1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Escritos en la Facultad Nº34 >
  4. Libro de arena

Libro de arena

Galletti, Rodrigo

Escritos en la Facultad Nº34

Escritos en la Facultad Nº34

ISSN: 1669-2306

Nuevos Profesionales. Edición VI, 10 de julio de 2007 Resúmenes de Trabajos Finales de Grado aprobados Noviembre 2006 / Mayo 2007

Año III, Vol. 34, Julio 2007, Buenos Aires, Argentina | 28 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Según un mito bastante difundido, la escritura del guión,
consiste, en la «escritura en imágenes». El mito procede de
acuerdo a una idea bastante simplificadora: pensar en cine es
«pensar en imágenes» y ese pensamiento pretendidamente
icónico del escritor especializado, desemboca en la elaboración
de un discurso en palabras mediante el cual, las imágenes
pensadas se trasmutan en vocablos.
El escritor de guión no es un «pensador en palabras», es un
«pensador en imágenes»: ser audiovisual capaz de traducir
el mundo verbal en mundo icónico y sonoro. Como todo
mito, la creencia en el guionista como escritor de imágenes se
despliega sobre cimientos reales: no es lo mismo escribir un
guión de cine que escribir una novela o un cuento y, por tanto,
un guión no puede asumir en sus páginas la sabiduría telepática
y totalizadora que es constitutiva de la narración verbal.
Sin embargo - y esta es la paradoja en la que naufraga el mito
- un escritor de guión se expresa siempre - y nada más - que
con palabras. Y expresarse con palabras - sobre todo con
palabras que estén de entrada ya tan comprometidas con la
función de reclamar activamente en el lector imágenes visuales
y sonoras- es ya a ingresar en terreno (y someterse a las
exigencias) de lo literario. El problema creativo del guionista
no es el problema creativo del cineasta, cuya materia expresiva
está conformada por luces y sonidos. El problema del
guionista consiste en hacer «ver» esas formas, esas luces y
sonidos, mediante - y únicamente con - las palabras.
El problema del guionista es, sencillamente, el problema del
escritor. No es casual, por tanto, que la oposición esencial
que separa la escritura del guión audiovisual de la escritura
«no audiovisualizable», haya sido estudiada más bien como
un problema de técnica literaria - y no como un problema
particular dentro de la preceptiva del guión - para introducir
una distinción entre los modos de «hacer literatura», distinción
que hoy puede permitir la comprensión de las técnicas
literarias con las que se enfrenta el guionista de cine.
La narración cuenta básicamente con dos modalidades, de
distinto funcionamiento. La primera de ella corresponde a lo
que el escritor denominara el telling, la técnica de narrar
personalmente los acontecimientos desde la subjetividad de
quien narra: el telling (de to tell, contar) es la manera como
todos los días «echamos los cuentos» y en ellos interpretamos
tanto la exterioridad de cada uno de los personajes que
pueblan nuestro discurso, como la intimidad que, casi
automáticamente, le suponemos: sus pensamientos, sus motivaciones,
sus sentimientos. La otra modalidad narrativa es la
del showing. En el showing (de to show, mostrar), el escritor
renuncia al poder omnisciente del que todos los humanos
disponen gracias al lenguaje y se limita a mostrar el mundo,
tal y como si lo registrara objetivamente: convirtiéndose en
observador, refiere solamente lo visible, lo perceptible, lo
observable. El telling es el arte de contar sin restricciones las
cosas que suceden en el mundo, el showing es la técnica de
mostrarlo como si lo contempláramos externa y, en cierta
forma, ingenuamente.
Debiera ser inadmisible para un guionista, porque presupone
un instantáneo retroceso en el tiempo -del pensamiento, no
de la mirada- que rompe la continuidad perceptiva que supone
construir.
Colocados en esta perspectiva, es posible examinar con una
mayor cercanía el material con que cuenta el guionista para
llevar a cabo su trabajo: cuando se está dentro de la literatura
(así sea de una particularísima región literaria) se ingresa en
un mundo donde la palabra se constituye en materia prima.
Desde aquí, es dado juzgar la primera y más radical de las
cortapisas: una palabra jamás traduce (en el sentido literal)
una imagen. El discurso verbal, lo que expresa (lo que construye)
es una manera de ver (y sentir) las cosas: un escritor de
guiones jamás se expresa en imágenes, construye visiones
mediante palabras.
Por ello, que aplicando todas estas nociones adquiridas a
través de estos años de estudio es que ha sido realizado este
guión en todas las etapas correspondientes. Basando cada
una de ellas en la investigación oportuna con respecto al área
histórica-social en que suceden los hechos, la década del 70.
Teniendo en cuenta en la moda de esa época, el moblaje con
sus accesorios pertinentes resaltados en la obra, como así
también una profunda indagación acerca del escritor / protagonista
del cuento «Libro de Arena», Jorge Luis Borges.
Se desarrolló la producción primeramente con borradores,
como apoyo, para luego llevarlo a imágenes. Elaborando luego
los diálogos, ambos acontecimientos se fueron perfeccionando
con el montaje y el rodaje, agregando o eliminado alguno de ellos.
El primer despertar del guión fue abocado a las investigaciones,
como se ha comentado anteriormente, que luego
fueron plasmadas al mundo de imágenes. En la obra había
una finalidad nacida en primera instancia aplicar la esencia
literaria emanada del autor del cuento pero adaptarla de forma
tal que el espectador por sus propios medios accediera al final.
Al ser una composición de origen fantástico-dramático, se ha
conseguido en algunas partes del guión reemplazar texto por
sonidos o efectos de luces, para darle mucha mayor rapidez
al cortometraje.
Ya en los últimos días luego de realizada la obra y observando
el resultado, se puede apreciar que ha sido logrado hondadamente,
las propuestas iniciales: demostrar lo infinito y el
final libre.


Libro de arena fue publicado de la página 14 a página15 en Escritos en la Facultad Nº34

ver detalle e índice del libro