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La carretera moderna

Montes de Oca, Martin

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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Resumen:

Luego de la observación de distintas películas del cine moderno, entre ellas: El diario de una camarera (Renoir, 1946), Viaggio in Italia (Rossellini, 1954), El desprecio (Godard, 1963), Blow up (Antonioni, 1966), Alicia en las ciudades (Wenders, 1974), La hipótesis del cuadro robado (Ruiz, 1979) se explora la diferencia entre el cine clásico y el cine moderno, nombrando también al cine primitivo, cuáles son algunas de las características de cada categoría pero con la principal atención en la profundización del cine moderno. Comenzando en las razones por las cuales el cine moderno cae en una tradición como el cine clásico y poniendo en duda la libertad dentro de las ramas modernas. Se toma como película principal para el desarrollo del ensayo y análisis central, la película del director David Lynch, Lost Highway (1997), y mediante ella se relaciona con las películas nombradas anteriormente. Se nombran y analizan distintas características que componen el cine moderno; comenzando con el desconcierto y la relación con el espectador, que tiene que buscar más allá del texto cinematográfico y realizar una búsqueda en distintos textos como libros, documentales revistas o entrevistas. También se desarrolla la intertextualidad y la metatextualidad, con sus respectivas definiciones y qué lugar ocupan dentro de estas nuevas formas de expresión. Luego se incluye los distintos puntos de vista que nos ofrecen y la realidad subjetiva. A su vez se agrega la reflexión como nueva manera de relacionarse con el cine, tanto los cineastas como el espectador, reflexionando sobre su entorno (ej. segunda guerra mundial), sobre el ser humano y también sobre la cinematografía, las cámaras y la pintura. 

Palabras clave: cine – arte moderno – arte clásico - realización cinematográfica – film – espacio – reflexión.

La primera interpretación que tiene una persona cuando escucha cine moderno lo relaciona con obras que no se alejan de la actualidad, es decir, películas con pocos años desde su estreno, 20 años como máximo. Aunque esta interpretación es totalmente errónea, una obra moderna puede pertenecer a cualquier época o siglo. “Debemos negar que la categoría de lo moderno corresponda a un criterio cronológico, ni siquiera histórico y solo parcialmente estilístico” (Monterde, 1996, p. 15); aunque su época de oro o años de mayor producción se encuentra en los años 60. Lo que diferencia a esta categoría de películas es que rompe con las convenciones, con el canon, el modo representativo institucional; en fin, con el cine clásico. Citando a Jean-Luc Godard “¿Qué es moderno en función de su narrativa? Prefiero decir que es su mayor libertad” (Martin, 2008, p.15), esto quiere decir que no sigue más reglas, puede hacer lo que uno quiere, puede llevar a cabo las cosas a su manera. “Mientras el cine clásico es tradicional, el cine moderno es individual”. (Zavala, p. 1). 

A su vez, cae en una nueva tradición, “también en el cine la tradición de la modernidad es, como alguna vez consideró Octavio Paz, una tradición de ruptura”. (Russo, 1998, p.159). Por ese motivo, podemos contradecir la cita previamente nombrada de Jean-Luc Godard y decir que solo el cine primitivo es la máxima libertad porque no tiene antecedentes fílmicos, no tiene condicionamientos, ni vanguardias. También se podría decir que el cine comenzó siendo primitivo, moderno y vanguardista al mismo tiempo porque como afirma Habermas “la vanguardia se considera a sí misma como invadiendo un territorio desconocido, como exponiéndose a los peligros repentinos y sorprendentes, como conquistando un futuro todavía no ocupado”. (Monterde, 1996, p.17). Además el cine moderno existe porque también existe el cine clásico, ya que de no ser así, no tendría estructuras que romper, por ende, podríamos decir que lo moderno también tiene la regla de no seguir las reglas. El cine primitivo no tiene antecedentes y explora la cinematografía, el cine clásico crea convenciones y las respeta, por otro lado, el cine moderno rompe estas estructuras y circula en la tradición de la ruptura, de la negatividad. 

Teniendo en cuenta la tradición de ruptura, el efecto inevitable en el cine moderno es el desconcierto. Según François Truffaut “se puede decir que los críticos quedan casi invariablemente desconcertados por una nueva obra, y por eso tan a menudo no saben que decir”. (Martin, 2008, p.15). Uno termina de ver una película con características de la modernidad y en un principio se queda sin palabras, esto no quiere decir que no sea inteligente, o no entienda lo que es el cine, sino que el desconcierto es una característica del cine moderno. Un estudiante, un entusiasta de cine tiene que entender que esta cualidad está presente, porque sino el efecto contrario sería abandonar el análisis o estudio de estas películas por frustración, y no es lo mismo el desconcierto que la frustración. No es extraño que aparezcan las preguntas o frases “¿Qué acabo de ver?” o “No entiendo”, y en ese punto es cuando surge un nuevo espectador. Frente a ese desconcierto la respuesta tiene que ser la búsqueda información en otras fuentes, la obra cinematográfica lleva a la búsqueda por otros medios (libros, documentales, entrevistas, revistas) que profundicen el entendimiento de que fue lo que paso frente a sus ojos. Uno no puede ser un espectador arrogante que cree tener la verdad, sino que se convierte y acepta la realidad con humildad, la realidad de no entender y querer explorar, experimentar el cine como expresión de arte y no como un mero entretenimiento o pasatiempo. Tanto los directores como el público para poder apreciar este tipo de obras necesitan tener esa información externa o interna, porque el valor agregado pasa por otro lado; que se provee mediante el análisis, la lectura de otros textos, el estudio de la historia del cine y su contexto. Además esta información es vital para lograr entender las nuevas formas de expresión con un carácter intertextual o metatextual, que utilizan las citas como herramienta. Un ejemplo de las citas son los posters de la película de Roberto Rossellini, Viaggio in Italia, que se colocan en El desprecio de Jean-Luc Godard. De manera global, la intertextualidad es la relación que un texto (oral o escrito) mantiene con otros textos y la metatextualidad es la relación que un texto mantiene con otro que habla de él, esto es, la relación crítica, entonces, hay que informarse sobre textos escritos u orales que hablen sobre la película, el contexto, la historia, el director, los personajes. Por ende, podemos diferenciar dos tipos de espectador, uno que finaliza la película, no entiende nada y busca hacer otra cosa, entonces diría que es una película de mala calidad y aburrida; y otro que finaliza la película y comienza una búsqueda, es activo, trata de ver qué ocurrió en la pieza audiovisual que vio o mismo lograr una reflexión sobre el film. Se necesita de la ecuación del director culto sumado de un espectador activo. Cabe destacar que muchas veces no hay una interpretación precisa, sino que la propuesta del director es lograr la propia reflexión de cada uno, de cada espectador. Profundizamos entonces en la reflexión. Eduardo Russo afirma que “a lo largo de la historia de las artes, lo moderno se extiende más como categoría reflexiva o axiológica”. (1998, p. 16). El cine moderno es reflexivo. Desde el punto de vista de cinematográfico surge lo que se podría llamar el cine moderno o como diría Serge Daney “adulto y desilusionado” (Zuluaga, 2010, p. 1), en el que aparecen directores que comienzan a usar el contenido audiovisual de manera reflexiva. Entonces, algunos cineastas analizaron la realización cinematográfica y las cosas que lo componen. Surgen películas como Blow Up que enfatizan cómo se va creando el significado a través de imagen y sonido, para que el espectador logre entender una cosa y no otra, la construcción de ese contexto, marco para lograr un significado. Logra esto jugando a lo largo de la película introduciendo imágenes y sonidos a los que no les crea el enmarcado y el espectador le da significados variados o directamente no entiende qué ocurrió en esa parte de la película; el espectador sigue caminos intentando lograr entender algo, adjudicarle un significado a lo que vio o escuchó, pero no llega a nada. En otra película, El desprecio, que muestra al espectador cómo es la realización de las películas, avisando de que todo está construido con el fin de generar una ilusión, por ende, corta con esa ilusión. La película comienza mostrando una cámara explicita cuáles son los procesos para la creación de una película y recordando que todo lo que se está viendo está planeado, armado y actuado; que nada de lo que se está por ver es real. Otro ejemplo en la película de Godard es cuando hay cortes en los niveles de sonido, en sus planos, de manera muy brusca, frente a los que si no sabes el contexto de la película uno pensaría que está muy mal lograda y que no hay profesionales detrás de esta producción; lo cual claramente no es así, sino que se trata de algo buscado, una reflexión. La hipótesis del cuadro robado puede ser una reflexión con respecto a la cámara y la iluminación porque dependiendo de la ubicación de la cámara se percibe o no la profundidad, excepto que se quiera generar lo contrario, siempre se intenta romper con la imagen plana. La ruptura de la imagen plana se da también con la creación de sombras o con la ubicación de objetos de referencia. Entonces encontramos en este film de Raúl Ruiz una reflexión sobre la cámara, pero ¿cómo? El coleccionista cumple el rol de la cámara, al recrear las distintas pinturas en distintos salones, él puede ingresar y recorrer todos los espacios por donde él quiera. Esto es lo que puede hacer un director al crear una película, tiene que decidir cómo abordar un relato, una escena, un plano; entonces frente a distintas situaciones y distintas temáticas decide dónde va a colocar esa cámara y cómo la va a mover o dejarla estática porque como se ve de manera muy clara, la cámara es la ventana para el espectador, pero a esta ventana también le podemos aportar, condimentar, dependiendo qué lente se utiliza y cómo se ilumina la escena. Lo que hace Ruiz es experimentar analizando pinturas que son dibujadas en una hoja plana, o sea dos dimensiones y con distintas técnicas simulaban un espacio de tres dimensiones (3D) agregando de esta manera la perspectiva; pero la perspectiva y la profundidad no es la realidad, en la realidad no hay puntos de fuga, todo es una creación del ser humano para lograr interpretar de manera más parecida a nuestra realidad, pero claramente no está en la realidad. En la película de David Lynch, Lost Highway, se utiliza la videocámara y grabaciones que llegan a la casa de la pareja como un puente a la realidad. Hay gran variedad de imágenes con distintos colores, escenografía y hasta algunas muy perturbadoras, pero primero se puede diferenciar las imágenes creadas con la cámara de cine y las otras dando el efecto de videocámara no profesional que podría tener cualquier persona en su casa. La reflexión realizada tiene que ver con la realidad y la ficción, hay un énfasis en decir que el cine no es la realidad. Se entiende esto porque las grabaciones son muestras de lo que pasó realmente, de que Fred mató a su mujer. Entonces la videocámara representa la realidad y luego el resto de la película es la ficción y el recuerdo, a Fred no le gustan las cámaras porque no le gusta la realidad, trata de romper con la ilusión de realidad que lleva el cine clásico. Para agregar, podríamos decir que Fred puede representar también al ser humano, que está sumergido en una ficción creada por el sistema que genera una ilusión de seguridad, creada a través de los seguros de la casa, el auto y hasta de vida. También estando controlados por la publicidad donde te insertan ideas de que necesitas ciertas cosas en la vida de cada uno; que al fin y al cabo son realmente innecesarias porque el hombre es de la naturaleza y no todas las creaciones y ambiciones que cree que necesita. El cine moderno es reflexivo e invita a la reflexión, no quiere decir que solo hay un punto de vista que quiere dar el que creó la película sino que también el objetivo es ver qué despierta en cada espectador. David Lynch refiriéndose a esta película, Lost Highway, dijo que no importaba el significado del film sino que lo que importaba era lo que sentía el espectador. Entonces a pedido del director se puede escribir un análisis personal de la película y plasmar lo que nos despierta, qué sentimientos surgen. Por un lado, se podría observar un intento de separación del canon del cine clásico, no solo porque vemos exageradamente que no están las mismas estructuras ni maneras de hacer un película sino que Fred dice “me gusta recordar las cosas a mi manera” y se puede realizar un leve cambio en la frase y decir “me gusta hacer cine a mi manera”, algo que caracteriza a los creadores de este tipo de películas, por eso este cine también es llamado “cine de autor”. A través de esto surge una idea de separación, de crítica a la sociedad, al mundo de ambición donde hay gente dispuesta a matar por el poder, gente que coloca el dinero antes que el arte, y se repite “me gusta hacer las cosas a mi manera”, no necesito que vengan a decírmelo. Podemos recordar a Arthur Penn,

Había un montón de energía posguerra. Mucho del sentimiento, tanto en la TV en vivo como en esas primeras películas, era ‘No vas a decirme cómo tengo que hacerlo, nada de eso. Lo haré a mi modo. Sobreviví a la guerra, lo haré a mi modo’. Sabíamos que nos vendrían con lo convencional y nosotros queríamos hacerlo de otra manera. (Martin, 2008, p.15). 

En fin, nos encontramos con una mirada personal, con una poética específica de cada cineasta porque deciden contar las cosas con su propia manera. 

Con esta misma frase de Fred, logramos encontrar una nueva característica común el cine moderno, que tiene que ver con un nuevo punto de vista, un punto de vista subjetivo. La cita de Fred continúa, “me gusta recordar las cosas a mi manera (…) no necesariamente de la forma en que pasaron”. Tomando esta cita del personaje podemos interpretar que toda la película es un recuerdo, quiere decir que la película está contada desde el punto de vista del personaje principal, interpretando, inventando, recordando a su manera y eso es lo que se le ofrece al espectador. Podemos relacionar esta característica con el Diario de una camarera, película que está contada a partir de lo que Celestine piensa y escribe en su diario; lo mismo podemos decir en La Ventana indiscreta de Alfred Hitchcock en donde el personaje principal interpreta los hechos desde lo que él ve de su ventana. Entonces encontramos aquí un cine que no ofrece una realidad absoluta, sino una subjetiva, que nos hace dudar de la propia verdad del relato, porque es la interpretación de un personaje, y en el caso de Lost Highway ni siquiera sabemos lo que él sabe porque ni Fred esta conciente de lo que es la realidad o ficción. A diferencia del cine clásico, donde todo está dado para el espectador, con un acceso a la información de manera clara, con una realidad objetiva; encontramos en esta categoría que no todo esta tan claro. Además de que el hilo conductor es desde un punto de vista subjetivo e imaginario, nos encontramos con un montaje complejo que nos lleva al sentimiento de desentendimiento y desconcierto. El cine clásico tiene una temporalidad lineal con variedad de flashback y flashfoward, siempre de manera clara, en donde el espectador entiende dónde se encuentra ese fragmento fílmico o plano. En esta película de David Lynch vemos la ruptura de esta temporalidad con un montaje no cronológico, un montaje que confunde al espectador y no se entiende en qué tiempo esta cada escena o secuencia; por momentos podemos ver escenas en el que se cambia (aparece Pete en el plano, se cae al piso y sale del plano, no se ve más y la persona que se levanta del piso es Fred, desde ese momento Pete no vuelve a aparecer) de un personaje a otro abruptamente, sin continuidad y podríamos interpretar por un lado que es un salto entre la realidad y la fantasía, una historia mezclada, entrelazada pero en un principio uno no entiende y no sabe si es una transformación fantástica de una persona a otra. 

A lo largo de las películas podemos ver que la forma y el espacio tienen un rol más importante. Adrian Martin se pregunta “¿Qué es lo que realmente importa aquí, el contenido (historia y personajes) o la forma, el juego con la composición, la forma, el color, el ritmo, el sonido?”. (2008, p. 16). Nos encontramos con historias que se podrían contar en tiempos más rápidos, siendo un cortometraje, pero lo que hay que entender es que la película pasa por otro lado. El espacio deja de ser un lugar para acompañar al contexto, personajes y la historia que se tiene que contar. En películas como Blow Up, Alice in the cities o Viaggio in Italia vemos cómo los personajes recorren distintos espacios, lugares y a veces no se necesita una excusa como para seguir recorriendo. Y estos espacios cobran un sentido en modo de representación. En Viaggio in Italia, teniendo en cuenta que Rossellini es un cineasta posguerra, podemos encontrar una similitud con la segunda guerra mundial cuando Katherine visita los cráteres y analizando junto al guía el proceso de ionización, este hombre le dice “Pompeya fue destruida por una lluvia de cenizas”. Puede haber un doble sentido en esta frase, no solo refiriéndose a lo que hace la lava sino que puede ser directamente adjudicado a las explosiones de la guerra, que lograron la destrucción de muchas ciudades, logrando una lluvia de cenizas. En este mismo film también podemos encontrar una dualidad entre la excursión a las excavaciones donde reproducen las figuras en el vacío que un cuerpo humano dejó en la lava, es decir, donde murieron personas siendo quemadas, con el estado de la relación entre Katherine y Alex, en deterioro; además que nuevamente la podemos adjudicar a la segunda guerra mundial y la cantidad de personas que murieron quemadas. En Blow Up se encuentra valor en el espacio urbano, donde se refleja un gran contraste entre los grupos sociales, mostrando sus diferencias en cómo viven. Coloca una ciudad postindustrial en la que por un lado hay un grupo de personas con mucho tiempo libre que recorren los espacios gritando y disfrutando. Por otro lado, muestra una pensión donde hay personas que no tienen lugar dónde dormir o comer; gente que la pasa mal. En el film de David Lynch también encontramos características de esta índole. Se podría interpretar que la cabaña que está ubicada en el desierto representa sus recuerdos reales y la casa de Fred es su propia mente; además el hombre misterioso podría representar la ira, locura y los celos del personaje principal. Recapitulamos la historia para lograr entender la complejidad de este tipo de representaciones. Fred dice que prefiere recordar las cosas a su propia manera y no necesariamente de la manera en que pasaron; entonces la película puede ser un montaje complejo, mezclado, que nos cuenta la historia de una persona que está sentenciado a muerte por el asesinato de su esposa, en fin, la película es un recuerdo. Entonces el personaje Pete es pura imaginación por parte del protagonista, siendo él la versión que a Fred le hubiera gustado ser; con amigos, con una mujer que deja a otro hombre por él. Al cambiar repentinamente de personaje en el desierto (Pete cambia bruscamente a Fred) y entrar a la cabaña, es cuando Fred comienza a aceptar la realidad, sus recuerdos reales y de cómo ocurrieron realmente las cosas; de que él mató a su mujer y cuando toca el timbre de su propia casa o su propia mente, avisa que mató también a Dick Laurent, por ende, está aceptando en su propia mente que es el asesino. Para sumar a la interpretación de que la casa es la mente de Fred podríamos decir que el hombre misterioso es una parte del personaje principal representando la ira, locura y celos, entonces, como bien explica este personaje siniestro, él mismo lo invita a su casa, es decir, lo invita a su propia mente, por ende es un creación ficticia, un recuerdo creado. Como conclusión, el film de David Lynch se podría considerar una película moderna porque comparte características dentro de esta categoría, llevando a cabo la tradición de la ruptura de las estructuras del cine clásico que cuenta con puntos de vista distintos, énfasis en la forma y en el espacio, y como eje central el desconcierto y la reflexión. Además se necesita tener información fuera del texto cinematográfico para lograr entender la obra cinematográfica.

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La carretera moderna fue publicado de la página 108 a página111 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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