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El Programa de Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación: espacio de formación pedagógica y profesional

Olaizola, Andrés [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

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Resumen:

En el siguiente trabajo, se analizará el Programa de Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. En primer lugar, se realizará una descripción general del modo de organización de la institución. Luego, se detallarán la historia y la dinámica del Programa de Asistentes Académicos. En tercer lugar, se revisarán los testimonios de algunos de los participantes del Programa, sobre todo en relación a cómo conciben el rol del asistente académico. Después, se describirán las categorías formativas en docencia universitaria similares en otras universidades argentinas. Por último, se realizarán algunas reflexiones finales. 

Palabras clave: Programa de Asistentes Académicos – educación Superior – Universidad – docencia universitaria – formación profesional

Introducción 

En el siguiente trabajo, se analizará el Programa de Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. En primer lugar, se realizará una descripción general del modo de organización de la institución. Luego, se detallarán la historia y la dinámica del Programa de Asistentes Académicos. En tercer lugar, se revisarán los testimonios de algunos de los participantes del Programa, sobre todo en relación a cómo conciben el rol del asistente acadé- mico. Después, se describirán las categorías formativas en docencia universitaria similares en otras universidades argentinas. Por último, se realizarán algunas reflexiones finales.

Modo de organización de la Facultad 

Antes de desarrollar el análisis del Programa de Asistentes Académicos es menester detallar cómo se organiza la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo, ya que es en dicha institución en donde se lleva adelante esta iniciativa. 

En lo que respecta al modo de organización de la Facultad, es necesario hacer referencia al trabajo de Juan Ignacio Doberti y Karina Marzoa (2009, p. 14), quienes enumeran los distintos niveles de autoridad de las instituciones de educación superior y detallan sus unidades y órganos de gobierno. Los autores identifican siete niveles de autoridad con sus respectivas unidades y órganos de gobierno, los cuales pueden ser colegiados o unipersonales. Para nuestro trabajo, solo tomaremos las unidades del nivel uno de autoridad (departamento, área o cátedra). 

En la Facultad de Diseño y Comunicación coexisten la cátedra y el departamento como unidades operativas básicas. Es necesario aclarar que este modo de organización no es exclusivo de la Facultad, sino que se da en todas las Facultades de la Universidad de Palermo (CONEAU, 1999, p. 48). Más aún, según Juan Carlos Del Bello, Osvaldo Barsky y Graciela Giménez (2007) la organización mixta, en donde la organización departamental convive con la organización vertical de facultades y cátedras, es usual en las universidades de gestión privada (p. 292).

 En la organización mixta, las facultades “tienen a cargo la prestación del servicio de educación de grado, con carreras concretas bajo su responsabilidad”. Luego, internamente, las facultades conforman departamentos disciplinares que dictan materias afines (Del Bello, Barsky y Giménez, 2007, p. 292). 

En la Facultad de Diseño y Comunicación, la cátedra es unipersonal. Si bien cada cátedra posee un estilo particular de enseñanza, todas deben cubrir los contenidos mínimos establecidos en el programa de cada materia, delineado por el departamento disciplinar correspondiente. Doberti y Marzoa (2009) señalan que el tipo de cátedra que funciona como “espacio individual de prestación de enseñanza” se da en muchas universidades de gestión privada, en algunas de gestión estatal y en las instituciones de educación superior no universitarias (p. 16). 

Las distintas cátedras unipersonales se agrupan en torno de doce departamentos o “áreas académicas” (Audiovisual, Comunicación Corporativa y Empresaria, Comunicación y Creatividad Publicitaria, Diseño de Espacios, Diseño de Objetos y Productos, Diseño Visual, Estudios Avanzados, Investigación y Expresión, Moda y Tendencias, Multimedia Digital, Negocios y Teatro y Espectáculos). Antes de continuar, cabe hacer una aclaración con respecto a la terminología y las características de las unidades del primer nivel de autoridad que existen en la Facultad. 

Como en la mayoría de las instituciones, en la Facultad, la estructura formal es distinta que la estructura real. Si bien la denominación oficial es “área académica”, en la realidad, estas unidades funcionan como un departamento. Además, en la documentación interna (planificaciones académicas, informes, encuestas, etc.) de muchas áreas se utiliza la palabra “departamento”.

Los departamentos/áreas se hacen cargo del dictado de varias materias de una disciplina “y los docentes pueden ser asignados a distintas asignaturas, por lo cual, se gana en flexibilidad en la asignación de docentes a cursos y se facilita la adaptación ante cambios en la demanda de materias por parte de los alumnos” (Doberti y Marzoa, 2009, p. 18). 

Los departamentos o áreas académicas están encargados de delinear los programas de las materias que agrupan, organizan los proyectos pedagógicos correspondientes, premian los mejores trabajos prácticos finales de los alumnos que rinden en mesas de examen regulares, revisan y actualizan la bibliografía obligatoria de cada asignatura, entre otras tareas. Los departamentos de la Facultad poseen un alto grado de organización colegiada, la cual “facilita el intercambio docente, otorga movilidad interna y flexibilidad en la distribución del trabajo” (Doberti y Marzoa, 2009, p. 18). Sin embargo, la organización colegiada no sería del todo pura: por un lado, los departamentos están conformados por docentes de igual jerarquía que pueden participar en las tareas académicas y de gestión; pero por el otro, la dirección del departamento no se alterna entre los profesores, sino que es ejercida por un coordinador designado por el decanato. El Programa de Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación: historia y dinámica actual El Programa de Asistentes Académicos está dirigido a estudiantes y egresados de la Facultad que desean “profundizar los contenidos de alguna asignatura, ya aprobada, y que sea de su interés o para aquellos que quieran enriquecer su formación profesional con recursos pedagógicos” (Facultad de Diseño y Comunicación, 2017a). Para ello, deben cursar dos materias teórico-prácticas, Pedagogía del Diseño y Comunicación I y Pedagogía del Diseño y Comunicación II. El programa tiene una duración de dos cuatrimestres, y los estudiantes pueden elegir la modalidad en que cursan las dos asignaturas: como cursos de extensión o como materias electivas. 

El Programa, desarrollado por la profesora Victoria Bartolomei, comenzó como un curso de extensión universitaria en el año 1995 a partir de una serie de necesidades que se detectaron: responder a los pedidos de estudiantes que deseaban formarse como ayudantes de cátedra; revalorizar en teoría y práctica la tarea docente a nivel universitario; incorporar paulatinamente alumnos avanzados y egresados en la coordinación de actividades prácticas y docentes como así también en investigación, extensión y otras tareas académicas; y responder a los pedidos de estudiantes avanzados y egresados de un espacio que para enriquecer su formación universitaria tanto teórica como humana (Bartolomei, 2001, p. 19). Luego de algunos cambios en su metodología, a partir del año 2000, el programa adquiere las bases de su estructura actual. 

Cinco años después de su implementación, se detallaron algunos resultados del programa: se despertaron vocaciones docentes, se jerarquizó la función del docente universitario como profesión y “un porcentaje verdaderamente significativos de egresados del programa hoy integran cátedras en la Universidad de Buenos Aires, en otras universidades privadas y también comienzan a insertarse activamente en la actividad docente de Palermo” (Bartolomei, 2000, pp. 11-12). Este diagnóstico no presenta fuentes documentales ni datos empíricos que lo respalden, sin embargo, es de gran importancia, ya que hasta ahora no se ha realizado otro análisis institucional del programa. 

En el año 2012, con el objetivo de ampliar la oferta académica del Programa, se conformó una cátedra integrada por Pedagogía del Diseño y Comunicación I y Pedagogía del Diseño y Comunicación II. La cátedra está integrada por cuatro profesores, cada uno de los cuales “prepara un módulo de contenidos y de actividades, propone una determinada bibliografía y comparte su clase en todos los grupos según una planificación acordada”. Carlos Caram (2013), coordinador del Equipo de Gestión Acadé- mica, sostiene que esta modalidad es innovadora, ya que “permite que los estudiantes escuchen múltiples voces, que los docentes estén en contacto con la totalidad de los estudiantes y puedan reflexionar permanentemente sobre la práctica pedagógica del Programa” (p. 11). 

Los contenidos planificados para la asignatura Pedagogía del Diseño y Comunicación I son los siguientes: currículum y plan de estudios, Proyectos Pedagógicos, introducción a la didáctica, la tríada didáctica, la enseñanza como actividad intencional, modelos conductista y constructivista, objetivos y consignas, evaluación formativa y sumativa, grillas de evaluación, aprendizaje en colaboración y en cooperación, el aula taller. 

Por otro lado, cuando los estudiantes cursan la asignatura Pedagogía del Diseño y Comunicación II, trabajan los siguientes contenidos: aula taller como estrategia principal del modelo constructivista, aprendizaje socio cognitivo entre iguales, roles, liderazgo, clima áulico, redacción de consignas, el conflicto en el aula, las tecnologías de la información y la comunicación, el aprendizaje de los nativos digitales, los roles del asistente académico (Facultad de Diseño y Comunicación, 2017a). 

Es menester observar que las dos asignaturas, además de brindarle conceptos básicos sobre didáctica, tratan de introducir al estudiante al modelo pedagógico que sigue la Facultad, que es el del currículum por proyecto. Este modelo considera a la producción como centro de los procesos de enseñanza y aprendizaje y al aula taller como principal estrategia. En el currículum por proyecto, el rol del estudiante es central, ya que participa activamente en los procesos educativos. Por otro lado, el docente se concibe como “líder mediador entre los contenidos, la planificación, los proyectos pedagógicos y los estudiantes” (Caram, 2009, p. 22). 

A partir del modelo del currículum por proyecto, la Facultad organiza los Proyectos Pedagógicos, que “conforman una unidad de asignaturas vinculadas entre sí tanto en contenidos, en producción como en ciertas formalidades de presentación” (Facultad de Diseño y Comunicación, 2014b). De acuerdo con la institución, los Proyectos Pedagógicos tienen como objetivo elevar la calidad académica, integrar a los profesores, reflexionar sobre la práctica y promover una evaluación formativa y sumativa en todas las instancias”, además de visibilizar la producción de los estudiantes” (Caram, 2014, p. 130). En la actualidad, hay veintidós Proyectos Pedagógicos que se dividen en tres grandes grupos: producción profesional, producción académica y producción emprendedora (Facultad de Diseño y Comunicación, 2017b).

Los estudiantes que participan en el Programa de Asistentes Académicos realizan dos actividades semanales a lo largo de cada cuatrimestre. Por un lado, deben cursar la asignatura pedagógica correspondiente, y por el otro, tienen que realizar una práctica con el docente y en la materia que han elegido para ser asistente. Es menester destacar que, como condición de programa, el estudiante debe haber aprobado la cursada y el final de la asignatura donde se hace la práctica. 

De acuerdo con los lineamientos del Programa, el asistente académico colabora con el profesor titular en el desarrollo de la clase, evalúa los avances de los proyectos y da, al menos, una clase, supervisado por el docente (Facultad de Diseño y Comunicación, 2017a). El profesor de la materia elegida por el estudiante evalúa formativamente su desempeño como asistente a través de un informe. 

El Programa de Asistentes Académicos, a su vez, se presenta como un espacio de formación profesional, ya que en el campo disciplinar y en la esfera laboral del Diseño y Comunicación se emplean recursos pedagógicos como “la dinámica de grupos, la argumentación, la exposición ante grandes auditorios, la formulación de estrategias, la evaluación de proyectos, entre otros” (Facultad de Diseño y Comunicación, 2017a). 

Las asignaturas Pedagogía del Diseño y Comunicación I y Pedagogía del Diseño y Comunicación II del Programa participan del Proyecto Pedagógico Reflexión Pedagógica. En este marco, los estudiantes escriben, como trabajo práctico final de las asignaturas, un breve ensayo en donde analizan alguna temática referida al ámbito de la pedagogía. El objetivo es que los estudiantes realicen un aporte que enriquezca el mundo académico de la Facultad desde su doble perspectiva: la de estudiante y la de asistente (Facultad de Diseño y Comunicación, 2017a). El equipo de Gestión Académica selecciona algunos de los ensayos producidos en dichas asignaturas y los compila en la publicación Escritos en la Facultad para darles visibilidad. Hasta el momento, se editaron cuatro compilaciones de los ensayos de los estudiantes del Programa de Asistentes Académicos (Escritos en la Facultad N° 84, N° 99, N° 109, N° 124).

El rol de los asistentes académicos según los futuros asistentes académicos 

En el siguiente apartado se analizarán los ensayos de algunos de los estudiantes que cursaron el Programa de Asistentes Académicos. Se seleccionaron los textos de Andrés Cardona Tejada (2013), estudiante de Relaciones Públicas y Organización de Eventos; Cristina Roxana Franco (2013), estudiante de Diseño de Interiores; Ana Laura Miñones (2013), estudiante de Diseño Textil y de Indumentaria; María de Montmollin (2014), estudiante de Diseño de Espectáculos; y Karen Luedtke (2014a, 2014b), estudiante de Licenciatura en Publicidad. 

Uno de los temas que los estudiantes del Programa analizan en los ensayos q es cómo conciben el rol del asistente académico a partir de su propia experiencia. La revisión de sus testimonios permite destacar algunos ejes de análisis y conceptos que se repiten. 

En primer lugar, los estudiantes del Programa destacan que el asistente es un “nexo”, un “puente” entre los alumnos y el docente: 

El asistente académico se postula como un puente entre el principiante y el experto, el inicio y el fin; el contenido y el aprendizaje por parte del alumnado (Cardona Tejada, 2013, p. 24). 

Es decir el asistente no es ni un alumno ni un docente, tampoco un oyente, es una persona que transita entre los dos roles, por un lado entre el que ya ocupó y por otro entre el que busca ocupar (Franco, 2013, p. 46) 

El ayudante de cátedra podría definirse como un nexo entre el alumno y el docente, ya que la relación con ambos lados debe ser amena y cordial, generando confianza desde dos lugares, en donde no siempre las concepciones son las mismas. (Luedtke, 2014a, p. 27) 

El asistente también sirve como nexo, como portal entre el docente y los alumnos, encontrándose en un paso intermedio entre ambos, con mayor conocimiento sobre los temas abordados en el currículum que el alumno pero, a su vez, habiéndolos construido de manera más reciente que el docente y estando por consiguiente más cercano al alumno. El asistente debe poder comprender tanto al mundo del alumno como al mundo del docente (Montmollin, 2014, p. 18). 

Al estar en este lugar intermedio, los alumnos no concebirían al asistente académico como alguien absolutamente “lejano” a su realidad, “diferente” a ellos, lo que permite establecer una relación de confianza. Este vínculo entre el asistente y los alumnos redundaría, a su vez, en una mejora en la comunicación entre el profesor titular y los alumnos:

Nosotros, como asistentes, cumplimos la función de nexo entre las dos partes, tenemos la posibilidad de trasmitir las dudas e inquietudes que los alumnos tengan al profesor, ya que ellos generan con el asistente una relación de confianza más estrecha, lo que posibilita un mejor comunicación entre las partes (Miñones, 2013, p. 92).

La mirada del asistente puede ser una mirada más empática, una mirada que tiene una mejor comprensión de qué temas pueden llegar a costarles más tiempo y trabajo a los alumnos […]. Esto no quiere decir que el docente no tenga una noción de esto, sino que el asistente por el simple hecho de que lo ha experimentado de manera más reciente que el docente, comparte una realidad más cercana al estudiante, lo entiende mejor (Montmollin, 2014, p. 18). 

El asistente académico es el encargado de articular la comunicación entre el docente y los estudiantes pertenecientes a una clase (Luedtke, 2014b, p. 27). 

El vínculo entre el asistente y los alumnos no es algo automático, sino que debe construirse permanentemente. El asistente tiene que desarrollar determinadas actitudes y ejercitar ciertas competencias interpersonales con el objetivo de establecer y apuntalar los basamentos de la confianza con los alumnos: 

[P]ara adquirir un status en el aula y ganar la confianza de los estudiantes para dejarse llevar, el rol del asistente exige cualidades como la serenidad, comprensión, escucha, amabilidad y razonamiento antes de hablar y actuar; al igual que el docente (Cardona Tejada, 2013, p. 24).

Debemos tener una actitud tal que los alumnos se animen a acercarse a nosotros para que podamos ayudarlos con los inconvenientes que tengan respecto de la materia, debemos generar confianza. Durante mi experiencia como asistente noté que los alumnos muchas veces nos preguntan a los ayudantes cosas que no se animan a preguntar al profesor, porque nos ven más cercanos a ellos, ya que somos pares. A veces, son cosas que tienen que ver con dudas que nosotros podemos sacarles, para las cuales tenemos respuestas, pero otras, es necesario sí o sí recurrir al docente, sin embargo, prefieren hacerlo por medio nuestro (Miñones, 2013, p. 92). 

Además del rol de nexo entre el docente y los alumnos, para los estudiantes del Programa el asistente aporta una nueva mirada al desarrollo de la clase y de la materia, lo que puede redundar en una renovación de las estrategias de enseñanza de los contenidos del currículum: 

“Renueva la planificación académica con nuevos aires de modernidad y dinamismo que permiten la construcción del conocimiento por medio de la interacción” (Cardona Tejada, 2013, p. 24). 

Uno de los procesos que puede resultar beneficiado por el trabajo del asistente es la evaluación:

El asistente brinda una segunda mirada al trabajo de determinado alumno, pudiendo así descubrir fortalezas que el profesor puede haber pasado por alto. […] En este último caso, el asistente es de utilidad especialmente en las clases prácticas o las aulastaller, donde a menudo la demanda que hay por el docente lo excede. En estos casos el asistente pasa a formar parte casi de una extensión del docente, permitiéndole tomarse el tiempo que sea necesario evaluando o guiando a cada alumno mientras el asistente se encarga de ayudar al resto de la clase (Montmollin, 2014, p. 18).

A la hora de evaluar, el asistente tendrá la posibilidad de manifestar su punto de vista y su opinión personal respecto de la evaluación de la clase, y será tarea del docente tenerlo en cuenta a la hora de concluir con esa evaluación (Luedtke, 2014b, p. 28). 

Toda evaluación exige un proceso de meta-evaluación (De Miguel Díaz, 2004, p. 12). Por un lado, los alumnos deben autoevaluar sus aprendizajes a fin de asumir una posición activa con respecto al proceso de construcción de sus conocimientos; por el otro lado, el docente debe evaluar las estrategias de enseñanza que utiliza, su modalidad, las instancias de evaluación administradas, etc.. A partir de lo que se ha analizado, el asistente académico puede facilitar este proceso de reflexión sobre la evaluación, tanto para los alumnos como la el profesor titular. De Miguel Díaz (2004: 9) explica que la evaluación es esencialmente un problema de valores porque es un proceso con el que se atribuye un valor a un objeto a partir de determinados criterios. Ya que lo que se evalúa es el aprendizaje, los objetivos del mismo pueden tomarse como criterios de evaluación. Es necesario entonces explicitar tanto los objetivos como los criterios puesto que servirán para emitir un juicio de valor de la tarea desempeñada. 

Es menester destacar que en el proceso de evaluación, el asistente junto con el profesor titular, emplean la grilla o matriz de evaluación:

Una de las herramientas más utilizadas por ambos [el docente y el asistente] es la grilla evaluativa. Es esta la que indica los parámetros a evaluar, los diferentes niveles de alcance y lo que se busca lograr en cada uno de los individuos. (Cardona Tejada, 2013, p. 24)

La utilización de una matriz para ayudar a la evaluación explicitaría las expectativas del aprendizaje al clarificar cuáles son los objetivos y de qué manera los alumnos pueden alcanzarlos (López García, 2014). El empleo de la matriz no sólo permite que los alumnos conozcan los criterios de evaluación y sus grados de calidad sino que propicia una actitud activa y comprometida en el aprendizaje; los alumnos juzgarían de manera más competente y “objetiva” su propio trabajo y el de los demás (Goodrich Andrade, 1996-1997). 

La implementación de la matriz de evaluación podría originar que a la forma de heteroevaluación se le sume la autoevaluación y la co-evaluación. Tomando como base la matriz, cada uno de los integrantes controlaría el cumplimiento de las expectativas de la etapa que le corresponde realizar y, a su vez, podría controlar las etapas de sus otros dos compañeros. 

Finalmente, la matriz de evaluación permitiría reducir la subjetividad en la evaluación y proveería información al docente sobre la efectividad de la estrategia de enseñanza que está utilizando (López García, 2014). 

De acuerdo con los estudiantes del Programa, el asistente académico permite facilitar la comunicación entre el docente y los alumnos, posibilita la renovación de las estrategias de enseñanza y coopera en el proceso de evaluación, sobre todo cuando es una clase práctica muy numerosa. Podríamos decir que el asistente académico cumple un rol transformador en la clase: 

- Podrá concebirse al asistente como agente transformador en el momento en que éste logre recibir las quejas y opiniones de los estudiantes y que a su vez pueda resolver los problemas grupales de manera eficaz estableciendo la confianza, así como también promoviendo el aprendizaje de los mismos. 

- Por otro lado, deberá encontrarse a disposición del docente, estableciendo una relación en la que, poniendo en práctica sus conocimientos pedagógicos, logre influir en las decisiones del mismo, pueda hacerlo reflexionar, y tal vez, hasta producir una ruptura cognitiva dentro de su concepción del aprendizaje (Luedtke, 2014b, p. 28).

Finalmente, se podría postular que el asistente académico colabora con el docente para favorecer el aprendizaje significativo en los alumnos y en él mismo:

“[E]l asistente académico puede y debe auxiliar al docente en su rol de guía en la construcción del conocimiento del alumno. [..] Es decir, tanto el asistente como el docente en sí deben tener siempre presente su propia capacidad de descubrir nuevos enfoques, nuevos conocimientos y de aprender también de sus alumnos.” (Montmollin, 2014, p. 18)

Categorías formativas en docencia universitaria en otras universidades argentinas 

Así como la Facultad de Diseño y Comunicación de Universidad de Palermo posee la categoría “asistente acadé- mico”, otras universidades de gestión pública y privada, argentinas, poseen categorías que se consideran como etapas formativas para iniciar la actividad docente. 

En la Universidad de Buenos Aires, la Facultad de Filosofía y Letras tiene la categoría “adscripto”, la Facultad de Ciencias Veterinarias posee la figura de “concurrente”, y en la Facultad de Ingeniería se observa la categoría de “colaborador” (Doberti y Marzoa, 2009, pp. 72-73). 

En lo que respecta a las universidades privadas, la Universidad Abierta Interamericana, la Universidad de Belgrano, la Universidad Austral, la Universidad del Cine, entre otras, tienen alumnos avanzados a modo de auxiliares como política de formación de recursos humanos (Del Bello, Barsky y Jiménez, 2007, p. 319). 

De acuerdo con Doberti y Marzoa (2009, p. 73), estas categorías formativas permiten advertir “a la cátedra y al aspirante a docente, vocaciones, intereses, demandas de dedicación y necesidades adicionales de formación, generando un “semillero” del cual luego algunos se incorporarán formalmente a la actividad docente”.

Reflexiones finales 

A lo largo de este artículo, se describió la historia y la estructura del Programa de Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo, se detalló cómo conciben el rol de los asistentes los estudiantes que cursaron el Programa y se relevaron otras categorías formativas en docencia universitaria en universidades argentinas. 

Cabe destacar que los estudiantes del Programa le adjudicaron al asistente académico un rol como agente transformador en el aula, ya que facilita la comunicación entre el docente y los alumnos, renueva de las estrategias de enseñanza y coopera en el proceso de evaluación, sobre todo cuando es una clase práctica muy numerosa. En la actualidad, el Programa de Asistentes Académicos ha logrado instalarse dentro de la institución y se sigue expandiendo. De acuerdo con las autoridades de la Facultad, uno de los objetivos a lograr es una mayor difusión del Programa entre profesores y estudiantes, para incrementar aún más el número de participantes. Este objetivo está enmarcado en el deseo de las autoridades de fortalecer la cátedra como unidad básica de organización. Para ello, se les pide a los docentes que propongan el programa a los estudiantes destacados del curso. Se espera que las cátedras dejen de ser unipersonales, para que estén conformadas por un profesor y uno o varios asistentes académicos. 

A su vez, el fortalecimiento de la cátedra apuntaría a la creación de “equipos de investigación”, en donde el profesor titular dirigiría los proyectos de investigación realizados junto a los asistentes académicos. La cátedra centrada en la investigación, modelo establecido por la universidad alemana en el siglo XIX, integra “en el puesto de profesor titular tanto a la investigación como a la docencia, reforzando su dominio como director del instituto de investigación” (Clark, 1983, p. 80). 

Podríamos agregar que, de alcanzar un mayor desarrollo y mantenerse en el tiempo, el programa permitiría que haya un mayor porcentaje de docentes graduados de la misma Facultad, con lo cual, se reforzaría la tendencia hacia la endogamia (Del Bello, Barsky y Jiménez, 2007, p. 320), que actualmente no se evidencia en la institución.

Testimonial: Ana Laura Miñones (Diseño Textil y de Indumentaria) 2013 – Taller de Moda III

Me parece muy buena la iniciativa de la facultad de preparar asistentes académicos, ya que complementan el aprendizaje, ayudan al profesor, le facilitan la tarea, sobre todo en cursos numerosos, y también a los alumnos ya que se logra una relación más fluida. La conclusión que saco es que todos los profesores deberían tener un asistente académico que consideren que tiene los conocimientos necesarios como para serlo y que tenga buena predisposición para ayudar a los alumnos en el proceso de aprendizaje. A demás se facilita la corrección de trabajos, sobre todo en grupos numerosos, y para generar un buen clima de trabajo dentro del aula. El profesor transmite sus conocimientos al alumno que elige como asistente, y quien realiza esta tarea también gana experiencia en el aula.

A modo de conclusión, el asistente académico puede y debe auxiliar al docente en su rol de guía en la construcción del conocimiento del alumno. [..] Es decir, tanto el asistente como el docente en sí deben tener siempre presente su propia capacidad de descubrir nuevos enfoques, nuevos conocimientos y de aprender también de sus alumnos. (Montmollin)

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Montmollin, María de. (2014) ¿A quiénes asisten los asistentes? El rol del asistente académico en el diseño y la comunicación. Escritos en la Facultad Nº 99. Reflexión Pedagógica. Edición II. Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación. Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2013 - Docentes: Carlos Caram, Gabriel Los Santos, Andrea Mardikian, Eugenia Negreira, Mariángeles Pusineri, Año X, Vol. 99 (agosto), pp. 18-19.

Abstract: In the following work, the Program of Academic Assistants of the Faculty of Design and Communication of the University of Palermo will be analyzed. First, an overview of the mode of organization of the institution will be performed. Then, the history and dynamics of the Academic Assistants Program will be detailed. Thirdly, the testimonies of some of the participants of the Program will be reviewed, especially regarding how they conceive the role of the academic assistant. Next, we will describe the training categories in university teaching similar in other Argentine universities. Finally, some final reflections will be made.

Keywords: Program of Academic Assistants - higher education - University - university teaching - vocational training

Resumo: No trabalho será analisado o Programa de Assistentes Acadêmicos da Faculdade de Design e Comunicação da Universidade de Palermo. Em primeiro lugar, será feita uma descrição geral do modo de organização. Então, a história e a dinâmica do Programa de Assistentes Acadêmicos serão detalhadas. Em terceiro lugar, os comentários de alguns dos participantes do Programa serão revistos, especialmente em relação à forma como eles concebem o papel do assistente acadêmico. Em seguida, descreveremos as categorias de treinamento em ensino universitário semelhantes em outras universidades argentinas. Finalmente, serão feitas algumas reflexões finais.

Palavras chave: Programa de Assistentes Acadêmicos - Ensino Superior - Universidade - Ensino universitário - Formação profissional

(*) Andrés Olaizola. Licenciado en Letras (Universidad de Buenos Aires). Profesor Universitario de Letras (Universidad de Palermo). Maestría en Educación Superior en la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de Palermo). 


El Programa de Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación: espacio de formación pedagógica y profesional fue publicado de la página 226 a página232 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

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