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Las infancias y la vocación

Negruzzi, Talia

Escritos en la Facultad Nº138

Escritos en la Facultad Nº138

ISSN: 1669-2306

Los artistas, la cultura y los medios. VI Edición Ensayos del Espectáculo

Año XIV, Vol. 138, Marzo 2018, Buenos Aires, Argentina | 79 páginas

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Introducción 

El ensayo relacionará las entrevistas de los invitados que transitaron durante el cuatrimestre. Se basará en la niñez y su vocación, ya que los invitados contaron su experiencia y todos coinciden en que desde chicos ya tuvieron un indicio. La pregunta disparadora fue la de la cátedra: ¿cómo eran tus juegos en la infancia?, a partir de la cual los artistas nos cuentan y coinciden en que desde niños su vocación estaba presente en sus juegos. 

Desarrollo 
La vocación según el diccionario Oxford es la inclinación o el interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo. Para Cueli, J (1985) la vocación es un llamado a cumplir una necesidad. Desde que nacen, los seres humanos vamos recibiendo un conjunto de factores económicos, políticos, sociales y culturales que condicionan y predisponen nuestra vocación. La vocación le permite al hombre desarrollar sus habilidades, actitudes e intereses y autorrealizarse para alcanzar el éxito y una posición social. Este proceso dinámico orienta al individuo a elegir una profesión u ocupación, la elección debe ser una decisión personal en la que intervenga la conciencia y la voluntad. 
El primer entrevistado, Eliseo Subiela, gran director de cine y guionista argentino, nos cuenta que una de sus vocación eran los aviones, mucho antes que el cine, quería ser ingeniero aeronáutico, diseñaba aviones, es el día de hoy que puede mirar al cielo y saber qué tipo de avión está viendo. Reviviendo un recuerdo de su infancia, que ya hacía referencia a su gran vocación, fue acerca del proyector que le regalaron sus padres cuanto tenía 11 años, donde sobre una pared colocaba unas sábanas blancas y le cobrara entrada a sus amigos. Ya desde chico soñaba con la idea de ser director de cine, que es la persona que dirige la filmación de una película, da instrucciones a los actores, decide la puesta de cámara, supervisa el decorado y el vestuario, y él con solo 11 años y un proyector armaba su propio espacio, con espectadores, sus amigos y familia. Aunque indica que es necesaria la formación, también cree que no es indispensable, “si se tiene vocación y talento no te puede parar nadie, aunque la escuela te va a hacer más fácil el camino”. Otra invitada de lujo fue Silvina Bosco, reconocida actriz argentina, quien nos cuenta cómo va encontrando su vocación, a sus 10 años. Su abuelo tenía una gran biblioteca, donde le divertía jugar, sacar los libros, los leía e interpretaba a los personajes. A pesar de su timidez, y de las burlas de sus compañeros, en la escuela le gustaba participar en los actos y actuar. Curiosamente el arte llegó de una forma casual a ella, ya que al finalizar el colegio no sabía qué quería seguir, el papá de un compañero tenía un amigo director de teatro en el barrio, y para juntar dinero hicieron una obra de teatro en el barrio donde ella quiso participar, y en su primera audición le dijeron que tenía muchas condiciones, y era muy expresiva. En esa experiencia entendió lo que era la vocación, se sentó en el escenario, empezó a actuar, y sintió que era su lugar. Cuando se bajó del escenario tuvo que decirles a sus padres que no iba a ser universitaria, y que iba a hacer una carrera de arte. Su sueño era trabajar en teatro. 
Cuando Silvina entró al conservatorio ya era para ella algo profesional aunque sea en off, lo que más recuerda es su entusiasmo, para ella la vocación tiene que ver con algo que te entusiasma y cree que con lo que hay que mediar cuando te bajas del escenario es el estado de soledad que te agarra cuando termina. Cuando ya entregaste todo lo que tenías que entregar, te quedas como lleno pero vacío a la vez, expresa. Define la pasión en dos palabras, estar entusiasmado. Y ella prefiere volcar su vocación en el teatro. 
Por otro lado, Luisa Valmaggia, la periodista de radio y televisión, cuenta que en su casa la radio siempre estuvo muy presente, la radio era una herramienta de contacto con el mundo. Escribía en las redacciones escolares, que aún conserva, era muy buena, nunca se imaginó hacer periodismo oral, se imaginaba escribiendo, lo abandonó cuando comenzó con la radio. 
Dedicarse al periodismo piensa que casi fue una casualidad, aunque contradictoriamente no lo cree que haya sido una casualidad, siempre estuvo muy atenta a lo que pasaba en el mundo, pero no se imaginaba que iba a ser periodista. Medio año sin saber qué hacer en su casa cuando le dijeron que se anotara en la escuela de periodismo, en La Plata, entonces empezó y en ese primer año ganó una beca y le ofrecieron hacer una pasantía en Radio Rivadavia. Era una de las radios más escuchadas del momento, y muy masculina, no había mujeres en el aire en esa época. Y tuvo que hacer locución para poder estar en la radio. Y luego se recibió de periodista y locutora. La pasión para Luisa es un fuego que te consume y es difícil ponerle un límite, es arrollador, te lleva a correr un poco los propios límites, “sentís que tenés que estar, es amar lo que haces, es vital, es sentirte que estas viva y haces eso que te apasiona”, es la pasión por su vocación, el periodismo. 
Alejandro Paker, actor rosarino, nos contaba sobre los juegos de su infancia, se resguardaba mucho en sus juegos teatrales, tenían que ver con la música. Recuerda que siempre hacía escenas en su casa y estaban musicalizadas, lo que ya daba cuenta de su vocación también. 
Siendo así, y de la pasión que sentía y con la complicación de que en su casa estaba prohibido estudiar arte, en Rosario no había nadie que enseñe canto, entonces empezó en un coro que tenía su profesor del colegio. A las tres semanas participó de un primer concierto. Habló con sus padres, y como era su profesor del colegio estaba resguardado. 
En el secundario empieza con el coro pero quería estudiar teatro también, y escucha en la radio que había un taller gratuito en Rosario y se la rebuscó, se anotó, y en su casa decía que iba al club con sus amigos, y así hizo todo un año. 
En un momento tuvo que blanquear que iba a teatro, los invitó a un concierto que en realidad era una muestra de una obra. Y ahí empezó una guerra familiar, lo descalificaban constantemente, de hecho los invitaba a los espectáculos y destacaban temas de la escenografía o de otros actores, pero a él no le destacaban nada. 
Su madre cambió en su obra Cabaret, en 2007, empezó a aceptarlo, fue muchos años de que dejó de invitarla y que si quería ir a verlo que pagara la entrada. No le dijo nada en especial pero la empezó a ver charlando con sus amigas hablando de él y no de los demás. 
Ante la afirmación de que “la actuación ha sido mi salvavidas” nos cuenta que lo fue porque a través de la actuación ha sublimado muchas cosas, muchas cosas dolorosas, de historia familiar, por eso necesita de la actuación, ahí limpia muchas cosas, es catártico de un montón de cosas personales, hasta sus personajes lo han ayudado a entender cosas y entenderse a sí mismo. 
German Tripel, gran cantante, actor, intérprete y músico, a pesar de no contar mucho de su infancia, recordó un juego con su papá en las vías del tren, donde su papá le cantaba, que es lo que da el indicio a lo que hoy en día hace, y es una de sus vocaciones, que es componer y cantar, de hecho tiene una banda. 
Mambrú fue de casualidad prácticamente, su hermana fue quien lo impulsa a ir a la audición, y fue y quedó, entonces lo apoyaron porque no quedaba otra opción, él tenía 20 años y ya estaba buscando algo para irse a vivir solo, su papá lo soltó para que sea lo que tenga que ser, aunque dice que le hubiese encantado que se dedique a otro cosa, como abogado, químico, o licenciado en ciencias económicas. 
Cuando termina Mambrú se deprimió, y ahí fue cuando volvió a la educación física, siguió componiendo, hacía temas, se juntó con un amigo, hizo una banda, lo llamaron para una película, estaba en No hay dos sin tres, estaba grabando un disco. Lo llaman para una audición de Rent, y fue y no era lo que buscaban, seis meses después lo vuelven a llamar para volver a audicionar, se había peleado con su manager, entonces fue enojado a audicionar, y empezó a cantar el tema en la audición, y empezó a llorar por la bronca que tenía por lo que le pasaba personalmente, entonces se fue sin esperar la devolución, lo llamaron después avisándole que había quedado. Esa obra fue un antes y un después porque ahí empezó a sentir el arte. Su mujer fue quien lo ayudó a la hora de la actuación, con técnicas, ella fue quien generó el amor de él hacia la actuación, el canto, el musical. 
A pesar de que de niño no estaba interesado en la actuación, pero sí en la música, de chico cuando cantaba con su padre, fue metiéndose en el mundo del arte hasta que descubrió que el teatro le gustaba y le era gratificante, y fue ahí, gracias a su mujer como él dice que encontró la vocación en el teatro también, fusionándolo con su otra vocación, la música. 
Otro de los invitados, Carlos Spadone, empresario teatral, dueño de teatros como el Lola Membrives, a los 11 años se fue a vivir a Buenos Aires, a Lanús, donde se puso a trabajar de limpia vidrio en una farmacia. Ahí empezó su pasión por el teatro y por el cine, a sus 12 años se filmó una película en el barrio donde él por primera vez actuó de extra. 
En 1976 conoció al director del diario Crónica quien le propuso hacer obras de teatro, anteriormente había hecho foto novelas, en su infancia, como extra, ahí entró en el teatro, en el espectáculo. 
A los 18 años estudió locución y teatro, en una academia, y debutó en el teatro El globo, en la obra Un cigarrillo para el culpable. 
Dejó la actuación y siguió con la virulana por un tiempo, le sorprendía la plata que se manejaba en el teatro en solo tres meses, entonces dijo que quería comprar teatros. Justo se vendía el Teatro Lola Membrives, y lo fue a ver y luego lo compró. Lo arreglaron y empezó la primera obra, Tango risas. Se necesita de pasión para triunfar en la profesión, Carlos considera que con empeño y a pesar de la competencia y de que él no era reconocido todavía, logró hacer un producto que se empezó a vender y alcanzar el éxito que tuvo. “Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra”, de George Bernard Shaw. 
Su vocación por el teatro fue desde chico cuando hizo su primera participación a los 12 años, y generó una gran admiración por los teatros hasta que logró tener el propio, se fusionaron el arte, la pasión por el teatro y la capacidad de generar una industria de un producto tan masivo, él se considera un vendedor y remarca que el actor es un vendedor, el actor todo el tiempo está vendiendo lo que interpreta en el escenario. Su profesión es vendedor y se considera muy bueno como tal. Corina Fiorillo, otra invitada, reconocida directora teatral, relata que lo que más le gustaba en el colegio, en los actos, era organizar, armar y también actuaba en la mayoría de ellos. Destaca que hay que ser fiel a lo que a uno le gusta, tener mucha vocación y pasión que lo que se hace, ella pasó por varias carreras hasta que se dio cuenta qué era lo que realmente le gustaba. 
La pasión para ella es algo lo cual no podes dejar de hacer y que es así en todo sentido, en las relaciones humanas también. Para ella la vocación se va encontrando porque somos seres cambiantes, a pesar de que de chica en el colegio le gustaba organizar y armar los actos, ella a los 20 años tenía otra perspectiva de vida, considera que se va encontrando y que no hay edad para encontrar eso, está bueno y no es común encontrar la vocación. 
Alejandro Maci, el último invitado, actor, director y guionista, en sus juegos de su infancia, se inventaba historias en su cabeza y actuaba los personajes, con sus amigos, imaginaban pequeñas obras de teatro, era un indicio de su vocación, ya generaba un guión imaginario e interpretaba personajes. 
De chico era muy lector, lo que más le gustaba y se pasaba tiempo leyendo era Julio Verne, ya que a lo que a él le interesaba era crear mundos imaginarios e inconscientes, pero que a su vez por estar bien contados, parecían creíbles. 
Para él hay que incentivar a los artistas a mostrar sus obras, ya que guardadas no sirven para nada, que si son malas se aprenden y si son buenas no hay nada mejor que mostrarlas, la pasión por lo que uno hace para Alejandro es un gran compromiso. 
En cuanto a su profesión, empezó cuando llamó a María Luisa Bemberg a través de contactos de la familia, le dijo que quería trabajar con ella, y así fue como su sueño se cumplió, le contó sus ideas y los proyectos que tenía en mente, para él en ese momento fue cuando más aprendió, le sirvió de gran aprendizaje y le pareció lo más interesante. Para él hay que insistir con lo que uno quiere hacer, hay que ir por el sí, tener en claro qué es lo que se quiere hacer y a quién hay que recurrir.

Conclusión 
Se llegó a la conclusión de que la mayoría de los artistas encontraron su vocación en la niñez, a través de los juegos sobre todo, fueron encontrando y descubriendo su vocación, la pregunta disparadora del trabajo había sido ¿Cómo eran tus juegos en la infancia? Desarrollando y analizando cada entrevista, se pudo ver que sus juegos fueron de gran influencia en cada uno de los artistas, a pesar de que en el caso de German Tripel le costó un poco más encontrar su vocación pero ya desde su infancia cantaba, luego pudo fusionarla con la actuación y fue donde se sintió completo. 
En el caso de Eliseo Subila fue acerca del proyector que le regalaron sus padres cuando tenía 11 años, Silvina Bosco por otra parte, quien iba a la biblioteca de su abuelo, leía algún libro e interpretaba el personaje, Luisa Valmaggia, donde la radio estaba muy presente en su casa, en su niñez, y de niña ya hacía redacciones para la escuela. Alejandro Paker nos contaba sobre los juegos de su infancia que siempre tenían que ver con juegos teatrales y siempre estaba involucrada la música. German Tripel, como se dijo antes, fue al que le costó un poco más encontrar su vocación, si bien en sus juegos de la infancia iba con su papá a las vías del tren donde cantaban, y por otro lado Mambrú fue algo muy importante en su vida. Su gran vocación en cuanto a la actuación en conjunto con el canto apareció mucho después, después de Mambrú, y como él mismo dijo, su mujer fue quien lo ayudó a la hora de la actuación, con técnicas, y sobre todo, ella fue quien generó el amor de él hacia la actuación, el canto, el musical. 
La vocación de Carlos Spadone por el teatro surgió desde chico cuando hizo su primera participación a los 12 años, y generó una gran admiración por los teatros hasta que logró tener el propio, logró fusionar el arte, la pasión por el teatro, y la capacidad de generar una industria de un producto tan masivo. 
Por otro lado, para Corina Fiorillo la vocación se va encontrando porque somos seres cambiantes, a pesar de que de chica en el colegio le gustaba organizar y armar los actos, ella a los 20 años tenía otra perspectiva de vida, considera que se va encontrando y que no hay edad para encontrar eso, aunque personalmente concuerdo con ella, creo que desde la infancia ya traemos un deseo, una influencia y con el paso del tiempo nos vamos perfeccionando en ello. 
Por último Alejandro Maci, en sus juegos de su infancia, se inventaba historias en su cabeza y actuaba los personajes, con sus amigos, imaginaban pequeñas obras de teatro, generaba un guión imaginario e interpretaba personajes. 
Personalmente considero que todos traen consigo desde la niñez su vocación, todos los juegos de la infancia son la gran muestra de ello, todos los artistas contaron sus recuerdos de la infancia y en todos ellos había algo que se relacionaba con lo que hoy en día son, mas allá de cosas que hayan cambiado y cosas que fueron descubriendo, ninguno cambió rotundamente sino que profundizó en el área y de alguna manera se amplió su vocación.


Las infancias y la vocación fue publicado de la página 53 a página55 en Escritos en la Facultad Nº138

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