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Docente: Dardo Dozo

Facultad de Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

ISSN: 16685229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XV, Vol. 83, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 190 páginas

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Abstract Testimonios, homenajes, palabras que se entrelazan dentro de un trabajo que se convierte en una herramienta para trabajar con la palabra escrita.

Producción de los estudiantes Historia de mi familia Ferrari, Chiara Esta historia trata sobre las familias provenientes de Italia que vinieron a Buenos Aires en barco alrededor del año 1900.

Los protagonistas de esta historia son las familias Marangelo y los Ferrari, quienes vinieron a Buenos Aires y se instalaron en forma permanente debido a la guerra.

Los Marangelo, Teresa Caifa y Don Alfonso Caiafa, son un matrimonio proveniente de Avellino, Solonfra, que llegaron a Buenos Aires en 1918 para quedarse a vivir y formar una familia y también un negocio, un almacén en el barrio de Belgrano ubicado en Cazadores y Blanco Encalada, una esquina.

Los Ferrari, Cayetano Ferrari y Aurelia Ferrari, también son un matrimonio proveniente de Italia que llegaron a Buenos Aires en barco, alrededor del 1900, no se sabe bien la fecha, no hay datos concretos; Pero esta pareja tiene un factor diferente a los Marangelo, vinieron con un bebé llamado Gaspar Ferrari de nacionalidad italiana, pero que habla español, ya que en el hogar que formaron en Argentina, se hablaba español y no italiano para adaptarse al país.

Esta familia se instaló en Caballito y se dedicaban al negocio ferroviario, excepto doña Aurelia, ya que en esa época la mujer no trabajaba, se dedicaba al hogar y su familia, pero para ganar un dinero extra y para ocupar el tiempo libre era la modista del barrio, arreglaba la ropa del hogar y también la de los vecinos del barrio por una pequeña suma de dinero pero que sumaba.

Historia de mi familia Ferrando, Lucia Sus años hablan por ella. Su vida no solo trae éxito y orgullo sino que trabajo y perseverancia. Se podría decir que es de esas personas que son felices porque trabajan y no que trabajan para poder ser felices. Trabajar la mantenía estable y activa, la satisfacción de que su vocación sea su profesión la iluminan hoy día.

Tuvo una infancia común y responsable, como la mayoría de la gente. Terminó el colegio siendo maestra pero ello no la saciaba por lo completo, quería más. Mucho le decían que era suficiente, que podía alcanzar con ello y así poder comenzar una familia temprana como la sociedad lo demandaba.

Al finalizar su adolescencia una pérdida la marca y se separada de su realidad, llevándola a una realidad futura. Su rutina cambia junto a su corazón. Dudas e incertidumbres la atraviesan pero nunca la desaniman. Bajar los brazos no era una opción .En su caso, la presión inesperada la incentiva para así aspirar al éxito.

Se podría decir que a su amor no lo definen las fronteras argentinas se estabiliza acá. Una vida tan extensa y un único gran amor le dio 5 grandes frutos de los cuales se siente muy orgullosa y son aquello que les dan de qué hablar día a día.

Hoy por hoy sigue con su vida, adquiriendo siempre nuevos conocimientos y no dejando que dos ruedas la definan. Ella es Marta y es mi abuela.

Historia de mi familia Colombres, Rocio Graciela, una morocha delgada de 26 años, con ojos claros y soñadores, que se acababa de recibir como traductora de inglés vivía en Montevideo, Uruguay. Trabajaba como secretaria en el Liceo Francés y en el Liceo del Estado como profesora. A pesar de que ambos lugares quedaban a varios minutos de distancia y que en ese momento los transportes públicos eran bastantes escasos y precarios, ella elegía esos liceos para poder tener un trabajo estable. Vivía en la rambla en un departamento frente a la playa con sus padres y sus hermanos Jorge y Daniel de los cuales era muy compinche.

En el verano de 1963 se tomó como todos los años unas merecidas vacaciones de verano con su familia y su amiga Martina y se fueron a Atlántida, balneario uruguayo del departamento de Canelones. Esa era una playa muy mansa, de arena blanca con un mar celeste. Para llegar a la misma se debía antes atravesar un médano lleno de vegetación. Su casa estaba ubicada a una cuadra de la playa así que atravesar ese médano no suponía de una complicación.

Sus días eran monótonos, ellas no tenían preocupación alguna.

Se levantaban temprano, tomaban el desayuno y partían a la playa. Al mediodía volvían a su casa, almorzaban, y luego bajaban a disfrutar del sol. Pero un 12 de enero, exactamente a las 4 de la tarde, las chicas estaban panza arriba compartiendo unos mates, cuando un hombre joven, maduro, flaco, alto y de cara redonda las sorprendió y las sedujo invitándolas a tomar un helado a la noche. Esa noche se inauguraba una heladería en el centro de Atlántida. Lo que ellos pensaban que sería tan simple como tomar un helado, pronto se convertiría en tomar una decisión para toda la vida.

Historia de mi familia Maschwitz, Sara El siguiente trabajo consiste en contar la historia de Ezequiel Martin Maschwitz, nacido en 1958, de ahora 60 años, Licenciado en agronomía. La misma se centrará en relatar cómo a partir de la buena voluntad, las ganas y el deseo, la vida nos muestra puertas para poder alcanzar nuestros sueños, como el sueño que tenía él, el de vivir en una playa. Pero, para cumplirlo, él, su esposa y sus tres hijos debieron dejar el pueblo de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, y todas las cuestiones que implica abandonar un hogar para comenzar un nuevo estilo de vida cerca del mar, en la ciudad de Mar del Plata. Así fue como el recorrido de su vida lo llevó a enfrentarse ante la oportunidad de comprarse un balneario y construir su casa soñada frente al mar.

De la experiencia que mi padre me aporta, he aprendido algo muy valioso; todo es posible y además, entiendo que por más que uno imagine sus sueños perfectos, todas las puertas que se abren nos muestran sus dos caras tanto positivas como negativas, con el fin absoluto de aprender y experimentar para crecer.

Historia de mi familia Saal, Sabrina Hay ciertas historias que se cuentan en cada encuentro familiar, recuerdos que parecen propios de tanto escucharlos.

Con 90 años recién cumplidos, Adolfo Saal aprovecha cada viernes, sentado en el sillón de su casa, rodeado de sus hijos, nietos y bisnietos, para narrar la historia de su infancia, nostálgico al notar qué tan diferente era la vida de un niño en ese entonces.