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La evolución del traje masculino

González Anderson, Camila; Prati, Agustina Maria; Castro, Juliana

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año XV, Vol. 81, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Para empezar, la vestimenta nace de la necesidad básica del ser humano de protegerse de las diferentes condiciones climáticas, según la ubicación geográfica perteneciente a cada ser vivo. Es vista a modo de protección del cuerpo frente a las diferentes circunstancias. Con el paso del tiempo, la vestimenta empieza a tomar un papel importante desde el lado simbólico; ya que puede ser interpretada como la expresión de valores y marcas culturales de tipo religiosos, políticos, jerárquicos y distintivos. Existe una tendencia hacia la reciprocidad entre las formas de vestir de las personas, los valores y el mundo social.

La historia de la moda destaca la importancia de las Leyes Suntuarias en la historia social. Entendidas éstas, para determinar la comprensión de dimensiones simbólicas de las prendas de vestir con fines identitarios. Se caracteriza por fijar los roles sociales. La indumentaria de los sujetos hacía referencia al posicionamiento en la escala social. 

La indumentaria en el siglo XVIII estuvo influenciada por los estilos barroco, rococó y neoclásico. Luego, los trajes comenzaron a confeccionarse con menos recargas dando paso a un estilo más simple. El vestir se consideraba un privilegio para la burguesía y la estética de la época se devela al poner en diálogo modos de vestir y vida (sector) social. La diferencia de la función social surgió en la Etapa Aristocrática 1977 y la moda surgió en la sociedad moderna y capitalista, la cual fue cambiando constantemente como rasgo cultural principal. Se establece que la elegancia y el buen gusto en el vestir son atributos deseables y estéticos de las personas y se relaciona con el proceso sociológico que instaló la idea de civilización en el occidente. 

La edad media funcionó como una etapa de transición, en esta surgieron los primeros manuales de etiqueta y de comportamiento social. Fueron un conjunto de disposiciones legales cuyo objetivo era regular la diferenciación social basada en la indumentaria y el lujo. De este modo, se les impedía a los individuos pertenecer a la aristocracia mediante la vestimenta. El sistema productivo fue mutando por las tecnologías, transformaciones y trabajo de la industria fabril, la cual fue abriendo puertas para el desarrollo de la industria de la moda. En este momento histórico, surgieron las ropas de temporada. Las personas solían tener uno o dos trajes durante toda su vida y esto introdujo el gusto por el cambio constante en el vestir y se absorbió posteriormente la democratización en el vestir y el consumo. Los sucesos más importantes que impulsaron el nacimiento de la moda fueron el desarrollo de la sociedad cortesa y el renacimiento, la expansión del comercio a partir de las cruzadas y el afianzamiento de la burguesía. La creación de la máquina de coser habilitó una confección seriada de prendas de baja calidad y bajo precio dirigida a la distribución masiva en las grandes tiendas se consolidó un sistema de moda bipartidario (La Alta Costura y la confección seriada). Mediante la alta costura la elite burguesa conservó el privilegio de vestir igual que la aristocracia en épocas anteriores a las Leyes Suntuarias. La moda tenía la función social de unir pero diferenciar. La indumentaria funcionó como un símbolo de ocio porque brindaba información acerca de qué lugar el sujeto ocupa en la estructura productiva. 

En el siglo XIX, la vestimenta incrementa su división entre los mundos imaginarios femeninos y masculinos. La ropa femenina debía denotar el sentido de seducción de la mujer y dicho sentido tenía que estar ausente en los atuendos masculinos. Los trajes femeninos se tornaron más complejos en cuanto a sus confecciones (telas, bordados) y los masculinos sufrieron el proceso inverso debido a la simplificación que los despojó de casi todo tipo de elemento decorativo. Esta etapa se denomina La Gran Renuncia del siglo XIX.

Consideraciones finales 

Se ha planteado a la indumentaria como un signo debido a que los cuerpos nunca se encuentran desnudos, ya que aparecen en la sociedad como cuerpos vestidos dotados de un género, por lo tanto se constituye que la moda y los cambios cíclicos en los modos de vestir no actúan solamente como fenómenos estéticos y de consumo sino además enmascara las luchas políticas por las construcciones de sentido en torno a los valores sociales de los cuerpos, la sexualidad y los géneros que suponen un devenir identitario.

En todo acto distintivo de afirmación identitaria y de enunciación de las diferencias, están en juego bienes simbólicos y materiales de los distintos grupos sociales y por ende las complejas tramas de poder que atraviesan lo social.


La evolución del traje masculino fue publicado de la página 40 a página41 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

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