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Docente: Marisabel Savazzini

Facultad de Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

ISSN: 16685229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XV, Vol. 83, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 190 páginas

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La tradición del rechazo. Los prejuicios del latino hacia su propia producción audiovisual (Primer premio) Lorca, Juan Angel Introducción En tiempos actuales, donde la presencia del audiovisual es un elemento cotidiano en el día a día de millones de personas; ya sea a través de Internet, o viendo la televisión o asistiendo al cine, no es sorprendente que ante tanto material se necesite tener que decidir que visualizar y que rechazar. Desde aquellos públicos que consumen en masa hasta quienes apenas prestan atención a las pantallas, el universo audiovisual posee categorías, críticas y niveles que diferencian calidades, tipos de entretenimientos, géneros (entre otros) y de los cuales el público mundial se nutre, dividendo claramente entre los gustos más comunes y los exóticos. El cine de Latinoamérica, comprendido como aquel que se realiza en Iberoamérica y representa a su gente, sus costumbres, sus problemáticas y sus ideales, es uno de esos llamados gustos exóticos, ya que está lejos de pertenecer al cine de aprecio general, más conocido como manistream.

Sin embargo, aunque uno pensaría que esto se debe a la cantidad de personas de las nacionalidades de primer mundo y del acceso que éstas tengan a los cines, nada está más lejos de la realidad, porque uno de los públicos que menos consumen producción audiovisual latinoamericana es el mismo público latinoamericano. Para empeorar, se tiene conocimiento de que el boca en boca a lo largo de generaciones latinoamericanas ha aumentado un prejuicio contra sus propios films.

Aquí surge uno de los cuestionamientos más típicos de cualquier realizador o investigador audiovisual que haya trabajado o pertenezca a la industria sudamericana y aquel que nos lleva al proyecto investigativo presente…. ¿Por qué el latinoamericano común rechaza su propia producción audiovisual? Esta simple pregunta es causalidad para muchas otras consecuentes y en esta investigación se tratará de abordar el tema tratando de ubicar el comienzo del conflicto, sus generadores, su estado en el presente, los porqués de sus razones, la opinión de profesionales del campo y, por supuesto, las soluciones que se proponen ante dicha problemática.

La situación, a la que se ha decidido denominar la tradición del rechazo en referencia a que más de una generación en Latinoamérica ha sido conductor de este prejuicio, es un conflicto latente y amenazador para la estabilidad industrial de la producción latinoamericana y es el objetivo de este proyecto hacer tomar consciencia de la gravedad del asunto y de evitar el famoso dicho: hablemos sin saber.

Conclusiones finales y resultados de investigación La tradición del rechazo es una propiedad del espectador latinoamericano que puede producir una cierta decepción en los sectores nacionalistas, ya que se relaciona con la manera del latino de contextualizarse con su propia verdad social y política.

Porque el cine latinoamericano es cine latinoamericano. Y Latinoamérica es un continente de luchas sociales y política constante, por lo que no puede ser ajena a su necesidad de ser escuchada. El latino actual no lo comprende porque a veces prefiere abstraerse de la realidad que lo ofusca y prefiere que los entretenimientos sean mero entretenimiento y no una clave de la persistencia contra los poderes de las primeras potencias.

Tras los primeros conflictos con el extranjero en los cincuenta, Latinoamérica ha insistido por un cine de lenguaje propio, ha buscado respuestas al otro lado del océano por el Viejo Mundo y se ha proclamado como un firme, aunque poco efectivo, competidor del cine hegemónico norteamericano.

Esta lucha les ha llevado a duras derrotas y fases atípicas a lo largo de los años, desde la década conflictiva de los setenta hasta los noventa, los cuales se caracterizaron por volver a Latinoamérica más social que nunca. Por ello sus críticos y sus academicistas debieron toparse con una cruel realidad al descubrir que poco a poco, a lo largo de todo ese tiempo, su público emprendió una campaña inconsciente de rechazo a su propia producción que se convertiría en el principal enemigo de las industrias locales.

La bibliografía consultada y la mayoría de los estudios de campo, guerrilleros en una escaramuza proteccionista, acusan a los monopolios extranjeros de influir sobre el público latino con su espectacularización y su cine carente de contenido o de intereses puramente norteamericanos. Incluso muchas de las lecturas han señalado al público como perdido y los acusa de ignorantes. Están hasta quienes aceptan la derrota y afirman que el cine latinoamericano debe volverse igual que el cine norteamericano para salir adelante, ignorando sus ideales y sus pretensiones. Sea cual sea la mentalidad, las industrias latinoamericanas han tomado la decisión de ignorar a su público e insistir con un audiovisual concentrado en sus modismos, costumbres y más cercano a Europa que al de Norteamérica. El público latinoamericano no muestra interés en este cine, por lo que, a pesar de las herramientas tecnológicas actuales, prefiere el desconocimiento a arriesgarse a aburrirse viendo producción latinoamericana.

La conclusión a la que hemos llegado es que este punto latente no podrá romperse porque no se está abordando como se debería. La investigación se condujo bajo la hipótesis de que se debía buscar un nuevo lenguaje audiovisual centrado en las tecnologías actuales y los nuevos medios digitales; resultando en que la mayoría de las entrevistas y artículos de Internet dieron la razón al confirmar que la problemática no residía simplemente en la ayuda estatal o en la influencia extranjera sino también en que público mismo no iba a estar interesado de ninguna forma en el producir latino debido a que los prejuicios sociales eran más fuertes que la disponibilidad de conocimiento. Es decir que, sin importar cuantos festivales organizara el Estado o cuantas web con películas latinas gratis se dispongan, el público iba a seguir prefiriendo ver algo extranjero por sentir todo lo latinoamericano como algo estereotipado, aburrido y desactualizado.

En pocas palabras, la investigación denotó lo que se esperaba, que la principal causa de conflicto es el medio mismo, y que tratar de vencer a un monopolio en su propio juego es una tarea ardua y casi imposible. Más decir inclusive, una carrera que nadie pidió correr. Las industrias latinoamericanas deben cambiar su manera de juego, deben descubrir nuevos formatos y hacer adaptaciones diferentes, centrándose en los gustos más cercanos y usando las nuevas tecnologías para llegar todo el tiempo a todo su público, enteramente a sus celulares, a sus computadoras, a su día a día.

Redes sociales, las famosas apps, los servicios de mensajerías instantáneos, los videos compartidos, los memes, las series web y los videos de pocos minutos son la clave para remarcar la presencia olvidada de una producción que ya de por si no tiene nada para perder. Cada vez las producciones latinoamericanas, por los avances tecnológicos, son más grandes y fastuosas pero su contenido sigue siendo el mismo, rico en mensajes y tratando las temáticas sociales como una bandera característica. Si esto se lograse llevar de una manera sutil a lo digital, al encuentro cercano, se devolvería el interés perdido y se retomarían los gustos por las películas o las series de mayor envergadura.

Hay que hacer reconocer el rostro del actor latinoamericano, remarcar la marca de la productora audiovisual latina y ser persistentes en cuanto a la búsqueda de nuevas maneras de narrar y de adaptarse a los formatos, incentivando la exploración y experimentación tanto técnica como creativa. Triunfar en un mercado donde no hay competidores es sumamente sencillo, pero la parte más difícil es encontrarlo y generarlo.

Latinoamérica siempre ha sabido adaptarse y no tendrá problemas en generar el mercado, pero debe reafirmar sus valores más que nunca.

Prejuicios laborales (Segundo premio) Sigal, Carolina Nurit Introducción Si tenemos dos personas con igualdad de condiciones, la apariencia debería ser un valor agregado, pero claramente no debería ser el requisito principal.

Por eso nos preguntamos, ¿cuál es la imagen que espera la sociedad según el oficio? En una sociedad superficial y estereotipada como es la actual, a la hora de contratar a alguien, a pesar de tenerse en cuenta los estudios académicos, cursos, habilidades y talentos, además del perfil de la persona según su Currículum Vitae, muchas veces el factor determinante para ser contratado o contratada es la presentación.

¿Es usual ver personas con tatuajes y quizá con un color de pelo menos común, en un despacho de abogado, por ejemplo? ¿Existen ciertos trabajos que según la condición del sexo, tanto mujer como hombre, perjudiquen la contratación de las personas? La discriminación y prejuicio por parte de la sociedad misma, crea desventajas en muchos grupos selectos como individuos debido a la apariencia. Muchas veces esto termina ocultando o haciendo olvidar la capacidad de las personas.

Conclusiones finales o totales y resultados de la investigación Luego del estudio y entrevista al respecto, se considera que hay prejuicios que deberían modificarse, a través de un trabajo importante de RRHH con las empresas contratantes y con la sociedad en general, ya que se trata de parámetros y patrones culturales de difícil modificación.

También se comprende que hay situaciones de difícil resolución, no sólo por prejuicios, sino por políticas de imagen que la empresa quiere transmitir (algo muy evidente en las empresas diseñadoras de moda por ejemplo).

No siempre a la hora de una contratación, sólo influyen ciertos prejuicios, aunque la sociedad los denuncie así si por ejemplo se elige a un hombre y no a una mujer.

Habría que estudiar más las leyes laborales, el CV del que se está cuestionando, etc.

Se ha avanzado mucho, aunque no lo suficiente, cuando se han establecido cupos femeninos por ejemplo en partidos políticos o congreso, etc. Pero no se debería caer en el prejuicio contrario (discriminación positiva) para que prevalezca el género y no la capacidad.

Realmente es un tema difícil llegar a equilibrios con tantos años de sociedades injustas en lo social y laboral.

Con respecto entonces a los Objetivos Generales y Específicos del Proyecto, se puede suponer una política específica de lo que se busca en imagen y experiencias y estudios previos (CV), como también, un único modo de selección basado en imagen prejuiciosa o pre concebida de la búsqueda en cuestión.

Por esto fue que se decidió en grupo estudiar estos perfiles tan disímiles: En un hotel 5 estrellas En un centro de educación no formal En una aerolínea Se pudo más fácilmente identificar los estereotipos en los distintos tipos de empresas mencionadas, suponiendo el público al que va destinado, según la descripción de los entrevistados.

También se ha visto cómo algunos parámetros se van modificando no sólo por cuestiones de re pensar y entender nuevos modelos, sino por lo que afecta la situación económica por ejemplo (búsqueda azafatas/os).

Resultó muy interesante la cuestión de género en las contrataciones y la investigación del periodista Karl Stefanovic.

La sociedad tiene aún muchas cuentas pendientes, pero también en este momento y por suerte, se puede observar cambios muy importantes en los movimientos culturales y sociales que hubieran sido impensables años atrás (por ejemplo la discusión pública sobre legalización del aborto, los cupos trans y femeninos, etc.) Es fundamental seguir trabajando y cuestionando estos patrones de pensamiento y también entender y modificar la imagen que a veces no son tan justos ni acordes a lo que debería ser.


Docente: Marisabel Savazzini fue publicado de la página 92 a página94 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

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