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Los obstáculos del cine de animación contemporáneo en el Perú

Wiegering Ravettino, Carolina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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Resumen:

El cine de animación contemporáneo en el Perú se encuentra dirigido por un reducido grupo de realizadores apostando por films propios. Sin embargo, la falta de financiamiento, de leyes que promuevan el cine y de productores con experiencia en el campo, parece haber llevado al hiato o atraso de varios proyectos.

El presente trabajo propone describir la situación de tres largometrajes animados que parecen haber frenado producción y compararlos con films ya estrenados; resaltando variables como: metodologías de producción, financiamiento, staff y calidad final. El objetivo radica en encontrar y analizar, a través de la comparación, los factores que ocasionan que Perú haya disminuido su producción de cine animado.

Palabras clave: cine animado – cine latinoamericano – opinión – entrevista – comparativa.

Los pioneros de la animación peruana fueron mayormente autodidactas. Ante la inexistencia de escuelas con trayectoria, se formaron las primeras generaciones de animadores por medio de ensayo y error. 

De acuerdo con Javier Prado Bedoya, uno de los principales mentores de los realizadores peruanos contemporáneos, desde el inicio se presentó una inconstancia en la búsqueda de financiamiento para realizar cine animado, por lo que muchos animadores se vieron forzados a abrirse hacia otros campos, como la publicidad o la realidad aumentada, para poder sustentarse. 

El mismo Prado, al verse incapaz de realizar largometrajes debido a la escasez de animadores, se dedicó enteramente a la enseñanza. Eduardo Schuldt, uno de sus exalumnos, fue director de Piratas en el Callao (2005), la primera película 3D latinoamericana, abriendo puertas a la realización de otros largometrajes. Así fue como también dirigió Dragones: Destino de fuego (2006) y El delfín: La historia de un soñador (2009). David Bisbano, director argentino, tomó la batuta de otras dos películas animadas peruanas: Valentino y el Clan del Can (2008) y Rodencia y el diente de la princesa (2012). 

Actualmente la temática andina predomina en la preproducción de largometrajes animados peruanas. Sin embargo, proyectos como Nuna o Imilla (ambas 2D) o Mochica (3D), parecen haber entrado en hiato indefinido. 

Perú no estrena una película animada desde Rodencia, y si bien la pausa acaba de romperse con Condorito (2017), da la impresión de que muchísimos proyectos animados, con una calidad superior a lo llevado anteriormente al cine, se aplazan o quedan estancadas a la mitad. 

El presente trabajo propone describir la situación de tres largometrajes animados en aparente hiato y compararlos con películas ya estrenadas; resaltando variables como: metodologías de producción, financiamiento, staff y calidad final. El objetivo radica en encontrar y analizar, a través de la comparación, los factores que ocasionan que Perú haya disminuido su producción de cine animado.

Cine: ¿Negocio o Arte? 

En una de sus más comentadas entrevistas, el fundador del cine animado 3D en Latinoamérica, Eduardo Schuldt, comenta que “quien hace cine y es un soñador (debe entender que el mundo real no funciona así. (…) (requieres) un producto comercial; si no para qué haces cine: haz un cuadro o escribe un libro”. 

Con ese tipo de opiniones, es entendible que Schuldt sea poco popular dentro de la comunidad de animación peruana. Su método está orientado a las ganancias y suele dar la impresión de que obtener un resultado potable jamás ha sido su intención. 

Schuld peca de fundador: mientras tenga mercado y pueda vivir de sus películas, no tendrá como objetivo una mejora en la calidad de las mismas. Parece haber creado una zona de confort para sí mismo, en la que, si un film recauda más de lo que se invirtió en él, pues ha cumplido su función como producto, independientemente de cómo se vea. 

Su trabajo siempre ha dado de qué hablar a la crítica, y no particularmente en un buen sentido. El perfil visual, el guion y las técnicas empleadas en Piratas en el Callao, el primer largometraje 3D latinoamericano, han sido duramente juzgados por la misma. 

Los análisis del portal de IMDB son bastante severos, mencionando que el material es “exactamente igual a la novela en la que se basa: pobre, poco claro, sin estructura, sin buenos diálogos y últimamente demasiado simple y vacío”. El 3D de la película es definido como “de lo peor” principalmente porque la calidad parece “de videojuego barato de los 90s”. Además “se emplean las texturas preestablecidas del software e ignoran el trabajo de render”, “el coloreado es soso y sin profundidad” y “los personajes parecen de plástico: tiesos y poco integrados con los fondos”. Por otro lado “el concept resulta pobre”, la animación “deja mucho que desear”, “el voice-acting es bastante malo” y “la atención al detalle es mínima, por no decir inexistente”. 

Piratas en el Callao falló en todo sentido artístico y, sin embargo, generó ganancias. El método de Schuldt puede presentar una calidad terrible; pero es el único con el que contaban en Perú previo a Condorito. Las películas del director funcionan financieramente y han sido orientadas a crearle un nombre como empresario; no como artista. Esto le ha facilitado el acceso a la financiación: ha probado una y otra vez que puede completar una película con gastos mínimos y presentar un producto que venda y genere ganancias. 

En palabras del Jefe de Producción de Condorito, Adrian Hidalgo:

La verdad…admiro la valentía que tiene Eduardo (Schuldt). Eso es indiscutible; es un tipo que, con un presupuesto bajísimo (menos de 500.000 dólares y un equipo de menos de 20 personas) pudo realizar Piratas en el Callao.

Lógicamente esta situación se vio reflejada en el resultado final de la película, pero eso no lo condicionó a ponerla en pantalla grande.

Lanzarse a hacer una película animada en terreno no explorado requiere valor, más aún para un público acostumbrado a la calidad de Disney o Pixar. Sin embargo, es lamentable que las condiciones de trabajo llegaran al punto de obligar al equipo a quedarse a dormir por semanas en el estudio mientras se finalizaban los films. 

Las personas que armaron las películas fueron animadores y técnicos junior; poco experimentados en los pasos requeridos para ello. 

Al carecer de estructura y workflow, muchos de los procesos se hacían de forma rudimentaria; sin una optimización del tiempo de trabajo, llevando a medidas extremas, como exprimir a los técnicos, para acabar en las fechas pautadas. De acuerdo con Hidalgo, esto cambió con Condorito, donde sus primeras decisiones estuvieron enfocadas en formalizar y aceitar los procesos para evitar vicios y malas prácticas de producciones pasadas (incluyendo las larguísimas jornadas laborales de los artistas).

Soñadores sin estructura 

Desde la aparición de escuelas formales de animación, las nuevas generaciones han buscado hacerse lugar en proyectos en desarrollo. El equipo de Nuna: La agonía del Wamani está casi en totalidad conformado por egresados de Toulouse Lautrec y jóvenes provenientes de academias independientes. Jimmy Carhuas, el director de la película, ha atrasado por varios años el proyecto debido a la falta de financiamiento, experiencia y productores ejecutivos. 

Conceptualmente, Nuna tiene como referente las películas de Miyazaki; la calidad de sus teasers ha sido elogiada mundialmente, al punto de haber participado en Annecy y Cannes 2017 como Pitch de Proyecto. 

Carhuas menciona que “el factor diferencial en Nuna es no pensar en la billetera”. Según su visión, concentrarse en las ganancias te limita. El objetivo de Nuna no es generar dinero sino “convertir a la región en un afluente creativo”. 

Esta manera de vivir el cine podría considerarse totalmente opuesta a la propuesta de Schuldt. Lamentablemente, es igual de desbalanceada. 

El problema de Carhuas radica en la falta de financiamiento; su película ha subsistido en totalidad mediante fondos concursables del estado; insuficientes para terminar un proyecto animado de esa magnitud. Actualmente en preproducción y sin un plan realista y seguro para atraer inversionistas, Nuna parece estar destinada a caer en un hiato involuntario. 

Por otro lado, Imilla, de Gabriel Bonilla, parece estar aún más atrasada. Mientras el equipo de Carhuas intenta finalizar el storyboard de Nuna y tiene a su favor un teaser sólido y una Biblia de Concept armada, el teaser de Imilla, aunque de buena calidad, parece no estar basado en versiones finales de personaje. El proyecto está siendo replanteado desde cero. Bonilla resalta la falta de subsidios del estado para el cine, junto con otras dificultades en su entrevista: 

Imilla está actualmente en stand by…principalmente por falta de dinero. (…) No hay industria, no hay convenios internacionales, el gremio de animación sigue sin ser muy fuerte y falta experiencia. 

Nos quedamos varados en pre-producción. El proyecto no está cancelado (…). Ganamos una especie de residencia en donde estamos aprendiendo un montón, pero lo que se necesitan son fichas.

En el caso de Mochica, Luigi Esparza, uno de los directores, mencionó que la película continúa en producción. Si bien la falta de financiamiento parece presentarse como un obstáculo, el largometraje continúa avanzando. Esparza prefirió no otorgar fechas tentativas de estreno y agregó que el equipo ha decidido dejar de postear en la página de Facebook oficial debido a los atrasos. El estreno de Mochica estaba planeado para finales del 2017. 

La falta de productores ligados a la animación en Perú, complican el avance de las tres propuestas. Es impensable atraer inversionistas sin algo que demostrar, y las tres propuestas poseen, creativa y visualmente, lo necesario para parecer proyectos sólidos. Considero que el problema radica en la gestión de las películas; tal vez los planes de producción, los números y los tiempos no se ven lo suficientemente confiables como para que alguien quiera apostar monetariamente por ellos. 

Por otro lado, la temática andina, presente en los tres proyectos está ligada a un tema cultural y monetario. Los fondos concursables del estado son otorgados por el Ministerio de Cultura. Si bien el dinero no puede finalizar una producción, puede crear material suficiente para producir una Biblia de Proyecto y empezar la cacería de inversionistas. Si bien los tres realizadores admiten tener un especial cariño por la temática andina y resaltan la necesidad del pueblo peruano de reconocerse en su propia cultura, considero que tanto esta como la selvática abundan principalmente por la necesidad de conseguir a como dé lugar los favores del Ministerio.

Choque de mundos: cuando el empresario conoce al artista 

Condorito se ha convertido en el referente animado 3D de calidad en Latinoamérica y emergió del mismo país que produjo Piratas en el Callao. 

A un mes de haberse estrenado, ha recaudado aproximadamente ocho millones en taquilla (casi toda su inversión inicial), siendo distribuida en siete países de Latinoamérica. Por otro lado, parece que el film pronto ingresará a otros mercados con el nombre de Space Chicken. 

La película fue dirigida por dos personas: una centrada en los negocios y otra proveniente de un contexto de Pixar y Warner Bros. Es comprensible entonces que Schuldt y Alex Orrelle tuvieran visiones distintas para el film. 

De acuerdo con el Jefe de Producción de Condorito, la bicefalia en la dirección fue uno de los principales obstáculos de la película. Además, conseguir capital humano se volvió increíblemente complicado. En sus palabras: 


El primer obstáculo fue convencer a la gente con “seniority” (artistas con experiencia) para que vengan a Lima (…); la gente no creía que en Lima íbamos a poder hacer una película. Fue bastante duro conseguir supervisores. Una vez superado eso, el segundo gran obstáculo fue conseguir (…) artistas con experiencia acá.

Según Hidalgo, los artistas peruanos no suelen tener portfolios en plataformas, lo que dificulta la búsqueda de candidatos para reclutar. Por otro lado, el productor resaltó las carencias en perfiles de coordinadores de producción peruanos y la necesidad de importar productores extranjeros. La toma de decisiones y búsqueda de soluciones ante una problemática cotidiana es crucial pero el coordinador de producción local, quien, probablemente debido a la falta de experiencia, parece incapaz de asumir esto último. A lo largo del desarrollo de la película gran parte de los coordinadores de producción peruanos, en su opinión, permanecieron verdes. Solo dos o tres integrantes del departamento de producción tuvieron un desarrollo destacable conllevando a un crecimiento profesional individual. 

Para la película argentina Metegol, se importaron artistas españoles para capacitar a los artistas argentinos. Esta misma estrategia se empleó en Condorito: artistas con experiencia de toda Latinoamérica fueron importados a Perú para capacitar a los locales. 

Hidalgo mencionó que “si iba a mudarse a Lima, no estaba dispuesto a hacer una película de mala calidad”; la calidad iba a ser algo primordial en producción y por parte de los técnicos en cada área. Se consiguió dinero suficiente para montar el estudio y se logró un balance razonable en cuestiones de costo-calidad.

El ego del realizador

La falta de financiamiento, de experiencia, de capital humano, de productores y de leyes que apoyen al cine pueden irse solucionando con alternativas como las que se emplearon en Condorito. El nombre de Schuldt tuvo suficiente peso para atraer a los inversionistas y vencer la falta de apoyo nacional. Por otro lado, el importar profesionales suplió la falta de experiencia y capital humano. 

Sin embargo, el medio de animación en Perú tiene aún más problemas. 

La temática andina funciona como una especie de competencia interna por los fondos concursables. Los realizadores peruanos no tienen una proyección a futuro, quieren quedar como autores de algo realmente peruano y regocijarse en el hecho de haber finalizado su película. No ven una posibilidad de industria más allá de su propia autoría, ni tienen sentido de colaboración entre ellos: la rivalidad acaba por derrotar las buenas intenciones que puedan tener para con la animación peruana. Suele decirse que a todos convendría el estreno de más proyectos animados, lo cual es totalmente cierto; sin embargo, en la práctica, esto parece más una careta plantada para mantener una imagen de unidad políticamente correcta. Últimamente no solo no hay técnicos experimentados en film sino que como industria carecemos de líderes. Hace poco se creó esta especie de Cluster de animación llamado Perú Animation para poner presiones en los legisladores peruanos. Sin embargo, los grandes componentes del mismo son los realizadores más influyentes; afectados y estancados por las mismas rivalidades. Todos quieren terminar primero su propia película; se tiene esta tendencia de hablar mal a espaldas de los demás, criticando de formas poco constructivas el atraso en los proyectos ajenos, o acusando a los demás de plagio. El Perú Animation queda como una careta inservible a los ojos de los animadores más jóvenes, quienes no tardarán en volverse blancos de rivalidad de los realizadores más experimentados al comenzar a producir proyectos propios. 

Están quienes creen que las películas de temática andina no son lo suficientemente universales como para tener proyección internacional, que los cánones internacionales no están siendo correctamente aplicados como para demostrarle a los inversionistas extranjeros que las fórmulas de Hollywood pueden funcionar en un contexto serrano o selvático peruano.

Pero, en palabras de un productor con experiencia: si tienes una buena historia, tienes todo, independientemente de su locación. Es poco beneficioso encariñarse con un proyecto sin aparente salida, porque te abstiene de continuar trabajando en mejores ideas. 

La nueva generación de animadores peruanos necesita buscar experiencia en el extranjero o producir micro cortos por su cuenta para hacerse un nombre. Al emerger de academias en grupos grandes, es probable que las rivalidades se atenúen. Deben aparecer tres o cuatro líderes capaces de celebrar con sinceridad los logros individuales y colectivos. 

Lo que falta en Perú son productores de animación que puedan armar una gestión convincente y guionistas que sepan vender historias, pero más que nada, Perú carece de realizadores actuales que puedan mirar con buenos ojos los proyectos ajenos. 

Incluso en la animación se repite la misma historia que aqueja a mi país: “El enemigo de un peruano es otro peruano.” Para salir del estanque, los nuevos realizadores deberán apoyarse unos en otros, especializándose en áreas complementarias e impulsando pequeños proyectos en conjunto.

Antónimos 

Las propuestas en hiato (Nuna, Imilla y Mochica) poseen una calidad razonable, pero carecen de metodologías de producción, financiamiento y staff con experiencia en otros largometrajes del rubro; es inviable demostrarle a un inversionista que podrá ganar dinero con algo que requiere una inversión tan fuerte. Lamentablemente mayor calidad implica mayor inversión. Las películas 2D como Nuna e Imilla, suelen ser incluso más caras que las 3D. Este factor pone a Mochica en una mejor posición respecto a estas dos últimas. 

En cambio, las primeras películas animadas peruanas fueron hechas en base a sudor y lágrimas de personal sin experiencia: conseguir el financiamiento fue posible únicamente porque la inversión inicial era ridícula. Obviamente la calidad iba a ser lo último a lo que aspirar como proyectos. El nombre de Schuldt cobró peso cuando demostró que podía generar ganancias haciendo largometrajes animados. 

Condorito se ahorró una de las mayores dificultades para las películas animadas peruanas, el financiamiento, debido a que fue un proyecto orquestado por productores ejecutivos. Contaban con el capital monetario y suplieron la falta de capital humano y metodologías de producción mediante la importación de artistas y productores extranjeros experimentados. 

Básicamente, para mover proyectos animados grandes, los animadores peruanos deben, en primer lugar, hacerse un nombre mediante cortos propios e intentar obtener experiencia en proyectos en el extranjero. Una vez hayan obtenido peso, deben localizar productores con experiencia; capaces de generar un plan de gestión viable como para atraer inversionistas. 

Uno de los factores más importantes es presionar, mediante la unidad de gremios, al Gobierno Peruano para que implemente leyes que promuevan el desarrollo cinematográfico, tomando como ejemplo las medidas en los mayores países productores de cine latinoamericano. 

Las nuevas generaciones parecen tener mayor empatía entre sus miembros y mejores actitudes hacia los proyectos ajenos, por lo que puedo asumir, que habrá más y mejores oportunidades en el futuro para la animación peruana, ahora que se está comenzando a formar como arte, y no únicamente como producto.

El escenario ideal 

En conclusión, nadie realmente sabe lo que puede llegar a ocurrir en unos años. Tal vez el mercado despegue debido a nuevas leyes. Tal vez, los realizadores actuales comiencen seriamente a unir fuerzas y manejarse como un gremio audiovisual real. Cada uno se ha abierto el camino solo, cada uno tiene sus aciertos y errores, y sin embargo todos han tenido la valentía suficiente de apostar por algo que aman, independientemente de lo que digan sus entrevistas. 

Para hacer animación en Perú no solo tienes que ser un soñador y un empresario, sino estar loco. Convenientemente para todos, cada vez salen más grupos de locos dispuestos a empujar el coche. Habiéndome codeado con realizadores jóvenes, provenientes de diversas academias, creo ver en ellos pequeños y recurrentes destellos de esperanza. 

La situación es compleja, pero, como dijo mi buen profesor Javier Prado, “le doy cinco años a esto, siendo pesimista”. Honestamente, espero estar en Perú cuando empiece.

Referencias bibliográficas 

Box Office Mojo. (2017). Condorito: La Película. IMDB. Disponible en: http://www.boxofficemojo.com/ movies/?page=intl&id=condorito.htm 

Fkkui26. (2012). Eduardo Schuldt ... ¿porque nada de lo que hace se ve bien? Disponible en: https://www.youtube. com/watch?v=_Zdvyz18Ydw 

Milligan, M. (2017). Sola Media Blasts Off with B.O. Hit ‘Space Chicken’. Animation Magazine. Disponible en: http://www.animationmagazine.net/features/sola-mediablasts-off-with-b-o-hit-space-chicken/ 

Reviews & Ratings for Piratas en el Callao. (2017). IMDB. Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt0443769/ reviews?ref_=tt_urv


Los obstáculos del cine de animación contemporáneo en el Perú fue publicado de la página 55 a página58 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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