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Rossellini y su forma de retratar la guerra

Pieruccioni, Julieta de los Angeles

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2017

Año XV, Vol. 82, Julio 2018, Buenos Aires, Argentina | 210 páginas

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Rossellini: su paso por el mundo cinematográfico 

Roberto Rossellini nació en Roma el 8 de mayo de 1906, en el seno de una familia burguesa. Era el mayor de cuatro hermanos. Su padre, Angélico Giuseppe, era un importante arquitecto que construyo en primer cine romano en 1918, el Corso y, posteriormente, el Barberini, los cuales Roberto solía frecuentar desde una edad temprana. Otra característica de su infancia era su pasión por la mecánica. “Construyó un taller por su cuenta para experimentar sus a veces ingeniosos inventos. (…) la huella de esta primera pasión es evidente en los accesorios que ha ideado desde 1959 para rodar sus películas”. Una de ellos era un zoom modificado 25/250 mm con control remoto, que utilizó en todas sus películas desde Era notte a Roma, ciudad abierta. 

Tras la muerte de su padre y la rápida disolución de la fortuna familiar, Rossellini entra en contacto con el mundo del cine. Su ingreso en el mundo cinematográfico se vio facilitado por las numerosas relaciones que tenía con gente que trabajaba en el ambiente, gracias a que su padre acostumbraba a recibir muchas visitas de artistas. Comenzó trabajando durante un breve periodo como técnico de sonido y como asistente de montaje, escribiendo a la par numerosos guiones de manera anónima. Posteriormente, utilizó dinero de su familia para montar un pequeño estudio, en el que realizó algunos cortometrajes amateurs, dentro de los que se destaca ‘Prèlude a l’après-midi d’un faune’, un documental que trata sobre la naturaleza y que sufrió la censura fascista. Muchos de sus primeros cortometrajes se caracterizaban por representar escenas de la naturaleza y por tener una carga de interpretación personal de la realidad. “Ya desde el principio Rossellini parece más inspirado por su amor a la naturaleza que atraído por el cine en sí mismo.” 

En 1938, Rossellini finalmente da un gran paso en el mundo cinematográfico como colaborador en el guion de Luciano Serra pilota dirigida por Goffredo Alessandrini. En 1940 asiste a Francesco de Robertis en Uomini sul Fondo, oficial de la marina y escritor, quien, al ser nombrado jefe de la oficina cinematográfica del Ministerio de Marina, encomienda a Roberto Rossellini la realización de un documental que se convertirá en el primer largometraje del director: La Nave Bianca. Con ella se inicia la llamada Trilogía Fascista, la cual está integrada también por Un pilota ritorna (1942) y Uomo dalla Croce (1943). 

En ellas se advierten algunos aspectos que ya le acompañarán a lo largo de su posterior obra: desde esa frecuente convivencia entre la ficción y las prácticas documentales provocando internas tensiones narrativas, hasta ciertas coincidencias temáticas como la lucha por hallar la libertad.

A esta trilogía le sigue Desiderio (1943/1946), película cuya producción se ve afectada por los comienzos de la guerra. Este film se destaca de los demás por no tratarse de los temas bélicos de la propaganda fascista, tratándose de los orí- genes y de la soledad. La fama le llega a Rossellini tras dirigir Roma, ciudad abierta (1945) con la ayuda de Federico Fellini en la realización del guion y con Aldo Fabrizi como actor. 

Supuso un momento determinante, no sólo en la carrera profesional de Rossellini sino también en los avatares del cine italiano. Su importancia debe entenderse en un doble sentido. Por un lado, Roma, ciudad abierta favoreció el reconocimiento profesional de Rossellini dentro y fuera de Italia. Por otro lado, la película representó el emblema de una tendencia cinematográfica que se extendería unos diez años con el neorrealismo (1945 -1955).

Con este film, Rossellini iniciaba la llamada Trilogía de la guerra o Trilogía Neorrealista, compuesta también por Paisà (1946) y Alemania, año cero (1947); la cual será analizada en detalle más adelante. 

Después de su Trilogía de la guerra, Rossellini realizó dos largometrajes que no tuvieron mucho éxito, estos eran: L’Amore y La macchina ammazzacattivi. 

En 1948, la actriz sueca Ingrid Bergman, seducida por su cine, le escribe una carta en la que le expresa su deseo de trabajar con él. Más tarde nació una relación, que se caracterizó por ser escandalosa. Trabajaron juntos en muchas de sus películas: Stromboli (1949), Europa ´51 (1952), Viaggio in Italia (1953) y Ya no creo en el amor (1954), si bien no todas tuvieron en su momento el éxito esperado. Tras la realización de Viaggio in Italia (1953), Napoli (1954) e India (1957), vuelve a la temática de la resistencia, con El general de la Rovere (1959), Fugitivos en la noche (1960) y Viva l’Italia! (1961). 

En los años 60, Rossellini deja el cine y se refugia en la televisión, la enseñanza y la escritura. “Tradujo su vocación de cineasta comprometido hacia la televisión educativa, donde realiza films y documentales de naturaleza didáctica”. Realiza numerosas series históricas que resultan ser muy aclamadas internacionalmente como La edad del hierro (1964), La ascensión al poder de Luis XIV (1966), Sócrates (1971) y Blaise Pascal (1974). 

El neorrealismo 

Origen 

Como se mencionó anteriormente, el neorrealismo nació con el film Roma, ciudad abierta (1945) de Roberto Rossellini, luego de la caída del fascismo y libre de la censura a la que estuvo sometido. Ya existían, no obstante, algunos directores y films con las mismas características de este nuevo cine italiano. Este es el caso de la película Ossessione (1943) de Luchino Visconti. La película trataba del asesinato de un hombre por el amante de su esposa, con la complicidad de esta. Fue censurada por el fascismo, pero, aun así, tuvo gran éxito debido a la novedad de estilo, ya mostraba rasgos del cine neorrealista, y al gran uso que hizo del travelling. De todas maneras, el inicio del neorrealismo se establece en 1945 con la publicación de Roma, ciudad abierta. “La película de Rossellini muestra el alma de resistencia antinazi de la población romana ante la salida de las tropas alemanas empujadas por la ofensiva aliada”. Surgió con la necesidad de retratar la realidad que se estaba viviendo de manera clara y directa. Podríamos describir al neorrealismo como una herramienta que utilizaron los directores de la época para hacer una crítica a la situación que vivió Italia durante y luego de la Segunda Guerra Mundial, generando una ruptura con el estilo que se venía viendo en el cine elaborado hasta 1945, y que se nos presenta en dos dimensiones: una estética y otra ética. La estética: el registro de la realidad; y la ética: el compromiso con esa realidad. “Los recursos formales se orientaron hacia la reflexión sobre la actitud ética del espectador frente a la realidad”.

Características 

En cuanto al estilo neorrealista, la principal característica es el pasaje del espectáculo, las estrellas y los grandes estudios (estilo desarrollado por Hollywood), a un nuevo cine, que priorizaba la expresión objetiva de la realidad directa antes que la perfección técnica. Es decir, el neorrealismo le da más importancia a los sentimientos que a la composición de la imagen. En búsqueda de una objetividad de los hechos casi documental, este nuevo cine ya no trabaja con estrellas, sino que empieza a utilizar actores no profesionales que no actúen, sino que vivan. “El cine, como ya había experimentado Frederich Murnau, no necesita de actores, sino de hombres y mujeres (...) que narren su propia vida, que no actúen, sino que se comporten como son y que se encarnen a sí mismos”. 

Esta característica podríamos relacionarlo con la situación de pobreza que atravesaba Italia durante la posguerra, y la imposibilidad de pagarles a los actores profesionales. Hecho que también podemos relacionar con los pocos recursos en equipos y el uso de escenarios naturales: los estudios de cine estaban destruidos y no había dinero para crear nuevos. Otra característica del neorrealismo es la flexibilidad que tenía este a la hora de rodar. La improvisación es la herramienta clave, que permite retratar la naturaleza de la realidad de manera documental. “Aspectos como las conexiones causales del cine hollywoodiense, que justificaban cada frase de diálogo, cada mirada del encuadre, cada movimiento de cámara y corte, ahora se vinieron abajo al desarrollar la contingencia y el azar”. Es por esta misma razón, también, que no hay una elaborada caracterización de los personajes. En este caso, podemos destacar el uso de la imagen de mujeres y los niños, que adquieren importancia narrativa y dramática. 

Sin embargo, la característica principal del neorrealismo podría decirse que fue el sentido de protesta, el dejar de hacer películas para entretener, y comenzar a realizar películas que funcionen como críticas a la realidad, a la política, etc., para poder, a partir de ellas, reflexionar al respecto. 

Directores 

Los cuatro directores considerados más representativos del movimiento son Roberto Rosellini, Vittorio de Sica, Giuseppe de Santis y Luchino Visconti. Destacando, dentro de la filmografía de cada uno, las siguientes películas: 

-Rossellini: Roma, ciudad abierta (1945), Paisá (1946) y Alemania, año cero (1947) -Vittorio de Sica: El limpiabotas, (1946), Ladrón de bicicletas (1948), Umberto D (1952) y Milagro en Milán (1951). - De Santis: Arroz amargo (1948) - Visconti: Ossessione, La terra trema (1948) y Bellísima (1951).

La trilogía de la guerra 

La Trilogía de la guerra o Trilogía Neorrealista es el término que se utiliza para denominar a las tres películas neorrealistas de Rossellini que retratan las condiciones económicas y la destrucción de Roma y Berlín durante la Segunda Guerra Mundial. 

Ya sobre el final de la guerra, las medidas implementadas por Mussolini se fueron suavizando y la censura disminuyó, lo que permitió a Rossellini gozar de mayor libertad creativa. Dos meses después de que Roma fuera desocupada, comenzó a filmar Roma, ciudad abierta. Con préstamos y ayudas de amigos, Rossellini pudo sacar adelante su Trilogía de la guerra. 

Roma, ciudad abierta es la primera película de esta trilogía, y es considerada una obra maestra del neorrealismo italiano. Además, de ser la que dio inicio al cine neorrealista. Aunque las reacciones no fueron del todo positivas en un principio. Esto se debía principalmente a razones políticas. “Existían fuerzas sociales y políticas que deseaban orientar sus intereses partidistas cuando el país comenzaba a disfrutar de la libertad.” La izquierda esperaba con impaciencia la primera película de Rossellini en respuesta al periodo de censura, dictadura y ocupación alemana. Sin embargo, esta junto con muchos otros sectores sociales se llevaron una gran decepción. En primer lugar, los comunistas esperaban otra manera de ser retratados, pero en la película cumplían un rol más semejante al de antihéroes. No cayó para nada bien el hecho de que Rossellini le otorgara a un oficial nazi un lado más humano. Y la iglesia no estaba contenta de ver la actividad clandestina de un cura que protegía a comunistas. Esto deja en claro que Rossellini no buscaba otra cosa más que retratar la realidad sin ningún espesor ideológico político. La única ideología que Rossellini admite y aclara estar presente en su película, es la de “apoyar la libertad y repudiar la práctica represiva y violenta de los alemanes sobre el pueblo italiano”. Lo mismo ocurrió en el ámbito cinematográfico, las críticas en un principio no fueron muy favorables. Esto se debió a las numerosas transgresiones que presentaba la película, que fue en parte criticada por su calidad fotográfica, la cual se vio afectada por la naturaleza misma y sus condiciones climáticas. 

En cuanto al guion de la película, Rossellini recibió de la ayuda de varios colaboradores, entre los que se encontraba Federico Fellini. En la película, Rossellini mostró los escenarios tal cual eran, casi sin presupuesto, se las debió ingeniar para llevar adelante el rodaje. No utilizó iluminación artificial, ni elaboró los escenarios. El escenario principal de Roma, ciudad abierta eran las mismas calles. Otros lugares con peso dramático son la tienda del anticuario y sus sótanos o el despacho del mayor alemán Bergmann. Como rasgo característico del neorrealismo, no utilizó actores profesionales salvo a Anna Magnani (Pina) y a Aldo Fabrizi (el padre Don Pietro), el resto de las personas eran amateurs o gente que vivía allí. 

La segunda película, que le sigue a Roma, ciudad abierta, en esta Trilogía Neorrealista es Paisà (1946). Desde el principio de esta, Rossellini quería que tuviera un fuerte carácter documental en los hechos narrados. La película, al igual que la que le precede, fue realizada con actores no profesionales para intensificar el realismo. 

El mismo Rossellini se preocupó de entablar una estrecha relación con sus actores, e intentaba huir de los métodos tradicionales, en los que casi siempre había una especie de “enfrentamiento” entre director y actor. Por eso, el director de ‘Paisà’ filmaba teniendo en cuenta los verdaderos sentimientos y experiencias de sus actores. 

La película consta de seis historias diferentes narradas en orden cronológico. Si bien los personajes no son los mismos se entiende el crescendo y la línea narrativa de la historia, la cual se nos presenta por geografía, recorremos todo el país, desde Sicilia hasta el Po y por tiempo, desde el desembarco de 1943 hasta la liberación total en 1945. Con esta forma particular de presentar los hechos, el espectador es capaz de ver cada situación particular de los distintos territorios del país en un determinado tiempo. Además, todas estas historias comparten un hecho que se nos presenta de manera casi tangible: todos luchan por su libertad. 

“Hay siempre en Paisà una parecida voluntad de presentar los conflictos individuales en el seno de los colectivos, de no separar jamás a los personajes de su decorado y de respetar siempre la verdad inmediata de los acontecimientos”. Esto último hace referencia al hecho de que Rossellini buscaba filmar las acciones en una duración real en busca de una ‘continuidad ideal’. 

La última película que compone esta Trilogía es Alemania, año cero (1948). La película con una placa aclaratoria que funciona como una crítica a los totalitarismos que, según el cineasta, son el resultado de un alejamiento de “la moral y la piedad cristiana”, dejando explícita, de esta manera, su postura política de oposición al nazismo y su posición religiosa, de católico. Aclara su intención de retratar la situación de manera objetiva. La primera escena nos muestra con un eterno travelling, un paisaje de una Berlín en ruinas; para luego pasar a otro plano, bastante fuerte, en el que el protagonista de la historia, Edmund, se encuentra cavando tumbas. Lo que caracteriza a las películas de Rosselllini es que estas no se hacen para llegar a la lágrima del espectador, no busca emocionar, busca mostrar la realidad con un fuerte golpe de frente. Toca temas como la prostitución, la enfermedad, las represalias políticas y el abandono de un niño; como lo es Edmund, quien intenta encontrar su lugar en las calles. Pero el escenario que estas le presentan, le quitan la posibilidad de ser un niño en libertad. El hecho que Edmund mate a su padre, y lo haga como una ocurrencia que le es indiferente, como un acto más del día, demuestra más que los destrozos que causó el nazismo en las familias, cómo se llegó a destrozar incluso la infancia un niño (que por supuesto no es el caso de uno solo, sino de muchos). “Germania, anno zero es un auténtico documental sobre el proceso de cómo un entorno desgasta lentamente un rostro, deforma sus rasgos, los borra hasta destruirlos”. 

Roma, ciudad abierta 

Ambientada durante la etapa final de la guerra, la acción inicia con una Roma que está en plena ocupación. La Gestapo busca al ingeniero comunista Giorgio Manfredi, que es el líder del Comité Nacional de Liberación. Manfredi es ayudado y encubierto por la gente de la localidad. Con la ciudad totalmente ocupada. Con la ayuda del sacerdote Don Pietro, Pina, una joven madre soltera prometida con Francesco, amigo de Manfredi, le ofrece refugio en su casa junto a algunos de sus compañeros. Pronto son descubiertos y los alemanes rodean el edificio en el que se esconden. Algunos consiguen huir, pero Manfredi es capturado. 

Paisà 

Narra el avance de las tropas aliadas en Italia (de Sicilia hasta Po) hasta la liberación total de esta, a través de seis historias distintas. 

La primera historia transcurre en Sicilia. Una muchacha les indica el camino a los soldados americanos que acaban de desembarcar y desconocen el territorio, se queda con uno de ellos, quien intenta establecer una conversación, hasta que lo mata una bala alemana. Más tarde, ella hará matarse arrojándose por el abismo. 

En Nápoles un niño acompaña a un soldado negro borracho a un teatro de marionetas y cuando este se queda dormido, le roba las botas. Más tarde, el soldado lo busca y cuando lo encuentra le exige las botas. El niño lo lleva a su casa, en las cuevas de los refugiados de Margellina. El soldado contempla la situación precaria del niño y decide marcharse. 

Situada en Roma. Un G.I. Un soldado americano borracho recuerda a una joven de la que se enamoró en una Roma distinta a la que se muestra, llena de alegría. Pasa la noche con una prostituta sin darse cuenta de que era esa muchacha que conoció y de la que se enamoró. 

Una enfermera americana va junto con un amigo a Florencia, en busca del hombre que ama, Guido, convertido en un jefe de la Resistencia; un partisano moribundo le informa que ha muerto. 

En Romaña, tres militares americanos llegan a un convento milagrosamente salvado de la guerra, en busca de refugio. Uno es católico, el otro protestante y el tercero judío; los frailes ayunaran por la conversión de los dos capellanes no católicos. En Po, americanos y partisanos luchan juntos contra los alemanes; intentan fallidamente no ser capturados por ellos. Los partisanos mueren fusilados o ahogados. 

Alemania, año cero 

La historia ocurre al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en una Alemania derrotada que se enfrenta a la cruda realidad de pobreza, escases, inmoralidad y destrucción. 

El protagonista, Edmund, un menor de 12 años que vive en Berlín con su padre enfermo y sus dos hermanos Eva y Karlheinz, en muy pobres condiciones. Se ve obligado a mantener económicamente a su familia. Su hermano mayor, KarlHeinz, es incapaz de ayudar por ser un ex soldado nazi que vive escondido del ejército americano postrado en Berlín; su hermana mayor, Eva, no puede trabajar porque debe cuidar de su padre enfermo y a los demás miembros de la casa. 

Esto lleva a Edmund a relacionarse con jóvenes ladrones y a encontrarse con un antiguo profesor, un ex-nazi que le da un empleo en el mercado negro. El profesor Enning termina por inculcarle la ideología nazi, repitiéndole que los débiles deben morir y que el más fuerte sobrevivirá. Convencido de que su padre es un inútil, decide envenenarlo y terminar con su vida, pensando que eso implicaría una mejora económica en su familia para sobrellevar de mejor modo las constantes carencias. Más tarde se arrepiente del hecho que cometió y se suicida, arrojándose de un edificio en construcción. 

Referencias bibliográficas 

Abuin, A. (2009). ‘Paisà’, Rossellini y la cruda realidad. Disponible en: https://www.espinof.com/cine-clasico/paisarossellini-y-la-cruda-realidad 

 Domínguez, D. C. (s.f.). Neorrealismo italiano. Madrid. 

García, P. F. (2004, Junio). Roberto Rosellini: La Ficción De La Experiencia. Tesis universitaria. 

Guarner, J. (s.f.). Roberto Rosellini. Madrid: Fundamentos 1985. 

Roberto Rossellini. El cine como recurso didáctico (s.f.) Ite Educacion. Disponible en: http://www.ite.educacion.es/ formacion/materiales/24/cd/m4_1/roberto_rossellini.html


Rossellini y su forma de retratar la guerra fue publicado de la página 142 a página145 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº82

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