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Empanadas con sabor a hogar

De Luca, Yanina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año XV, Vol. 81, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Eran finales de 2001 y en Argentina se vivía lo que conoce como la “crisis del 2001”, una crisis económica, política, social e institucional. El presidente argentino Fernando De La Rúa, para impedir que quiebren los bancos, ordenó congelar de los depósitos. Esa restricción bautizada como “corralito” fue el desencadenante de violentas protestas y saqueos que fueron reprimidos, dejando un saldo de 33 muertos. El 19 de diciembre, el Presidente decretó el estado de sitio y al día siguiente presentó su renuncia y abandonó la Casa Rosada en helicóptero. Los meses siguientes fueron muy difíciles, la moneda local llegó a perder el 70% de su valor y la tasa de desempleo alcanzó un promedio histórico de 22,2%. 

Dentro de ese contexto, fueron muchos los argentinos que decidieron irse del país escapando a la crisis, y España fue uno de los destinos predilectos. A pesar de que los motivos de mi tía eran otros, el momento que vivía el país la ayudó a tomar de la decisión final. 

El primer tiempo allá fue muy duro para ella. En España las cosas se pusieron más complicadas para los inmigrantes. Frente a la oleada inmigratoria, el gobierno español de José María Aznar amplió al máximo las restricciones para los extranjeros y la capacidad de expulsión. Al principio, mi tía, no necesitaba trabajar porque su ex marido le mandaba dinero, pero luego lo echaron del trabajo y tuvo que empezar a buscarse la vida. Buscarse la vida significa buscar trabajo, y sin papeles era casi imposible. En su condición de ilegal no le daban un trabajo regularizado, y a su vez, para poder conseguir los papeles necesitaba tener un trabajo. No tuvo otra opción que empezar a trabajar en negro. En esa época limpió casas, hizo entrevistas por la calle, todos trabajos destinados a los inmigrantes. Nunca había trabajado como tuvo que hacerlo allá. En Argentina tenía una empresa de transporte de paquetes y encomiendas, una empresa de ella. A pesar de todo, no perdía las esperanzas y sabía que si se quedaba iba a hacer todo lo posible por ser su propia dueña. 

Mientras más tiempo pasaba, las posibilidades de volverse eran cada vez más lejanas. Aunque las ganas estuvieran siempre latentes, le daba un profundo dolor el sólo hecho de pensar en volver a separar a sus hijos. 

En el año 2005 las cosas comenzaron a mejorar, el por entonces presidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, dio la posibilidad de que con un mínimo de contrato pudieran tramitar los papeles todos los inmigrantes. Para Zapatero la inmigración regulada y ordenada significaba una oportunidad, por eso definió como elemento clave en la política migratoria la relación laboral, sosteniendo que es el trabajo lo que permite la integración del inmigrante, convirtiéndolo en un componente más de una colectividad provista de derechos y de obligaciones. 

Así fue como mi tía obtuvo su primera tarjeta de residencia y con ella un trabajo de categoría. Pero mientras trabajaba pensaba cada vez más en su sueño de tener su lugar propio, estaba buscando “algo”. Siempre pensaba ese “algo” con el tema de la comida, porque para ella la comida era lo que le quedaba de Argentina. Era la familia alrededor de la mesa, los asados, el mate. 

Un día entró por casualidad a un local y supo inmediatamente que eso era lo que estaba buscando. Volvió a su casa con una sonrisa de oreja a oreja y le dijo a Albert, su marido catalán, que ese tenía que ser su lugar. Aunque no tenía dinero y el alquiler era carísimo, la suerte estaba de su lado. Por esos días vendió su departamento en Argentina, que no se había podido vender durante cinco años, y todo el dinero, que no era mucho, lo usó para mejorar el lugar. 

Así fue naciendo Rekons, el local que había sido una granja durante 40 años estaba destruido y sucio pero entre todos lo convirtieron en un lugar tan acogedor y tan ameno que la gente lo amó. Actualmente, Rekons es el lugar de venta de empanadas argentinas más reconocido en todo Barcelona, recomendado por las guías turísticas. Mi tía puede decir que cumplió su sueño, unir a su familia alrededor de la mesa y que personas de todo el mundo sientan a Rekons como lo más parecido a estar en casa.


Empanadas con sabor a hogar fue publicado de la página 145 a página146 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº81

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