos y prácticas, limitándose a un discurso a través del cual, la pretensión es mantener la atención del estudiante, sin crear puentes para aborda el conocimiento de una manera activa. 

Lamentablemente la escuela nos mecaniza en el afán de aplicar normas y priorizar la memorización antes que el flujo de conocimiento para un aprendizaje flexible, centra los valores de la enseñanza en currículos repetidos y planificaciones obsoletas (algunos programas de estudios llevan treinta años sin modificarse), sin consignas que inviten a pensar a nuestros estudiantes, para que el conocimiento se expanda en el aula por la relación contenido-praxis. Afortunadamente, estudios recientes vivencian un cambio. Se está planteando un nuevo modo de enseñar en las universidades del mundo, considerando el tiempo de atención de los individuos, cambiando de asignatura cada cuarenta y cinco minutos, porque pasado este tiempo, la parte del cerebro que está aplicada a esta asignatura, se cansa, porque la motivación disminuye si la tarea no es orientativa hacia el descubrimiento. Es importante que el tiempo de aprendizaje tenga distintas instancias en la clase, donde existan espacios expositivos del docente y también un tiempo participativo de cada alumno, con estrategias distintas, siendo necesario que diseñemos espacios educativos desde una visión innovadora, analizando estas problemáticas detectadas. 

Se requiere un involucramiento mayor de la sociedad, en la cultura y en la educación, una formación profesional en la que se invierta potencialmente en el capital humano del país, a través de políticas de estado que apoyen el desarrollo y la capacitación, para que los estudiantes puedan vincularse con la comunidad a través de sus proyectos. Es preciso, una participación activa de las entidades de la sociedad civil y el sector empresario en la formación profesional cooperando junto a las universidades, invirtiendo en educación. Todos los sectores involucrándose en la educación, crean una conciencia activa que nos invita a reflexionar y mejorar. Si tenemos una mirada enfocada en la educación, podremos salir de los estados de pobreza intelectual, moral y económica. La enseñanza y la responsabilidad social empresaria, académica e institucional de las entidades no gubernamentales y de la sociedad civil, y sobre todo el rol de la escuela, toman relevancia cuando pensamos en la identidad de los pueblos, en el rescate de su riqueza cultural y el significado de la oportunidad de generar trabajo genuino con miras a proyectar las ideas, rescatando el valor significativo y exponencial de las técnicas que aportan los oficios y las artes, el valor agregado de la visión del joven creativo con ganas de emprender. Si bien todos pueden cooperar para cambiar la escuela, es responsabilidad del cuerpo docente llevar adelante una acción conjunta e innovadora. La importancia de la capacitación de los docentes pasa a tener una relevancia más que lógica y necesaria en este planteo. 

Organizar las clases dando preponderancia a la exposición de los conceptos de la materia es hacerlo a expensas de una potencial alternativa. Estructurarlas alrededor de propuestas de trabajo que guíen a los estudiantes en las actividades de obtención de saberes (recurriendo a la lectura de la bibliografía recomendada) y la elaboración del conocimiento (con sus trabajos escritos) despertando el espíritu crítico y la razón de búsqueda, que nos han formado a nosotros mismos, los ayudarán también a una mejor comprensión y asociación de conceptos para la apropiación de los contenidos. 

El modelo didáctico habitual, que entiende la docencia como decir a los estudiantes lo que sabemos sobre un tema, omite enseñarles uno de nuestros más valiosos saberes: los modos de indagar, de aprender y de pensar en un área de estudio, modos vinculados con las formas de leer y de escribir que hemos ido desarrollando, dentro de la comunidad académica a la que pertenecemos (Gottschalk y Hjortshoj, 2004, 21). 

Existe otra forma de enseñar, como la que estamos desarrollando en la Universidad de Palermo, de manera innovadora y que nos ha llevado a posicionarla dentro de las 50 mejores universidades del mundo en el área de incumbencia. Se aplica un modelo de enseñanza donde los profesores tienen libertad de cátedra y pueden desarrollar estrategias distintas para abordar los contenidos. Donde no solo dicen lo que saben, sino que proponen actividades para que los estudiantes puedan reconstruir el sistema de nociones y métodos de un campo de estudio a través de participar en las prácticas de lectura, escritura y pensamiento propia. De manera que la producción del aula es una gran incubadora de saberes conjuntos, que se ponen en valor en la vidriera virtual de nuestros blogs docentes, por ejemplo, o bien en la interacción en las redes y en la plataforma de la universidad y sus publicaciones. 

Claramente, el ayudar a aprender, es una tarea totalmente distinta a dictar clase de conceptos y prácticas discursivas disciplinares, y reelaborar y adueñarse de unas y otras tareas simultáneamente, es una forma diferente de educar. 

Elaborar estrategias para una educación creativa e innovadora, nos lleva a reflexionar sobre nuestras prácticas, y capitalizar la oportunidad de aplicar instrumentos y metodologías con estrategias de enseñanza, que al despertar la curiosidad, sumen motivación para la investigación, para la comprensión de conceptos con praxis en el aula, y para participar de proyectos para crear conciencia técnica hacia una formación profesional ética, responsable y eco-lógica.

Necesitamos preparar a nuestros estudiantes para un mundo complejo y que requiere un cambio responsable en las acciones educativas, acciones que conforman las huellas del aula 

Pensar en el otro, es una acción que no debería quedar fuera de la formación educativa, porque es vital comprender que vivimos en un mundo que requiere cooperación. Es tarea del docente abrir horizontes sucesivos de apertura a nuevos conocimientos y acciones para reaprender en función de los aciertos y errores que se verifican, evalúan y revisan, de los que se corrigen, enmiendan y se solucionan, y reflexionar sobre las prácticas. 

El alumno debería aprender a conectarse con las realidades de su comunidad y ser útil a la sociedad a través de su ocupación, de la excelencia de su proceder en el ámbito que elija. Sería más que auspicioso que el estudiante pueda aprender durante su proceso formativo, a incluir más que a integrar, a trabajar en equipo, a interactuar con públicos diversos, a tratar con personas de diferentes sectores sociales para crear empatía al trabajar eficazmente, creando incluso nuevos puestos de trabajo en ocupaciones que tal vez hoy no conocemos. Para llegar a esta instancia, es importante que el alumno sepa valuar su trabajo, saber preparar presupuestos, hacer un costo, determinar el valor de la hora hombre, para ser justo en la valoración de la tarea que se desempeña y la que puede ocupar la mano de obra calificada. 

El alumno debería aprender a ser eco-lógico. Saber lo que pasa en su entorno, el impacto ambiental, la huella, pensar la funcionalidad del producto a prueba y error de laboratorio, pensar la proyección de la materialidad y el uso y la reutilización, con medidas que anticipen reciclado y transformación, creando conciencia planetaria y afianzando la información sobre el uso de las energías renovables, la eficiencia energética y la valoración del consumo. Pensar el ambiente de manera consciente. En términos económicos, más allá que emprender en tiempos de crisis es un gran desafío para los nuevos Pyme, los prominentes diseñadores, tiene el gran compromiso de crear la toma de conciencia planetaria y crear puentes de diálogo entre las organizaciones y solicitar el apoyo de los gobiernos y de las corporaciones, dada la importancia de las instituciones en el acompañamiento hacia la superación de estos problemas mundiales que afectan el desarrollo sostenible. 

Formar un diseñador nos hace responsables de generar el espacio de reflexión para se convierta en un actor cultural del cambio y no en un repetidor de hábitos nocivos y consumistas. 

El factor fundamental del progreso, del desarrollo y del éxito de un proyecto, no se basa pura y exclusivamente en el capital humano, en el intelecto y en la capacidad cognitiva, ni tampoco en los recursos, ni en las herramientas disponibles. Más bien, está dado por el conocimiento aplicado del Diseño hacia la innovación y la creatividad con conectividad entre los individuos que trabajan en él, potenciando la vinculación dentro de la organización con objetivos sostenibles, con inversión en el proceso de adquisición del conocimiento y con la creación de espacios de intercambio para capitalizar las distintas áreas del saber; generando el diálogo proyectista, emprendedor, que surge del seno mismo de las aulas, con una tarea significativa, profesores que guían a sus alumnos proponiendo mejorar la calidad para un mundo eco-ético-sostenible. 

Es necesario aprender a mirar a través de los objetos con una nueva manera de ver conscientemente los pasos que requiere su producción, para que el alumno pueda apropiarse de la experiencia, como parte de su caudal de conocimiento. 

Nosotros los docentes, como guías y formadores de diseñadores y comunicadores, es preciso que reflexionemos en el aula, enseñemos a nuestros alumnos a estar en sintonía con la realidad y aprender a soñar, sin olvidar la responsabilidad sobre las acciones en el ejercicio profesional y que el diseño sea un servicio de calidad. Es importante que aprenda a jerarquizar su profesión y buscar la excelencia en sus competencias. Cuando miramos desde todos estos ángulos, a la formación profesional, entendemos todo lo que hay que cambiar para lograrlo. Todos son puentes que se interconectan, ya sea desde la visión proyectual como productiva, y en la cadena de valor y el proceso de elaboración se destaca la importancia de una estrategia de escala que garantiza una eco-visión global del proyecto. 

Lo nuevo es más que un desafío, esto es claramente lo que plantea David Perkins cuando dice que “los niños tienen que aprender a enfrentarse a lo desconocido y a lo inesperado” para habituarse a manejarse en un mundo que cambia continuamente, pues sostiene que “en la actualidad no hay ningún compromiso más importante que educar a la próxima generación para este mundo tan complejo”. 

Entender y mejorar la educación nos lleva a imaginar un proceso creativo para la enseñanza, donde el pensamiento fluye sin ser cercenado y la creatividad no solamente está centrada en las artes, sino también en disciplinas humanísticas y científicas, a nivel individual e institucional en una variedad de contextos en los cuales todos somos protagonistas del cambio, ya sea desde las escuelas, los medios empresarios, los museos, los sitios de desarrollo con entornos digitales que favorezcan el saber cómo. 

Tenemos que invitar a nuestros estudiantes a bucear sobre sus habilidades, a autoevaluarse. Convidarlos a realizar una práctica reflexiva en el aula a través de una propuesta participativa como el caso de la construcción de conocimiento por medio de la formación de grupos por tareas. Dentro de lo que es mi experiencia en el aula, participo de un grupo denominado Comité de Expertos, para que mediante la investigación guiada por una consigna clara y clave para abordar contenidos, se pueda exponer en clase y debatir, explicar e intervenir como docentes en la capitalización de los conocimientos inertes, olvidados, aprendidos y reaprendidos y los que surgen a consecuencia del descubrimiento, y donde el estudiante se pueda sentir participante activo de la clase. Junto con sus compañeros pueda aprender en igual lenguaje y enriqueciendo saberes con las explicaciones didácticas del docente que abre el debate al entendimiento y el círculo virtuoso de la cooperación, la intervención de la palabra y el intercambio de ideas. El proyecto zero elaborado por David Perkins, especialista en inteligencia artificial; Paul Kolers, profesor de psicología; Bárbara Leondar, especialista en la enseñanza del idioma inglés; Hellman, destacado en filosofía; Diana Korzenik, especialista en el desarrollo psicológico; y Frank Dent, ex-ministro de educación y especialista en administración, recursos humanos y gerencia; entre otros, es un ejemplo concreto que pone el foco en la investigación como oportunidad de mejora constante. La comprensión y la mejora de los procesos cognitivos de pensamiento de orden superior nos señala un camino hacia el constructivismo, como una mirada basada también en el contexto cultural, e inmersa en un ámbito interdisciplinario, por tanto a cincuenta años de esta teoría, el cambio se hace inminente. 

Enseñar a pensar a través de caminos alternativos para abordar el contenido, nos convoca a la tarea de idear actividades en el aula que llamen al diálogo, con un mapa de ideas desde las cuales trabajar los saberes previos y el conocimiento inerte y olvidado, rescatarlo y re proponerlo, nutriéndonos de los avances tecnológicos y científicos que nos han permitido soñar en grande. 

Como docentes deberíamos esmerarnos en orientaciones para que los alumnos puedan apropiarse de estos saberes que forman el continente de nuestra asignatura, y asumir que en un tiempo de redes sociales, estamos creando contenidos tanto dentro como por fuera del aula, y seguimos conectados. 

Debemos propiciar experiencias individuales o grupales, que sean el camino hacia la adquisición de nuevos contenidos desde los cuales elaborar propuestas innovadoras, emprender, y cooperar en un proyecto, en un rol de asesoramiento. Las vías de acceso para estudiantes en el aula no han de ser solo lógicas, narrativas o estéticas, sino también recursos audiovisuales, como instrumento o dispositivo para alcanzar el contenido, valorizando la experiencia áulica, como el saber que se construye a través de los distintos medios comunicacionales que surgieron y se instalaron en el consciente cotidiano del individuo, y que no solamente utiliza para comunicarse sino para informarse y también aprender.

Los saberes prácticos se aprenden, tanto por las observaciones como por las descripciones, es la forma en que podemos intervenir en la formación de profesionales reflexivos. 

Los niveles de intervención del saber práctico, en el sistema formal, nos permite en primera instancia verificar los contenidos espontáneos, tácitos, donde no hace falta la mediación discursiva y sí el saber hacer, y cuando la actividad se hace, el sujeto comprende el procedimiento y lo logra mecánicamente porque se lo apropió con el solo hecho de ponerlo en situación. O sea, es la acción profesional misma, el saber práctico, que define la profesión como lo señala Schön, cuando arguye que la praxis docente se caracteriza por la complejidad, la incertidumbre, la inestabilidad, la singularidad y el conflicto de valores y que la perspectiva técnica no es la adecuada para la gestión de la problemática del aula escolar. La profesión docente debe entenderse como una actividad reflexiva y artística en la que, en todo caso, se incluyen algunas aplicaciones técnicas. Por este motivo, Schön propone la búsqueda de una nueva epistemología de la práctica implícita en los procesos intuitivos y artísticos que algunos profesionales llevan a cabo en las situaciones de incertidumbre, inestabilidad, singularidad y conflicto de valores. Por ello, una planificación estudiada para tal efecto es altamente positiva para mediar en este estadio de aprendizaje. Enseñar a nuestros alumnos a investigar, razonar, interpretar, discernir, descifrar y entender conceptualizando, para que comprendan la importancia de formarse de manera continua, y explicarles que: te conviertes en lo que haces, porque eres lo que piensas, por tanto mientras investigas para abrir tu mente, es importante no sólo nutrirte de ciencia y tecnología, sino de música, arte, belleza, estética, filosofía, cosas simples de la vida relacionadas con el disfrute, con el goce del esparcimiento cultural, para que el espíritu sea creativo, y pueda soñar, despertando la conciencia con nuevo conocimiento. Es trascendente el aprender a administrar el tiempo, ya que si estás solo abocado a investigar o diseñar un objeto, te olvidas que eres un sujeto, y sin una persona la obra es vacía. Por eso, en esta propuesta de tarea significativa hablamos de la reflexión en la acción. 

Schön concibe la reflexión -entendida como una forma de conocimiento- como un análisis y propuesta global que orienta la acción. Y en esta acción, no siempre la escuela deja entrar a otros emergentes, cuando lo ideal es que el docente no tenga el monopolio del saber y sacar la voz de orden para despojarlo del sujeto del saber, nos lleva a una mirada altamente constructivista de la educación con un protagonismo clave en la tarea como punto central de convocatoria para aprender haciendo. La reflexión en la acción con un discurso lingüístico, gráfico, audiovisual, recursos todos para aplicar a un trabajo práctico con un fin pedagógico, crea complejidad y debe ser polifuncional a nivel de la argumentación para generar evidencia de que el alumno realmente está aprendiendo. Tenemos que fabricar evidencia como instrumento de evaluación del aprendizaje. Ejercer una práctica docente que sea inspiradora de nuevas formas de ver y sentir la realidad circundante, es el gran desafío que necesitamos profundizar en nuestras universidades y centros de enseñanza. Es clave que el estudiante construya su propio camino de saberes con nuestro acompañamiento y guía docente, pues si el contenido se pone en palabras por los propios alumnos, y el docente va corrigiendo lo que no se interpreta correctamente, crea un nivel de retención de conocimientos mucho mayor que en un aula donde la directriz es la voz del docente solamente dando cátedra. Es preciso que el foco de la clase sea la tarea con un protagonismo activo del alumno. De una clase participativa depende la formación profesional de nuestros estudiantes. Tenemos que invitar a nuestros estudiantes a bucear sobre sus habilidades, a autoevaluarse. Es preciso ser autocríticos en nuestra valoración de las consignas de los trabajos prácticos para generar la evidencia de si está aprendiendo o no y darnos cuenta que si bien puede resolver una actividad, no siempre eso quiere significar que aprendió, pues, puede no haber aprendido nada y contestar por el mero hecho de memorizar lo que le pedimos que estudie. El criterio de validez y confiabilidad que ayude a decodificar si el alumno realmente comprende y aprende, es acompañarlo en el proceso y reflexionar sobre la acción, como una reconstrucción diferida del fenómeno, y que más allá de la memoria conceptual, la evocación, el ensayo de su aprendizaje, sea no solo una recopilación sino un modo de reflexión a través del portfolio, para que el alumno sopese –donde empecé donde terminé- y en el palpar el progreso, evolución y transformación del individuo. 

Teorizar sobre la práctica con dinamismo, hace que la creatividad no solo se detenga en lo minúsculo y piense en la función, sino en la materialidad y conversión del objeto diseñado o la pieza de estudio, aprendiendo a describirla, como a desmenuzar sus partes y piezas, con un saber práctico que genera evidencias. Es fundamental el saber hacer, y que el individuo se apropie de este conocimiento y para ello, es preciso ponerlo en situación, que el sujeto pueda decodificar, diseñar en función de un cliente. Para ello, el docente deberá acompañarlo en el proceso de aprender y reflexionar sobre la acción con actividades lúdicas que conlleven a imaginar escenarios posibles y a trabajar en el aula a partir de la incorporación de una metodología que incluya al alumno/a en el proceso creativo, mediante puentes entre metas e intenciones, acciones que involucren a la comunidad y el ámbito educativo, para de esta manera contribuir como docentes, a la formación de profesionales reflexivos. 

Ejercer una práctica docente que sea inspiradora de nuevas formas de ver y sentir la realidad circundante, es el gran desafío que necesitamos profundizar en nuestras universidades y centros de enseñanza. 

Elaborar y valorar el conjunto integrado de prácticas que garantiza el acercamiento del alumno al mundo del conocimiento y al desarrollo para su incursión laboral, es ciertamente una plataforma para el seguimiento de la enseñanza-aprendizaje, atravesando el conocimiento, utilizando puntos creativos para abordar contenidos y mediante una tarea significativa, desde una formación que se replantea ideas innovadoras, que son las verdaderas huellas del aula.

Entonces, diseñemos espacios educativos desde una visión innovadora; analizando las problemáticas detectadas y sabiendo que lo que sembremos en el presente será el resultado que veremos a futuro.

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Abstract: The significant learning we construct among all, to imagine that we only access the knowledge through the teacher’s guideline, is to have a very limited vision about the human capacity to debate and to create a reliable environment for the understanding, the reasoning of the problems and the use of different languages to compose the territory of knowledge. The evaluation of what we learn is constant when we approach knowledge through a slogan that allows us to value knowledge through research, the search for tools that facilitate us to reach them, through analysis, re-reading new looks And exercise in class.

Keywords: teaching - learning - teaching strategies - evaluation - academic innovation

Resumo: Construímos um aprendizagem significativo entre todos, para imaginar que só acessamos o conhecimento através da orientação do professor, é ter uma visão muito limitada sobre a capacidade humana de debater e criar um ambiente confiável para a compreensão, raciocínio de problemas e uso de diferentes línguas para compor o território do conhecimento. A avaliação do que aprendemos é constante quando abordamos o conhecimento através de um slogan que nos permite valorizar o conhecimento através da pesquisa, a busca de ferramentas que nos facilitem alcançá-los, através da análise, relançando novos looks e exercício na aula.

Palavras chave: ensino - aprendizagem - estratégias de ensino - avaliação - inovação acadêmica

(*) Cristina Amalia Lopez. Investigadora. Educadora. Ceremonialista. Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación Corporativa y Empresa en la Facultad de Dise- ño y Comunicación. Presidente de la Asociación Argentina de la Moda. Presidente Modelba - Moda del Bicentenario. Presidente de la Confederación Panamericana de Profesionales de Alta Costura. Miembro de la Asociación Latinoamericana de Diseño. Co Directora de BOOK 21. Columnista de Impulso Cultural. Miembro de LAQI Instituto Latinoamericano de la Calidad. Conductora del programa radial Agenda Book 21. Desarrolladora e investigadora del Concepto de Multiculturalismo. Columnista de Punto Indumentaria. Miembro del Observatorio Latinoamericano de Enseñanza del Diseño. Miembro de la Secretaría de Industrias Creativas y Culturales de la CGE RA. Conferencista en congresos y encuentros de diseño. Recibió la distinción a la Excelencia Educativa el The Quality Award y LAQI le otorgó el Master in Educational Quality.


Enseñar a pensar: Puentes creativos para abordar contenidos fue publicado de la página 184 a página188 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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