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La obra de Martina Elisa Montoya

Poleri, Chiara

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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En el siguiente ensayo se analizará la obra de la artista Martina Elisa Montoya con el fin de destacar sus elementos más significativos y como estos encuadran en los distintos movimientos que surgieron a lo largo de la historia, así como también como esta se diferencia de los mismos. Antes de comenzar el análisis, cabe destacar que las obras de arte de viviente de Martina Elisa constan de dos etapas: una de soledad absoluta y pura libertad cuando realiza los fondos y otra de completa conexión y comunicación con la persona a la que pinta. 

Para empezar, durante el postimpresionismo, que surge en Francia en 1880, se utilizaban colores vivos, pinceladas distinguibles y se plasmaban temas de la vida real llevando más emoción y expresión a sus cuadros. Vincent Van Gogh, usaba el arte como medio de expresar y no de imitar a la naturaleza, él tenía pinceladas notorias y hacía utilización de paletas brillantes y opulentas. Martina se asemeja en sus trazos bien marcados y en sus formas con aspecto violento e independiente del mundo exterior. Además, ella al igual que Paul Gauguin no intenta hacer una copia de la realidad visual, y por lo tanto no se encuentra ligada ni a paletas de colores que concuerden con la naturaleza ni tampoco a las leyes de la perspectiva para recrear el espacio. 

Sumado a esto, en sus obras hace uso del recurso que imponía Henri de Tolouse-Lautrec, él era un artista del postimpresionismo que comenzó a hacer afiches con el sistema litográfico y utilizaba el contorno que permitía destacar la figura del fondo. En este caso, se puede ver cómo la autora de la obra hace un contorno alrededor de los brazos, la clavícula y en la pera, ella considera que los contornos oscuros es uno de los recursos que marca su estilo y permite que el espectador reconozca sus pinturas. 

En la paleta de la artista se ven colores brillantes y contundentes pero que no coinciden con una realidad sino más bien expresan una libertad pictórica. Es por esto que en su obra se puede ver la semejanza con los fauves, artistas que, a partir del año 1905, en Francia, recibieron ese nombre a causa de sus elecciones de color expresivas y llamativas por su apariencia salvaje. Los fauvistas consideraban que el color tenía su propio valor expresivo y que este era inherente a la realidad y al objeto porque podía sostenerse por sí mismo en una pieza artística. La artista en su obra también le da al color una nueva función que ya no es la de permitir reconstruir una realidad que el público reconozca, sino la de captar la atención y entrar en un plano de pura expresión en la que el color “le da fuerza, carácter y sentido a la pintura.”. Martina Elisa Montoya al igual que los fauves “provoca la sorpresa con sus formas más violentas y el color inesperado.” (Cassou, 1995, p.23). No obstante, ella opta por incluir en la paleta no sólo colores puros sino también desaturados con blanco, que le permite generar mayor contraste. 

Otro de los movimientos con los que se puede relacionar la obra es el expresionismo alemán, que se desarrolló a partir de 1905 en un contexto de continuos inventos y descubrimientos que obligaron al hombre a pensar de una forma diferente, más abstracta. Los artistas realizaban cuadros cargados de emoción que debían captar los sentimientos más íntimos del ser humano, uno de los grupos que se destacan en el expresionismo es Die Brücke (El Puente), ellos empleaban “colores brillantes y saturados que, desprendidos del colorido local y pintados superficialmente con un pincel grueso, se encuentran engastados dentro de un fuerte contorno”. (Kraube, 1995, p.87). Martina Elisa al igual que Ernst Ludwig Kirchner otorga al color una dimensión emocional y composicional y utiliza para ello pinceladas gruesas y el contraste de colores. Además, ambos artistas no se atan a una paleta que concuerde con la realidad. 

Más aún, en el movimiento artístico pop art, que nace en 1958, los artistas “evocaron las imágenes de la cultura popular de masas, de la prensa sensacionalista y amarilla, de la propaganda, del cine y del diseño”. (Kraube, 1995, p.114). Durante este movimiento artístico se vuelve a recuperar el mundo material y los objetos de la vida cotidiana son elevados a la categoría de obras de arte. 

Martina Montoya, aunque prefiere no encasillarse, se siente identificada con este movimiento. En la obra se pueden ver semejanzas en el fondo en la utilización de recursos pictóricos como las estrellas, que son imágenes que se encuentran dentro de un mundo conocido y comprensible para el espectador que le posibilitan comprender la obra sin la necesidad de conocimientos previos ni especiales. (Kraube, 1995, p.114). También, se ve un estilo pop art en la inclusión de recortes de imágenes como la fotografía de 4 mujeres que ella intervino con colores vívidos. 

Asimismo, en el caso de Martina una vez que pinta el fondo y la persona ella comienza a hacer uso de la fotografía para captar su obra y poder reproducirla y compartirla con el público, en ese proceso debe elegir qué es lo que va a mostrar de su arte viviente, y así decidir la posición de la persona y de la cámara que son variables que generan una imagen totalmente distinta. Esto se relaciona con el artista Andy Warhol que utilizaba la fotografía de distintas estrellas como base para sus obras de serigrafía en las que jugaba con la aplicación del color. Sin embargo, las obras de Warhol no tenían unicidad porque se fabricaban en grandes cantidades, mientras que las obras de Martina Elisa, son efímeras e irrepetibles para aquel espectador que ve la obra en vivo.

Referencias bibliográficas 

Corredor, M. J., Giralt, M. D. y Cassou. J. (1975). La pintura en el siglo XX (1ª ed.) Barcelona: Salvat. 

Kraube, A. C. (1995). Historia de la pintura: Del renacimiento a nuestros días (1ª ed.) Köln: Könemann 

Martina Elisa: Arte viviente. (2017) Disponible en: https:// www.arteviviente.com 

Martina Montoya. (2017) Yuki. Disponible en: https://yuki. com.ar/martina-montoya/


La obra de Martina Elisa Montoya fue publicado de la página 104 a página105 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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