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Un viaje diferente

Lomaglio, Santiago

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año XV, Vol. 81, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Capítulo I. Despegue 

Año 2012, diciembre en Argentina, hora 9 AM, era una cálida mañana en la ciudad de Buenos Aires, con ella se solía aproximar un buen día lleno de oportunidades y optimismo. Sin embargo este no era el caso para Alberto, un joven de 20 años quien últimamente no había tenido la mejor de sus experiencias. Para su desgracia, el abuelo lamentablemente había fallecido hace no mucho más de un año, y recientemente su fiel perro mascota también. Estos hechos lo dejaron moralmente afectado a Alberto, quien ya no solía ser el mismo de antes, tornándose desde alguien alegre y simpático a otra persona más fría y solitaria, cambiando su personalidad drásticamente y apartándose más de las personas con las cuales solía socializar. Su familia siempre trató de sostenerlo en estas situaciones difíciles, el padre Henrique trataba de convencerlo de seguir adelante, la madre Isabel solo quería lo mejor para él en intentaba hacerle olvidar sus pérdidas, y la hermana menor Abigail quien estaba para lo que sea que necesite. 

Alberto al sentirse desanimado por esta situación decidió aprovechar la época de vacaciones para efectuar un viaje a Europa, gracias al dinero y la oportunidad que le habían ofrecido sus padres de hacerlo. Abigail, preocupada por su hermano mayor, insistió en acompañarlo, ya que pensaba que Alberto aun no habría superado lo suficiente sus hechos pasados. Alberto se rehusaba a la idea de su nueva acompañante, quería que fuera un viaje solo para él, sin embargo los padres coincidieron en la propuesta de la hermana, con lo cual estaba decidido que ambos irían. 

Fue entonces como esa misma tarde a las 6 partieron hacia el aeropuerto de Ezeiza, sacaron sus pasajes y abordaron el avión. El vuelo inicio y Alberto deseaba que con esto pudiera dejar atrás los problemas que le venían perjudicando. Abigail de vez en cuando intentó dialogar con él, pero permaneció en silencio durante la mayoría del viaje, ella esperaba que fuera a cambiar. Finalmente luego de largas horas de vuelo, arribaron al destino alrededor de la mañana a las 10 AM. El clima allí era completamente opuesto a Latinoamérica, helado y las temperaturas eran el frío de un glaciar. Frío, como la personalidad de Alberto.

Capítulo II. Escalofrío 

Alberto y Abigail fueron al hotel para desempacar sus valijas y descansar luego del largo vuelo. El lugar se veía agradable y el servicio de bienvenida lo hizo sentir bien recibidos. Decidieron tomarse el primer día como descanso y conocer un poco el pequeño poblado en el que se habían establecido. 

Ya a la mañana siguiente, cerca de las 9 AM, luego del desayuno decidieron iniciar a explorar y conocer la zona. Pasó hasta alrededor del mediodía, 2 AM, mientras que estuvieron recorriendo campos y admirando el paisaje, Abigail disfrutaba del lugar, pero seguía notando que Alberto no se sentía del todo conforme. Él, a pesar de todo, se le hacía un enorme desafío el superar aquellas marcas que tenía en sus recuerdos. El día terminó y a las 10 PM ambos regresaron al hotel para dormir. 

El día siguiente Alberto le dijo a su hermana que prefería irse a explorar por su cuenta en vez de estar acompañado por ella. Abigail no estaba del todo convencida pero aceptó su idea, mientras ella aprovecharía para visitar otros lugares. Quedaron en volver a verse a las 6 PM devuelta en el hotel. Alberto por su parte decidió ir a ver los alrededores de Chernóbil, una zona desolada luego de un desastre ocurrido, pero la cual atrapaba la atención del joven. Una vez allí, él sentía que aquel lugar poseía algo único, como si una esencia proviniera de aquellos campos fantasmas. 

Mientras investigaba la desolada zona, se adentró en un bosque, camino por unos minutos mirando las copas de los árboles, hasta que decidió sacar su cámara para fotografiar la vista. Luego de unas capturas, notó que ya eran cerca de las 3 PM, con lo cual prefirió empezar a regresarse. 

Fue mientras guardaba la cámara que sintió un escalofrío en todo su cuerpo, al ver a lo lejos, asomándose detrás de un árbol, una silueta sombría quien lo miraba fijamente sin apartar la vista.

Capítulo III. Chernóbil 

Alberto se paralizó por un momento, no podía creer lo que estaba viendo, y solo hizo falta un simple parpadeo para que la sombra desapareciera de su campo de visión. El joven miró a todos lados pero fue inútil, la había perdido de vista. 

Fue en aquel momento que sintió que la búsqueda lo llamaba, a pesar de ver la hora próxima a reunirse con Abigail, empezó a explorar Chernóbil en busca de la sombra. Sus pasatiempos eran limitados y su curiosidad era infinita. Pensó en que si llegaba a tornarse tarde, podía comunicarse mediante mensaje con la hermana. 

Alberto caminó por una hora en el vasto lugar, la zona era enorme y a la vez vacía, al mismo tiempo el joven se sentía identificado con los aspectos del sitio. Empezó a asimilar los grandes campos desolados con el vacío que sentía en su interior, y el silencio absoluto con la poca socialización que tuvo en el último tiempo. Además de mencionar la baja temperatura, él tuvo que abrigarse con equipo de invierno a causa de esto, a su vez, las heladas brisas le recordaron su cambio de personalidad, convirtiéndose en alguien más solitario. La sensación que sentía respecto al lugar era inquietante, no sabía si se sentía a gusto o incómodo en aquel sitio, y por qué motivo aquella sombra le llamaría tanto la atención hasta el punto de ir a buscarla y no huir de ella como haría cualquier otra persona. 

Pasaba el tiempo, y la zona fantasma seguía sin darle a Alberto lo que buscaba, había explorado ya todo lo que podía y no se mostró ningún posible rastro de la sombra. Siendo ya las 5, el joven se cuestionó si sería una mejor idea volver y olvidarse de todo.

Capítulo IV. Encontrado 

Alberto había quedado desanimado luego de su fallido intento por encontrar a la extraña sombra, pero la suerte no estuvo de su lado. Se había decidido, regresaría al hotel, y mientras tanto le avisaría a Abigail por celular que estaba en camino para que así ella no se preocupara. 

Fue entonces cuando al darse la vuelta para regresar a casa ocurrió un momento impactante, al encontrarse cara a cara la sombra que andaba buscando todo este tiempo. Era más alta de lo que pensaba, y oscura como la profundidad del espacio. Sin lugar a dudas Alberto se había quedado sin palabras al hallar lo que tanto buscaba. La gran silueta por su parte estaba concentrada completamente en el joven, clavando su mirada en los ojos de Alberto, y permaneciendo inmóvil como una estatua de piedra. Era un misterio el saber qué era esta extra- ña criatura y más aún cuál sería su propósito para interesarse de igual manera en el joven.

Capítulo V. Te conozco 

En aquella situación no se sabía qué podía llegar a ocurrir. Alberto por fin la había encontrado, pero no sabía qué hacer finalmente. De nuevo, al igual que en el principio de la exploración, sintió como si algo en común proviniera de aquella criatura, de igual manera que sintió con el ambiente de Chernóbil. La calma seguía siendo absoluta, con solo unas brisas de viento sonando en el fondo, mientras los dos, cara a cara estaban inmovilizados. Esto fue así hasta que de la nada, la sombra rompió con el silencio de manera inesperada, diciendo con una voz fantasmagórica: 

-Por fin te he encontrado, Alberto… 

El joven quedó impactado con lo que escuchaba con sus oídos congelados, pero de todas maneras prosiguió con el dialogo: 

-¿Pero quién eres? ¿Y qué quieres de mí? – Preguntó con gran intriga. 

-No te diré nada por el momento, pero digamos que tenemos una conexión especial – Dijo con gran dramatismo. 

- ¿Qué voy a tener qué ver con un ser jamás visto y que se aparece de la nada en mi vida? 

- No por nada te he estado siguiendo desde ya hace más de un año. 

Alberto confundido por lo que le decía, pensó que solo estaría alucinando ya por la temperatura o algo similar, así que decidió darse la vuelta para volver. 

- Mira, gracias por el susto, pero creo que te equivocas de persona, yo me largo… 

La sombra para evitar esto, respondió con las palabras ideales para atraparlo: 

- ¿Por qué te vas tan pronto? Si ni siquiera hemos hablado de tus perdidas familiares… 

Alberto se detuvo de inmediato, congelado pero no del frío, sino del horrible recuerdo que regresó a su mente, además de la intriga por saber cómo esa criatura conocía hechos tan profundos de su pasado.

Capítulo VI. Ven conmigo 

Las palabras que escuchó Alberto de aquella sombra lo dejaron impactado. La criatura por su parte había logrado detenerlo y le dijo: 

-Aún no puedes irte, debo mostrarte algo de suma importancia. El joven no prestó atención a las palabras de esa criatura, y en vez de marcharse quiso atacarla por la llama en su interior que le causó al recordarle sus tragedias. Se abalanzó sobre ella, pero no hubo caso y la traspasó como si no existiera, cayendo al suelo. 

-Es inútil- Dijo la sombra. –Lo único que harías seria intentar dañarte más aún a ti mismo. 

Alberto tendido en el piso, la miró confundido. 

La criatura extendió su mano hacia el joven, invitándolo a que la siguiera. Alberto se negó, solo quería que lo deje en paz, ya afectado moralmente no tenía ganas de continuar. 

Fue justo allí cuando la sombra creó con un simple toque con el dedo, un portal, parecía un remolino, espeluznante y sin poder ver el fondo. 

Lo tomó del brazo al joven y se lo llevó a otra dimensión, desapareciendo del desolado campo de Chernóbil. 

Mientras en el hotel, habían llegado a ser las 6, y Abigail se empezó a preocupar porque su hermano no aparecía. No sabía qué podría estar ocurriendo, él siempre era puntual con los horarios. 

Capítulo VII. Desesperaciones 

Alberto y la sombra viajaron por el túnel del portal durante unos minutos hasta llegar a otro lugar desconocido para el joven, y familiar para la criatura. El sitio resultaba estar vacío, en blanco, con un espacio enorme y sin límites. 

Abigail por su parte había intentado llamar a Alberto por celular, pero fue inútil, en la otra dimensión no existía posibilidad de recibir los llamados ni mensajes. Por eso partió hacia Chernóbil en busca de su hermano. 

En la dimensión desconocida, la sombra le mostró con una visión a Alberto cómo su hermana venia en su búsqueda. El joven discutió con la criatura para que lo dejara marcharse y reunirse con Abigail, sin embargo hizo oídos sordos e ignoró la propuesta del joven. 

La hermana llegó a la zona desolada, y comenzó a buscar y gritar el nombre de Alberto esperando encontrarlo. 

La sombra le avisó al joven que ya era hora de contarle todo lo que debía saber.

Capítulo VIII. Verdades 

Abigail siguió buscando a su hermano por el pueblo fantasma, pero no había rastro alguno de él. Ya desesperada, no sabía qué más hacer, estaba triste y preocupada por lo que pudiera pasarle a su hermano. 

Alberto ya estaba harto de todo esto, solo quería marcharse de ese extraño lugar. La sombra le pidió que escuchara, como si fuera a darle una clase de historia. Primero abrió una visión nueva para ayudar a explicarle las cosas. Alberto, lo que escuchaba con su mirada, no entendía en su mente qué es lo que sucedía. 

La visión que había creado, mostraba de nuevo los hechos que afectaron al joven, y éste no era capaz de mantener una constante interpretación de la imagen. Aparte de todo esto, también le mostró varios casos en los que se negaba a ser optimista y socializar con los que lo rodeaban, en especial su hermana. Con esto último Alberto pudo notar cómo sea veía él mismo desde el punto de vista de otro, como alguien solitario. 

- No comprendo aún así a qué quieres llegar con esto, extraña criatura – Dijo Alberto. 

- Empezaré por revelarte mi identidad, me extraña que no lo sepas aún. Soy parte de ti, tus problemas y soledad personificados en esta forma sombría. 

El joven la miró desconcertado. Pero poco a poco empezó a razonarlo. Luego le preguntó: 

- Y para qué me estás buscando, el pasado quedó atrás, se olvida. 

- Parece no ser tu caso Alberto, hasta el día de hoy no puedes afrontar tus pérdidas, y mira en lo que te has convertido, y cómo me has creado a base de esto – Respondió la sombra La sombra le explicó que no basta con intentar olvidarse de los hechos, debe saber comprenderlos, que la vida tiene un final, y esto no debe afectarlo de semejante manera. 

Le remarcó que siempre tuvo a su familia para lo que necesitara, pero no les hacía caso. 

Alberto finalmente comprendió, su pasado lo atormentó de tal manera que tornó su personalidad por completo, hizo que sus familiares empezaran a preocuparse por él, hasta el punto que Abigail lo siguiera en un largo viaje solo para ayudarlo a estar mejor. Y además de todo, lo convirtió en una persona solitaria, creando así una personificación de este estado, quien lo buscó hasta del otro lado del mundo para convencerlo de volver a ser el mismo de antes, y superar sus problemas.

Capítulo IX. 

Nueva enseñanza Luego de un momento de gran revelación para el joven y tarea cumplida por parte de la sombra, hubo un silencio de algunos minutos. 

Finalmente Alberto entendió que debía mantener la cabeza en alto, y superar su pasado, gracias a la enseñanza que le dijo su propia soledad personificada. Estaba conforme con lo aprendido, sin embargo de la nada recordó lo de su hermana, quien lo seguía buscando. Entró en preocupación al no poder contactarse con ella, y ser incapaz de avisarle que estaba todo bien. 

Fue ahí cuando la sombra le avisó que no debía preocuparse más, y el hecho de que aprendiera la verdad de la historia era más que suficiente para dejarlo irse. Entonces creó un último portal con sus últimos esfuerzos, y con esto le abrió la puerta de regreso a Alberto. 

El joven mientras iba entrando, echó una última mirada a la sombra, a su propia soledad, y le dijo: 

- Gracias por todo, jamás olvidaré esta enseñanza, dalo por hecho -. 

Luego de esto, saltó por el portal y viajó hacia el mundo real de nuevo. 

En el campo de Chernóbil, Abigail se encontraba de rodillas en el suelo, mirando a la luna, ya siendo las 9 PM, totalmente entristecida y preocupada por su hermano quien no había regresado. 

De repente, una luz la iluminó por detrás, y al darse la vuelta, vio a Alberto. Fue inmediatamente a abrazarlo con todas sus fuerzas, transmitiendo todo su alivio que sentía al volver a verlo. 

Le preguntó dónde había estado todo este tiempo, el hermano le respondió: 

- Digamos que estuve, aprendiendo una gran lección. 

Abigail quedó confundida, mirándolo a sus ojos de cristal, pero Alberto le dijo que no se preocupara, era tarde y debían volver al hotel para descansar.

Capítulo X. 

Regreso Alberto y Abigail terminaron sus vacaciones en Europa, y la hermana fue notando que el comportamiento del hermano había cambiado desde aquella noche en Chernóbil, para mejor. Le notaba más relajado, e incluso alegre, como si esa antigua personalidad solitaria hubiera desaparecido. 

En su regreso a Buenos Aires, sus padres también lo vieron mejor, notando una mirada mucho más armoniosa. 

Alberto volvió a socializar como antes y empezar a aceptar las cosas como eran, pero sin que esto lo desmotivara a seguir adelante, guardando una nota hecha por él para no olvidar su enseñanza. 

Sin embargo, no se sabe con exactitud qué es lo que sucedió realmente aquel día en Chernóbil. Era un lugar desolado, y el único que vivió la experiencia fue Alberto, quien ni sabía si lo que había visto era cierto o todo parte de su imaginación y perturbados pensamientos. Pero algo era seguro, la soledad de Alberto había desaparecido. 

“La vida a veces te tira para abajo, te desmoraliza y quita todas tu energía de optimismo. Esto no debe cambiarnos, somos nosotros los que decidimos si caer en la depresión o seguir adelante. Pero para esto último, hay que aprender a aceptar las cosas como son” 

Enseñanza de mi propia soledad


Un viaje diferente fue publicado de la página 133 a página136 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

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