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Docente: Juan Pablo Gómez

Facultad de Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

ISSN: 16685229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XV, Vol. 83, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 190 páginas

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Intervenciones en espacios públicos el arte urbano (Primer premio) Gerardi Bozzone, Dolores / Young, Victoria / Lamonica Lima, Malena / De Oromí, Ramón Introducción Hipótesis: Todo arte urbano politiza y fronteriza aquello que es arte o vandalismo aún sin modificar el lugar estatal aún así peleando con el lugar del Estado.

El presente proyecto de investigación, realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el año 2018, tiene como objetivo de estudio las intervenciones artísticas en el ámbito urbano desde el año 2001, tras la crisis económica, política, social e institucional. Esta causó la renuncia del entonces presidente de Argentina Fernando de la Rúa, dando lugar a un período de inestabilidad política durante el cual cinco funcionarios ejercieron la Presidencia de la Nación. Sucedió en el marco de una crisis mayor que se extendió entre 1998 y 2002, causada por una larga recesión que disparó una crisis humanitaria, de representatividad, social, económica, financiera y política del llamado corralito que condicionó la vida de numerosas personas, entre ellos, artistas que no tardaron en manifestarse, cumpliendo la función de comunicadores sociales, a través de sus intervenciones siempre impredecibles. Se eligió esta fecha debido a que, desde aquel entonces a esta parte, se fueron incrementando las distintas formas de arte callejero, tanto por el mensaje, como por el formato y la llegada al público, que deja de ser espectador para ser partícipe de la obra por su cercanía con el escenario transitado utilizado para plasmarla y por su libertad, al igual que el artista, de intervenir o no, en aquello que se le está ofreciendo.

Dentro del ámbito artístico existen múltiples medios para expresar y comunicar que se van incrementando a través del paso del tiempo y con sus implicaciones tanto políticas como sociales. Uno de los fenómenos relativamente nuevos, o, mejor dicho, una de las cuestiones que se empezó a desarrollar más en las últimas décadas, es respecto del arte en las urbes. El arte más allá del diseño arquitectónico. El arte comunicador. El arte comprometido o no, pero que irrumpe del mismo caos de la ciudad. Ya sea para contrastar con armonía embellecedora, o acompañar con un tanto más de caos y choque, al humo y la bocina, en algunos casos desde la provocación social.

A raíz de esta nueva forma inagotable de expresión, y tras los cuestionamientos que sobre la marcha irrumpieron para los mismos artistas, ante la posibilidad de violar una ley pero en pos de un bien simbólico y no dañino, ha empezado a circular la pregunta, de si ese arte no era un mal llamado vandalismo.

La dualidad entre arte y vandalismo y cómo se va modificando el atractivo artístico según los momentos sociales, son los temas a desarrollar en esta investigación.

Para referirnos al concepto, de una manera, si se quiere, más definitoria, podríamos decir que las intervenciones artísticas son una manifestación hecha por personas que se presentan en el espacio público a través de performances, pinturas, esculturas, murales, grafitis, pegatinas, stencils, etc, que invitan tanto al disfrute pasivo como a la reflexión del transeúnte/ espectador, provocando, en muchos casos, un choque socio- cultural, y expresando sentimientos socioculturalmente reprimidos o más bien, automatizados en un sistema de pensamientos preparado para el consumo masivo y el caos a la orden del día. Por ejemplo, el taxista del documental Oscar (2004), que intervino las caras de bebés con la imagen de moneda gigante en la publicidad de Benetton, haciendo repudio al propósito lucrativo que hay detrás de la imagen inocente de un bebé generando un choque inmediato en las personas que transitaban el lugar ya que rompía con la normalidad interiorizada del espectador. Estas intervenciones tienen como objetivo aumentar la conciencia social frente a un determinado hecho, quitarlo del molde preestablecido, exponer realidades diferentes, demostrar que se puede hacer mucho con poco, romper con la cotidianeidad y hacer reaccionar a las personas en diferentes aspectos.

El propósito de la presente investigación, realizada por los alumnos de la carrera de Artes Multimediales de la Universidad de Palermo, es informar a los investigadores, alumnos y profesores acerca de esta temática, generar una reflexión respecto del significado y la función del arte y cómo nos influye a los bichos de ciudad.

Conclusión El arte urbano genera esta línea invisible frente a los ojos de la sociedad en cuanto a lo vandálico o no, debido a que no todo lo que está en la calle es arte, ni todas las personas de la sociedad se encuentran en el mismo hábitus por lo que los estilos de vida, aprendizaje, valores y ética no son iguales.

Existe un campo de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas, que en este caso es artístico- social donde los artistas deben trabajar y moverse pero en algunos casos este campo se transgrede provocando así esta tensión politizada. Las intervenciones están limitadas al contexto, al imaginario social, a la moral y ética y al tema que está ligado, y depende de todos estos factores ser vandálico o ser intervención artística. Esta tensión constante genera debates inevitables en cuanto a qué es según lo mencionado anteriormente.

En los ejemplos dados en la investigación queda en claro que esto es inevitable, que el arte urbano siempre se encuentra tensionando a la sociedad y así mismo.

Los eventos en la empresa como una forma de afianzar el espíritu de grupo. La importancia de este suceso para promover las relaciones entre los empleados a través de la desjerarquización (Segundo premio) Messina, Candela / Podolian, Sasha Denise / Zubiria, Federica Abstract Proyecto sobre el fenómeno social de los eventos empresariales.

Distinción entre eventos empresariales y sociales.

Cómo surge la necesidad de crear un ambiente en el cual se hable de un equipo y no de individualidad. El Evento como imagen desjerarquizada.

Objetivos: Determinar en qué aspectos ayuda la organización de eventos a la empresa.

Diferenciar tipo de eventos empresariales y sociales Indagar cómo un evento influye en las personas que componen diferentes áreas en una misma empresa Justificación: Esta investigación será útil ya que, analizará cómo un evento influye en la empresa en su comunicación y en la motivación de los empleados. Servirá para las empresas que tengan una comunicación interna insuficiente. Y a partir de esta investigación la empresa podrá definir qué evento le será fructífero según las necesidades que presenten sus empleados.

Introducción: Hoy en día las empresas contemporáneas realizan eventos para llegar a públicos internos y externos.

En estos, se busca la creatividad y a través de ella, el goce y la atracción de aquellos que asisten a ellos. Por medio de este trabajo queremos dar a conocer la importancia de los eventos empresariales, la organización de estos como un medio de comunicación cada vez más utilizado. Funcionando como una herramienta imprescindible para el campo empresarial.

A modo de inicio de la investigación, se comprende que el tema a tratar, existe ya hace muchos años, más exactamente, desde la Revolución Industrial cuando Inglaterra necesitó mostrar al mundo su potencial comercial y conquistar nuevos mercados: de este modo, nace la idea de organizar una feria llamada “Expo del Cristal Palace” bajo el liderazgo del Príncipe Alberto. Aun así este no ha sido contemplado en su totalidad, presentando lagunas sobre temas en cuestión. Debido a ello se remite a libros que evocan a lo empresarial y no a los eventos de esta índole. Así como también libros-guía donde se detallan de principio a fin pasos a seguir para la organización de un evento.

Podemos hacer referencia a algunos como El ABC de la Organización de Eventos, brinda claves y estrategias para la correcta organización de los eventos corporativos, Organización Integral de Eventos Empresariales Académicos y Sociales (Métodos, técnicas y tácticas para el diseño, planificación, dirección y ejecución profesional de Eventos).

De gran ayuda fueron las aportaciones del libro Celebraciones en las Empresas enfocado en las ceremonias como un lugar prometedor para restablecer el espíritu de Compañía.

Para entender la base de la investigación, que se enfoca en los eventos empresariales en Buenos Aires en la actualidad, debemos poner en claro algunas definiciones.

Organizar es una palabra relacionada con la acción de disponer las partes de un todo de manera conveniente. Al organizar una actividad se distribuye y ordenan recursos, materiales, funciones, personas y cosas preparando no sólo el desarrollo sino también los detalles de dicha actividad para un fin determinado.

Cuando hablamos de evento nos referimos a una acción de comunicación. La persona o entidad que quiere realizar un evento, está queriendo comunicar algo, busca un fin. Los organizadores, como agentes del campo (Bourdieu, 1965) de eventos y comunicación, van a ser quienes transmitan de una manera determinada ese mensaje que se quiere dar.

“En términos generales, se denomina “evento” a la reunión de personas con el fin de celebrar en una fecha y lugar determinados…” (Del Carril y Gill, 2005, p.16). “Los eventos son fenómenos temporales confinados a lugares específicos, con un programa y una agenda previamente planeada”. (Getz, 1997).

Los organizadores de estos venden “aire” es decir, algo totalmente intangible. De esta manera nos referimos a aquello que no posee apariencia física sino que es un acercamiento por parte de la imaginación de cada uno, pero que tiene un valor económico. Esta idealización posee el carácter de incertidumbre hasta el día de que el evento se lleve a cabo, por eso es importante que se cree un vínculo de confianza con el cliente.

Para esto, el organizador deberá crear una imagen empresarial adecuada que será fundamental para que crean en él. Debe vender no solo el servicio que ofrece, sino también a él mismo.

Debe tener la habilidad de crear un ambiente atractivo desde el primer contacto con el cliente, cumpliendo con sus expectativas. Van trasmitir lo que este quiere comunicar con el evento a realizar. Esto es algo que se vende sin garantías de que vaya a funcionar, hasta el día que se materializa.

Según el carácter, se pueden diferenciar los eventos empresariales de los sociales, entre otros. A modo de comparación, para poder comprender la importancia de los empresarios, eje central de la investigación, también se van a mencionar y desarrollar que son los eventos sociales.

Se entiende a los sociales como aquellos en los cuales los invitados generalmente son familia y amigos, donde tiene un rol importante lo privado, cerrado a el entorno de uno.

Dentro de estos, también se encuentran aquellos eventos de público abierto (a los cuales se puede asistir, a través, de la compra de una entrada, por ejemplo, un recital).

Los empresariales por otro lado, poseen diferentes fines, más bien comerciales. Existen de muchos tipos: lanzamientos de productos, aniversarios, capacitaciones, Jornadas, fiestas de fin de año, entre otros. Así como también son dirigidos a distintos públicos.

Aquellos destinados para el personal de la empresa, se los denomina, internos. Los que poseen el fin de captar público por fuera de la empresa, se llaman externos. Y por último se presentan los públicos mixtos, que son la combinación de agentes de la empresa y de personas que no lo son pero están relacionadas, como por ejemplo un Family Day.

Todo evento es un buen pretexto para que la empresa muestre a sus públicos la forma de ser de la organización, las actitudes de sus directivos, la integración de sus componentes.

Organizar un evento empresarial contribuye a ampliar los canales de comunicación con los públicos, ganando un lugar más importante en el mercado y en el campo empresarial.

“La organización debe aprender que su función no es producir bienes sino comprar clientes” (Theodore Levitt, 1960/1995.

p.40) es decir, que detrás de todo evento empresarial hay una intención de ganarse al mercado y así vencer a la competencia.

Aunque a primera vista pueda parecer que todos los eventos corporativos son parecidos, en realidad hay dos categorías muy diferenciadas como podemos ver en la tesis de Moreira Noboa: Motivacionales, que están dirigidos al personal de la propia empresa.

Promocionales, que son los que la empresa realiza hacia fuera (clientes).

Hablando de los motivacionales, se pueden distinguir independientemente del puesto que ocupe, dos clases de motivaciones por las cuales trabajan, por un lado, la extrínseca cuando actúa a la vista de los premios que va a conseguir (un aumento sueldo, reconocimiento, etc.) o de las privaciones que va a sufrir si no cumple (sanción, despido).

Otra motivación es la intrínseca, que es cuando la persona actúa porque el trabajo le resulta interesante y porque se realiza como tal. A esto se le llama “sentido en el trabajo” (Tessi, 2015), un salario emocional muy buscado por empresas y organizaciones.

De esta manera, al realizar un evento, se desarrolla la motivación intrínseca, en todos los empleados, para mejorar su rendimiento y compromiso con el trabajo.

Cada trabajador es un ser único y diferente, cada uno tiene sus propios propósitos y motivaciones. La empresa quiere que al empleado le incentive trabajar en la organización, más allá del salario. Buscan que no se sienta un número sino que alguien importante para la empresa, y entiende que al ser más humana se obtendrá mayor productividad. Esto se logra a través de la comunicación interna, como lo puede ser un evento.

En esta misma existen grupos formales e informales, estos son estructuras que inciden en el clima laboral y la productividad.

Los primeros son los que definen la estructura de la organización. En estos el comportamiento de los individuos está estipulado y dirigido hacia las metas de la empresa. En cambio, los informales son alianzas que no tienen una estructura formal. Son grupos formados naturalmente en el entorno laboral que surgen en respuesta a la necesidad de socializar.

Los que se quieren conformar al organizar un evento creando la integridad de la organización. Después de estos acontecimientos, el grupo se afianza y se convierte en un equipo.

La diferencia de grupo y equipo es que el primero es un conjunto de individuos que interactúan para un objetivo general, no trabajan colectivamente. El equipo, por el contrario, es un grupo de trabajo en el que los esfuerzos coordinados dan un resultado mayor a los esfuerzos individuales. Los integrantes del equipo trabajan conjuntamente para lograr mejores resultados.

En los distintos eventos, se acentúan las jerarquías (grupos formales) o se tratan de disolver formando grupos informales, fomentando la unión de la empresa sin diferencias.

Haciendo hincapié en la desjerarquización, rescatamos que estos fenómenos: Buscan construir relaciones y lazos, generar un espíritu de equipo interno entre los trabajadores. Cumpliendo con este objetivo, resaltará en los integrantes un espíritu de unión y rivalidad hacia empresas que integran la competencia.

En respuesta a esto, se obtienen clientes felices, sentimientos de familia, compañerismo, un lugar donde se puede confiar de buenas ideas y compartir tragedias.

Y así lo afirma Marcelo Gordín, Director de Énfasis Motivation Company en una nota en la revista Fortuna: “no caben dudas que después de compartir una fiesta, algo cambia en los vínculos”.

A raíz del evento surge lo eventual, aquello que desvía de lo cotidiano. Esto es una de las principales inquietudes que mueven a las personas, las ansias que poseen para salir de la rutina. El evento rompe con las actividades de todos los días, es lo contrario al formalismo de la empresa.

Además, en este tipo de celebración se encuentran sentimientos de valoración hacia uno mismo y el “yo se une con el nosotros”. (Deal y Key, 1998, p.40).