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Docente: Silvina Sotera

Facultad de Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

ISSN: 16685229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XV, Vol. 83, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 190 páginas

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Luchando detrás de un sueño (Primer premio) Cacciatore, Andrea Entrevista realizada a Luis Cacciatore, mi padre.

Un argentino de 18 años que llegó a Venezuela en búsqueda de una mejor vida. La situación de su país natal no era la ideal económicamente, llevándolo a emprender nuevos caminos.

Tras años de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación logró crecer siendo él su propio jefe. Hoy día al hablar de Venezuela, se le aguan los ojos y se le hace un nudo en la garganta de extrañar aquella Caracas que lo vio crecer, madurar e independizarse.

¿Cómo era la situación en Argentina cuando decidís emigrar? El acontecer político en Argentina era bravo porque muere Juan Domingo Perón (Presidente de la Nación) y queda a cargo su esposa María Martínez de Perón quien durante su mandato era vicepresidente del país. Me estoy remontando al año 1975.

Al morir Perón, genera un caos institucional dado por rencillas internas y por supuesto, María Martínez no gobernaba.

Había grupos pretendiendo ejercer una influencia directa sobre ella y las decisiones que se tomaban en el país. Hubo una corriente muy nefasta liderada por López Rega y se vislumbraba que el hilo constitucional se iba a romper no tanto por el hecho de que había una apetencia política por parte de los militares sino porque realmente había un vacío de poder.

No había autoridad, un completo “despelote”, había grupos guerrilleros como los Montoneros y el ERP.

¿Cuántos años tenías y en qué momento de tu vida te encontrabas? Contaba con tan solo 18 años de edad y no vislumbraba como para muchos de la juventud, un futuro muy halagador, entonces decidí irme, no para Venezuela, sino para Lima (Perú) originalmente, fui a jugar al fútbol. Allá no firmé contrato y para aquella época estaba de director técnico del Valencia Fútbol Club de Venezuela, un ex jugador peruano que se llamaba Mosquera. Su hermano estaba jugando en el equipo de Lima donde yo fui a jugar y fue quien me animó a ir a dicho equipo en Venezuela.

¿Cómo fue tu llegada a dicho país, a dónde llegaste? Llegué el 11 de marzo de 1975. Aún recuerdo, eran las 9 PM en Caracas en un vuelo procedente de Lima. Cuando llegué al aeropuerto le pedí al taxista que me llevara a un hotel que fuera bueno, bonito y q no costara mucho y fue cuando me dejó a las 10:15 de la noche a dos cuadras de la plaza Miranda en toda la avenida Baralt en pleno centro de la ciudad.

A esa hora llegué, me cambié y salí a conocer el centro de Caracas, pensando que por ejemplo, si vos llegas a Buenos Aires las cosas más importantes están en el centro y la mayor parte de la actividad se centra ahí. Yo ví que todo estaba muerto y que no era como en casa, todo estaba apagado así que hice tres cuadras caminando hasta las Torres del Silencio y encontré lo que para mí era un café que realmente era una “arepera”. Entré a comerme un sándwich y el mozo me dice que lo que tiene son “arepas” (yo no tenía idea de qué eran) y le pregunté de que tenía, contestándome dijo “Reina Pepiada, Dominó, queso de mano” jajaja - yo no entendí nada-. Así que agarré y haciendo un paneo ocularmente escogí jamón y queso Guayanés siendo ésta la cena de mi primer noche caraqueña.

¿Cuál fue tu primera impresión al llegar? Me asombró que había muy poca gente casi nadie en la calle, pero luego hablando al otro día me dijeron que la actividad estaba centrada en comercios hasta temprano. Luego al mes y medio de haber llegado me sentí atraído porque había una perspectiva de estabilidad de trabajo, de poder asentarme, de estudiar, poder trabajar y tener una vida con un horizonte grande, no se veía techo. Era la época de la bonanza petrolera y estaba gobernando en aquella época el demócrata Carlos Andrés Pérez, estamos hablando del año 1975.

¿Contanos qué sucedió con aquella propuesta de jugar en el Valencia Fútbol Club? Valencia como sabes es una ciudad cercana a Caracas, así que a la mañana siguiente de haber llegado a la capital me fui al terminal Nuevo Circo para irme a tal ciudad, pero en el camino decidí llegar a Mariara que era un pueblo cercano de Valencia dónde conocí a la familia de un venezolano con quien me había relacionado durante mi estadía en Lima y quien ofreció su casa para que llegara. Así que decidí al menos asegurarme la primera noche de hospedaje dado a que la hora en que llegaría a Mariara los entrenamientos seguramente habían terminado.

¿Cómo fue el recibimiento en casa? Me atendió la mamá de Harry Almeda (quien terminó siendo un famoso poeta venezolano, de ideas izquierdistas con quien no coincidía a nivel político pero era un hombre muy íntegro). Se llamaba Verónica Sánchez quien casualmente era la jefe de personal de Covenal, la ensambladora de Renault 12, auto qué marcó una época. Ella fue muy amable y receptiva al momento de recibir la carta que le envió conmigo su hijo Harry quien se encontraba en Perú para el momento. Ella me dio albergue, yo le dije que sería momentáneamente por unos días, al final se convirtieron en 60 días –risas-.

Retomando el tema del fútbol, ¿qué pasó? Al día siguiente me fui a Valencia y estaba entrenando el equipo el director técnico peruano Mosquera y su hermano quien sería el intermediario. Empecé a entrenar con él y me dijeron que en poco tiempo hablaríamos lo de la firma del contrato, hablamos con los dirigentes y también dentro de lo que habíamos acordado, contenía la parte del hospedaje, resultó que lo que al principio había sido afirmativo, después de unas semanas iba en descenso.

Todos los días tenía que trasladarme de Mariara a Valencia.

La casa de Harry estaba a dos cuadras de la autopista y habían dos jugadores que venían de Maracay (vía Valencia), uno se llama Useche y me daba “la cola” como se le dice en Venezuela. Yo subía a las 7 30 de la mañana a la autopista y él pasaba con el carro, me recogía y nos íbamos al entrenamiento.

De regreso me dejaba en el mismo lugar.

No arreglamos al menos la parte del hospedaje dentro del contrato y el pago no era mucho como esperaba al ser ramo deportivo, entonces que me di cuenta que era lo mismo que cualquier otro trabajo.

¿Cuánto se ganaba para la época? ¿Qué decisión tomaste ante tal análisis? Mi sueldo de jugador era de 3000 bolívares, que parecía mucho pero un alquiler de un departamento salía 1200 bolívares.

En ese momento decidí aceptar una propuesta como entrenador deportivo en un colegio militar de la zona de San Diego en Valencia y luego decidí venirme para Caracas.

¿Cómo te sentiste al ver que tus planes de fútbol no se dieron como esperabas? ¿Te arrepentiste, quisiste dejar todo y volver al sur? Regresar no era opción precisamente porque lo que quería era -acordate que había nacido Paolita- y quería que viniera a estar conmigo. Precisamente el regresar era admitir derrota, en ese sentido quizás fui un poquito orgulloso porque sabía que yo podía y no quise darme por vencido, que al principio me estaba costando pero tenía la esperanza que se abrieran puertas que me permitieran poco a poco salir para adelante.

¿Cuál era el plan del momento? Empecé a vender libros puerta a puerta, recorriendo todo el país, viviendo en hoteles en las distintas ciudades a las que llegaba.

Con esa edad, recién cumplía los 19 años, sin experiencia, sin poder tener un cv, era poco lo que podía aspirar en la parte laboral, sabía que tenía que primero tomar trabajos que cubrieran necesidades básicas y que poco a poco iría vislumbrando como yo emprender en el camino una actividad que me permitiera progresar y surgir pero sabía que evidentemente tenía una etapa previa hasta poder conseguir una base de dinero que permitiera proyectarme, analizar y planear algo que emprender. No fue fácil pero fui dividiéndolo por etapas, dándole sentido, definiendo qué era lo que quería primero y para esto yo sabía que lo que me daría fuerza iba a ser tener a Paola aquí conmigo.

¿Por cuánto tiempo estuviste vendiendo libros? Tan solo ocho meses y fue cuando comencé a quedarme en Caracas y comencé a trabajar en un restaurante en Sabana Grande. Antes de que llegara Pao, me cayó un regalito –risas el nonno se quería venir a Venezuela, en efecto vino y gracias a Dios consiguió trabajo de visitador médico vivíamos en una pensión en la zona de Los Caobos hasta que él se fue a Barquisimeto por trabajo y yo pude alquilarme un departamentito cerca del restaurante y al cabo de un año pude proyectar un negocio que era un mini supermercado y cafetería en sociedad con una compañera argentina que también trabajaba en el restaurant.

¿Tan solo trabajando en un restaurante lograste reunir para emprender tu propio negocio? Ese trabajo lo hacia todos los días con horas extras, me tocaba un franco a la semana pero yo no me lo tomaba libre.

Durante un año no me tomé un franco. Era el franquero de aquellos que descansaban. Yo lo trabajaba y obtenía el ingreso que le correspondía al otro, y eso era parte de lo que ahorraba, eran cuatro días extras en un mes de treinta días, estás hablando de un 12% .

Los ingresos eran buenos, en aquella época hablamos de 5000mil bolívares era 1200uds a 4,30bs. Si contás que tres años después cuando compré un carro 0kms, un Ford Fermon del año 78, estaba en precio de lista 27.800bs, no llegaba a 7000mil usd$. (Déjame hacerte la cuenta exacta porque me gusta, son 6465 uds.) El valor del bolívar era fuerte.

Imagínate que yo llevaba por las dudas, de reserva dobladito en la billetera un billetito de 20 bolívares. El autobús costaba un medio. El sueldo mínimo por ley eran 430 bs pero lo que cobrábamos por concepto de sueldo, propinas y el 10 % de servicios, aparte no existía el IVA.

Se ganaba bien pero había que fajarse. Yo ganaba 5.500/5.600 bolívares pero trabajaba 30 días y no de 8 horas sino de 10 am a 3 pm y luego 5 30 de la tarde a 11 de la noche. Era fuerte, pero claro tenía 19 años y lo podía hacer, sabía que era el momento que tenía que aprovechar porque podía llevar el ritmo.

¿Qué pasó con el negocio del mini market y la cafetería? No nos fue bien en el negocio del supermercado, el carro que compré lo usaba para trabajar de noche de taxi “pirata” porque no era taxista formal pero con eso me redondeaba y después fue poco a poco ya dejando la cafetería a un lado.

Había que competir con muchos “pulpos”, era una automercado pequeño, trabajarlo era muy sacrificado, tenía que ir a las 3 AM al mercado de Coche a traer todo lo que hiciera falta. Había muchos restaurancitos alrededor que tenían el menú que costaba 4 bolívares y se comía muy bien en aquella época, entonces era muy difícil competir con esos precios cuando no trabaja a volúmenes que son cónsonos qué te permitan competir.

Y Paola ¿ya había llegado? Si, Paolita ya estaba en el país antes de que cerráramos el negocio.

Era el año 1979 cuando formé LOCARVE S.A, empecé con instalaciones de cerramientos de balcón, puertas de baño y luego amplié con la parte de construcción, ahí fue que empecé a trabajar más duro pero era lo que me gustaba y veía que había bastante campo.

¿Cómo te introdujiste a este medio? Originalmente era sub contratista, realizaba los proyectos de compañías que tenían las obras asignadas. En un principio hacia todo lo que eran ventanas de aluminio. Dentro de los trabajos importantes, me subcontrataron para las ventanas de la Catedral de Maturín.

Después trabajamos a nivel de hogar colocando ventanas y puertas de ducha, poníamos avisos en el periódico. “Ponía” no poníamos, lo que pasa es que siempre desde que formé la empresa trabaje en función de empresa y siempre hablaba en plural “nosotros”, tanto que yo figuraba como vicepresidente ante el cliente para tener a alguien a quien echarle la culpa –risas-.

¿Cómo era el papel que desarrollabas en Locarve? Lógicamente yo vendía, compraba material, visitaba al cliente, instalaba los marcos que mandaba a hacer con un amigo español que tenía en San Bernardino una fábrica.

Pude poco a poco comenzar a tomar instaladores y yo me dedicaba simplemente a lo que era la venta, ya podía proyectar más el volumen del trabajo y ampliar el rubro. Entonces me dediqué hacia la decoración de oficinas, o sea todo lo que eran tabiques, alfombras, material inmobiliario y a mí lo que me gustaba era diseñar, hacer la distribución espacial, es decir, hacer el diseño distributivo de las oficina.

Hacía yo mismo el levantamiento de la información, como un arquitecto pero a nivel más sencillo, lo presentaba simplemente con un bosquejo y en base a eso cotizaba. Ahí empezó a levantarse Locarve, ya empezaba a adquirir importancia, trabajamos con clientes como Corp Banca, Turisol que eran agencias de viaje en varias ciudades como Caracas, Valencia, Maracaibo que pertenecían a Corp Banca que hoy en día es el BOD, ni siquiera en aquella época se llamaba así, sino Banco Consolidado.

Tenía como cliente el Banco Unión, agencias de viaje, luego compañías de seguro como “La Central de Seguros”, luego ya empecé a hacer remodelaciones totales de edificios como “El Caney” donde estaba la Universidad Simón Rodríguez, los politécnicos y tecnológicos que son los más recientes.

Anterior a eso yo tenía una hojita q decía “nuestro mejor aval son nuestro clientes” y ahí presentaba todo el listado de clientes que al poco tiempo ya eran empresas conocidas y en letra #12 ya había que colocarlas en 4 hojas, o sea que sin darme cuenta, poco a poco se creó una cartera de clientes importantes. Shell de Venezuela, Laboratorios Roche, ACO en la torre Las Mercedes, Sherwin Williams, y clientes medianos, fuimos creciendo orientándonos a lo que era propiamente construcción.

Después creamos la Constructora Queloc, en sociedad con el Sr. Quero como socio (Esposo de la famosa cantante merenguera Lis). Él era el dueño de todos los tecnológicos, Antonio José de Sucre, Santiago Mariño en todo el territorio nacional a quien le había trabajado por muchos años en sus propiedades.

¿Cómo era el trabajo en la Constructora Queloc? Las obras eran en todo el país, no era fácil poder armar equipos en cada ciudad, me tocaba llevar equipo de avanzada, equipos que yo tenía para que arrancaran la obra y luego allá quedaba un maestro de obra a quien yo le formaba el equipo con gente local y semanalmente les visitaba para supervisarles.

Vivía de avión en avión recorriendo las obras.

Después de un par de años, disolvimos la sociedad por diferencias a la hora de trabajar. Pero para que veas que todo en la vida son procesos.

Contame de la época del “Ta barato dame 2” Desde que yo llegué hasta el 98, Venezuela era una tierra de oportunidades, pero buenas, hablar de oportunidad significa el espacio en donde se puede proyectar una vida en un determinado corto de tiempo con bienestar, un bienestar bien habido.

Es decir no una oportunidad de negocio temporal. Yo nunca vi a Venezuela como un negocio de entrar a picar, agarrar y salir, porque muchas veces hoy día se piensan “bueno esta es la oportunidad de hacer tal negocio en tal lado” por eso te explico bien la época en la que salí. Las oportunidades se daban en un proceso lento de tiempo que no es el de ahora entonces eso te generaba a tener una mentalidad más sedentaria de poder darle cabida a la paciencia y de forma paralela había que desarrollar un crecimiento personal y familiar de asentamiento.

Hoy en día cuando hablamos de oportunidades, se habla de dos años aquí, tres años allá, cuatro en otro lado y ahí veremos.

Venezuela cuando hablo de oportunidades era un país para vivir, para disfrutar, trabajar, un país donde luchar, te abrías camino con trabajo, si bien es cierto se facilitaban las oportunidades por la manera de ser de un medio como el venezolano que es abierto. Había facilidades de financiamiento, había receptividad para presentar proyectos en los bancos.

El bolívar como te mencioné anteriormente valía mucho, teníamos acceso a grandes comodidades, mucha abundancia y hasta derroche de dinero. Era una época linda, de mucho trabajo pero linda.

Si te preguntara una anécdota de la época, ¿qué podrías contarme? Yo siempre doy como dato anecdótico al vivir en Venezuela, que trabajaba duro y esperaba el momento de tomar las vacaciones, salía del país y disfrutaba pero cuando estaba llegando el avión a Venezuela, sentía la mayor felicidad de regresar a Caracas. Esa es mi Caracas, es la ciudad donde “nací” a nivel de independiente, donde luché, yo amo a Caracas. Se me hace un nudito en la garganta cuando lo pienso. Por eso me duele ver la situación actual. Tendríamos que estar mejor que en Kuwait aquí.

Para cerrar, ¿qué podrías decirnos después de esta experiencia de vida en un país extranjero? Realmente soy un hombre muy agradecido de mi Venezuela.

No es la Venezuela de hoy, pues ya me toca también emigrar y es más difícil emigrar después de haber emigrado en tu vida, y luego de haberte asentado por una cantidad de años mayor a 40 años lo que podemos llamar como “una vida”. Mirar atrás y saber q hubo un proceso que quizás hoy puedas ir a cualquier otro lugar y con otro nivel de condiciones, pero lo que más duele son las familias esparcidas, yo me cuestiono mucho el hecho de que caramba, yo siempre soñé y desee que al llegar a esta edad podía contar con poder ver a mis hijos, poderlos ver de forma cotidiana, poder formar parte de su día a día , poder abrazarlos, -silencio momentáneo-, pero bueno no vamos a hablar de estas cosas que nos van a hacer mal. Ahora es muy difícil.

Contexto de los años 1970 En el marco de la Guerra Fría, la década de los 70 va a transcurrir con una serie de conflictos basados esencialmente en principios ideológicos, políticos, económicos y propagandísticos entre las modernas y nuevas formas de imperialismo, representados por el Bloque Occidental “Capitalista” (liderado por Estados Unidos) y por el Bloque del Este “Comunista” (liderado por la Unión Soviética), ambos se encargaron de extender sus zonas de influencia y exportaron esa guerra ideológica que caracterizó la época. La Unión Soviética financió y respaldó revoluciones y gobiernos socialistas, mientras que Estados Unidos también dio abierto apoyo y propagó desestabilizaciones y golpes de Estado en América Latina. Es así como en la década de los 70 hay una ola de dictaduras militares para frenar la posibilidad de que exista una segunda Cuba en el continente y fueron caracterizadas por una constante y sistemática violación de los derechos humanos donde se puede destacar la desaparición forzosa de miles de personas.

En Chile, Augusto Pinochet protagonizó el golpe de Estado de 1973; Argentina fue gobernada dictatorialmente por Jorge Videla desde 1976, y Bolivia fue sometida al régimen de Hugo Bánzer Suárez desde 1971. Otros países como Paraguay (Alfredo Stroessner) y Uruguay (Juan María Bordaberry), también vivieron bajo represión. Al mismo tiempo, la década de los 70 significó una revolución tecnológica que cambió el mundo, hasta lo que es hoy día en el uso de la información y en la forma en la que nos comunicamos, ya que, en 1971, IBM ya vendía unidades del floppy disk y en 1972 recibió la patente del disco de almacenamiento de datos, que en sus primeros días tenía poca capacidad en comparación a la actualidad.

Reproductores de cintas de video: el Betamax de Sony hizo su flamante aparición en 1975 y, un año más tarde, surgió el VHS de JVC.

VHS- JVC Es también en esta década que Bill Gates y Paul Allen fundaron Microsoft y Steve Jobs y Steve Wozniac fundan Apple.

La moda de la década de 1970 también representó cambios significativos, reflejaba aspectos de la sociedad fue muy diversos, caracterizados por un nuevo interés de libre expresión a través de la ropa. Se puede ver que los hombres y las mujeres lucían estilos similares en cualquiera de sus estilos, bien sea, hippie, bohemio, retro y punk.

La silueta general era larga y delgada, con un montón de pelo, un estilo andrógino utilizado por ambos sexos.

Aparecieron los salones de belleza unisex, los zapatos de plataforma, tanto para hombres y mujeres, pantalones de talle alto y piernas acampanadas muy anchas fueron usados por ambos sexos. Las camisetas de manga corta y larga se usaban apretadas y por debajo del pantalón.

En actos de rebeldía contra la cultura y movimiento hippie y la cultura de elite, el Punk representó los aspectos más oscuros de la sociedad, se caracterizaron por vestir Pantalones rasgados, pelo negro y despeinado y cadenas como joyas.

La música Disco dominó en las salas de baile, discotecas, en la década de los 70 y combinó elementos de géneros anteriores como el Soul y el Funk, este nuevo estilo de música para bailar fue popularizada por los jóvenes afrodescendientes y latinos, su punto más alto fue luego de ser retratado en la película de 1977, Fiebre de sábado por la noche, expandiendo el género por todo el mundo y convirtiéndolo como un fenómeno sociocultural que tuvo un fuerte impacto en la vida de aquella época, ya que, en la película se puede observar la forma de vestir, el baile, el papel de los DJs y la decoración e iluminación con el uso de la Disco ball.

A nivel religioso, hay un hecho particular que no podemos dejar de mencionar, pues también tuvo gran influencia no solo en la época, sino en gran parte de la segunda mitad del siglo XX. El 16 de octubre de 1978 el nacido en Polonia, Karol Jozef Wojtyla se convirtió en el primer papa no italiano en más de 400 años, fue conocido como Juan Pablo II. Se encargó de liderar la oposición al régimen prosoviético de Polonia y tuvo un peso decisivo en el derrumbe del poder comunista en dicho país, marcando el inicio de la debacle de todo el bloque en Europa, al mismo tiempo, se encargó de mejorar las relaciones de la Iglesia con el judaísmo, el islam, la iglesia ortodoxa oriental y la comunión anglicana.

Soñando una gran familia (Segundo premio) Valdez, Verónica Elizabeth Introducción Jonathan fue mi compañero de trabajo pero hoy una de esas personas a las que es imposible olvidar.

Un ser humano excelente, un chico que supo siempre que elegir lo bueno era lo mejor.

Por su nobleza encontró muchas manos que recompensaron en parte lo que le falto.

Este pibe tenía en sus genes lo buena gente.

Él es papá de Luciano, de Bruno y Delfina, es compañero de vida de Magui. Formó una familia a los veintitrés años, trabajó duro para asumir las responsabilidades y a los veintinueve años, sostenido por los afectos, decidió buscar definitivamente la verdad de su historia, su identidad.

Su vida parece un cuento de hadas, tiene un final feliz y quiero contarla porque para mí lo sensible, lo humano, lo bueno, lo honrado y el amor no están devaluados.

Desarrollo Jonathan Marton Nació el 10 de mayo de 1987, en Capital Federal.

En ese momento el país experimentaba una profunda crisis inflacionaria.

En el marco de un gobierno democrático, el presidente por aquel entonces Dr. Raúl Alfonsín enfrento tres levantamientos militares, catorce paros generales y una hiperinflación descomunal. Finalmente por la crisis desatada en el país llamo a elecciones anticipadas. Luego de la derrota de su partido anunció la entrega del mando siete meses antes de que termine su mandato.

El 9 de julio de 1989 Carlos Menem asumió la presidencia. Se sucedió entonces la primera sucesión presidencial entre dos presidentes constitucionales desde 1928.

Con el gobierno de Menem apareció el plan de convertibilidad/ dolarización, las transformaciones estructurales del estado, las privatizaciones, la corrupción, el goce y el consumismo de la clase media. El menemismo se mantuvo en el poder durante diez años. La reforma del estado se centró en la disminución del gasto público privatizando empresas estatales como Aerolíneas Argentinas, YPF, Gas del Estado, Ferrocarriles Argentinos entre otras que integran la larga lista.

La política de apertura económica que consistía en la libre competencia de empresas de origen local y extranjeras provocaron el ingreso desmedido de productos de todo tipo que terminaron afectando la producción local con el consecuente cierre de muchas empresas lo que inmediatamente de tradujo más en desempleo. En este marco se suma un proceso de empobrecimiento económico además del ya instado empobrecimiento ideológico y ético.

La mamá de Jonathan tenía 26 años, era hija única. Trabajaba y vivía con su papá cuando supo que iba a ser madre… trató de encontrar a Juan Carlos, el papá de Jonathan para contarle acerca de su paternidad pero no logro ubicarlo y aquí comienza la historia de esta persona maravillosa, de este niño que busco la verdad y que pese a los violentos tiempos, la panza vacía y el corazón dolorido por la falta de amor y atención hizo su elección: salir adelante y ser buena persona.

Maxi, Fernando y Belén son sus hermanos menores. Con ellos jugo en la vereda, los cuido y los alimentó. Vivieron con su abuelo materno quien fue hasta que falleció un hombre amoroso y presente. La muerte de su abuelo Rómulo fue su primer golpe con tan solo ocho años de edad.

Luego, como un antes y un después, su infancia y adolescencia fueron muy duras. Su mamá volvió a formar pareja, el contexto familiar era pesado, falta de trabajo, hambre y maltrato y devenires de consecuencias tristes. Jonathan comenzó a participar de actividades de la parroquia, ayudaba a los más necesitados, trabajaba y también comía ahí. Ahí conoció a su gran amigo, Alan.

De su adolescencia rescata sus amistades, ellos lo ayudaron a que no sea tan dura. Amaba jugar al fútbol, se esmeraba y entrenaba en los momentos que no trabajaba hasta que tuvo que dejar de hacerlo definitivamente porque debió ayudar económicamente en su hogar. Le costó terminar el colegio y también dejar su sueño del fútbol atrás.

A los dieciocho se fue de su casa. La familia de su mejor amigo, Alan le propuso ir a vivir con ellos. La relación con su mamá había empeorado. Allí habían quedado sus hermanos pero Jonathan necesitaba despegar, salir adelante.

Creció pensando que su papá era alguien a quien vio una sola vez, se quedó con la sensación de ausencia implícita en la mirada de aquel hombre a quien no sintió su papá.

Hace tan solo dos años ya habiendo constituido su propia familia sintió una necesidad inmensa de saber, buscar la verdad, conocer su identidad. Sentía una necesidad tan honda de respuestas que Jony se despertaba por las noches, desvelado, angustiado, llorando desconsolado. Alentado por su mujer y su mejor amigo, decidió ir a Salto, ese pueblo al que fue alguna vez a conocer a su supuesto papá. Habló nuevamente con su mamá pidiéndole que le dijera el nombre, la dirección de aquel hombre que había desaparecido todos esos años, su madre se rehusó a brindarle esos datos y cuando Jonathan le contesto que no había nada que lo detuviera, que iba a viajar igual y de algún modo lo ubicaría, su mamá le confeso la verdad y llorando le relató la historia. Le dijo que esa persona al que él quería ir a buscar no era su papá, que era el papá de Maxi, su hermano, que no sabía dónde estaba su papá, lo único que se acordaba es que se llamaba Juan Carlos Baldesari, que era de Prefectura, que lo conoció en el cumpleaños de una amiga, que salieron un par de veces nada más porque él era navegante. Y le dijo: “lo único que me acuerdo es que Juan Carlos era de un pueblo, de Chajarí” y como Juan Carlos era navegante cuando se enteró que estaba embarazada no tenía como avisarle así que se hizo cargo ella sola de Jony.

Jonathan se encontraba nuevamente frente a una página en blanco. Atravesado por un sinfín de sentimientos le agradeció a su mamá por la verdad revelada e inmediatamente inició su búsqueda con su amigo Alan. En cuestión de minutos encontraron tres perfiles, tres posibilidades, tres esperanzas pero una, una foto de Juan Carlos Baldessari de Chajari mostraba el parecido conmovedor entre padre e hijo. Su mamá se lo confirmo, había encontrado a su papá por Facebook. Ese mismo día Jony consiguió el teléfono de Juan Carlos, le escribió y hasta hablaron por teléfono. Hablaban seguido con cautela pero conociéndose. Decidieron conocerse personalmente.

Se encontraron, se rieron, lloraron. Se contaron sus vidas, Juan Carlos supo que era abuelo y Jonathan que tenía más hermanos… decidieron hacerse un ADN pero los resultados sería solo una formalidad.

Jonathan recordaba que de chico pasaba la navidad solo con su mamá y hermanos y que siempre deseó una Navidad con una gran familia.

Hoy, Jona, como lo llama su papá, tiene muchísimos primos, tíos y conoció a sus abuelos paternos. Trabaja junto a su hermano en la empresa de su papa, estudia, cría a sus hijitos con su esposa Magui... Su vida cambió en quince días. Su papá es una persona de campo, muy humilde, trabajador. Empezó de muy chiquito a trabajar en los campos de citrus en Chajari. Le fue bien y todo se lo gano con esfuerzo. De ahí viene Jona, eso explica su ser, esa es su historia.

Desde lo más oscuro, desde el negro absoluto que inunda toda razón, interpelándola, cuestionándola necesariamente, surge una imagen. Surge con la seguridad proverbial de la luz venciendo a la sombra. Aparece desafiante, invitándonos a recorrer aquella distancia engañosa entre la pregunta y la repuesta. Quien haya recorrido aquel camino alguna vez sabrá que habrá razones más feroces que tigres que invitarán a detenernos, a sentarnos a descansar sobre la confortable silla de la conformidad para culminar allí nuestro viaje. Muchos sin duda, detendrán su recorrido ahí y se cobijaran al resguardo miserable de una verdad que pensarán eterna. Pero siempre estarán aquellos otros, tenaces dispuestos a continuar caminando aunque los pasos siguientes duelan, dispuestos a seguir sin importar cuanto se pierda o cuanto se gane, escudados en aquello que vivir es preguntar.

Y habrá una pregunta que será todas las preguntas, será la que cuestione finalmente quiénes somos, ¿quiénes somos realmente? ¿Qué es en definitiva aquello a lo que llamamos identidad? Será el propio ser humano que al no soportar el peso insostenible de la nada busque llenarlo generando la ilusión de la unidad. Sobre aquel concepto se constituirá la idea de permanencia de lo fugaz, y el “yo” entonces, tendrá historia. De esta manera aquel ser narrado que todos somos se ligará a la memoria que será la única capaz de unir aquellos trazos de tiempo que fuimos. Y como todos sabemos, la anécdota es su mejor recurso.


Docente: Silvina Sotera fue publicado de la página 171 a página176 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

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