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La mala interpretación en los mensajes de WhastApp

Dodi, María; Valdevenito, Tamara; Blasco, Iñaki

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año XV, Vol. 81, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Introducción 

En las relaciones de pareja suelen generarse situaciones que tienen un significado. Estos sucesos no siempre se basan en una situación real, sino que pueden derivar de conjeturas que se toman respecto a los actos o dichos que transmiten. 

A causa del significado que toman estas conjeturas a la hora de querer transmitir algo, se produce lo que llamamos mala interpretación. Estas malas interpretaciones suelen generarse en la mensajería instantánea, ya que se han convertido en una herramienta indispensable para comunicarse. Esa forma virtual de relacionarse es la que provocaría conflictos en caso de no usarse correctamente. Un estudio publicado en la revista Cyber Psychology and Behaviour Journal (El Mundo, 2013) aseguran que millones de parejas en el mundo han podido romper su relación por culpa de plataformas como Facebook o WhatsApp. Nosotros nos enfocaremos específicamente en la aplicación de WhatsApp debido a que es la más utilizada por los individuos del rango de edades elegidos para este trabajo. La principal novedad, respecto a los mensajes por SMS, correos electrónicos, llamadas de teléfono o canales como el Twitter o Facebook, es que el WhastApp delata a la persona que lo usa. Todos los contactos del usuario tienen información, al instante, sobre la última vez que este se ha conectado, si está o no en línea y también se puede intuir si la persona a la que se ha enviado el mensaje lo ha leído. Y eso es nuevo en este tipo de canales. Existe, una opción que permite ocultar la información de la última vez que uno ha entrado en el WhastApp, pero al activarla desaparece también esa información del resto de los contactos. La mayoría de los usuarios no desconectan esa aplicación “porque puede más la curiosidad por saber qué hacen nuestros contactos adoptar prevenciones para que ellos no sepan de nosotros”, considera Azor. (Ricou, 2012).

El autor afirma que es en las relaciones de pareja donde los psicólogos empiezan a detectar rupturas (por conexiones a deshora que después no se pueden explicar) y conductas obsesivas propiciadas por el uso del WhatsApp. Lo corroboran Azor y Enrique García Huete, que compaginan su labor docente con la consulta privada. 

Este es un canal perfecto para reforzar las relaciones en la primera fase de enamoramiento, pero que después puede acarrear problemas si uno de los cónyuges se obsesiona por estar en permanente contacto con su pareja o en controlar cuándo se conecta o desconecta. (García Huete).

Una respuesta a destiempo, cuando se sabe que la otra persona ha recibido el mensaje, puede ocasionar, en estos casos, conflicto. Y también conectarse a una hora en la que el otro miembro de la pareja cree que la persona querida está haciendo otra cosa. Todas esas pistas quedan documentadas y más de una o un infiel ha sido ya cazado por su actividad en el WhatsApp. (Ricou, 2012). 

Como equipo nos planteamos como guía de estudio analizar cómo incide la mala interpretación de los contenidos de la mensajería instantánea en relación al desarrollo de los conflictos de parejas de entre 23 y 25 años con más de tres meses de relación, teniendo en cuenta a aquellos individuos que estudian en la sede de Mario Bravo 1050 de la Universidad de Palermo. 

Como objetivo nos proponemos explicar el concepto de la mala interpretación en la comunicación en las parejas a través de la mensajería instantánea y cómo esto influye en generar conflictos. También se hará una explicación de los conflictos de pareja a través de la tecnología. 

Considerando que vivimos en una era tecnológica, el tema elegido a investigar es de suma importancia, ya que busca hacer visible el aumento de dependencia que genera en los jóvenes el uso excesivo de la mensajería instantánea y cómo esta puede influir en la estabilidad emocional de las parejas jóvenes.

Conclusiones 

Cuando preguntamos qué es lo que más genera discusiones a la hora de comunicarse en la pareja, las respuestas brindadas reflejaron que la mayoría se encontró, en algún momento, discutiendo debido a que su pareja le clavó el visto. Esto demuestra cómo, con el avance de la tecnología, las personas se volvieron más dependientes en cuanto a la atención que reciben o les gustaría recibir. Esto genera que se creen nuevas preguntas respecto a la comunicación de la pareja. Queda reflejado cuánto molesta que el mensaje enviado sea leído pero no lo contesten. A diferencia del visto, tanto elegir una foto de perfil inapropiada como estar en línea y no contestar son cuestiones que, aunque demuestran generar problemas no parecen ser determinantes.  

A su vez, se brindaron las opciones de elegir “todo lo anterior”, que implicaba que, tanto el visto como la foto inapropiada y el estar en línea y no contestar, son generadores de conflicto en la pareja. La misma cantidad de encuestados consideraron que ninguna de las opciones brindadas son tenidas en cuenta como problemáticas para la pareja en cuestión. Estas dos últimas respuestas denotan y separan a aquellas parejas en las que la problemática de la mala interpretación es un generador de conflicto. 

Se pudo detectar que las parejas, en más de un 50%, no pasan de menos de un día sin estar comunicados, siendo su mínimo tiempo el de una semana sin hacerlo. De esta manera podemos notar un constante uso de la mensajería para estar comunicados sin pasar de las 24 horas. Las parejas optan por este medio de mensajería para comunicarse produciendo así una necesidad el usarla constantemente. Son muy pocos los casos en que dejarían pasar varios días sin hacerlo.

Este porcentaje nos llevó a querer saber en qué momento del día usan WhatsApp. La mayoría respondió que la utiliza en momentos libres lo cual implica que en cada momento que esas parejas tengan libres lo primero que hacen es utilizarla. Es así como se mantienen en constante uso y dependencia de ella. Dando una cifra inferior en cuanto a parejas que las usan solo con fines organizativos. 

La pregunta quizás más importante, respecto a nuestra investigación, es en cuanto a la interpretación de los mensajes que se envían o reciben. Le preguntamos a los encuestados cuántos de ellos, alguna vez, habían tenido conflictos con su pareja a raíz de la mala comprensión de un mensaje enviado. El 87% de los encuestados dijo que tiene o tuvo problemas debido a que la mensajería no te deja saber con exactitud cómo te están diciendo algo. El relacionarse personalmente permite la interpretación no solo de lo que se dice, sino el cómo se dice; el tono de voz, las miradas, los gestos. 

La mensajería instantánea te permite estar constantemente en contacto con el otro pero esto se complica cuando, a la hora de resolver conflictos, la opción elegida es vía WhatsApp. Lo cual nos llevó a preguntarnos qué medios eran los que más utilizaban cuando debían solucionar los problemas. La mayoría de los encuestados, específicamente el 47,9% afirmó que, por una u otra razón, siempre terminaba utilizando el WhatsApp. Generalmente las razones brindadas eran la practicidad y que mientras se discutía podían hacer otras cosas: el multi-task en la discusión. A diferencia de estos, el 27.1% buscaba, como se pudiera, resolver los conflictos mediante una llamada si es que no era posible hacerlo personalmente ya que, según ellos, era la opción más viable y preferible a la mensajería. Solo el 25% afirmó que siempre solucionaba sus conflictos de pareja personalmente; si en ese momento no se podía, se hacía una pausa y se hablaban las cosas cuando se vieran. 

En el transcurso de la investigación pudimos ver, dependiendo si las parejas encuestadas estaban juntas hace más o menos tiempo, que se evidencia que al principio existe una casi necesidad por estar conectado con el otro constantemente; saber qué hace, dónde está, con quién está por mera curiosidad y ganas de charlar. Cuando realizamos la pregunta respecto a la interpretación de los mensajes, pregunta que para nosotros era de vital importancia, nos dimos cuenta de que el problema de la mala interpretación de los mensajes era una cuestión real y que realmente genera conflictos, a veces no solucionados. 

Cuando iniciamos la investigación elegimos un tema por cuestiones de observación pero no teníamos en cuenta conflictos reales sino ideas que teníamos o imaginábamos sobre lo que genera la mensajería instantánea. En el transcurso de la investigación (teórica) fuimos leyendo psicólogos, analistas e incluso licenciados en comunicación que nos brindaron información sobre los conceptos que estábamos tratando. Aunque son cuestiones que tratamos día a día, no nos ponemos a pensar lo que significan e implican. 

Una vez realizada la parte teórica pudimos hacer las encuestas, donde veríamos si la mala interpretación de los mensajes era realmente un generador de conflictos en las parejas o no. Cuando realizamos las encuestas nos encontramos con un nuevo factor que influía también en los conflictos y que modificaba, de cierta forma, los resultados obtenidos. En todas esas conversaciones, sumadas a los resultados de las encuestas con sus preguntas específicas, nos dimos cuenta que la mala interpretación existe y es un problema real, sobre todo en nuestra generación que creció rodeado de esta nueva tecnología. 

En menor medida también comprender que, en toda pareja, a veces la comunicación digital no es su fuerte. Hay personas que no sienten la necesidad de ser usuarios de herramientas sociales como Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter o WhatsApp por nombrar a las principales en este modelo y que solo se expresan con mensajes claros y concisos, sin doble sentido y sarcasmo, limitándose solamente en una comunicación que plantea una actividad como ejemplo (¿A qué hora me pasas a buscar? - ¿Qué pido para comer? – Mañana no puedo, tengo parcial). Este tipo de comunicación existe y, por lo demostrado en nuestras encuestas, es una minoría. (Éricka, 2014) (Portalatín, 2013) (ABC tecnología, 2015).


La mala interpretación en los mensajes de WhastApp fue publicado de la página 36 a página38 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

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