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Evolución de la representación del afroamericano en el cine hollywoodense

Castillo, Iván Ignacio

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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Resumen:

En este ensayo, mi objetivo es analizar cómo cambió la representación de las personas de raza afroamericana dentro del cine hollywoodense, desde el cine mudo hasta el año actual. Los films usados debido a su importancia histórica y tratamiento de temas relacionados a discriminación basada en raza son: Birth of a Nation (1915), In the Heat of the Night (1967), White Dog (1983), American History X (1998), y por último Get Out (2017). Elijo tomar solamente películas de ficción porque considero que suelen ser un espejo de la mentalidad colectiva del momento, y porque suelen tener un impacto más fuerte en el público general que los films documentales. La estrategia para investigar este problema será la de analizar cada película individualmente, teniendo en cuenta tanto su contenido diegético, como el contexto histórico de cada film. Se buscan especialmente las causas de la representación en cada uno de los casos, como las consecuencias, en el caso de que las haya habido, de estas en la sociedad. La hipótesis que se busca comprobar es que el cine y la humanidad se retroalimentan, y ambos evolucionan mano a mano. Los sucesos de la vida afectan a la representación en pantalla de ciertos fenómenos y grupos de gente, y viceversa.

Desarrollo 

 “La llegada de los africanos a América plantó la primera semilla de desunión”. Con este intertítulo abre la historia Birth of a Nation, de D.W. Griffith, luego de un mensaje en el que el director explica que en este film se muestra lo más oscuro de la humanidad para que sobresalte la luz y la virtud. Esta presentación con estilo semidocumental era suficiente para sugestionar a una audiencia ingenua e impresionable con los eventos que se presentarían en la narrativa como si fueran hechos. Este efecto se ampliaría con el magistral montaje y cinematografía de Griffith, que perdurarían en el tiempo y asegurarían el éxito de este film épico. La película, basada en una novela llamada The Clansman, cuenta una historia ficticia de dos familias y su relación durante la época de la guerra de Secesión. Costó más de cien mil dólares y fue filmado en nueve semanas, teniendo una gran producción por parte de la Biograph que proporcionó actores de máxima calidad y cientos de extras. El resultado fue un film de casi tres horas de duración, en la que vemos secuencias extraordinarias como la batalla de Atlanta y el asesinato del presidente Lincoln.

Birth of a Nation se caracteriza por su racismo violento, en el que se presenta a los negros como esclavos subhumanos e ignorantes, dominados por impulsos de violencia y violación, sin una sola característica que pudiera humanizarlos a los ojos del espectador. Solo están preocupados por cometer crímenes y agredir gente inocente, y parecen tener una predisposición sexual hacia las mujeres blancas. Por el otro lado, el Ku Klux Klan se presenta como un ejército valiente, la imagen viva de los norteamericanos honestos. Su fundación se lleva a cabo por un coronel con el objetivo noble de vengar a su hermana que murió a manos de un negro. Previsiblemente son los verdaderos héroes, al salvar a una familia siendo atacada por un grupo de milicias negros en el clímax del film, y evitar que los afroamericanos voten en las próximas elecciones. Tanto en la representación de los mismos (llevada a cabo por actores blancos en blackface) como en su tratamiento a través de la narrativa, se le envía constantemente al público un mensaje tácito pero fuerte: ellos no son iguales que nosotros. Esto no fue unánimemente aceptado por el público: dentro del país el film causó incidentes violentos a través de una gran cantidad de exhibiciones, resultando en varios heridos y muertos. Diversas revistas liberales como The Nation y New Republic protestaron, al igual que la NAACP (Asociación por el Adelanto del pueblo de color), quienes hicieron un llamado a una manifestación contra esta “tentativa premeditada de describir a diez millones de americanos como si fuesen fieras”. Sin embargo, como es evidente por su enorme triunfo comercial y popularidad, este mensaje llegó sin problemas a millones de norteamericanos que consumieron la ideología de Griffith, tal vez sin saberlo. Y esta manera de pensar del director venía arraigada a él a causa de su pasado. Su “racismo de Sudista” es provocado por tener a un coronel arruinado por la guerra de Secesión como padre, lo que lo llevó a que tuviera este punto de vista hacia la gente de color y la esclavitud. Georges Sadoul (1960) afirma que este sentimiento no debe confundirse con el fascismo, ya que Griffith odiaba la opresión cuando era ejercida por los blancos sobre los blancos, y lo califica como un idealista humanitario. Más allá de mi duda personal acerca de la veracidad y justificación de esta teoría sobre D.W. Griffith, lo cierto es que su punto de vista afectó al grueso de la población del país, llegando hasta a causar una resurgencia en la organización del Ku Klux Klan. Al haber sido tan innovadora narrativa y cinematográficamente, su influencia e impacto en Estados Unidos fue inconmensurable, lo cual la hace la película más controversial y peligrosa de la historia, siendo a la vez artísticamente sublime e ideológicamente detestable. Su impacto en Europa fue de menor escala, al haber sido censurada en Francia durante siete años, a causa de diferencias ideológicas. 

En las siguientes décadas se produjo una especie de vacío, en el que movimientos como el nazismo y el fascismo eran abiertamente criticados, especialmente por los hermanos Warner, pero el tema de los afroamericanos no era abordado ni representado de ninguna manera. Los actores de raza negra solían interpretar actores secundarios y no gozaban de la misma popularidad que las estrellas blancas. Sin embargo, al rechazar la discriminación y el fascismo en términos generales, la sociedad iba encaminada hacia un lugar de mayor tolerancia de la gente que era percibida como diferente. 

El próximo film viene luego de un evento que transformó el lugar de los afroamericanos dentro de la sociedad norteamericana: el Movimiento por los derechos civiles. Se extendió desde 1954 hasta 1968, y buscó igualdad en tres áreas principales en las que los afroamericanos sufrían discriminación, siendo estas la educación, la segregación social, y los derechos al voto. Liderado por Martin Luther King Jr., a través de protestas, campañas y marchas pacíficas lograron una mayor inclusión de parte del gobierno estadounidense hacia los miembros de la comunidad negra del país. El movimiento comenzó centrándose en estados sureños, donde la discriminación era más evidente, y luego se esparció por el resto del país. Culminó con la firma en 1964 de parte del presidente Lyndon B. Johnson de la Ley de Derechos Civiles, que prohibía la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes, y la segregación racial en todo tipo de lugares públicos. Sin embargo, esta ley tardó un tiempo considerable en ser aplicada, y este es el contexto histórico en el que se produce In The Heat of the Night, de 1967. 

En el momento de la producción de este film, las tensiones seguían siendo altas. El Movimiento se encontraba en su cumbre de actividad, con leyes siendo aprobadas y disturbios a través del país. Sin embargo, había mucho todavía por lo que luchar. Menos del 1% de los jóvenes afroamericanos que residían en el sur iban a colegios públicos con estudiantes blancos. Apenas unos meses habían pasado desde que las relaciones interraciales dejaron de ser ilegales en Estados Unidos. Y los actores afroamericanos recién empezaban a ser protagonistas de films, representando a personajes verdaderamente humanos. El actor principal en In the Heat of the Night es Sidney Poitier, quien se convirtió en un símbolo para la comunidad afroamericana debido a este film y varios otros. El film trata el racismo en un pueblo de Mississipi a través de la historia de un talentoso detective de homicidios negro llamado Virgil Tibbs, quien es acusado de cometer un crimen simplemente por su raza. Al revelar su identidad al jefe de policía racista Bill Gillespie, comienza a trabajar con él para resolver el caso. Las tensiones entre los dos crecen hasta que lentamente Tibbs se gana el respeto de éste al mostrar su habilidad y dignidad como persona. El momento más emblemático de la película se produce durante un enfrentamiento entre Tibbs y Eric Endicott, un hombre de negocios racista. Endicott le da una cachetada al detective y éste contesta con otra, algo que hasta ese momento era impensado. Esta escena presentada en una manera dramática es una clara representación del cambio paradigmático que se da en la sociedad a partir del Movimiento; y es un claro mensaje por parte del director en contra de la discriminación de cualquier tipo. Tiene también una significación simbólica enorme: el hombre oprimido finalmente empieza a pelear por él mismo, se levanta y confronta a su opresor. Los afroamericanos ya no son víctimas, y no son vistos como esclavos inferiores que no tienen los mismos derechos que la gente blanca. 

A través de la película nos ponemos en los zapatos de Tibbs, un hombre en un territorio que es completamente hostil hacia él. Se nos muestran muchas ocasiones en las que se lo prejuzga y donde es discriminado por ser distinto. Muchas veces sin palabras el director nos da a entender la actitud de la gente del pueblo contra él, con miradas sospechosas y autos siguiéndolo por detrás. Se ve, en este caso, el racismo como fenómeno social y experimentado de primera mano por un hombre que tiene más méritos profesionales y morales que toda la gente que lo discrimina. Este mísero pueblo es una metáfora de una gran parte de la sociedad norteamericana que no quiere aceptar el nuevo status quo a causa de sus nociones ignorantes. Sólo al final de la película es respetado por el hombre que es en su interior por parte de Bill, y ya no es prejuzgado por el tono de su piel. En esta parte del film el espectador es testigo de una acción que habla por sí sola: Bill llevándole el maletín al detective Tibbs mientras se dirigen a la estación de tren, probando que finalmente es percibido como alguien con los mismos derechos.

El protagonista es representado de manera tridimensional, no es simplemente un detective perfecto, algo que se podría haber hecho para compensar por las tantas décadas donde los personajes afroamericanos se encarnaban en el cine de manera exactamente opuesta. Tibbs es un hombre imperfecto: su ira hacia Endicott, posiblemente el hombre más racista del pueblo, lo ciega completamente y lo lleva a pensar que es el culpable del crimen, perdiendo de vista al verdadero sospechoso. Históricamente, es un enorme paso hacia adelante en la caracterización de la gente negra en el cine norteamericano. El racismo se explora a profundidad en American History X (1998), dirigida por Tony Kaye. El film cuenta la historia de Derek, un neonazi de Los Ángeles que, luego de haber pasado tres años en la cárcel por haber asesinado a dos personas de raza negra, vuelve a su casa transformado. Al regresar se encuentra con que su hermano menor Danny está siguiendo sus pasos, hablando con su mentor de la organización neo-nazi y mostrando actitudes racistas. Le cuenta a Danny de su experiencia en la cárcel que lo cambió, cuando se hizo amigo de un afroamericano que lo ayudó a sobrevivir cuando fue violado y amenazado por el grupo de supremacistas blancos. Danny, a pesar de haber cambiado su opinión, es baleado en el clímax del film por un estudiante negro al que había acosado. 

Nos encontramos acá con un estudio del racismo en un tiempo más moderno desde una perspectiva completamente distinta. Como espectador debemos simpatizar con Derek, quien funciona a la vez como protagonista y antagonista de la película. Lo vemos constantemente dar discursos racistas, discriminando, lastimando y matando gente de diferentes nacionalidades y razas, a veces sin provocación alguna. Sin embargo, cuando vuelve de la cárcel, lo vemos en un lugar completamente distinto. Se transforma completamente en base a sus experiencias con gente de color: una vez que humaniza y se conecta con quien antes consideraba su enemigo, ve las cosas de una manera distinta. Su viejo profesor de historia le pregunta si estas actitudes mejoraron su vida, y niega con la cabeza. 

Sin embargo, es demasiado tarde para su hermano. El racismo es algo que se traspasa de generación en generación: en cada discurso antiminorías que da Derek, Danny escucha silenciosamente. Todos los amigos supremacistas de Derek se relacionan en algún momento con su hermano, quien es la verdadera víctima de la historia. Un joven inseguro, influenciable y lleno de odio que se deja llevar por la admiración de su hermano mayor y termina siendo asesinado. El mismo Derek fue influenciado por una persona importante en su vida; no solo el asesinato de su padre a manos de un traficante negro lo empuja a ser racista, sino que su padre también le daba discursos que Derek más tarde repetiría, diciéndole que tenga cuidado con los afroamericanos. Según la visión del film, el racismo es un odio irracional que se pasa muy fácilmente (algo que también se representa en el líder neonazi que solo recluta jóvenes impresionables), y generalmente suele ser producto del entorno en el que se crece. Derek y su familia son blancos de clase baja, y le atribuyen sus desgracias a los extranjeros y afroamericanos. El odio solo genera más odio. Esto lleva a que Danny sea asesinado al final del film, y lo deja a Derek con una opción: reciprocar con más odio, o dejarlo ir completamente. El odio no solo es representado en la forma del racismo, sino que también lo vemos en los personajes afroamericanos, que en esta época siguen siendo representados de forma ligeramente estereotipada, siendo la mayoría de ellos violentos y agresivos. 

La narrativa propone un comentario brillante sobre el racismo, atacando las bases psicológicas y sociales del mismo y dándonos una mirada lo más íntima posible de la gente que rápidamente caracterizamos como monstruos. Vemos los factores que los llevan a tener estos pensamientos, y nos identificamos con los personajes principales a pesar de que la mayoría del tiempo están cometiendo atrocidades. La pelí- cula nos recompensa cuando vemos la redención en los hermanos, a pesar de que esto no es suficiente para arreglar la familia. El público es bombardeado con imágenes impactantes con el objetivo de hacer llegar el mensaje del film. Visualmente Tony Kaye utiliza ciertos métodos para acentuar su ideología. Las escenas en las que vemos a Derek en su etapa de neonazi están rodadas en blanco y negro, simbolizando el hecho de que esa parte de su vida ya es historia, así como se hace alusión a la etapa en blanco y negro del cine, cuando los films eran considerablemente más racistas. 

Otro film que investiga el racismo desde un punto de vista similar es White Dog, producida en 1981 y estrenada en 1991. Dirigida por Sam Fuller, este melodrama cuenta la historia de un perro pastor alemán blanco que ha sido entrenado para atacar gente de piel negra. El perro es adoptado por una joven actriz llamada Julie, quien al enterarse de la condición del perro luego de que este ataque a varias personas de color, lo lleva a un entrenador llamado Carruthers. Éste le dice que mate al perro, sin embargo otro entrenador llamado Keys, quien él mismo es negro, intenta reeducar al perro. A pesar de que éste mata a un hombre afroamericano en una iglesia, Keys sigue obsesionado con la idea de curar al perro. Luego de un tiempo parece haberlo logrado, ya que éste deja de ser violento hacia Keys. Sin embargo, al final ataque brutalmente a Carruthers sin provocación alguna, y Keys debe dispararle para salvarle la vida a su compañero. 

En este film de fuertes simbolismos y subtextos se nos presenta la pregunta de si el racismo es una enfermedad curable o algo que una vez que es implantado en un sujeto, esto no puede cambiar. El perro blanco es la personificación del racismo, y Fuller nos lo demuestra con el fuerte contraste entre las escenas en las que el perro demuestra su cariño, y las escenas en las que ataca ferozmente a personas inocentes. El racismo es algo que puede tener la apariencia de algo familiar, cercano y querido por nosotros. Se presenta acá en un contexto aparentemente inocuo, significando que no solo aparece en los nazis y en el KKK. Los dos entrenadores representan dos ideologías distintas. Carruthers piensa que el racismo es incurable y debe ser exterminado a toda costa; mientras que la opinión de Keys es que puede ser curado, o al menos reprogramado de alguna forma. Los dos tienen razón en su manera, siendo que el racismo del perro termina siendo curado, al volverse cariñoso y cercano a Keys, sin embargo el odio del perro no puede ser eliminado, y simplemente toma un nuevo objetivo. 

Los personajes de la película demuestran cómo se ve el racismo en este contexto histórico: los blancos se horrorizan al presenciar el comportamiento racista del perro, mientras que los negros sombríamente lo aceptan como un hecho de la vida. Este era el punto de vista en la década del 80, cuando el tratamiento que sufrían los afroamericanos sigue fresco en la memoria de la mayoría de la gente, y recién se están empezando a aceptar sus derechos como miembros del país. Un país en el que se retrasó el estreno del film por casi diez años, causando controversias tanto en la industria como en el pequeño público que la vio por televisión durante la década de 1980. Es rechazada en su momento porque su premisa sugiere que el racismo no desapareció para nada en Estados Unidos a pesar del Movimiento por los derechos civiles, y no va a hacerlo hasta que no se haga un esfuerzo consciente por parte de cada persona: es algo que se instila en la gente así como en el perro que protagoniza el film, y debe ser curado. Get Out, el film de 2017 dirigido por Jordan Peele, es un caso especial en esta lista. A diferencia de las anteriores, esta pelí- cula es de género terror con tono cómico. Sin embargo, como es costumbre en la gran mayoría de films de este tipo, utiliza su narrativa para discutir temas sociales que están debajo de la superficie de la sociedad. Y en este caso, es perfecta para describir cómo vive la raza afroamericana en un Estados Unidos aparentemente post-racial. 

Get Out nos cuenta la historia de un fotógrafo negro llamado Chris, que debe viajar a los suburbios para conocer a la familia de su novia blanca, Rose. Antes del viaje podemos ver una tensión entre los dos y una preocupación en el protagonista, que Rose calman asegurándole a Chris que si sus padres fueran racistas, ella se lo diría. Al llegar a la casa, es bienvenido con un conjunto de frases ligeramente fuera de lugar, pero es tratado sumamente bien. El padre le afirma que “hubiera votado a Obama por un tercer mandato si hubiera podido”, algo que Rose le advirtió que iba a decir. En el film se utiliza esta frase para un efecto cómico, sin embargo es una crítica hacia los que van a ser los verdaderos antagonistas de la raza afroamericana en el film: los liberales de clase media. La incomodidad de Chris se aumenta al ver que los dos sirvientes de la familia son personas negras, que constantemente actúan de manera rara. El director, utilizando esta escena así como otras pistas, hábilmente nos hace pensar que han sido hipnotizados de alguna manera, lo que nos hace pensar en esclavitud. Sin embargo, la verdad que nos será develada más tarde es otra, y aún más terrorífica. 

Cuando es hora de conocer al resto de la familia Armitage, los personajes se acercan a Chris como si fuera un objeto exótico, declarando cosas como que “el negro está de moda”, y preguntándole a Rose si es verdad lo que dicen de ellos, sexualmente. Chris ve otra persona negra en la reunión y se acerca a él, intentando escaparse de esta situación incómoda. Este hombre es el mismo que en la primera escena del film es secuestrado por un hombre enmascarado en la calle, excepto que ahora está vestido y actúa completamente distinto, como si fuera del siglo pasado. Al ver esto, Chris intenta sacarle una foto para mandársela a su amigo, y al sacarla con flash el hombre se lanza hacia él, diciéndole que huya (“get out”). Esto parece ser otro indicio de que se les está lavando el cerebro, ya que en la siguiente escena vuelve a ser el mismo que antes y se disculpa. Sin embargo, luego Chris es secuestrado y se le explica la verdad: la familia Armitage secuestra jóvenes afroamericanos y los más viejos traspasan su conciencia al cuerpo de los mismos, permitiéndoles vivir por más tiempo y tener mayores habilidades físicas. Chris va a ser el próximo, y se le explica que una parte de su conciencia va a seguir activa, pero sólo va a poder observar lo que hace el verdadero poseedor de su cuerpo. Este método es creado por el abuelo Armitage, que según el padre de Rose perdió en segundo lugar en las olimpíadas de 1936 cuando ganó Jesse Owens, y “nunca lo superó”. De repente, el montaje alternado que mostraba, por un lado, a Chris y Rose discutiendo fuera de la casa, y por otro, a la familia jugando al bingo con una foto de Chris siendo exhibida tiene otro significado. 

Es acá cuando se hace más evidente el subtexto del film: los que más daño hacen a la raza afroamericana de hoy en día no son neonazis o gente de derecha extrema, sino liberales que, a través de micro-agresiones y actitudes sutilmente discriminadoras, crean un ambiente incómodo y difícil para vivir para la gente de color. Los antagonistas del film son gente buena, que dicen no tener nada contra los afroamericanos y afirman que odian el racismo, sin embargo los secuestran y esclavizan. El contexto histórico del film es el que se vive hoy en día en Estados Unidos. La brutalidad policial y el racismo sistemático que sigue propagando el gobierno de Trump causa que desaparezca gente negra constantemente y nadie se pregunte nada, lo cual en el film juega a favor de los antagonistas. Lo que el director debutante Jordan Peele nos quiere hacer entender es que, a pesar de que la gente blanca crea en una América post-racial en donde ya no hay prejuicios basados en raza, la verdad es lo opuesto. Los afroamericanos siguen viviendo en un ambiente extremadamente hostil, y estos mismos grupos que creen ser aliados de la gente negra pero sin embargo siguen sin protestar el sistema son la causa de esto. En conclusión, podemos observar a través de esta lista de seis films cómo la representación de gente de color evoluciona a través de las décadas. Se comienza proyectando una imagen sumamente negativa de los miembros de esta raza a cada rincón del país con Birth of a Nation; sin embargo, tan solo dos décadas más tarde la industria de Hollywood comienza a combatir la discriminación. En los 60 el cine responde al movimiento social más importante del siglo con una historia que da vuelta completamente las percepciones que se tenían en ese momento; y en las décadas siguientes produce estudios profundos y pensativos sobre el racismo, qué lo provoca y cómo solucionarlo. Finalmente, en la actualidad, se denuncia a través de la sátira los problemas actuales basados en la raza, que son más de los que el hombre promedio puede llegar a pensar. Creo, por lo tanto, que mi hipótesis es corroborada al presentar estos ejemplos: así como los sucesos de la vida real afectan a la representación del cine de ficción, éste cambia a la sociedad de una manera profunda a través de la inseminación de ideas, prejuicios y pensamientos. Asimismo, estos dos elementos evolucionan y cambian de manera progresiva hacia un lugar de mayor comprensión, juicio, y tolerancia.

Referencias bibliográficas 

Abrams, B. (2013). Film Historians on the Landscape of Cinema During the Civil Rights Era. Disponible en:https:// www.wheretowatch.com/2013/08/film-historians-onthe-landscape-of-cinema-during-the-civil-rights-era 

Davis, J. E. (2014). Civil Rights Movement. Grolier Multimedia Encyclopedia. Disponible en: https://www.scholastic. com/teachers/articles/teaching-content/civil-rights-movement-overview/ 

Ross, S. J. (s.f) Confessions of a Nazi Spy: Warner Bros., AntiFascism and the Politicization of Hollywood. Disponible: https://learcenter.org/pdf/WWRoss.pdf

Sadoul, G. (1960). D.W. Griffith y la ascensión norteamericana y El cine americano conquista el predominio, en: Historia del Cine I. La época muda, Buenos Aires: Losange. 

White, A. (2008). White Dog: Fuller Vs. Racism. The Criterion Collection. Disponible en: https://www.criterion.com/current/posts/848-white-dog-fuller-vs-racism


Evolución de la representación del afroamericano en el cine hollywoodense fue publicado de la página 42 a página46 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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