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Montañas de ¿basura o arte?. Vik Muniz y el dadá

Nakkab, Dalia Sofía

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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Resumen: El ensayo lleva a cabo un análisis comparativo entre el estilo de las obras del artista Vik Muniz y el movimiento dadaísta, desarrollado en Europa en el siglo XX. También se señalan algunas de sus diferencias más llamativas.


Desarrollo 
A diferencia de otros artistas convencionales que recurren al lápiz y al pincel, Muniz utiliza los deshechos de la sociedad para construir sus obras, ya sean botellas de gaseosa vacías, latas oxidadas, ruedas de auto desinfladas, tapas de inodoro desechadas, etc. Con todos estos elementos, y con mucha audacia, el artista logra crear una magnífica obra de arte: acomodándolos de tal manera, que visto desde cierta distancia pareciera una obra más, pintada por cualquier artista: sólo al acercarnos podemos percibir que fue hecho con todos los elementos que la sociedad deshecha y por una persona interesada en reflexionar sobre el poder que tiene el arte para crear ilusiones.

Trabajo mucho con los iconos y con la familiaridad del pú- blico hacia ciertas imágenes. Yo hago siempre la mitad de la obra, la otra mitad la pone el espectador y su proceso al ver la pieza. Procuro que haya una interactividad dirigida hacia el bagaje visual del espectador. Iconos o arquetipos. Que tenga la impresión de haber visto eso antes y encontrar a su vez algo distinto en ella. Un cortocircuito, una discrepancia que hay que ajustar. Y ese ajuste es una especie de conversación consigo mismo. No se trata solo de ver, sino de negociar con lo que se ve. (Muniz, 2013).

Vicente José de Oliveira Muniz, conocido como Vik Muniz (San Paulo, Brasil, 1961), es un artista visual que vive en Nueva York. Comenzó su carrera como escultor en la década de 1980 pero fue más conocido en 1997 por sus retratos de la serie Chocolate y en 2006 los retratos con desperdicios. 
El dadaísmo surgió en Suiza en 1916. Esta vanguardia se extendió por Europa y llegó hasta Estados Unidos. Surgió durante la Primera Guerra Mundial como una forma de protesta ante los cánones estéticos dominantes. Los dadaístas en la plástica buscaban renovar la estética a través del uso de materiales no tradicionales y la teoría que sustentaba a este movimiento era el rechazo a todo lo anterior. 
El dadaísmo se manifestaba en contra de la belleza y por el uso de materiales descartables y deshechos en contra de la idea de la eternidad del arte o la pieza artística como objeto de valor: porque para sus integrantes lo más importante era el acá y ahora. Se manifestaban a través del escándalo y la provocación. 
El dada también es conocido como el anti-arte. Sus integrantes apelaban, por ejemplo, a materiales inusuales para la confección de las obras artísticas. Esto hizo que hasta el día de hoy todavía se debata: qué es el arte y que creaciones deben ser consideradas como obras de arte. Los dadaístas promovían la ausencia de reglas fijas. 
El dadaísmo propone despegarse, salir del cuadro colgado en la pared, pasa de ser un cuadro plano a ser el objeto en sí mismo. 
También sostenían que lo que uno tiene que ejercitar es la libertad del ser, y mientras mas libre sea la persona mejor va a ser su obra. 
Otra de las cosas que sostiene es que el que tiene que reflexionar es el espectador, y aparece la idea de que hay tantas formas de ver una misma obra de arte como espectadores haya. Es decir, que no todos vemos lo mismo. “Dada no significa nada. Si alguien lo considera inútil, si alguien no quiere perder su tiempo con una palabra que no significa nada“. (Manifiesto dadaísta). 
El primer y más obvio rasgo de similitud entre el dadá y Vik Muniz es la utilización de desechos o materiales no convencionales a la hora de crear sus obras. Otra de las similitudes entre esta vanguardia y Vik Muniz, es que ambos buscan un espectador activo, sus obras están hechas en un “50%, el otro 50% lo hace la gente al observarlo”. Por otro lado, a diferencia del dada, que fue considerada una vanguardia negativa (ya que no le proporcionaba ningún bien a la sociedad, sino que solo tenía como fin el hecho de ser trasgresor y de romper con lo clásico y preestablecido), Muniz lo que busca con el arte es tener un impacto bueno en la sociedad, ya sea vendiendo sus obras y donando el dinero recaudado a gente necesitada,

La basura es utilizada como la materia prima de la obra, con ella se realizaron los trazos necesarios para representar a estos personajes del basurero, hombres y mujeres con historias de vida interesantes y desgarradoras (…) 28 mil libras se llevó en subasta una de estas piezas, resultado de la colaboración entre Vik Muniz y los trabajadores de Jardim Gramacho. El dinero recabado por la colección en general fue usado para apoyarlos, llevando a algunos a abandonar ese empleo y buscar una mejora en sus vidas, marcando así un punto importante en la historia del artista, al haber no sólo creado arte, sino también ayudado a un grupo, pequeño tal vez, de personas (Buena vida, 2017).

O bien comunicar algo y, sobre todo, crear una ilusión en el espectador. Él hace que en sus obras los diamantes parezcan glamorosas estrellas de cine, pero, en realidad, solo son fotos de piedras preciosas. Consigue que un algodón se convierta en nube, aunque no es más que algodón. “No se trata de engañar a las personas”, dijo en la conferencia que dictó en TED, “se trata de que midan su sistema de creencias y descubran qué tanto quieren ser engañadas”. Algunos tardan un tiempo en ver los diamantes, otros los ven de inmediato. Para Muniz, el arte tiene el poder de crear ilusiones, como la religión o los noticieros, y depende de la gente si cree o asume con sospecha eso que está ante sus ojos.
Lo novedoso o llamativo de Muniz es que debido a la naturaleza efímera de las piezas, es la fotografía la que se encarga de convertir la labor en pieza de arte perdurable en el tiempo, observable y, por supuesto, comerciable. En cambio las obras artísticas del dadá eran salidas del cuadro, eran los objetos en sí, esas construcciones eran las que se exponían. 
Su arte es una obra de cómo el sarcasmo, el talento y sobre todo una intención crítica pueden triunfar en el mundo del arte. Muniz es un artista audaz, que supo romper con los parámetros del arte convencional, encontrando un modo novedoso y llamativo de comunicar y crear. 
Ya sea por los materiales fuera de lo común o por su gran creatividad, este gran artista contemporáneo se volvió renombrado y admirado por todos. 
Uno de sus proyectos más reconocidos es su serie Imágenes de basura (2008), para su realización pasó alrededor de tres años en el vertedero de basura más grande del mundo, Jardim Gramacho, ubicado en Río de Janeiro 
Con ayuda de los catadores del vertedero, el artista juntó objetos que acomodó de acuerdo a formas y tonalidades para obtener como resultado imágenes a gran escala, que después fotografió y subastó con el fin de donar ese dinero a la asociación de los trabajadores del basurero.


Montañas de ¿basura o arte?. Vik Muniz y el dadá fue publicado de la página 107 a página108 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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