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Docente: Ayelén Rubio

[ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año XV, Vol. 81, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Abstract 

El trabajo que deberán desarrollar los alumnos de la presente cátedra tiene su base en la indagación de la historia familiar de cada uno, conociendo y reconociendo a sus integrantes, sus vidas, sus labores, sus lazos afectivos, recogiendo y seleccionando anécdotas, recorriendo el pasado familiar, que es, en consecuencia, el propio. 

En este proceso se involucran, entonces, la búsqueda de sus raíces, sus orígenes, lugares y momentos compartidos. El trabajo les propone un espacio de exploración personal donde se embarcarán en la reconstrucción de su propia historia, su manera de relacionarse con el medio, sus gustos e intereses, entre tantas otras cosas que hacen a la construcción de la identidad; y en el que deberán aplicar y ejercitar, para tal fin, sus destrezas metodológicas para la investigación: elección del tema, recolección y relevamiento de datos, selección de la información pertinente, elaboración de informes, redacción. Bajo estas consignas se pretende, a su vez, que los estudiantes logren desarrollar y poner en práctica sus habilidades discursivas y su creatividad y expresividad, tanto en el registro escrito como en el oral, por medio de la argumentación, la ampliación del vocabulario, el manejo del cuerpo en el espacio, el manejo de la tecnología en pos del discurso hablado, y del uso de técnicas propias de la producción escrita, en sus diferentes géneros y contextos; respetando, al mismo tiempo, las normas de formalidad de la presentación académica. De esta manera, el relato escrito será también presentado en forma oral ante el curso, en un primer momento, y ante la mesa de examen final, en un segundo, mediante una exposición de lo trabajado, utilizando el Power Point como soporte visual de dicha presentación, con el cual podrán complementar el relato, anexando imágenes, realizando punteos temáticos, incluyendo gráficos o todo aquello que resulte pertinente al tema y al estilo personal de cada puesta en escena, a fin de dar más claridad y riqueza a la información obtenida de la investigación.

Producción de los estudiantes

Viaje en el tiempo a Claromecó 

Fuensalida, Alejandra Elizabeth

La temática central reúne cuatro anécdotas familiares, de distintas épocas, pero ordenadas cronológicamente, que tienen como punto en común el lugar elegido para vacacionar: Claromecó. 

La primera historia describe cómo era la cabaña en donde solían alojarse, sus limitaciones edilicias, y cómo se da la situación en la que mi madre y mi tía, siendo pequeñas, beben lavandina sin querer. La segunda anécdota cuenta cómo viajaban siempre con Isolina (una cotorra que vino volando y que fue adoptada como parte de la familia) y las peripecias para poder conseguirle girasol. La tercera historia desarrolla cómo fue mi reacción la primera vez que estuve en una playa y pisé arena. Y cómo mi tío, ante el hecho de que yo no paraba de llorar, decidió disfrazarse con ropa de mi tía para divertirme. Finalmente, la última anécdota rememora cuando mi abuelo, mi primo y yo, subimos al faro de Claromecó. Y la paradoja que le sucede a mi prima, que no quería subir por miedo a lastimarse, pero termina siendo “picada” por una aguaviva en la playa.

La Chola 

Battaglia, Franco 

La historia comienza en 1919, un 5 de junio, día en el que llegó al mundo Nélida Laura Novoa de Bendaña, o como la conocíamos la mayoría, la abuela Chola. Se abarcan 90 años de vida, de risas y llantos, vacaciones, viajes, tardes de mate y almuerzos en familia y muchas cosas más. 

La historia está centrada en la vida de familia de la abuela Chola y Manuel Marcelino Antonio Faustino Bendaña, o abuelo Manolo para la familia. Arrancando desde el día que se conocieron, pasando por el nacimiento de su hija, Ana María Bendaña, y subsecuentemente los nacimientos de sus nietos e inclusive de sus bisnietos. Pero no todo en la vida son momentos felices, y su familia no careció de momentos trágicos; depresión, nietos que migran a territorios extranjeros y obvia, pero lamentablemente, muertes. 

Noventa años, Manolo, Chichi, Marce, Maru, Tomás, Franco, Guidi, Rama y Sofi entre muchísimos más fueron lo que pudieron disfrutar, en algún momento u otro, a la abuela Chola y ahora es momento de compartir su vida y celebrarla. 

Tucumanita 

Medrano, Camila Agustina 

De Tucumán a Buenos Aires, hace muchos años ya, viajó una pequeña niña en busca de nuevos horizontes. Sin saber mucho, después de haber perdido a su madre de muy chica, y haber sido separada de su padre por parte de su abuela materna, empezó su viaje luego de ser mandada para trabajar en la casa de una de las familias más ricas de aquel entonces en el país. La señorita, como ella la llamaba, era una señora con una casa muy grande en el barrio de Villa Luro. La casa tenía tres pisos, muchos cuartos, un hermoso patio y un gran piano. La señorita además vivía con su hermano, un señor con una discapacidad mental al cual esta pequeña ayudaba para facilitar las cosas en la casa ¿Qué niña no quisiera vivir en una casa enorme, llena de cuartos y con los gustos que quisiera? Pasó sus primeros años escuchando a la señorita cantar y tocar el piano, largas tardes recorriendo cada habitación. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, no era satisfacción volver a recorrer cuatro por cuarto una y otra vez. La pequeña, ya no tan pequeña, se acercaba a la ventana que daba a la vereda y se preguntaba qué había más allá de esas paredes. Luego de varios años, insistiendo que necesitaba irse, negando herencias de la señorita y una vida de lujo, logró salir a la vida, donde pronto conocería al que hoy llamo abuelo, y emprendería una nueva vida llena de retos y aventuras. 

Una de tantas... 

Pacheco, Camila Ayelen 

Y aquí estoy en una tarde otoñal, en plena recién llegada primavera, por contar parte de mi historia que nunca imaginé que haría, pero que no hacemos por el bien de nuestros hijos. 

Esa es otra historia que les haré saber más adelante.

Soy Susana. Susana Beatriz, dijo mi bisabuela cuando nací. Cristina, que en aquel entonces con sus 17 años daba a luz un 31 de julio a una bella morena, ni si quiera había logrado imaginar un nombre para darle. 

Entonces Vicenta me regaló el don de mi nombre. 

En aquella vida, tan humilde y pobre, era muy difícil poder darles a los hijos una vida digna y de derecho por nacimiento, claro que Cristina no fue la excepción. 

Con el correr del tiempo, que por supuesto estaba en su contra, ya que se encontraba sola, dado que el padre de aquel ángel recién nacido no iba a hacerse responsable por ella, después de un tiempo de pensarlo tomó una decisión que cambiaría la dirección de mi vida. A los dos años de vida fui adoptada por una pareja unida en matrimonio, él era de Catamarca y ella de Tucumán, se casaron y se establecieron en Capital Federal. Me cuidaron y protegieron como pudieron, ellos también tuvieron una vida difícil...

Memorias familiares 

Chuquimarca Argüello, Daniela Nicole 

En esta narración pienso relatar los hechos y motivos que llevaron a la conformación de dos familias de distintos lugares del Ecuador; cómo se unieron, desde distintos contextos y experiencias, para crear un nuevo grupo. 

Para esto, el relato se enfoca en las similitudes y contrastes de los distintos fondos culturales de los cuales provienen mis papás. Por un lado mi mamá, que creció en un pequeño pueblo en la costa ecuatoriana, rodeada del campo y sus labores, ve el mundo de un modo determinado, mientras que mi papá, nacido en Quito, capital de Ecuador, tiene una visión propia de los pueblos andinos. La unión de ambos muchas veces causó conflicto, tanto entre ellos como entre los que los rodeaban, pero al final supieron integrar sus diferencias para enriquecer su relación y la nueva familia que formaron juntos. Podría llegar a una conclusión del relato en la actualidad, cuando de algún modo descubro que las cosas que han ido sucediendo en mi familia, como en cualquier otra, no son perfectas, como pensaba cuando era niña, cuando creía que los adultos lo sabían todo y lo tenían todo resuelto. Ellos también se equivocan y pueden, mediante la integración interpersonal, lograr aceptar la incertidumbre y permitirse crecer más allá de la realidad que les fue dada. 

Cacho de Buenos Aires 

Specht Rodríguez, María Florencia 

La historia comienza durante el verano del año 1981 con Fructuoso Ismael, mejor conocido como “Cacho”, quien decide emprender un viaje junto con su esposa e hija a Claromecó, pueblo balneario al sur de la provincia de Buenos Aires, perteneciente a la localidad de Tres Arroyos. 

Motivado por la presencia de su amigo, ¨el Tano¨, Cacho llega al pequeño pueblo costero conocido por sus anchas playas y su característico faro, con el fin de visitar a su gran amigo, quien recientemente se ha mudado allí. 

Sin embargo, hay algo que Cacho no sabe, y es que ese pueblo va a comenzar a encantarlo. Primero, va a ir con la excusa de visitar a su amigo, luego con el fin de vacacionar allí y finalmente, se va a querer quedar a vivir. 

Esta historia no es una más, sino que es el relato de cómo un hombre acostumbrado a vivir en la ciudad, con el pasar de los años, decide empezar una vida en aquel pueblito que lo va a ver pasar situaciones tristes y felices, pero que por sobre todo, lo va a acompañar hasta sus últimos días. 

Micaela 

Del Granado, Gabriela 

Micaela Revollo Ortiz fue segunda hija de Valentina y Vitalio. Tras la muerte prematura de su padre, se convirtió en la matriarca y jefa de su familia. Junto a su hermano menor Carlos, se hicieron cargo de sus hermanos y su madre, trabajando desde muy jóvenes pudieron mantener y sacar adelante a los suyos. Nunca se casó por la responsabilidad que tenía sobre sus hombros, responsabilidad que la hizo poseedora de un carácter decidido, fuerte y activo, que le hicieron ganarse el respeto de los habitantes de su pueblo en Cochabamba, Bolivia. 

 Era una mujer muy completa pues convivía también, con una personalidad solidaria y tierna, ya que ayudaba a quien se lo pidiese, particularmente conmovida por los niños y niñas y jóvenes necesitados. 

Años más tarde, migró junto a su familia al Beni, Riberalta porque ella sufría reumatismo y no soportaba el frío del invierno cochabambino. 

Murió joven, se cree que fue a causa de leucemia. 

Su misión en la vida fue curar, pero curar el espíritu, inspirar a través de su ejemplo y dar la esperanza que hay gente buena en el mundo aún, misión extendida ahora en sus sobrinos y nietos que no tuvimos el honor de conocerla.

Cómo obtener un Mercedes – Benz 

Arteaga Vélez, Héctor Dany

Chone es un pueblo muy pequeño que se encuentra en Manabí. De este pequeño y humilde pueblo sale un padre buscando un futuro mejor a sus hijos. El hijo mayor, Héctor Vélez, es enviado a la capital a estudiar, en Chone él no era mas que un niño que vendía tortillas de maíz y lustraba zapatos así que tomó esa oportunidad muy agradecido. Fue enviado a Quito sin un lugar para pasar la noche, empezó a hacer amigos, a buscar trabajo y a jugársela por su cuenta, poco a poco fue creciendo y empezó a mantenerse solo. Se dedicó a los estudios y se graduó de la escuela de Medicina. El amor por su familia y su pueblo lo llevó de vuelta a casa donde se convirtió en el médico más reconocido de la provincia. Sabiendo lo que es ser pobre, él jamás le dio la espalda a nadie. Un día tuvo que realizar una operación en un señor que no tenía ni para comer. Héctor no lo vio como ayuda, sino como su deber como médico. Unos años más tarde, este hombre tocó a su puerta; ahora era un hombre muy adinerado, le agradeció por la operación y le dio las llaves de un Mercedes – Benz. Héctor no podía aceptarlo pero el señor insistió, y así fue cómo consiguió un Mercedes – Benz.

El apoyo siempre gana 

Kuchikian, Ignacio 

Como trabajo final me decidí por un viaje que hice con mi familia, la cual es bastante numerosa, hace un año. Viajamos mis hermanos, con sus respectivos novios, mis padres y muchos amigos muy cercanos a nosotros, a quienes yo considero familia. 

El viaje consintió en ir a Disney, en Orlando, donde se realizaba una maratón muy importante para la cual mi madre estaba entrenando desde hacía tiempo, y había salido de una lesión hacía poco. Corrieron todas las madres de las familias que viajaron con nosotros en equipo, y se hicieron llamar “Las Princesas”. Nosotros, los hijos y los demás padres, fuimos a alentar a nuestras madres que estaban por hacer un esfuerzo enorme. La carrera consistía de 21 Km, pasando por todos los parques que conforman Disney, y nosotros fuimos siguiéndola, tomándonos micros y trenes para alcanzarla y verla correr, a ella y a todas las demás madres. 

Cuando la carrera finalizó, estábamos todos al final, esperándolas, junto a otras miles de personas. Y cuando mi mamá llega, exhausta, nos ve, y se le caen las lágrimas de la emoción; no solo por haberlo logrado, sino que por haberse dado cuenta de cómo nosotros estuvimos ahí para ella alentándola y ayudándola para que esa experiencia se le haga mucho más fácil y divertida.

Volver a empezar 

Noro, Lucia 

Esta es la historia de Valentino Bruno Noro, un italiano que llegó a Argentina a sus 21 años escapándose de la guerra, luego de haber perdido en ella a su padre y su hermano mayor. Nació en la ciudad de Vicenza, Italia. Era el segundo hijo de una familia muy numerosa. Luego de un largo viaje, llegó al puerto de Buenos Aires, donde fue trasladado al puerto de Gualeguaychú, Entre Ríos. Allí, todos los inmigrantes eran esperados por vehículos que los dirigían a una estancia. Valentino fue elegido para trabajar en una de ellas, en la estancia El Indio, donde se dedicó realizar todo tipo de tareas. Trabajó en otros lugares, hasta que en una estancia en Costa Uruguay, a sus 32 años, conoció su gran amor, Juana, una criolla nacida en Gualeguaychú que tenía 17 años, con la que al poco tiempo se casó y tuvo nueve hijos.

Un año antes de morir, producto de un infarto a sus 83 años, tuvo un acontecimiento muy importante: sus hijos lograron traer de Italia a su hermano menor Elio Noro, con el que solo se conocían por fotos, ya que Elio tenía solo tres meses cuando él embarcó desde Italia. Un gran día en la memoria de todos.

La vida en el ejército 

Ciaponi, Marco

En el trabajo práctico final de la materia Comunicación oral y escrita, decidí hablar sobre la vida de mi abuelo, sus primeros días de práctica en el ejército, cómo los vivió y cómo respondió su familia ante esa decisión, hasta llegar a ser general del Ejército argentino en el periodo de la guerra de las Malvinas donde lo enviaron hacia Río Gallegos. Contaré cómo se vivían esos momentos de guerra para la población del lugar y para su familia, las decisiones que tuvo que tomar y cómo se sentía él en ese momento. Intentaré que me cuente por arriba los hechos que sucedieron y acciones que tomaron para la guerra. También, si me puede compartir un poco sobre las estrategias que usaron en la guerra y el después de todo aquel desastre: cómo vivió él después de la guerra, la vuelta hacia Buenos Aires y saber cuándo se retiró del ejecito y por qué tomó esa decisión. Más para el final quiero comentar cómo vive él ahora, desde esos días, y saber un poco más sobre la vida en el ejército.

Una historia de inmigrantes 

Himmel, Marina 

Dos familias, dos mundos, dos contextos diferentes: una unión que lo cambió todo. 

Los Varas por un lado, españoles, atravesaban una situación complicada: abandonar su vida para buscar un futuro mejor. Decirle adiós a Santa María del Berrocal, la tierra de la infancia y de los juegos en la orilla del río Corneja era difícil, pero aún más dejarlas a ellas, a sus mujeres amadas: Obdulia, recién desposada y con un hijo en las entrañas, y Josefa, una madre sin consuelo. 

Por otro lado, Los Himmel, austríacos, también escapaban añorando un futuro mejor. Europa ya no era un lugar seguro, ni siquiera en su pequeña chacra en las afueras. Por supuesto que escapar no sería cosa sencilla, pasaron época precarias en donde dormían en el campo, comían hongos, o algún que otro fruto de un árbol, soportaban durante días lo que ellos denominaban “los terroríficos aviones de bombardeos”. Todo por un sueño, una esperanza: vivir mejor 

Unión, unir, crear un vínculo. Ese vínculo que posibilitó el hoy. Mi hoy. Dos familias que escaparon, que lo lograron, que encontraron ese futuro mejor del que tanto hablaban. Los Himmel y los Varas eran de diferentes países, crecieron y se formaron de maneras de distintas, pero querían construir lo mismo: un hogar. 

Una familia atípica 

Vera, Melanie Sol

Catalina Errante es la protagonista de esta historia. Ella es mi abuela materna de 71 años. Nació en Olivos en 1946 en un hogar muy humilde y tuvo dos hermanos varones. La familia de ella estaba mal económicamente ya que su padre tenía una enfermedad, era jugador.

A la edad de 14 años comenzó a trabajar para ayudar en el hogar, su primer trabajo fue en una zapatería como ayudante. Más tarde, comenzó a trabajar en una fábrica textil llamada “Suixtil” donde conoció a su primer marido con el que luego se casó, se fue a vivir a Ciudadela y tuvo una hija que es mi mamá. Cuando mi mamá tenía dos años se separó. Pudo salir adelante pero tuvo otro golpe duro que fue la enfermedad de su madre, la cual tuvo cáncer. Luego su madre falleció y más tarde conoció a otro hombre en un supermercado con el que inició una amistad y finalmente se fueron a vivir juntos, y con el cual tuvo otro hijo, mi tío. Decidieron irse del país, en donde más tarde se separaron y actualmente mantienen una amistad, viviendo juntos.

La historia detrás de la provincia 

Balloffet, Milagros 

El 20 de marzo de 1861, en Mendoza, ocurrió un terrible terremoto que destruyó la capital mendocina provocando la muerte de casi cinco mil personas, convirtiéndolo en uno de los sismos más desastrosos del siglo. En ese momento, llegó a la ciudad un hombre con el fin de encontrar a su amigo, Aguste Bravard, que se encontraba en dicha provincia en ese momento. Este hombre, llamado Jules Gerome, nació en 1831 en la ciudad de Saint-Étienne en Francia. Al terminar sus estudios de agrimensura en la ciudad de Lyon, fue convencido por su amigo Aguste para viajar a Sudamérica, pero una vez allí, Jules prefirió permanecer en Buenos Aires mientras que su amigo eligió la provincia cuyana. Luego de viajar a Mendoza a recuperar los restos de su compañero, quedó conmovido por la situación de la provincia y decidió quedarse sintiendo que sus conocimientos podrían ser útiles. Ya decidido a colaborar, solicitó al gobierno provincial, el reconocimiento de su título para poder ayudar con la reconstrucción. Meses después fue reconocido y comenzó su labor que terminaría llevándole más de treinta años.

Mi mamá, mi todo 

Occorso, Agustina

Decidí hablar sobre la persona más importante en mi vida que es mi mamá, y esta me pareció una oportunidad perfecta para aprovechar a hacerle un “homenaje en vida”. Soy una persona poco demostrativa en cuanto a acciones afectivas, entonces quiero aprovechar esta oportunidad para desarrollar lo que siento por ella de forma escrita. 

Mi mamá es una mujer responsable, divertida y que sin dudas espero tener la mitad de su fortaleza cuando sea más grande. Hay veces que la brecha de edad influye un poco en ciertas discusiones que tenemos, ya que ella tiene 53 años y yo 18 pero nos arreglamos a nuestra manera. 

Es mi soporte y no sabría que hacer sin ella. Desde escucharme y ayudarme con miles de asuntos o dudas que tengo, hasta enseñarme que sin sacrificios nada se puede lograr y siempre lo tengo presente. Me gustaría finalizar con otro aspecto que es digno de admirar de ella y muy característico también, que es la valentía para afrontar las situaciones difíciles que la vida presenta. 

María 

Wendling, Rocía Aldana 

Mi abuela María nació en Portugal en 1939. Ella tuvo una infancia feliz, creció junto con sus padres y su hermano Justino. Por cuestiones económicas, en 1950 decidieron venir a Argentina, donde vivirían con un tío. Luego de un mes de espera, se tomaron un tren hasta un pueblito de Portugal, para comenzar un viaje en barco hasta Argentina, que duraría 17 largos días. Finalmente, en un barco con poca comida y escasas actividades para entretenerse, su familia y otras 100 personas pisaron suelo argentino. 

Ella tardó un tiempo en adaptarse a Buenos Aires. A los pocos meses María y Justino comenzaron el colegio. A ella costó un poco acostumbrarse a esta nueva vida. Muchos compañeros no la integraban porque ella era muy tímida y retraída, pero conoció a Carmen, quien terminaría siendo su mejor amiga, hasta el día de hoy. 

Al finalizar el colegio primario, abandonó los estudios y comenzó a ayudar a su madre en la casa. Ella era costurera y fue quien le enseñó a coser, bordar y tejer. Juntas armaron un pequeño taller en su propia casa, donde juntaban dinero para ayudar a su papá. 

A los 20 años conoció a Ramón, mi abuelo. Con quien, luego de unos pocos meses de novia, se casó. Tuvieron dos hijos, Luis y Silvina.

No tan feliz año nuevo 

Dondiz, Iván María

29 de diciembre, 2015. A GC, la prima del Gordo (amigo de mi hermano Ezequiel), se le caía el alquiler de su casa playera en Pinamar, y así arrancó. 30 de diciembre, sale Eze con dos amigos más, para aclimatar, mientras los otros cuatro esperan a salir el 31 para festejar año nuevo a lo grande. Llegan los tres al departamento, abren la puerta y se encuentran con una familia viendo Shrek en la televisión, con perro y todo. Nadie entiende nada, y entonces aparece el tío. Había alquilado la casa. Después de miles de llamados, el tío desaparece y los pibes se quedan en banda, hasta que el tío reaparece y arreglan con la inquilina para ir a una casa que alquilaron, pero al final no usaron. Llegan a la casa y entonces aparece este personaje nefasto: una señora histérica diciendo estar a cargo y mandando a callar a los tres amigos. Los deja en la calle. En banda otra vez y luego de otros miles de llamados, atiende Luis, ídolo, jugador de toda la cancha, y arreglan el alquiler de un departamento. Con cuatro cuartos, vista al mar, cochera, terraza con parrilla, lugar para ocho. Se armó, tremendo todo. 

Mi abuelo, un hombre valiente 

Neumann, Sofía 

Zandor Neumann nació en 1928, en Hungría. Residía en Papa, con sus hermanos y sus padres. 

En 1944, Hungría fue invadida al romper el pacto con el Tercer Reich. En un principio, encerraron a los judíos de Papa en un gueto. Tiempo después los llevaron al campo de exterminio de Auschwitz. 

Zandor y su padre, Zoltan, fueron trasladados al sub campo de Berga del Ester, donde trabajaban en condiciones inhumanas. Habían perdido el rastro del resto de la familia. 

Zoltan murió durante un bombardeo. Zandor, de 16 años, trabajó sin alimento ni abrigo suficientes, en un clima helado. Llegó a pesar menos de 40 kg. 

En 1945, el ejército Rojo, se acercaba. Los nazis emprendieron la retirada arrastrando a los prisioneros con ellos. Se ejecutaba a los que no podían seguir. Zandor y dos compañeros huyeron. Finalmente, llegaron a una granja, donde les dieron asilo hasta el fin de la guerra. Desde Praga, consiguió que un camión ruso lo llevara a Hungría. 

Sesenta años después, en Argentina, fue entrevistado por una fundación creada por Steven Spielberg para filmar los testimonios de los sobrevivientes. 

Historias para compartir… 

De La Cuadra, Zoe

Para el trabajo práctico final elegí hablar sobre mi abuela del corazón. Yo soy de Comodoro Rivadavia, Chubut, donde mi mamá tiene una peluquería hace muchos años en la cual me crié y todas las clientas me conocen desde chica. Inés fue una de las primeras en atenderse en la peluquería, me alzaba cuando lloraba y mi mamá no podía atenderme. Pasó el tiempo, y cuando yo tendría cinco o seis años le pregunté si podía ser mi abuela porque no teníamos familia a parte de mis padres. Con gusto ella aceptó y desde entonces se ha convertido en la mejor abuela que alguien puede tener. Hoy tiene 86 años y su vida de pequeña fue muy diferente a lo que es la niñez de las nuevas generaciones. Me pasaba tardes enteras escuchando relatos de cómo era la vida en el campo y como se mantenían en esa época. Tuvo una infancia bastante relajada y llena de aventuras, realmente me hubiera encantado nacer en aquellos tiempos. Es por esto que decidí hablar sobre ella, es una persona muy especial para mí, con una fortaleza admirable y unas historias maravillosas que son dignas de compartir. 

Las aventuras del Almirante García Mansilla 

Dufaur García Mansilla, Ignacio 

La historia de mi familia se va a tratar de algunas hazañas de mi antepasado Manuel José García Mansilla, más conocido como Almirante García Mansilla. Hijo de Eduarda Mansilla (sobrina de Juan Manuel de Rosas) y Manuel Rafael García, quienes juntaron sus apellidos para formar el nuevo “García Mansilla”. Manuel comenzó sus estudios primero en Estados Unidos, y luego en Francia, debido a la profesión de su padre. En Francia entró en la Marina, destacándose sobre todos sus compañeros franceses, cosa que era prácticamente inaceptable para ellos. A los 21 años se convirtió Subteniente de la Armada Argentina.

A lo largo de su trayectoria vivió grandes experiencias heroicas, como “La Historia del Reloj Perdido”. Pero no solo mientras servía como soldado cumplió un rol importante, sino que más adelante fue director de la Escuela Naval Argentina, y también fundó y fue presidente del Centro Naval Argentino. Hasta el día de hoy se lo tiene presente, ya que cada año, al “mejor cadete” de la Escuela Naval Argentina, se le entrega un reloj en memoria del Almirante García Mansilla. 

La alianza de María 

Castillo Meisen, Lucía

 “El Nono” escribió un libro llamado La Alianza de María, que luego fue completado en el epílogo por una persona que lo ayudó a tomar nota cuando él ya estaba muy enfermo: 

El padre del abuelo de mi papá (Juan), era hijo de Francisco Meisen y Gertrudis Von Rütten, y la madre del abuelo de mi papá hija de Antonio Ebene y Lucía Escaini. 

Francisco y Gertrudis vinieron a Argentina desde Alemania y primero se instalaron en Caucete, donde su plan era instalar una fábrica de cerveza. Allí nació Juan Meisen, el bisabuelo de mi padre, que fue a Puerto Madryn en el año 1917, en un barco que tenía una máquina para perforar la tierra y buscar agua. 

Antonio Ebene y Lucía, fueron a Bahía Blanca y desde ahí, se trasladaron a Madryn junto con un gran grupo de inmigrantes italianos. A la ciudad llegaron en el año 1905 con María, bisabuela de mi padre. 

En la localidad anteriormente mencionada de Chubut, María se enamora de Juan, pero había un problema: Antonio Ebene se oponía a autorizar el matrimonio que tanto ellos anhelaban. Finalmente, Juan discute con su suegro y sin haberse esclarecido aún cómo ocurrieron las cosas, Antonio termina muriendo de un balazo. Juan y María son llevados a la comisaría para ser interrogados, momento en el cual Juan se declara culpable ante los hechos y de la muerte de su suegro. María, quien estaba embarazada hacía ya de unos meses, queda en libertad.


Docente: Ayelén Rubio fue publicado de la página 76 a página80 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

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