1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV >
  4. Moda, Arte y Diseño

Moda, Arte y Diseño

Rondinone, Daniela [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ISSN: 1668-1673

XXVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XIX , Vol. 35, Agosto 2018, Buenos Aires, Argentina | 245 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen:

La moda y el arte forman parte de una relación que lleva años de existencia pero que aún así continúa en un complejo proceso de evolución. Gran cantidad de historiadores y filósofos, entre otros profesionales, realizaron extensas reflexiones que rozan constantemente la misma pregunta: ¿Existe una relación entre el arte y la moda? Si bien se obtuvieron respuestas relativamente certeras, no hay duda de que se trata de disciplinas que presentan una notable concordancia con lo que sucede en la esfera social. 

Palabras clave: moda – arte – diseño – estudiantes - relación

Con el paso de los años comenzaron a proliferar cada vez más vínculos entre el ámbito artístico y el mundo del diseño de moda, con actividades como exposiciones especiales o concursos que refuerzan aún más las notables similitudes entre el arte y la moda. El presente artículo pretende analizar el resultado enriquecedor de uno de esos vínculos: los premios Moda, Arte y Diseño (MAD). Llevados a cabo en el 2015 luego de una exitosa alianza entre el Museo Nacional de Arte Decorativo y la Universidad de Palermo, los premios MAD se convierten en un claro ejemplo de la importancia de fusionar diferentes disciplinas en función de poder incrementar la calidad e innovación en las piezas de diseño y de lograr acercar ambas disciplinas hacia un público de mayor magnitud.

Diseño e innovación pedagógica 

El diseño de moda, al igual que otras ramas del diseño, es una disciplina que cambia y evoluciona a medida que las sociedades presentan diferentes necesidades y requerimientos. Esto hace que los diseñadores tengan que reinventarse con cierta frecuencia para encontrarse en sintonía con los mercados nacionales e internacionales, sin dejar de lado su esencia conceptual. Sin embargo, el diseñador no es el único protagonista dentro de la compleja industria de la moda. Para lograr una verdadera innovación en lo que respecta a textiles e indumentaria, resulta primordial establecer vínculos duraderos entre el ámbito académico y el sector institucional y empresarial. Es necesario analizar cómo se capacita a las futuras generaciones de profesionales, brindándoles herramientas que les permitan proyectarse a futuro con una sólida preparación. 

En este aspecto, la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo supo responder a las demandas de los actores de la moda actuales, actualizando los contenidos de su currícula y brindando un contexto propicio para la realización de enriquecedoras alianzas entre el ámbito universitario y la industria, incluyendo actividades especiales con empresas textiles, reconocidas marcas masivas y organizaciones del sector. 

Liderando la innovación pedagógica en el diseño, la Universidad de Palermo no solo establece vínculos dentro del ámbito del diseño, sino que también se enmarca bajo una tendencia internacional basada en el trabajo interdisciplinario como contexto óptimo para maximizar los esfuerzos de diferentes profesionales. De esta manera, decidió relacionarse con una prestigiosa institución argentina que naturalmente comparte esta forma de pensamiento: el Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD), situado en la Ciudad de Buenos Aires. 

El MNAD, dedicado a las artes decorativas, posee un variado inventario que incluye desde esculturas romanas hasta creaciones artesanales de platería contemporánea (MNAD, 2007). Son numerosos los acontecimientos que en los últimos años fueron testigo del notable interés que presenta el MNAD sobre el mundo de la moda. Se llevaron a cabo muestras enfocadas en la historia del traje desde el ámbito de los accesorios, como “Arte que camina. Historia, arte y moda del calzado italiano” (2006) ó “Nodi Italiani Corbatas con historia” (2010), aunque también poniendo foco en las prendas tal como sucedió en “Historias de Moda. Trajes de época 1917-1939” (2007). También se dio un lugar privilegiado al mundo textil, como el homenaje a la seda realizado en “Sedas italianas del siglo XVIII” (2006), y al vestuario de cine argentino a través de la muestra “Horace Lannes. Elegancia y glamour en el cine argentino” (2014) (MNAD, 2007). 

El Museo Nacional de Arte Decorativo, con una experiencia ejemplar en la exposición de piezas de indumentaria a modo de obras de arte, decidió ir un paso más allá y se convirtió en el establecimiento ideal para llevar a cabo un proyecto de gran magnitud que involucró a nuevos protagonistas en la conjugación de Moda-Arte. Se trató de los premios MAD 2015, los cuales como sus siglas lo indican, promueven la conexión entre Moda, Arte y Diseño. Inicialmente fueron ideados por la Asociación Amigos del Museo, cuya principal misión es la de proyectar al Museo como establecimiento cultural en la comunidad para de esta forma incrementar su relación y empatía. Acerca de la iniciativa, la institución MNAD afirma:

Este “MAD 2015” es, precisamente, una muestra que se produce en un lugar y un tiempo específico y que registra creaciones argentinas contemporáneas con posibilidad de disfrute y trascendencia. En el llamado a concurso, que se convocó a principios de año, se anotaron nada menos que ciento cuarenta interesados. Dentro de ese conjunto, nueve conocidos diseñadores seleccionaron otros tantos finalistas, y luego cada uno de ellos ofició de tutor o “patrocinador” artístico de los elegidos. Es por eso que la presente exposición reúne las creaciones ad hoc de los nueve finalistas, conjuntamente con diseños de sus correspondientes “patrocinadores” (MNAD, 2017).

Entre los ciento cuarenta inscriptos al concurso se encontraban jóvenes diseñadores y estudiantes de todo el país con deseos de exponer sus creaciones ante un público variado y amplio, por lo que el Museo se convirtió el espacio perfecto para ello. En paralelo, se convocó a un grupo de nueve consagrados diseñadores que tuvieron la ardua tarea de elegir a nueve preseleccionados para formar parte del proyecto. De esta manera, en parejas de joven diseñador y tutor, cada dupla trabajó conjuntamente durante dos meses en la creación de un diseño de una pieza de indumentaria que reuniera elementos identitarios de ambos creadores en una pieza digna de ser expuesta en un Museo, como si se tratara de una obra de arte. Cabe destacar que todos los tutores que participaron se desempeñan como directores creativos de sus marcas de autor pero a su vez gran mayoría de ellos se desempeñan como docentes titulares en la Universidad de Palermo. Dichos profesionales resultaron cruciales para la correcta evolución de los proyectos, ya que permitieron gestar las creaciones bajo parámetros académicos en lo que respecta a procesos de diseño y creatividad pero a su vez estando en sintonía con los requerimientos de la industria. 

Los premios contaron con el apoyo de la Academia Nacional de Bellas Artes y el auspicio académico de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Definitivamente la inclusión de una reconocida institución universitaria especializada en el diseño de moda fue el componente que elevó el valor de la propuesta, ya que le brindó un sostén académico a la iniciativa aportando su experiencia sobre el proceso de diseño empleado en el trabajo con jóvenes diseñadores. Si bien uno de los elementos más enriquecedores de la propuesta fue el proceso de diseño, el concurso culminó en una ceremonia de entrega de los premios en los salones del museo donde se asignaron dos premios que buscaron destacar aquellas propuestas que presentaron un mayor nivel de innovación y calidad, junto con una notable identidad de diseño. El jurado a cargo de seleccionar dichas creaciones destacadas estuvo formado por: Lic. Susana Saulquin, Directora del posgrado en Sociología del Diseño en FADU/UBA; Arq. Alberto Belucci, Diplomado en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires; Ricardo Blanco, Presidente de la Academia nacional de bellas artes; Olga Muro de Nadal, Presidente de Asoc. Amigos MNAD y Gaby Herbstein, Fotógrafa. Nuevamente, la variedad de profesiones de los miembros del jurado refuerza el concepto de trabajo interdisciplinario. La Moda y el Arte, y también se podrían sumar disciplinas como la Fotografía, presentan similitudes y diferencias entre sí, pero permiten establecer un diálogo utilizando un mismo lenguaje decodificador.

Entre diseñadores consagrados y emergentes 

Moda y Arte, dos disciplinas cada vez más cercanas, se relacionan a través de un vínculo especial en la iniciativa premios MAD donde diseñadores consagrados y emergentes trabajan en conjunto para la creación de piezas de arte del vestir. Ahora bien, el hecho de que cada uno de esos diseñadores prestigiosos forme parte del Diseño de Autor argentino se convierte en uno de los componentes clave en el exitoso intercambio de ideas y saberes producido. 

Chiesa, Cirelli y Siciliani (2012) en su libro Buenos Aires es Tendencia. Diseño de Indumentaria en la era digital definen con claridad los inicios del diseño de autor como disciplina: 

Palermo se estableció, en un comienzo, como el espacio en el cual el llamado “diseño de autor” pudo encontrar su lugar: diseñadores y propuestas comerciales que no siguen las llamadas tendencias o no se ocupan de la masividad en sus proyectos, sino de la creatividad y estética de sus propuestas (p.48). 

Estos diseñadores consagrados surgen de un ámbito que busca resaltar la identidad de diseño de cada creador, acercándose en este aspecto mucho más a un artista plástico, tal como se analizó anteriormente. Es decir, cada uno de ellos pertenece a la industria de la moda ofreciendo propuestas comerciales pero predominando la creatividad y la estética en cada prenda diseñada por sobre todas las cosas. Por lo tanto, cada diseñador de autor conforma un estilo propio que le permitirá destacarse exitosamente en un mercado competitivo y repleto de propuestas de similitud estética. 

Los diseñadores prestigiosos, fundadores del diseño de autor como disciplina predominante en el diseño de moda argentino, aportaron al proyecto fundamentalmente su experiencia obtenida luego de numerosos años de trabajo en la industria y su sólido estilo de diseño. Por su parte, los diseñadores jóvenes presentaron ideas nuevas que requieren de un profesional con experiencia para descubrir la mejor forma de llevarlas a cabo en una prenda que resulte funcional pero que a la vez transmita un sólido mensaje. 

Ahora bien, cuando ambos protagonistas presentan una notable similitud en sus temas de interés y una visión del diseño que toma como referencias temáticas de inspiración, similares, el resultado tiene un éxito asegurado. Tal fue el caso de Cecilia Gadea, Docente de la Universidad de Palermo y una de las diseñadoras prestigiosas que participó en el proyecto. Carmen Acevedo Díaz, en su libro Moda: nuevo diseño argentino, define el estilo de Gadea de la siguiente manera: “En su búsqueda hay una nostalgia de base, expresada asimismo en bordados y plisados. Atemporal, recatada, a veces es potencialmente explosiva: una espalda desnuda dice mucho, aunque menos que otra velada-develada por sus tecno-encajes” (p. 108, 2011). 

Sin duda, la búsqueda de identidad fue el principal criterio que empleó Cecilia Gadea al momento de elegir a la diseñadora que patrocinó. Bajo esta mirada, Fiamma Foschia, destacada estudiante de la Universidad de Palermo, fue la creadora que presentó mayor solidez en su propuesta con una mirada propia sobre el diseño y una notable impronta personal. Su estilo, desarrollado a lo largo de las diferentes materias de sus estudios académicos, y basado en la exploración dentro del universo del lujo, se define en las siguientes palabras:

A partir de aquellos conceptos surge la exploración del nuevo lujo femenino que rescata valores del pasado para ser tratados como si pertenecieran al futuro. Un lujo despojado, sencillo, delicado y sutil que no busca la ostentosidad ni el brillo para destacarse sino que rescata la simpleza y la esencia de las cosas (p.103).

Como resultado, se obtuvo una pieza que presenta una destreza inigualable en la combinación de materiales y en el trabajo de texturas que convierten a la prenda en una verdadera obra de arte que por sí sola comunica fuertemente la identidad de diseño de la autora.

Otro de los aspectos fundamentales de la iniciativa fue la revalorización de la calidad de los materiales y los procesos artesanales. Gonzalo Andrade, joven diseñador estudiante de la Universidad de Palermo, y Marcelo Senra, diseñador consagrado docente en dicha institución y su tutor, definitivamente encontraron un punto de encuentro en este aspecto. Senra presenta una preferencia por los materiales autóctonos, conformando un estilo definido de la siguiente forma: “Soy autóctono, propio y natural, utilizo materiales nuestros, siempre nobles, para formas simples, con las texturas como protagonistas” (p. 169, Acevedo Díaz, 2011).

Gonzalo, por su parte, también toma a las texturas como elemento primordial en sus creaciones, logrando un gran dominio de la técnica del fieltro. Esto se ve reflejado en su estilo, definido de la siguiente manera:

La nostalgia se traducirá en indumentaria artesanal de característica única e irrepetible y como herramienta se utilizará el fieltro. (...) La extensa calidad y cuidado en cada detalle, el cariño en la producción y la cantidad de horas de trabajo en cada pieza, le proporcionan una cualidad intangible e intransferible a un producto masificado (p.82, Andrade, 2017).

Las piezas creadas a través del trabajo en conjunto de la dupla no hacen otra cosa más que reforzar los conceptos desarrollados. Un incansable juego de texturas que forman un interesante recorrido visual a medida que envuelven las piezas de indumentaria y ofrecen una placentera reminiscencia de las técnicas y materiales autóctonos.

Orígenes de la fusión Arte - Moda 

De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), el término moda es definido en primer lugar como: “Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país” (RAE, 2017). Sin duda se trata de una definición que podría ser de utilidad para un sinfín de industrias y disciplinas. Sin embargo, el presente artículo hace necesario recurrir a las definiciones que le siguen, siendo la segunda: “Gusto colectivo y cambiante en lo relativo a prendas de vestir y complementos” (RAE, 2017, p. 1); y la tercera: “Conjunto de la vestimenta y los adornos de moda” (RAE, 2017, p. 1). 

Dichas definiciones resultan adecuadas para aproximarse en forma parcial hacia la temática, pero un análisis profundo requiere tomar en consideración que el diseño de moda, como actividad humana, coexiste en una matriz social, psicológica y antropológica. 

Una prenda por sí sola es capaz de comunicar a través del lenguaje no verbal una infinidad de símbolos del usuario que la viste en lo que respecta a sus características personales. A través de su vestimenta, los individuos conforman una imagen externa acerca de cómo desean ser observados, la cual puede o no coincidir con su imagen interna. La simbiosis entre la imagen personal externa e interna afecta directamente las diferentes relaciones sociales que se atraviesan a lo largo de la vida, por lo que la moda adquiere un rol sustancial que se aleja rápidamente del carácter efímero que se le suele atribuir a la disciplina.

La indumentaria también refleja las costumbres que definen a una sociedad o cultura en determinada época. El hecho de analizar la forma de vestir y la importancia que se le atribuye al adorno en determinada comunidad permitirá lograr un mayor acercamiento hacia el estilo de vida de sus habitantes. En este aspecto, la moda es capaz de aportar información sumamente valiosa al momento de realizar un estudio antropológico. 

Partiendo del usuario y su contexto como pilares principales, no se debe dejar de tomar en consideración que una prenda también refleja el universo elaborado por su diseñador. Cada creador conformará una identidad de diseño interpretando aspectos provenientes de las problemáticas que presenta la sociedad actual o, por el contrario, optará por construir una realidad paralela con símbolos propios. 

Luego de desarrollar los diversos alcances del término moda, es posible observar que éste presenta una notable similitud con el concepto de arte. Tal como define la RAE, el arte es en primer lugar: “Capacidad, habilidad para hacer algo” (RAE, 2017); aunque también se plantea una segunda definición que resulta aún más acertada para el presente escrito: “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros” (RAE, 2017). 

Así como sucede en la moda, el arte en numerosas ocasiones actúa como un espejo de lo que ocurre a nivel social, bajo la mirada crítica de cada artista. Resulta certero entonces establecer una notable relación entre la figura del diseñador y la del artista ya que ambos llevan a cabo una actividad humana en la cual toman diferentes soportes para interpretar y representar su configuración sobre la realidad de la sociedad, es decir, su visión particular. Si bien en el diseño el soporte estaría representado a través del cuerpo, mientras que en el arte se podría tratar de un lienzo, mural o mármol, ambas disciplinas buscan transmitir mensajes elaborados bajo un complejo proceso de búsqueda conceptual. 

El mundo del arte históricamente ha presentado reflexiones acerca de la enigmática figura del artista, en ocasiones elaborada en base a un imaginario popular. Malosetti (2014) en su libro Yo, Nosotros, el arte, reflexiona al respecto, afirmando:

De todos los factores que han sostenido y sostienen el “mundo del arte” en nuestra sociedad, la figura del artista parece la más sólida y duradera, más aún que las obras mismas: sigue creciendo en el imaginario social y amenaza desbordar antiguas barreras de género, raza y clase. (…). La excepcionalidad de los artistas, el enigma que los rodea, se sostiene en un diálogo entre su manera de presentarse –y autor representarse- y lo que otros actores (mercado, crítica, público. Instituciones) construyen a su alrededor (p.7)

El enigma que rodea a los artistas, mencionado por el autor, puede ser apreciado con claridad en la figura del diseñador, resultado de un paulatino proceso. Hacia mediados del siglo XIX, artistas como pintores o escritores ya tenían incorporado el hábito de firmar sus obras, convirtiéndose de esta manera en figuras públicas y emblemáticas. En el mundo de la moda, recién se crea esta figura en 1856 cuando el modisto inglés Charles Frederick Worth comienza a firmar sus obras, es decir, a colocar etiquetas textiles con su nombre en las prendas, naciendo de esta manera el diseñador de moda como personalidad. A partir de dicho suceso, comienzan a circular en el imaginario popular ciertos nombres de creadores que lideraron la moda de cada década. 

En la actualidad, la industria de la moda está compuesta por una gran cantidad de marcas, cuyo nombre no necesariamente hace referencia a un creador en particular, pero aun así se identifica con facilidad la figura del diseñador o director creativo detrás de cada colección. Estos, en numerosas ocasiones, adquieren mayor popularidad que las propias prendas, convirtiéndose en verdaderas figuras mediáticas que comparten los detalles más íntimos de su vida personal a través de las redes sociales. 

Más allá de la figura del diseñador y el artista, se presenta una apreciable semejanza entre el objeto que cada uno de estos crea, es decir, entre la obra de arte y la pieza de indumentaria. La obra de arte toma forma de objeto de notable valor estético, realizado por escultores y pintores, entre otros artistas, con una determinada técnica y estilo para representar los conceptos que conforman su imaginario o visión artística. Para ello cuentan con un excelente dominio de los materiales y del trabajo manual empleando una serie de saberes y técnicas artísticas. Su notable destreza manual también es combinada con una minuciosa observación de la naturaleza y de la esfera social, dando como resultado obras que no sólo asombran por su perfección sino que también reflejan las características principales del mundo postmoderno (Malosetti, 2014). 

El diseñador de moda, por su parte, se dedica al diseño, creación y producción de piezas de indumentaria. El nacimiento de esta figura se da con una notable influencia de la Revolución Industrial a mediados del 1800, en un marco social donde la vestimenta que ofrecían los diseñadores se realizaba a medida en piezas exclusivas de alto valor monetario que demostraban una gran destreza para la confección y la combinación de materiales. Es decir, reinaba la Alta Costura como rubro de moda pero solo se encontraba disponible para un reducido sector de la sociedad. Hacia el siglo XX, a través del desarrollo de un sistema de talles, comienza el mercado del Pret â Porter y el Casual wear como rubros predilectos. Esto no solo dio lugar a una moda más funcional y pensada en el nuevo rol que iba adquiriendo la mujer, sino que también permitió que descendiera el precio de cada prenda, llegando de esta manera a un mayor porcentaje de los habitantes. 

Con la llegada del 2000 la Alta Costura continúa perdiendo su lugar privilegiado. Si bien se mantuvieron los rubros del ready to wear, comienzan a cobrar cada vez más importancia las grandes tiendas de venta de indumentaria a precios mínimos. Esta situación dio como resultado grandes niveles de ventas, pero el denominado fast fashion comenzó a ser fuertemente criticado por los riesgosos procesos y materiales empleados en la confección, ya que éstos resultaban sumamente riesgosos para el ecosistema. 

En la actualidad es notable el éxito que continúa teniendo el mercado fast fashion, con una multiplicación de tiendas abriendo alrededor del mundo. Sin embargo, al analizar las tendencias también es posible observar una fuerte predilección de ciertos diseñadores por retomar técnicas y procesos artesanales en la realización de sus prendas. Al igual que en el caso de los artistas, esto requiere un óptimo dominio de las técnicas manuales y la combinación de materiales, así como también la experimentación con textiles y técnicas innovadoras. Es decir, el futuro plantea un escenario donde la vestimenta abandona ciertas características puramente funcionales y comienza a verse muy similar a una obra de arte. Tal como indica Saulquin (2010): 

Con la no consideración del vestido como símbolo emblemático de distinción social, el modelo único podrá ser reconocido como obra de arte al participar de sus mismas características. Desligado del principio de rentabilidad de la marca, el creador podrá entonces recuperar su nombre propio como hacedor de una obra única, a la manera del gran Erté. Podrá también ser llamado con justicia un creador de obras de arte, al producir esculturas textiles que podrán prescindir o no del soporte del cuerpo, como también de las variables que lo condicionan (p.95) 

Ahora bien, si las prendas se asemejan cada vez más a las obras de arte, convirtiéndose en esculturas textiles, tal como las denomina Saulquin, que pueden o no prescindir del soporte del cuerpo, ¿nos encontramos ante el fin de la pasarela como formato de exposición de las colecciones para pasar al museo como nuevo ámbito del diseñador de moda?

De la pasarela al museo, una tendencia ascendente 

Tal como se mencionó anteriormente, tanto la moda como el arte son un reflejo del comportamiento de la sociedad y sus problemáticas. En la actualidad, existe una notable preocupación acerca del ecosistema y la sustentabilidad. Si bien años atrás esto parecía lejano en el tiempo, los cambios climáticos, entre otras manifestaciones, están comenzado a comunicar en forma clara e impactante todos los riesgos que el medio ambiente presenta. 

Esto da como resultado que una gran parte de los individuos se plantee, como acción primordial, abandonar las series masivas para realizar un cambio en la forma en la que consumen sus piezas de indumentaria. Sobre esta línea de pensamiento, Saulquin (2010) en su libro La muerte de la moda, el día después, afirma:

La moda va a reordenar entonces su campo de acción y abandonar por innecesarias la organización piramidal y las series masivas, para devenir, como en la etapa preindustrial, en un fenómeno que podría llegar a ser personal, creativo y original. (…). Una vez más, las transformaciones socioculturales le dictan a la moda las condiciones de su desenvolvimiento (p.22)

A medida que la moda se aleja de los procesos puramente industriales de producción masiva y se acerca al trabajo artesanal, de cantidades reducidas, también se acerca a la obra de arte. Moda y arte de esta manera se relacionan cada vez con mayor frecuencia. Sin duda esta relación se enriquece y potencia en el ámbito del museo de arte, tradicionalmente dedicado únicamente a la exhibición de los mejores trabajos de reconocidos artistas. Pero al asemejarse el diseñador a la figura del artista, y al identificarse también una similitud entre las piezas de indumentaria y las piezas de arte, no debería resultar sorprendente que la moda haga su llegada al museo de arte como símbolo de los cambios socioculturales. 

Esto pudo ser apreciado en los premios MAD, los cuales también se encuentran en sintonía con diferentes colaboraciones especiales y exposiciones realizadas principalmente en capitales de la moda como Nueva York. De hecho, dicha capital fue testigo de uno de los primeros antecedentes que comenzó a marcar el rumbo de lo que sucedería muchos años después. En el año 1944, el escritor, arquitecto y diseñador Bernard Rudofsky fue un pionero en la temática al presentar su muestra: Are clothes modern? en el marco del Museum of Modern Art (MOMA), establecimiento dedicado al arte moderno que a partir de la década del 40 divide sus instalaciones en departamentos dedicados a las artes clásicas, es decir, a la pintura, la escultura y el dibujo, entre otras, pero también incluye salas especiales para, por ejemplo, la arquitectura, el diseño y el video. Sin duda esta visión panorámica sobre el arte moderno se convirtió en el contexto ideal para que Rudofsky llevara a cabo una exhibición que a través de imágenes e infográficos pretendía indagar acerca de la relación entre las personas y su indumentaria, enmarcada en los usos y costumbres de su época (Antonelli, 2016). 

Resulta interesante tomar en consideración que en el 2017, 73 años después de la muestra que sentó las bases para este fenómeno, el MOMA decide retomar la discusión con la planificación de una nueva exhibición, la segunda de moda en toda la historia del museo. Bajo el nombre Items: Is Fashion Modern?, se busca principalmente que la moda deje de ser observada como una disciplina que es producto de lo efímero y decorativo para comunicar el verdadero valor académico, cultural y social que yace detrás del diseño de moda (Antonelli, Fischer, 2016). 

La relación entre la Moda y el Arte no sólo da como resultado que se realicen muestras especiales con vestimenta y/o fotografías que responden a cierta temática en espacios dedicados tradicionalmente a exponer obras de arte, sino que también se presentan escenarios factibles en los cuales en forma directa se fusiona un museo del traje con un museo de arte. Tal es el caso del Metropolitan Museum of Art (MET Museum), también situado en Nueva York. Se trataba de un museo ligado al mundo del arte que contaba con un instituto del traje situado en otro edificio donde se realizaban pequeñas muestras dedicadas a la indumentaria. Sin embargo, en el año 1959 gracias a un notable apoyo de la industria el instituto pasa a formar parte del MET Museum como un departamento dentro de él. Año tras año se realizan muestran que buscan, además de mostrar prendas y accesorios, reflexionar sobre la situación actual de la moda. De hecho, cabe mencionar que una de sus exhibiciones permanentes más populares es titulada Fashion is Art. Esto refuerza nuevamente el mensaje desglosado anteriormente, la Moda es Arte (MET Museum, 2017).

Resulta importante establecer una similitud entre la exhibición del MOMA mencionada anteriormente, titulada Items: Is Fashion Modern?, y los premios MAD, ya que sin duda ambas instituciones buscan que a través de la conjunción Moda-Arte, la moda pueda ser reconocida como una actividad artística legitimada por dicho vínculo. Esto a su vez trae aparejada la posibilidad de acercar el la moda, en ocasiones vista como efímera y exclusiva, a un público más general. A su vez, los premios MAD presentan una notable característica distintiva ya que incluyeron piezas de indumentaria realizadas por jóvenes diseñadores patrocinados por diseñadores consagrados. El hecho de incluir a las nuevas generaciones de profesionales permite revitalizar y renovar una industria cambiante como lo es la industria de la moda.

Conclusión 

Los dos casos mencionados demuestran a la perfección que no todas las colaboraciones que formaron parte del concurso establecieron el mismo tipo de conexión. La multiplicidad de miradas, procesos y diálogos es lo que elevó el nivel de la muestra final, ubicándose al mismo nivel de cualquier evento internacional que se pueda mencionar.

Los premios MAD no sólo buscaron otorgar un reconocimiento institucional al diseño desde su faceta creativa, así como también en su rol de industria cultural. También se transforman en una destacada manifestación de los tiempos que se aproximan en lo que respecta a moda. Diversos acontecimientos indican que los cambios sociales producirán un impacto en la forma en la que se piensa, analiza y utiliza la moda. Tal como indica Saulquin:

Visto desde este lugar, el sistema llamado hasta ahora de la moda se desarticula en un nuevo ordenamiento que podríamos llamar sistema de la indumentaria. Organizado de manera polarizada entre la producción industrial y artesanal, basa sus diferencias únicamente en las formas de producción, ya que ambas son personalizadas. Diferencias entre producción industrial personalizada y flexible y producción artesanal de factura manual emparentada con el arte (p.163)

Referencias bibliográficas 

Acevedo Díaz, C. (2011). Moda: nuevo diseño argentino. Buenos Aires, Argentina: Olmo Ediciones. 

Andrade, G. (2017). Indumentaria Nostálgica. El fieltro como herramienta creativa. Proyecto de Graduación. Facultad de Diseño y Comunicación. Buenos Aires: Universidad de Palermo. 

Antonelli, P. (2016). Bernard Rudofsky´s 1944 exhibition “Are Clothes Modern?”.Arabia: Flashmode Arabia. Recuperado de http://ar.flashmode.tn/bernardrudofskys-1944-exhibition-are-clothes-modern/ 

Antonelli, P; Fisher, M. (2016). The Items Salon and Abecedarium: MoMA´s First Major Dialogue on Fashion and Design in Over 70 Years. Medium. Recuperado de https://medium.com/items/theitems-salon-and-abecedarium-momas-first-majordialogue-on-fashion-and-design-in-over-70-yearsd81d9aa7e3a8#.l6ai4g1m9 

Carrascal, M. (2015). Magia Negra, Palo Ramírez, Luciana Val y Franco Musso. Buenos Aires, Argentina: Fundación OSDE. 

Chiesa, M; Cirelli, P; Siciliani, P. (2012). Buenos Aires es Tendencia. Diseño de Indumentaria en la era digital. Buenos Aires, Argentina: Sudamericana. Foschia, F. (2015). Nuevo Lujo. Colección de autor a partir de la fusión de rubros. Proyecto de Graduación. Facultad de Diseño y Comunicación. Buenos Aires: Universidad de Palermo. 

MET Museum. (2017). About the Met. Nueva York: Metropolitan Museum. Recuperado de http://www.metmuseum.org/about-the-met/history 

MNAD. (2007). Museo: Palabras del Director. Buenos Aires: Museo Nacional de Arte Decorativo. Recuperado de https://www.mnad.org/index.php 

MOMA. (2017). Museum History. Nueva York: Museum of Modern Art. Recuperado de https://www.moma. org/about/history 

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española – Edición del Tricentenario. Madrid: Real Academia Española. Recuperado de http:// www.rae.es/ 

Malosetti Costa, L. (2014). Yo, Nosotros, el arte. Buenos Aires, Argentina: Fundación OSDE. 

Saulquin, S. (2010). La muerte de la moda, el día después. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

Abstract: Fashion and art are part of a relationship that has been around for years but still continues in a complex process of evolution. A great number of historians and philosophers, among other professionals, made extensive reflections that constantly brush the same question: Is there a relationship between art and fashion? Although relatively accurate answers were obtained, there is no doubt that these are disciplines that show a remarkable concordance with what happens in the social sphere. 

Keywords: fashion - art - design - students - relationship

Resumo: A moda e a arte fazem parte de uma relação que leva anos de existência mas que mesmo assim continua em um complexo processo de evolução. Grande quantidade de historiadores e filósofos, entre outros profissionais, realizaram extensas reflexões que resistem constantemente a mesma pergunta: ¿Existe uma relação entre a arte e a moda? Conquanto obtiveram-se respostas relativamente certeras, não há dúvida de que se trata de disciplinas que apresentam uma notável concordância com o que sucede na esfera social.

Palavras chave: moda - arte - design - estudantes - relacionamento

(*) Daniela Rondinone. Diseñadora Textil y de Indumentaria (Universidad de Palermo). Miembro del Equipo de Evaluación de Proyectos de Graduación, Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo.


Moda, Arte y Diseño fue publicado de la página 238 a página243 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXV

ver detalle e índice del libro