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El cine y la producción de moda. El cine y la industria de la moda como fuente de mutua alimentación y reflejo de la sociedad

Mautone, Eliana Belén

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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Resumen:

El ensayo trata sobre la relación que existe entre el mundo de la producción de moda y el de la industria cinematográfica. El motivo de la elección de dicha investigación se da a raíz de los distintos puntos en común que se encuentran entre estas dos disciplinas y cómo al fusionarlas se pueden lograr muchos beneficios para ambas, ya sea aumentando las ventas de una marca o ganando más espectadores para un film.

Para la realización de este proyecto se han utilizado todos los movimientos, vanguardias artísticas, hechos históricos y conceptos dictados en la asignatura Taller de Reflexión Artística I. Estos fueron realmente necesarios para poder realizar una investigación correcta, y así poder llegar a la verificación de la hipótesis planteada en un principio. Además de basar este escrito en hechos y fuentes validadas y de primera mano, también cuenta con una observación y reflexión personal sobre la temática elegida, la cual puede ser elaborada a partir del estudio de la planificación de la materia y los conceptos adquiridos durante el curso de la carrera de Producción de Moda.

Introducción 

Las industrias del cine y de la moda se influencian de forma mutua y sirven como fuente de inspiración la una a la otra, desde la perspectiva en que no sólo hay colecciones enteras y producciones de moda, como editoriales, creaciones de tendencias, desfiles o incluso hasta publicidades basadas en películas, sino que también en el cine la moda cumple un rol fundamental para lograr llegar al espectador. Para el cine, la utilización correcta de la indumentaria y accesorios que la complementan pueden llegar a generar en el espectador un reflejo de sí mismo y así poder sentirse más identificado y adentrarse más en sus tramas. 

La pantalla sirve como un canal para mostrar las nuevas tendencias, además las productoras ven la oportunidad de crearlas entorno a ciertas temáticas e incluso películas específicas mediante las colecciones de ropa y accesorios tales como zapatos, joyería o cualquier otro tipo de complemento que acompañe al vestir. Con el paso del tiempo, el culto que se le otorga a las estrellas de cine y, en estos últimos años, la evolución de las redes sociales y los medios de comunicación, se encontró al cine como una gran forma de publicitar e insertar en el mercado productos, estilos, marcas e incluso hasta mensajes. 

Por el otro lado, el cine encontró en el mundo de la moda una perfecta forma de aumentar las ventas e interés en sus películas, tramas y personajes, otorgándoles a estos últimos distintas características que el espectador encuentra en él mismo o que incluso aspira a ello. Este último caso tiene que ver con el gran culto que se le hace a la moda y a los accesorios, colocándolos en un lugar más surrealista y fantástico, utilizando a supermodelos y personajes relevantes de la industria como diseñadores para llegar a generar este efecto en los receptores.

Hipótesis 

La industrialización del cine significó un gran cambio para la sociedad y el diseño, la moda está fuertemente influenciada por el cine y se utiliza como medio para generar en el espectador sentirse reflejado, convirtiéndolo así en uno de los canales más eficaces no sólo para crear nuevas tendencias sino también para las ventas tanto de indumentaria como de sus complementos, como también el cine precisa de la moda para poder llegar con mayor eficiencia y determinación a su espectador.

Desarrollo 

La moda en el cine 

Tanto el universo de la moda como el del cine, con el paso de los años, han sabido complementarse y beneficiarse en el crecimiento de ambos. En el desarrollo y producción de films se descubrió que con la correcta utilización del vestuario de los personajes se puede lograr que no sólo el espectador se sienta reflejado con el protagonista, sino que también permite adentrarse más a la trama narrativa de la historia. La detallada elección del vestuario permite reflejar las características de los personajes, vincularlos a una época histórica determinada y relacionarlos con su entorno. 

Hay una coincidencia en este punto, puede ser que tanta importancia dada a la moda desde los primeros años de Hollywood, en un principio es gracias a los antiguos gremios de los primeros magnates de la industria cinematográfica. Jack Warner afirma que él y su hermano Harry, antes de crear la famosa productora Warner Brothers, trabajaban reparando zapatos como lo había hecho su padre. Samuel Goldwyn, fundador de la gran productora MGM, se dedicaba a importar y vender guantes en Nueva York. En 1889, en la misma ciudad, Adolph Zukor de Paramount Pictures, trabajó como peletero por dos años. Además, estos tres protagonistas de la industria trajeron con ellos hacia el mundo la producción a colegas del rubro textil. Pero esto es sólo un punto extra en la fascinación del cine por la moda. Otra característica en común entre estas dos industrias es que desde sus inicios fueron destinadas a un público masivo, tal como sucedió con la industrialización del cine y su famoso sistema de estrellas y productoras que se dio con el paso del tiempo; y en el caso de la indumentaria con la creación del prêt-a-porter (o listo para usar). Otro hecho a remarcar es la coincidencia de sus lugares en donde se originaron y desarrollaron, es que durante el comienzo del cine dado en Francia principalmente, para luego pasar a Gran Bretaña y Estados Unidos, la moda tenía como capitales a las ciudades de París y Londres. 

La moda y el cine son el perfecto equilibrio entre innovación, creación y difusión, de hecho, la gran pantalla es considerada como una de las mejores vidrieras para la indumentaria y las tendencias. Es suntuoso y persuasivo, incluso puede llegar a ser espejo de las fantasías de los espectadores. El cine logró que las famosas superestrellas, tanto hombres como mujeres, fueran ídolos populares y los imitaran las grandes masas. Hollywood entendió que la importancia del correcto vestuario en un personaje era crucial para poder crear una correcta identidad y así aumentar el interés por él. Fue por esto que junto a su gran industrialización también desarrollo talleres propios de costura, además de las áreas de Escenografía y Vestuario que trabajan en conjunto con Producción, Maquillaje y Peinado. 

El cine encontró que con la introducción de tendencias expresadas mediante las actrices y actores estrellas de Hollywood las personas se inspiraban para seguir su moda, sus actitudes e incluso hasta gustos personales. La gran pantalla era una competencia directa de la pasarela parisina, en especial en durante la década de 1940 con la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, no sólo incitaron a las mujeres a acortar los largos de sus prendas y masculinizar sus vestimentas, también debido a la escasez, eran el medio ideal para mostrar los textiles con los que se disponía en la industria. La industria cinematográfica dirigió con la vestimenta y accesorios que utilizaban en las películas parte del contexto social en aquella época. 

Como bien se dijo antes, las prendas no son sólo las únicas protagonistas de esta temática, también sus complementos cumplen un rol fundamental en la comunicación de un film. Los accesorios pueden representar tanto el espíritu de un personaje, su identidad, costumbres, religión, grupo social, etc. como también una época en particular, una ciudad y sus condiciones climáticas, económicas y/o sociales. Claros ejemplos de esto son los guantes, representantes de sensualidad y lujo, o los sombreros que son sinónimo de elegancia en algunos casos, profesión o remitir a una época específica. Lo mismo sucede con las joyas, que en varias ocasiones trascienden la pantalla y pasan a ser un objeto de deseo, como es el caso de las famosas perlas que llevaba la actriz Audrey Hepburn en la película Breakfast at Tiffany’s (1961) de Blake Edwards. Todos los elementos que se utilizan el diseño de vestuario contribuyen a la comunicación no verbal de la pelí- cula y de sus protagonistas. 

En la elección de los zapatos se debe hacer una mención a parte, ya que cumplen un papel elemental para la determinación de la personalidad de quien los lleva. Este accesorio tiene la versatilidad de transmitir profesionalismo, sensualidad, un tipo de personalidad, un grupo de pertenencia o incluso una ocasión en particular, como puede suceder al llevar zapatillas de tipo deportivas. También se han dado casos en los que el cine ha contribuido a la fama de un estilo de zapatos, así afirma la autora del libro Diccionario de la moda (2014) Margarita Rivière, que fue el caso de las plataformas de corcho que impuso Lara Turner durante la Segunda Guerra Mundial cuando el cuero, material que se utilizaba hasta ese entonces, escaseaba. Otro ejemplo un poco más reciente es el de los famosos zapatos azules de Manolo Blahnik usados por Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) en el primer film de la serie Sex and the City (2008), estos no sólo remiten al famoso personaje, sino que además se convirtieron en un objeto de aspiración desde ese momento. Hasta el mismo Blahnik ha declarado en oportunidades que “Sex and The City definitivamente introdujo mi nombre a todas las mujeres del mundo que la vieron”. 

Claro que estos casos no se dan sólo en accesorios, sino que hay centenares de prendas de ropa que se han convertido en íconos gracias a una película o personaje, el más conocido es el Little Black Dress que también Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany’s (1961) diseñado por la firma Givenchy. Este famoso vestido marcó un antes y un después en el mundo de la moda, todas las mujeres sintieron la obligación de adquirir un vestido negro, y pasó a ser un símbolo de elegancia y versatilidad. Lo mismo ocurrió con la actriz Joan Fontain en 1940 con la chaqueta de punto conocida como Rebeca por la película del mismo nombre. 

Sin embargo, la reconocida fama de estas prendas y accesorios no sólo se le puede otorgar a sus diseñadores, las actrices que las dieron a conocer e hicieron que pasen a la historia tienen una gran responsabilidad en esto. Varias de las estrellas de Hollywood de aquel entonces como algunas en la actualidad sirven de ejemplo de elegancia tanto dentro como fuera de la gran pantalla, tanto en el día a día como en los famosos festivales de premios como los Oscar. Muchas de las productoras convencieron a sus protagonistas que necesitaban estar siempre impecables y deslumbrantes, esto claramente servía para que las personas reales aspiraran a ser como ellos, y fue una gran estrategia de venta tanto para la industria del cine como para las firmas de indumentaria y accesorios. Como afirmó la historiadora y especialista en moda Dominique Veillón, autora del libro Moda y Guerra: Un retrato de Francia ocupada (2004), “no existe mejor publicidad que las hechas por actrices cuando llevan los vestuarios de las mejores casas de moda de París”. Las actrices y los actores comenzaron a tener un rol muy importante en el circuito de la industria de la moda, pudiendo regir qué usar y cómo usarlo, no sólo en moda sino también en sus complementos como accesorios y productos de belleza.

Los diseñadores de tendencias y las firmas de moda encontraron en el cine un medio para masificar y exhibir sus prendas y estilos a los consumidores, lo utilizan como un modo de publicidad. Lo que transmite la moda en el cine es más que una forma de vestir, es reflejarse y representarse a través de una marca, de un diseñador, de un estilo de vida y de creencias. La ideación del vestuario de una película es complementada con la escenografía y la banda de sonido presentes, dando como resultado una producción que produzca interés y concentración en la trama narrativa de esta, haciendo verosímil cada detalle en ella.

Cuando el cine se manifiesta en la moda 

Para que se demuestre la reciprocidad de la relación entre el cine y la moda es necesario ver también la influencia del cine en la moda. En este caso se pueden ver muchísimos casos en los que la industria de la gran pantalla tiene un acercamiento al mundo de la indumentaria. Esta influencia del cine ha sido muy notable desde la década de los años 40, en donde hay variaciones muy marcadas de estilos en los géneros cinematográficos. En esta época no sólo se daba la Segunda Guerra Mundial, sino también el nacimiento de la industria del cine sonoro, y con este el sistema de productoras y estrellas. En Hollywood se pudo ver cómo la industria luchaba por convencer a los estadounidenses de un sentimiento antibritánico, mientras que en las regiones europeas ocupadas por los nazis se buscaba rechazar al modelo norteamericano. En el caso de Francia, que se encontraba ocupada por Alemania, se buscaba a través de las películas que las francesas no aspiren a las actrices de Hollywood, sino que debían ser más conservadoras y sencillas, sin todo ese glamour. Esto fue todo un conflicto para las mujeres del país, ya que por un lado querían seguir la moda dictada por las actrices, pero en su país eran consideradas vulgares e incluso podían tener problemas por esto. En publicidades y películas se mostraba un modelo más masculino, con prendas sueltas y poco insinuantes, un maquillaje sencillo y el cabello poco llamativo, los nazis pretendían una estética simple por parte de las francesas. 

La década siguiente también es considerada como una gran influencia del cine en la moda ya que prácticamente dictaba lo que debían usar aprovechando los años dorados de Hollywood en el uso de superestrellas. Es claro que tanto el cine como la moda son una clara expresión de la sociedad del momento, por esto en los años 50 en un Estados Unidos ganador de la Segunda Guerra Mundial, el modelo de mujer era rubia platinada, glamorosa y feliz, no sólo por haber ganado el conflicto sino también por el famoso sueño americano que había cumplido junto a su marido. 

Desde esos años hasta hoy en día, muchos se inspiran en el cine para crear tendencias, estilos de sus colecciones y por sobre todo en la ideación tanto de desfiles como de editoriales de moda. Un claro ejemplo de esto fue la influencia que tuvo Moschino con la película Clueless (1995). También el dúo italiano Dolce & Gabbana fueron víctimas del séptimo arte cuando tomaron a los distintos personajes de la actriz Sofía Loren como fuente de inspiración, o en el 2009 cuando lanzaron toda una colección de remeras para hombres con imágenes del film El Padrino (1972). 

Sin embargo, donde más se ve la influencia del cine es en las grandes producciones para editoriales de moda que se han hecho. Las páginas tanto de Vogue, como de Harper’s Bazaar y de muchas otras publicaciones especializadas en moda han sido testigo de las grandes producciones inspiradas en icónicas películas y personajes de la industria cinematográfica. Grace Coddington, la famosa directora creativa de Vogue USA desde el 88, es responsable de muchas de estas, una de las más conocidas fue la producción fotográfica en donde se recreó varias escenas de Alicia en el País de las Maravillas. Pero como esta hay infinidad de ejemplos más como cuando en el 2008 la actriz Kate Winslet realizó una editorial para la revista Vanity Fair inspirada en la película Belle du Jour (1967) dirigida por Luis Buñuel o dos años antes Z!nk Magazine publicó una editorial inspirada en el film The Royal Tenenbaums (2002) del reconocido director Wes Anderson.

Tendencias creadas por el cine 

Ya se ha mencionado cuando la icónica Audrey Hepburn inmortalizó el Pequeño Vestido Negro de Hubert Givenchy o la ocasión en que Sarah Jessica Parker hizo que los stilettos azules de Manolo Blahnik fueran un éxito de ventas. Sin embargo, como estos casos hay muchísimos más en donde el cine marca un antes y un después en la historia de la moda. Una de las películas que creó una famosa tendencia fue Annie Hall (1977) de Woody Allen, protagonizada por Diane Keaton quien otorgó mucho de su gusto personal a su personaje eligiendo la mayor parte de su vestuario en colaboración con el diseñador Ralph Lauren. Keaton utilizó su ropa y es conocida por crear el recordado estilo Annie Hall, caracterizado por prendas masculinas como chalecos, corbatas, camisas holgadas, sombreros, lentes redondos y grandes bolsos de rafia. También durante esta década John Travolta fue quien hizo tanto de los pantalones blancos y camisa negra desabotonada como de sus emblemáticos pasos de bailes un hito con el film Fiebre de Sábado por la noche (1977). 

Las películas Flashdance (1983) y Footlose (1984) también fueron responsables del estilo ochentoso que consistía en llevar ajustadas calzas de colores de lycra, vinchas en el pelo, sudaderas amplias con recortes, polainas en los pies, el pelo rizado y zapatillas deportivas de colores muy llamativos. Los hombres por su lado tomaron como inspiración a Kevin Bacon con sus pantalones ajustados de denim gastado, zapatillas Converse, una gran chaqueta de cuero y los emblemáticos lentes de sol Ray Ban. En esa misma época otro actor fue responsable de una tendencia, Richard Gere hizo que muchos hombres imitaran sus trajes ajustados de Giorgio Armani en la película American Gigoló (1980). Después de esto no sólo Armani vendía este tipo de sastrería, sino que muchas firmas copiaron el estilo siendo un éxito de ventas en el público masculino. 

A la lista de accesorios inmortalizados por las películas se le suman el modelo de gafas de sol Wayfarer de la marca Ray Ban, re-lanzados a la fama por el actor Tom Cruise en la película Risky Business (1983). Esa misma década, unos años después, el actor volvió a beneficiar a la marca cuando encarnó a Maverick llevando los anteojos Aviadores en la película Top Gun (1986).

Aunque estos ejemplos son más actuales, esta relación influenciada mutuamente viene de muchos años atrás, desde los años dorados de Hollywood. Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo (1951) fue el responsable de la moda de las remeras de algodón blancas de manga corta. Unos años después James Dean en Rebelde sin causa (1955) marcó tendencia llevando una campera cazadora de cuero negra e inmediatamente se convirtió en un símbolo de la juventud masculina de Estados Unidos. Sin embargo, como ya se ha explicado anteriormente, las estrellas de cine no sólo imponían moda en la vestimenta o accesorios, sino que cualquier tipo de expresión en la estética era seguido por las masas, desde la manera de llevar el cabello hasta el maquillaje y productos de moda que utilizaban.

Con estos casos y muchos más que no se han mencionado, es claro que el mundo de la moda ha encontrado que el cine no sólo sirve como un excelente canal de ventas, sino que también puede ser un perfecto comunicador y difusor de nuevas tendencias y estilos, mediante el uso del Sistema de Estrellas de la industria cinematográfica.

Un nuevo género: moda 

Desde hace algunas décadas que hay una fuerte tendencia a introducir el mundo de la moda en el cine, y no sólo mediante la creación de vestuarios, sino que con esto refiere al género de la trama. En los últimos años se lanzaron una variedad de films que tratan sobre diseñadores de famosas casas, de reconocidos personajes de la industria o incluso en películas en donde los directores son famosos diseñadores de moda. Además, también cabe aclarar en este punto los famosos Fashion Films que fueron ganando fama con el paso del tiempo. 

En este género relativamente nuevo, encontramos películas como Coco avant Chanel (2009) en donde se narra la vida de la diseñadora Gabrielle Coco Chanel y cómo llegó a ser una de las figuras más importantes de la industria. Seguida de esta también se lanzó la segunda parte de la vida de la modista, pero en esta no actuaba la misma actriz ni logró tanta fama como la anterior. También el diseñador Yves Saint Laurent cuenta con un film biográfico titulado como su nombre, con Jalil Lespert como director; al listado se le suma el diseñador Valentino con un documental biográfico del año 2009 y la editora de Harper’s Bazaar Diana Vreeland con Diana Vreeland: The eye has to travel (2011). Además, hay una serie de documentales que tratan de esta temática, como The September issue (2009) que retrata la producción de la edición más importante del año de la revista de moda Vogue con Anna Wintour como protagonista, y el documental Dior y yo (2014) donde se hace un recorrido por la casa francesa de moda mostrando la creación de la primera colección de Raf Simons como el nuevo director creativo de la marca. 

En el género también hay muchas películas que tienen como tema principal la moda, aunque bien no trate de la vida de alguien en específico como un diseñador. 

Este es por ejemplo el caso de El diablo viste a la moda (2006) una de las más famosa en esta temática, en donde si bien no menciona a nadie en especial, se cree que el personaje de Meryl Streep está basado en la editora en jefe de Vogue, Anna Wintour. La película es una constante demostración de la industria de la moda, sus protagonistas y cómo ésta influye en sus vidas personales. A esta se le sumaron otras como Pasante de Moda (2015) protagonizada también por Anne Heathway y por Robert De Niro; Loca por las compras (2009) o El poder de la moda (2015). Pero también hay otros casos, que aunque no se hable de moda en sí, es uno de los temas más importantes y está muy presente, como sucede con la película El hombre solitario (2009) que fue dirigida por el diseñador Tom Ford. Él se encargó del diseño y creación del vestuario, haciendo del film una completa escena impecable e idílica en donde promociona su firma, ya que todo el film es un reflejo del espíritu del estilo del diseñador.

Fashion films 

Para los famosos y modernos Fashion Films es conveniente hacer un apartado, es que esta nueva tendencia en la materia de comunicación de moda es más reciente y compleja por ese mismo motivo y sus medios de aparición. Los fashion films o videos de moda son filmaciones digitales o cortos que duran aproximadamente desde un minuto hasta quince, su finalidad es el lanzamiento de un producto con un concepto innovador. Para ellos cuentan con la dirección de famosos productores cinematográficos y la participación de estrellas de cine y supermodelos, y se dan a conocer a través de las redes sociales con el objetivo de ser viralizados. Este nuevo concepto se ha instaurado rápidamente en las firmas más grandes de moda como Chanel, Manolo Blahnik, Cartier, Dior, Zara, Prada o Lanvin, aunque estas son sólo algunas, ya que hoy en día todas las marcas lo utilizan, incluso de otros gremios, aunque muy relacionadas con la moda, como es el caso de Mercedes-Benz. En estos cortos se busca que predomine la belleza y la estética del mensaje por encima del producto en sí y no interesa tanto el contenido narrativo, sino que es más importante que el receptor se invada de imágenes glamorosas. Entonces es posible pensar que los fashion films funcionan como una perfecta fusión entre moda, cine y publicidad, promocionando una marca y el estilo de vida que esta otorga más que el producto que se muestra. 

El inicio estos cortometrajes se puede decir que fue en 1896 por los creadores del cinematógrafo, los hermanos Lumière con Danse Serpentine y desde el año 2011 que las casas de lujo del rubro lo utilizan como una forma de publicidad. Una de las firmas que sirven como mayor exponente a este nuevo tipo de comunicación es la casa francesa Dior, que ha creado una especie de saga de fashion films con Lady Noire (2008), Lady Rouge (2010) y Lady Blue Shanghai (2010) con la participación de la reconocida actriz francesa Marion Cotillard. Además, como se mencionó previamente, estos nuevos cortos cuentan con la dirección de reconocidos directores, como es el caso del film La vie en rose (2013) de Dior dirigido por Sofía Coppola, o en el film A therapy (2012) para la firma italiana Prada con el famoso productor y director de cine Roman Polanski y protagonizado por la actriz Helena Bonham Carter. Es tanta la fama y el alcance que esta tendencia en cine de moda está ganando que hasta se crearon festivales dedicados a los Fashon Films en diferentes ciudades como Berlín, Madrid, Nueva York, Milán, Barcelona, Buenos Aires y muchas más.

Conclusión 

La industria de la moda para el cine es una disciplina muy importante con la que se puede sacar no sólo muchos beneficios, sino que además es un canal de promoción muy eficaz para la aproximación con el espectador de las películas. Lo mismo sucede en el caso inverso, el cine es una fuerte influencia para la moda, y se puede definir que este sirve como un medio de comunicación e impulso de marcas, tendencias y productos.

La moda y el cine se necesitan el uno al otro para poder lograr mayores beneficios tanto económicos como también culturales, por lo que se puede concluir en que se ha demostrado la hipótesis previamente planteada.

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El cine y la producción de moda. El cine y la industria de la moda como fuente de mutua alimentación y reflejo de la sociedad fue publicado de la página 79 a página83 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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