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Docente: Silvia Sotera

[ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año XV, Vol. 81, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Producción de los estudiantes

El conocimiento 

Benatar, Yanina

La historia de mi familia trata sobre la relación de mi padre, Jaime Benatar, con una una disciplina que lo acompañó en todas las etapas de su vida llamada el “Conocimiento”. Se trata de una técnica de meditación que enseña Prem Rawat, un maestro más popularmente conocido como Maharaji.

Mis padres son venezolanos y se conocieron en 1980. Para ese entonces, mi papá ya había adoptado la meditación como forma de vida. Los problemas de adicción que surgieron con mi madre, complicaron nuestro entorno familiar. Mi padre ha logrado mantener la esperanza y de igual forma, nos ha impulsado a vivir felices y a ser mejores personas. Mi historia central es la figura de mi padre y su vínculo con la meditación; un aprendizaje que le da claridad y esperanza en tiempos difí- ciles, pues es así como lo vivo yo a diario gracias a él.

Empanadas con sabor a hogar 

De Luca, Yanina

A sus 45 años, Susana, mi tía, decidió dejar Argentina y arrancar una nueva vida en España, más precisamente en Barcelona, ciudad en la que hacía unos años vivían sus dos hijos mayores. Desde un primer momento las cosas no le fueron fáciles y muchas veces tuvo ganas de volverse, pero su determinación le significó nacer de nuevo. Con el tiempo, pudo como nunca antes en su vida, capitalizar las dificultades y exprimir sus virtudes para ganarse la vida. 

Hoy, dueña del lugar más reconocido en venta de empanadas argentinas en Barcelona, puede decir que cumplió su sueño: unir a su familia alrededor de la mesa y que personas de todo el mundo sientan a Rekons como lo más parecido a ”estar en casa”. 

(Ver trabajo completo en p. 145)

Micro escolar 

Lichtenstein, Marina

Todo empezó con un despido por reducción de personal en una importante empresa alemana de laboratorio medicinal. Con la indemnización y a sus 59 años de edad, mi abuelo se compró su primer micro mediante una propuesta de una vecina para manejarlo. Y así fue como estuvo 15 años de su vida dedicándose al transporte escolar en un colegio del barrio porteño de Colegiales (entre otros grupos que lo contrataban). Se levantaba de lunes a viernes a las siete de la mañana para empezar el recorrido rutinario, con treinta y cinco chicos a cargo y una celadora que lo ayudaba. Algunos ex alumnos del barrio lo recuerdan y lo saludan al grito de “Berto”. 

En su tiempo libre no podía faltar el partido de fútbol y además le gustaba hacer fotografía. Juntando anécdotas durante todos los años, recuerda su oficio con mucha alegría y, a pesar del costoso mantenimiento, fue el trabajo que más le gustó. Hoy repite que si tuviera menos edad lo volvería a hacer, sin dudarlo. 

Los nuevos de Colombia 

Melo Jimenez, Kevin Santiago

Un 9 de febrero de 1946 nació Francisco Jiménez Lozano, en Chaguani, dentro del departamento de Cundinamarca, donde también se encuentra la capital de Colombia, Bogotá. 

Desde chico, Paco mostró su curiosidad por la música, siempre que escuchan radio en las casas de sus familiares, estaba atento y trataba de imitar los sonidos, incluso sus padres lo hacían cantar frente de las personas que iban a comprar panela en la tienda que tenían. 

Así comenzó su amor por la música y las ganas de seguir desarrollándola, con un presupuesto corto decidió juntarse con algunos vecinos en su casa, en ese momento en Bogotá, para compartir esa pasión por las melodías, en un principio fue todo un caos, tres chicos sin conocimiento ni práctica, además de eso resaltando sus instrumentos artesanales, usaban una olla boca abajo como percusión, un termo de café con un tenedor para usarlo como guacharaca, y Paquito tocaba un acordeón pequeño, que le había regalado su padre. Con la llegada de la televisión, los tres jóvenes músicos tuvieron la oportunidad de ver tocar en vivo a los artistas que les gustaban y que ya escuchaban en la radio. De esta forma, intentaron copiar los sonidos y empezar a hacer los primeros covers. Después de prestar el servicio militar, Paco retomó con la banda, la cual pasó de tener tres a catorce integrantes. Por las responsabilidades familiares era necesario que se volviera lucrativo, como ya eran conocidos en el barrio y tenían varios años de práctica musical, con una inversión pudieron tener instrumentos de calidad. Paco se dedicaba a tocar la guacharaca. Tuvieron un crecimiento rápido, desde tocar para los cumpleaños del barrio hasta salir en televisión.

Todo pasa por una razón... 

Suñer, Josefina 

Corría el año 1969, mientras el hombre pisaba por primera vez la Luna, Titi y Alberto, se conocían porque tenía que pasar... porque estaba predestinado así. 

Ella oriunda de General Madariaga, provincia de Buenos Aires pasando sus últimas vacaciones de invierno y él de Pergamino, pero radicado en Buenos Aires estudiando Ciencias Económicas en La Plata. Salieron durante esas dos semanas de vacaciones, hasta que cada uno retomó la rutina. 

Mientras que en el país seguían cambiando los presidentes de facto, a fin de año al papá de ella lo trasladaron a Buenos Aires por trabajo. Ellos se volvieron a encontrar y empezaron una relación. Titi por su parte siempre supo que se iban a casar. A él, sin embargo, le costó más sentar cabeza y un día cortó la relación. Tres meses duraron separados, hasta que el 18 de abril de 1970 se pusieron de novios oficialmente. 

Su primera cita, fue ir a comer al Club Náutico San Isidro, club de donde él y su familia eran socios, les gustaba mucho salir a navegar, corrían regatas, armaban guitarreadas con amigos y cuando a Titi le daba permiso su papá, iban a bailar. 

A mediados del año 1971, anunciaron su casamiento, con la clásica fiesta de compromiso en octubre de ese año. El 3 de marzo de 1972 se casaron por iglesia y la fiesta fue en la casa de los padres de él. Pusieron música y bailaron casi hasta las siete de la mañana, no era común para la época. 

Hoy, con 45 años de casados, ya con seis hijos y cinco nietos, siguen aplaudiendo la relación temporaria de sus primos que hizo que se conocieran en 1969. 

Amar en dictadura 

Fernández, Pilar

Para este trabajo decidí contar la historia de cómo se conocieron mis padres. Mamá nacida en Buenos Aires y papá en Rosario. La ciudad del encuentro: Santiago del Estero. Ambos con 20 años se conocen en la escuela de Bellas Artes, donde comienzan a compartir horas libres, trabajos, excursiones. Para abril de 1981, en Argentina, se vivían tiempos difíciles. Luego del golpe de Estado iniciado en el 76, en nuestro país ser estudiante de arte no era una condición que les jugara a favor. 

Mis padres comienzan a compartir cada vez más momentos, se dan cuenta de que tienen muchas cosas en común y a principios de 1982, dan inicio a su noviazgo. Les prohíben el ingreso de la mano o abrazados a la escuela de Bellas Artes, por lo que ambos deciden abandonar la carrera. Es así como abren su primer local de ropa, Capacos, un taller de joyería, más tarde un local de vestidos, Arte Novias. Los proyectos continúan hasta el día de hoy, 35 años más tarde, esta vez en la ciudad de Buenos Aires, acompañados de sus tres hijas. 


Docente: Silvia Sotera fue publicado de la página 80 a página81 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

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