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Del cuerpo máquina a las máquinas para el cuerpo.

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº5

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº5

Del cuerpo máquina a las máquinas del cuerpo Televisión informativa y de ficción en la construcción del sentido común en la vida cotidiana El grupo como recurso pedagógico

Año I, Vol. 5, Mayo 2001, Buenos Aires, Argentina | 38 páginas

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Belmes, Débora Irina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Introducción
El presente trabajo constituye el desarrollo de un proyecto en investigación realizado con alumnos
de las carreras de Publicidad y Relaciones Públicas que cursaron la materia Metodología de
Investigación durante el año 2000. Los alumnos, divididos en grupos, realizaron un trabajo
exploratorio sobre una tecnología elegida por ellos, dentro del marco propuesto por la cátedra.
La propuesta general se encuentra enmarcada dentro del tema “Tecnología y Vida Cotidiana”
y el recorte propuesto por la cátedra es “Del cuerpo máquina a las máquinas para el cuerpo”.
Desde el aspecto pedagógico el proyecto busca que los alumnos se inicien y familiaricen con la
metodología de investigación y puedan, a través de la elaboración teórica de los conceptos
vinculados a la investigación arribar a una elaboración práctica y comprensión de la labor del
investigador.
Paralelamente se busca formar a los alumnos en el hábito del pensamiento y la discusión, objetivo
que se lleva a cabo a través del debate y elaboración de los aportes teóricos de los distintos autores
trabajados. En este sentido puede señalarse que este proyecto se encuentra en cierta manera
limitado por encuadrarse dentro de los objetivos pedagógicos en donde se prefirió no ahogar en
abundancia de autores, para facilitar el manejo, comparación y discusión de propuestas teóricas.
La investigación fue situada en el campo exploratorio y el diseño elegido es de tipo cualitativo.
El universo para este trabajo fue limitado a jóvenes de ambos sexos entre 18 y 30 años (sin
ningún tipo de otra especificidad).
Puede señalarse entonces que el cumplimiento de esta actividad posibilita concretar tres tipos de
objetivos:
a. aproximación e incursión en el ámbito de la investigación.
b. Descripción (acotada por ser un trabajo exploratorio) de usos y hábitos de consumo para la
modelación del cuerpo en jóvenes.
c. Inserción de la cátedra en el ámbito de la investigación, área propuesta por la Facultad.
El estudio abarca el análisis de tres grandes dimensiones:
- caracterización del contexto actual (caracterización de la sociedad en general y de los jóvenes
en particular).
- caracterización de la tecnología
- franja etaria y uso de las tecnologías.

La metodología empleada incluyó: investigación bibliográfica y las técnicas de observación (in
situ) y entrevistas (semi dirigidas).
El estudio abarca el análisis de tres grandes dimensiones:
• caracterización del contexto actual (caracterización de la sociedad en general y de los jóvenes
en particular)
• caracterización de la tecnología (historización y relevamiento de sus características actuales)
• franja etaria y uso de las tecnologías.
La primera dimensión fue trabajada fundamentalmente a través de la investigación bibliográfica
(textos, revistas, folletería, internet, etc.)
La segunda dimensión fue elaborada a través de la investigación documental y el trabajo de
campo.
La tercera dimensión puso su acento en el trabajo de campo (observación y entrevistas) y en su
análisis y elaboración.
Las áreas elegidas por los alumnos para trabajar mostraron el interés de los alumnos por las
cuestiones vinculadas al cuerpo y los temas conectados con el mismo. Evidencia de ello fueron las
elecciones realizadas: alimentos en general y alimentos light (cuatro grupos), gimnasios y aparatos
de gimnasia o máquinas para ejercicios, tanto para el hogar como para gimnasios (cuatro grupos),
tratamientos de belleza: cremas anti-envejecimientos y maquillajes, perfumes, productos
adelgazantes y camas solares.
Se realizaron un total de 96 entrevistas, 11 fueron anuladas por no corresponder a la edad
seleccionada. Se trabajó entonces con el material proveniente de 85 entrevistas.
Resultaron entrevistados 29 varones y 53 mujeres. Tres entrevistas carecían de este dato.
El 58% de los entrevistados tenían entre 22 y 27 años, decreciendo la proporción hacia los extremos
del rango asignado.
Los datos obtenidos a partir de la reunión de los diferentes trabajos realizados por los alumnos
son volcados a continuación y constituyen el eje del presente escrito.

1. La investigación explorativa
Una vez que un investigador tiene en claro un tema a investigar, que ha realizado un recorte y que
ha podido plantearse algo problemático en relación a él, debe decidir un esquema de investigación.
Es este esquema el que facilita la recolección y análisis de los datos que permitirán obtener
resultados relevantes y coherentes con la finalidad de la investigación, con economía en el
procedimiento.

El presente trabajo tiene básicamente dos objetivos: por un lado, la aproximación e incursión en
el área de investigación, que implica en su desarrollo, avance en el conocimiento de un fenómeno
o de nuevos aspectos en el mismo. En este sentido, este trabajo se convierte en un paso necesario
para la formulación de hipótesis más precisas o de la posibilidad de explicitar nuevas hipótesis con
relación a las tecnologías vinculadas al cuerpo, en especial referencia a los jóvenes.
Por otro lado, otro objetivo lo constituye la descripción de usos y hábitos de consumo para la
modelación del cuerpo en jóvenes, permite establecer, en una forma más aproximada las
características de este consumo, su existencia, su frecuencia o más bien su asociación o relación
con los jóvenes y posibles factores intervinientes. Si bien estos objetivos se relacionan con estudios
de carácter descriptivos, en el presente trabajo la descripción está al servicio de encontrar
asociaciones que permitan formular en futuros trabajos hipótesis más precisas. Por lo tanto los
datos vinculados a ellos no podrán ser sometidos a pruebas de fiabilidad. Los datos serán analizados
como posibles aproximaciones y orientaciones y no como afirmaciones.
Se ha elegido entonces, un esquema exploratorio dado que: posibilita el desarrollo de hipótesis,
aumenta la familiaridad con el fenómeno, permite establecer relaciones o posibles asociaciones,
facilita la reunión de información acerca de posibilidades prácticas para llevar a cabo la investigación
y proporciona un censo sobre temas considerados importantes dentro de un determinado campo
de relaciones sociales.
La elección se basa también, en la flexibilidad que proporciona este esquema. Ello implica
considerar que el trabajo es parte de la actividad pedagógica de la cátedra y que los alumnos
se encuentran en los primeros años de su formación y que la implementación de esta
modalidad de actividad es también, novedosa para la cátedra.
Por ello es importante aclarar que los estudios exploratorios en general llevan a descubrir aspectos
de hipótesis pero no las comprueban o demuestran. De esta manera los estudios exploratorios
deben ser considerados como un primer paso, se necesitan estudios más precisos para comprobar
si la hipótesis que emergen tienen aplicación general.

2. El diseño cualitativo
El diseño implica adoptar una estrategia metodológica particular para la resolución de un problema.
Es el lugar donde se produce la transformación del conocimiento especulativo en un “dispositivo
de conexión de ese conocimiento con la información existente fuera de él” (Samaja1 ). O sea, es el modo como se enfocan los problemas y la manera en que se buscan sus respuestas. Toda
metodología remite a un cuerpo teórico que la sustenta, que a su vez está incluida en los paradigmas
científicos de su época y en la posición epistemológica que cada científico como sujeto detenta.
En ciencias sociales han prevalecido dos perspectivas teóricas principales, el positivismo y la
fenomenología. El positivismo, que prevaleció en el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX,
consideraba a los fenómenos sociales como cosas. Busca en los hechos, las causas de los fenómenos
sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuos. La fenomenología, en
cambio, busca entender los fenómenos sociales desde la perspectiva del actor social que los
protagoniza. Así, la realidad que importa es la que las personas perciben como importante.
De estas dos perspectivas derivan dos formas de abordar los problemas: los positivistas que
buscan encontrar las causas (cuestionarios, inventarios, estudios demográficos), producen datos
susceptibles de análisis estadístico; y los fenomenólogos que buscan lo comprensión (métodos
cualitativos, entrevistas, observación, etc.) , motivos y creencias que están detrás de las acciones.
Taylor y Bogdan en Introducción a los Métodos Cualitativos de Investigación, señalan que la
metodología cualitativa se refiere a la investigación que produce datos descriptivos: las propias
palabras de las personas, habladas o escritas y la conducta observable. Señalan ciertas
características:
1. Es inductiva, sigue un modelo flexible, a través de interrogantes vagamente formulados.
2. Su perspectiva es holística tanto en relación a las personas como a los escenarios.
3. Son sensibles a los efectos que causan sobre el objeto de estudio.
4. Tratan de suspender las propias creencias o predisposiciones.
5. Trata de comprender a las personas dentro del marco de referencia de ellas mismas. Todas las
perspectivas son valiosas (se busca la comprensión y no la verdad moral).
6. Todas las personas y escenarios son dignos de estudio.
Esto significa que cada palabra, cada persona o cada detalle habla acerca del problema en estudio.
En el caso del presente trabajo, es un estudio cualitativo de tipo descriptivo que facilita la
inmersión de los alumnos en la problemática a estudiar y a la vez les permite tomar distancia
(suspender y hasta cuestionar las propias creencias), necesaria para la elaboración teórica.
“Los sujetos son protagonistas del desarrollo del medio social y cultural en el que se
desenvuelven buscando conocer y conocerse en el mismo acto de investigación.” 2 Aparece así
el campo cultural en una determinada sociedad, reflejo de valores y normas en un corte
diacrónico. Esta pesquisa permite enhebrar los aspectos teóricos estudiados durante la cursada
con los valores y actos sociales que aparecen a través de la investigación.

3. El universo, los jóvenes. El tiempo, la posmodernidad.
¿Y el cuerpo?

El recorte propuesto por la cátedra se titula: “Del cuerpo máquina a las máquinas para el cuerpo”.
Esta cuestión plantea diversos aspectos: ¿qué es el cuerpo?, ¿quiénes son los jóvenes y cuál es el
escenario? (la posmodernidad).
La noción de cuerpo que nos proporciona el diccionario, dice que es aquello que tiene extensión
limitada, que es impenetrable y que hiere los sentidos. También señala que en el hombre y los
animales es la materia orgánica que los constituye. Otras acepciones se refieren al volumen, a
cierta extensión con dimensiones y también a cierta corporación o comunidad (cuerpo diplomático,
cuerpo facultativo, etc.). También cuerpo es el cadáver (y con ello el tema de la vejez y de la
muerte).
Sea el significado que se elija, el cuerpo adquiere un lugar esencial en los estudios sociales.
Basándonos en Le Bretón (1990) puede señalarse que el cuerpo pertenece a la identidad del
hombre pues “sin el cuerpo, que le proporciona un rostro, el hombre no existiría. Vivir consiste en
reducir continuamente el mundo al cuerpo, a través de lo simbólico que éste encarna. La existencia
del hombre es corporal.” 3
El cuerpo parece algo evidente, pero nunca constituye un dato indiscutible sino que es el efecto
de una construcción social y cultural. El cuerpo está en el centro de la acción individual y colectiva.
Es objeto de estudio, hay imágenes que hablan sobre él, posee diferentes valores que hablan
sobre las personas, sus modos de existir y las estructuras sociales a las que pertenecen. La
formulación de la palabra cuerpo como fragmento del hombre cuyo rostro sostiene era una
distinción extraña para algunas comunidades de tipo tradicional donde el cuerpo es igual a la
naturaleza, es parte de lo común. Es el ser. “la imagen del cuerpo es una imagen de sí mismos,
nutrida por las materias primas que componen la naturaleza, el cosmos, en una suerte de
indiferenciación”4 . El hombre, los otros, el cosmos están constituidos por el mismo paño, donde
las diferencias no modifican en nada la trama común.
El cuerpo moderno pertenece a un orden diferente. Implica cierta ruptura. El cuerpo como elemento
aislable del hombre puede pensarse en estructuras sociales de tipo individualista, donde los
hombres están separados unos de otros y son relativamente autónomos en sus iniciativas y en
sus valores. El cuerpo funciona entonces como límite fronterizo.
Así en las sociedades de tipo comunitario, la existencia del hombre implica fidelidad al grupo, allí
el cuerpo no constituye un elemento de individuación, pues el sujeto no se distingue del grupo. En
las sociedades modernas, individualistas, el cuerpo y su cesura, habla de una trama social donde
el hombre no solo está separado de la naturaleza sino que también está separado de los otros
hombres. El cuerpo se constituye en un factor de diferenciación e individuación y es percibido
como uno de sus atributos.
Es en la sociedad moderna donde se inicia el dualismo. La noción de dualismo implica remitirse a
Descartes. Este autor distinguía dos órdenes del ser: el ser del pensar y el ser de las cosas, dando
lugar a dos tipos de sustancias: la sustancia que piensa (res cogitans) y la sustancia natural (res
extensa). La sustancia pensante no tiene ningún atributo de la res extensa y se rige por las leyes
del pensar. La res extensa ocupa un lugar en el espacio y se puede medir (leyes de la mecánica).
El hombre comienza a pensarse como un sujeto enfrentado a un objeto y como un sujeto al que
le interesa conocer esos objetos. Se constituye así la relación gnoseológica, relación mediante la
cual un sujeto captura intelectualmente al objeto. El conocimiento se edifica así sobre una diferencia
absoluta entre sujeto y objeto. Esta cesura implica la aparición del cuerpo objeto, noción que
posibilitará el pasaje al cuerpo que sometido a las leyes de la mecánica posibilita su
conceptualización como máquina.
Esta noción se asocia a la noción de poder propuesta por M. Foucault. El poder ya no es la
propiedad de una clase, sino una estrategia cuyos efectos son atribuibles a disposiciones, maniobras,
táctica, técnicas y funcionamientos. Es un poder que se ejerce, es inestable y es efecto de conjunto
de posiciones estratégicas. La reorganización del poder se constituye en la condición de
asentamiento de un nuevo modo de producción, así el sistema capitalista implicará primero la
apropiación disciplinaria de los cuerpos y luego su utilización económica. El cuerpo objeto, no es
más que un objeto, es una maquinaria sujeta a leyes mecánicas. Ya no se “es” un cuerpo, ahora
se “tiene” un cuerpo: “me consideré en primer término como teniendo un rostro, manos, brazos,
y toda esta máquina compuesta de huesos y carne, tal como aparece en un cadáver y a la que
designé con el nombre de cuerpo”5. Es el momento del tener.
Estas concepciones están vinculadas al ascenso del individualismo, de una nueva clase social (la
burguesía), a la emergencia de un pensamiento racional y laico y al ascenso de la medicina como
versión oficial sobre el cuerpo.

El renovador de los estudios médicos fue Andrés Vesalio quien a partir de investigaciones directas
sobre el cuerpo humano estableció las bases de la anatomía moderna. Demostró la necesidad de
la conducción científica de las disecciones (ello posibilitado por el pasaje del cuerpo humano a la
condición de objeto) y reclamó la atención de los innovadores en el campo de la medicina sobre
la fundamentación de esa ciencia en el más completo conocimiento del ser humano. Sus doctrinas
anatómicas rebatieron los errores de Galeno y establecieron el primer peldaño en el adecuado
conocimiento del cuerpo humano.
La invención del cuerpo como concepto autónomo implica una mutación en la concepción del
hombre. El saber anatómico consagra la autonomía del cuerpo. La medicina moderna nace de
esta fractura ontológica. “El saber anatómico vuelve plano al cuerpo y lo toma a la letra de
explicaciones que surgen del escalpelo. Se rompe la correspondencia entre la carne del hombre y
la carne del mundo. El cuerpo solo remite a sí mismo. El hombre está ontológicamente separado
del propio cuerpo que parece tener su aventura singular”6. Finalmente hacia 1960 surge un
nuevo imaginario del cuerpo: el hombre occidental descubre una nueva significación del cuerpo
y a su vez en torno del mismo se generan discursos y prácticas marcadas por la difusión de los
medios masivos de comunicación. El cuerpo se transforma en una especie de alter-ego. El cuerpo
se impone como un tema predilecto del discurso social, lugar que permite la conquista de uno
mismo y que a su vez es un territorio a explorar, que es fuente de inagotables sensaciones y lugar
de enfrentamiento con el entorno.
Este nuevo cuerpo se constituye en una especie de ancla frente a la atomización individualista y
frente a la precariedad de las relaciones sociales. El cuerpo sería aquello que podría darle al
sujeto cierta certeza por medio de la cual vincularse y encontrar a los otros, participar del flujo de
signos y sentirse cómodo en una sociedad tan vaporosa, acelerada y cambiante.
El cuerpo se constituye en el lugar privilegiado del bienestar (la forma), en las entrevistas aparece
la preocupación por la buena salud, el interés por la estética (entrevista *1), comer sano (entrevista
*4), para cuidar la línea (entrevista *29), para sentirse bien y verse mejor (entrevista *40), estar
bronceado para sentirse mejor (entrevista *56). El cuerpo también es el lugar del buen parecer
“para tener un buen lomo”(entrevista *77), pasión por el esfuerzo “ir al gimnasio todos los días”
(entrevista *81).
En general las razones para ir al gimnasio giran alrededor de: mejorar el cuerpo, verse bien (4
casos), sentirse bien (4 casos), por la salud del cuerpo, como descarga y energía (4 casos) y para
bajar de peso (5 casos). Estas frases estarían vinculadas a esta nueva preocupación social
generadora de innumerables prácticas, vinculadas al tener o presentar cierto cuerpo.
Así, el cuerpo como factor de individualización, duplica los signos de distinción y podría estar
entonces relacionado con la difusión de todas estas tecnologías. Le Bretón señala también que, si
bien el cuerpo es el lugar de la diferencia, paradójicamente el hombre se encuentra disociado de
él, como herencia de la concepción dualista. Así es posible hablar de la liberación del cuerpo que
aparece más como un enunciado que como un hecho. Si existe un cuerpo liberado es el cuerpo
joven, hermoso y sin problemas físicos ni responsabilidades. En este sentido sólo habrá liberación
del cuerpo cuando desaparezca la preocupación por el mismo. El cuerpo alter-ego es una especie
de socio según el cual se es juzgado. Si bien se sigue hablando de dualismo, es un dualismo
diferente pues este cuerpo sería una especie de tabla de salvación cuyo desempeño facilitaría la
conquista del lugar social y la trascendencia personal. El cuerpo alter-ego sería el pasaje del
cuerpo objeto al cuerpo sujeto. Como señala Le Bretón al cuerpo se le otorga el título de alter-ego
“como persona completa al mismo tiempo que espejo (no espejo del otro en el campo del símbolo,
sino espejo del ser que remite a sí mismo), valor. El individuo se vuelve su propia copia...” 7
Esta concepción del cuerpo como alter-ego se relaciona con la propuesta de Gilles Lipovetsky
(1983) que caracteriza a la sociedad actual a través de la existencia del denominado “proceso de
personalización” cuyo eje central está constituido por la realización personal. Este proceso opera con un mínimo de coacciones (cada uno es libre de elegir y ser lo que quiera) y un máximo de
elecciones (siempre dentro del menú de las existentes o sea, de las posibilidades que el mercado
ofrece), mínimo de austeridad (en una de las entrevistas el sujeto no tenía idea de cuanto gastaba
para mejorar su imagen) y máximo de deseo (lograr cierto ideal), legitimación del placer,
estimulación de las necesidades y del ocio (entendido como el tiempo dedicado a uno mismo). Se
desarrolla en una sociedad flexible, basada en la información y en la estimulación de las necesidades,
el sexo y el culto a la naturalidad, el humor y la cordialidad.
El proceso de personalización al promover y encarnar como valor fundamental la realización
personal ha pulverizado la sujeción de lo individual a lo colectivo. Los nuevos valores apuntan al
despliegue de la personalidad íntima, la legitimación del placer, el reconocimiento de las peticiones
singulares y la modelación de las instituciones en base a las aspiraciones de los individuos. “Vivir
libremente sin represiones, escoger íntegramente el modo de existencia de cada uno: he aquí el
hecho social y cultural más significativo de nuestro tiempo, la aspiración y el derecho más legítimos
a los ojos de nuestros contemporáneos”8.
Es la sociedad de servicios o del autoservicio cuya estrategia fundamental es la seducción, relación
social dominante y principio de organización global de las sociedades. Seducción y consumo.
Consumo que no se remite sólo a la sobreabundancia de objetos y servicios sino también que
refiere a la sobremultiplicación de elecciones. Es la sociedad del autoservicio o existencia a la
carta. “Esa es la sociedad posmoderna, caracterizada por una tendencia global (...) a acrecentar
las opciones privadas, a privilegiar la diversidad, a ofrecer fórmulas de programas independientes,
como en los deportes, las tecnologías psi, el turismo, la moda informal, las relaciones humanas y
sexuales”9 . La seducción multiplica y diversifica la oferta.
En este aspecto el cuerpo, y también el sexo, se vuelve instrumento de subjetivización y
responsabilización. Se debe acumular experiencias, explotar el capital libidinal e innovar en las
combinaciones. “De este modo se produce un sujeto (...) por personalización del cuerpo bajo la
égida del sexo. Su cuerpo es usted, existe para cuidarlo, amarlo, exhibirlo (...) el cuerpo se
convierte en persona a respetar, a mimar al sol.” 10 Es una sociedad, también, donde reina la
indiferencia de masas, donde la autonomía privada no se discute, donde lo nuevo se acoge igual
que lo antiguo y donde el futuro ya no es asociado al progreso sin fin.
Si la edad moderna fue caracterizada como el tiempo de la producción y la revolución, la posmoderna
lo es por la información y la expresión. Lipovetsky caracteriza a la sociedad posmoderna como la
apoteosis del consumo: “consumo de la propia existencia a través de la proliferación de los mass
media, del ocio, de las técnica relacionales...” 11 A través de la lectura de las entrevistas queda
claro que la cuestión de la imagen y del parecer son esenciales para la mayoría de estos jóvenes,
pero curiosamente y partiendo de que estamos en una sociedad donde circula la información o
por lo menos está al alcance de quien quiera buscarla, los riesgos, aún conocidos, son ignorados
a favor de alcanzar la valoración social que en estas entrevistas parecería estar integrada por un
fuerte componente vinculado a la imagen corporal.
Uno de los elementos que aparece como elemento común en la investigación, ligado a esta
imagen, es la presión social que en algunos casos y en especial vinculado al tema de la alimentación,
puede llegar a extremos que producen patologías aparece en relación a la alimentación (muchos
de los entrevistados manifestaron realizar dietas, cuidarse con las comidas o por lo menos consumir
productos light). En la muestra trabajada apareció un caso de bulimia (entrevista *8) y uno de
anorexia (entrevista *7).
Siguiendo con Lipovetsky, este autor señala que la figura mitológica representativa de hoy es la
de Narciso, como un perfil inédito del individualismo: es un narciso a medida. Este narcisismo es
una forma inédita de apatía que surge provocado por el proceso de personalización y que implica
el abandono de lo social. Es un individuo liberado de los encuadres de masa. De esta apatía
pareciera que se salva un sector: el vinculado a la esfera privada: cuidar la salud, preservar la
situación material, vivir sin ideales, esperar las vacaciones.
La idea es vivir en el presente y solo en el presente. Presente asociado al cuidado, protección y
reciclado en una juventud infinita, dentro de la cual el cuerpo tiene un rol protagónico. Este
cuerpo se convierte en un objeto de culto. Es una identificación con el ser sujeto de la persona. Ya
no se lo designa como máquina, sino que muestra la identidad profunda. Este cuerpo en tanto
persona gana dignidad, se lo debe respetar, cuidar y combatir los signos de su degradación: un
reciclaje quirúrgico, deportivo, dietético. Aquí cabría preguntarse si esta presión sobre la imagen
corporal no representa la presión de lo social. Por ello hay que vigilarlo contra la obsolescencia y
combatir los signos de su deterioro. El gimnasio, la cama solar, la alimentación, los maquillajes,
los perfumes y las cremas parecieran estar al servicio del buen mantenimiento de este alter-ego
que intenta vivir en la juventud eterna, paraíso en el cual todos desean perdurar.
El envejecimiento evoca la muerte (el cuerpo como cadáver). El envejecimiento marca la progresiva
reducción del cuerpo y presentifica la dualidad sujeto-cuerpo que termina bajo la dependencia de
este último. Por ello las cremas, los maquillajes, el gimnasio y la alimentación parecieran tener
como común denominador la búsqueda de cierto dominio sobre ese cuerpo que no se comporta,
que no se muestra, tal como los cánones sociales lo exigen. De alguna manera la personalización
del cuerpo implicaría, desde el narcisismo, la normalización del cuerpo: el interés por el cuerpo no
sería entonces ni espontáneo ni libre, sería función de los imperativos sociales.
¿Qué está lejos del envejecimiento y la muerte? La juventud.
Como señala Margulis la juventud es un concepto esquivo, es una construcción histórico-social.
Cada época se caracteriza por sus formas de ser joven y a su vez existen diferentes formas en
una misma época que se constituyen a partir de la elaboración de sus propios modelos. Pero hoy
se agrega un plus al ser joven y este plus es el hecho de ser también un signo, condición de
actividades productivas ligadas al cuerpo y a la imagen que dan como resultado la comercialización
de la juventud y junto con ella de sus promesas. La juventud se constituye en un set de ilusiones,
en un espacio, en un territorio en el que todos querrían vivir indefinidamente. Así pensada, la
juventud no es sólo un estado, una etapa de la vida, sino que significa un producto, un valor
simbólico asociado con rasgos apreciados (cierta estética y la comercialización de atributos a
través de la multiplicación de mercancías).
La juventud como estética implica no sólo ser joven sino también parecerlo. El resultado es el
ingreso del mercado y la multiplicación de mercaderías a su servicio: cosmética, perfumes,
camas solares, productos adelgazantes, productos light.
La juventud es una condición que articula social y culturalmente diferentes aspectos:

1. La edad

Siguiendo a Susana Quiroga (1997), psicológicamente puede considerarse que la juventud, en
ella se incluye a la adolescencia, implica la articulación de variables que van desde lo biológico
hasta lo cultural. Constituye un proceso de cambio, de transición desde la niñez hacia la adultez.
Psicológicamente este pasaje es arduo e impone ciertas tareas al aparato psíquico que en su
transcurso deberá realizar: pasaje de la endogamia a la exogamia, o sea el pasaje de los códigos
de la intimidad familiar a los códigos de la cultura. En el presente trabajo podría pensarse que los
jóvenes entrevistados se encuentran en plena transición debido a la gran cantidad de solteros y
de estudiantes universitarios que no trabajan. Además en muchas de las respuestas se incluía
que era la “mamá” quien se encargaba de las compras o que le aconsejaba ir al gimnasio (entrevista
*83). Otra de las tareas es el logro de la madurez sexual que se vincula con el encuentro con el
objeto heterosexual.
Estas preocupaciones aparecerían reflejadas en frases como hacer gimnasia “para tener un buen
lomo” (entrevista *77); “por buena salud y buena figura” (entrevista *83); “para verse bien y que
la novia lo vea bien” (entrevista *88); o utilizar maquillajes para “sentirse bien y verse mejor”
(entrevista *40) o porque le preocupa su apariencia (entrevista *38); en relación a la cama solar
“para sentirse mejor y más linda” (entrevista *56); o realizar dieta o consumir productos light
para cuidar la línea (entrevistas *26, *12, *5) o utilizar perfumes porque “se siente mas sexy y
mejor anímicamente” (entrevista *48).
La última tarea se refiere al desenlace eficaz del narcisismo positivo que permita transformaciones
psíquicas desplazadas hacia la realización laboral y los intereses sociales. En este sentido los
datos obtenidos permitirían inferir que la mayoría se encuentra realizando este camino: 27 son
estudiantes universitarios, 10 son profesionales, 14 son empleados, 2 comerciantes, 4 estudiantes
secundarios, 1 cursa estudios terciarios y 2 son amas de casa.

2. Punto de vista cronológico
Siguiendo con S. Quiroga se puede hablar de una adolescencia temprana que va desde los 8 años
hasta los 14-15 años, de una adolescencia media que abarca desde los 15 hasta los 18 años y de
una adolescencia tardía que abarca desde los 18 hasta los 28 años. Debe considerarse que estos
parámetros etarios no son fijos sino sólo indicadores de ciertas características y procesos comunes.
La adolescencia tardía incluye diversas tareas que básicamente se refieren a la inserción en el
mundo vocacional y laboral y al encuentro con una pareja estable. Esto incluye la tarea de la
reflexión, la capacidad de frustración, la caída de los ideales de la adolescencia media (justicia,
verdad, amor), cuya aceptación permitiría la inserción en la sociedad adulta.
La presente investigación se encontraría enmarcada en la denominada adolescencia tardía. En
este punto la ejecución del presente trabajo toca dos de los objetivos propuestas: fomentar la
capacidad de reflexión a partir del encuentro del material teórico con las experiencias de los
alumnos en la realidad y también la reflexión sobre el material de las entrevistas como algo que
no los incluye a los alumnos en su subjetividad, pero que les permite pensar que les pasa a los
jóvenes como sujetos.
Desde los datos descriptivos ya se señaló que muchos se encuentran en la búsqueda vocacional
(27 son estudiantes universitarios y 4 son estudiantes secundarios y 1 sigue estudios terciarios)
y otros ya se encuentran insertados laboralmente (26 presuponen inserción laboral). En esta
muestra dos no hacen nada. También es de señalar que no hay precisión en los datos pues cada
grupo debía diseñar sus entrevistas, como otra de las estrategias pedagógicas de reflexión a
partir del material buscado.

3. Punto de vista antropológico
El fenómeno adolescente está inserto en una estructura social que pertenece a un tiempo y a un
espacio, como tal incluye ciertos ritos y ciertos mitos al estado de vulnerabilidad vinculado a la
precariedad de la vida, la falta de dominio sobre la natural y por la misma pertenencia a la cultura,
que implica sacrificar algo de felicidad a cambio de seguridad). El pasaje de la niñez hacia la
adultez implica, a su vez, la pérdida de lo infantil, de la familia protectora, de la endogamia y de
la intimidad familiar. La adultez implica vínculos formales, exogamia, futura paternidad
(maternidad). Dentro de estos ritos el casamiento es uno de ellos, de las entrevistas realizadas
solo 9 eran casados (ocho mujeres y un varón) y 1 divorciado, mientras que 58 se manifestaron
como solteros.

4. Punto de vista del género
Hablar de género implica hablar de un cuerpo procesado por la sociedad y la cultura. Ello implica
considerar las diferencias que se plantean al ser hombre y ser mujer, que a su vez se entrecruzan
con la pertenencia social. Desde el punto de vista histórico amor y sexo siempre estuvieron
articulados. Hay una realidad biológica que se impone por encima de estas articulaciones y es
que, por lo menos hasta hoy, el tiempo de la maternidad es acotado y de esta manera afecta a la
condición sociocultural del ser mujer. Aquí podría señalarse, siguiendo a Margulis que el varón de
clase acomodada tiene mayor crédito, mayor moratoria social para ubicarse, para establecerse.
En este sentido, la cuestión de una pareja estable, llámese casamiento para este trabajo, está
representado por dos varones: uno casado y otro divorciado mientras que son ocho las mujeres
que si están casadas.
Con respecto al cuerpo, todos en general, manifiestan cierta preocupación por su apariencia
física, aunque son mujeres las que en su mayoría realizan dietas o consumen productos light. Por
otro lado los datos obtenidos por este trabajo no escapan a las generalidades vinculadas a jóvenes
de clase media que prefieren realizar su búsqueda vocacional y su inserción laboral antes que
formalizar una relación de pareja.

4. Punto de vista de la pertenencia social
Ciertos sectores sociales ofrecen a sus jóvenes la posibilidad de postergar las exigencias adultas:
acceso al mercado laboral y a las obligaciones familiares, aparece cierta tolerancia, que es
denominada moratoria social (Erikson 1971), se les concede tiempo para vivir despreocupadamente.
Esta moratoria no se manifiesta de la misma manera en los sectores populares donde por ejemplo el no trabajar implica desocupación y por lo tanto una condición no deseada. En ellos la pertenencia
juvenil está más del lado de lo cronológico, y de la coexistencia generacional. A su vez la posibilidad
laboral les permite acceder a los símbolos que los sectores medios y altos utilizan y que representan
el paradigma de lo deseable. En el presente estudio dos jóvenes no hacen nada (moratoria social al
extremo) mientras que la mayoría sólo estudia (32 casos) y una minoría solo trabaja (16 casos).

5. Punto de vista de la pertenencia familiar y generacional
Desde el punto de vista familiar y generacional la juventud presenta cierta moratoria vital, excedente
de vitalidad, de crédito. Cierta sensación de invulnerabilidad, ya que la muerte está lejos (hay
otras generaciones antes). Ello podría relacionarse con el desconocimiento del efecto nocivo de
ciertas prácticas como por ejemplo las camas solares o el consumo de determinados adelgazante,
o ciertos tipos de alimentos, o por la falta o exceso en la alimentación (bulimia y anorexia). Desde
lo familiar, la familia es la institución que representa y define la condición de ser joven. En el
trabajo la mayoría se manifestaron como solteros, donde lo familiar pesaba en muchas de sus
elecciones (quien hacía las compras, sugería hacer gimnasia, elegía y sugería la dieta, etc.)

La preocupación por el cuerpo aparece en múltiples manifestaciones de los entrevistados. Dentro
de ésta, el espectro que señala dicha preocupación va desde no hacer dieta, pasando por la dieta
moderada hasta la bulimia y la anorexia. En todos los casos se está hablando de un cuerpo que
merece ser exhibido.
Los datos obtenidos a través de este trabajo arrojan que sobre un total de 27 entrevistas (20
mujeres y 7 varones) referidas a la alimentación:
• 14 casos hacen dieta (2 varones y 12 mujeres)
• 9 casos hacen dieta y consumen light (todas mujeres)
• 9 casos no hacen dieta pero consumen light (1 varón y 8 mujeres)
• 6 casos no hacen dieta ni consumen light (4 varones y dos mujeres)
Si bien la mayor parte de entrevistas fueron realizadas a mujeres, los datos parecieran arrojar
que son ellas las que sienten mayor preocupación por el cuerpo y su aspecto. Un fenómeno
asociado al género femenino, es el de los trastornos de la alimentación, entre los que se encuentran
la bulimia y la anorexia. Dos entrevistadas reconocen haberlas padecido.


La bulimia y la anorexia son fenómenos propios del mundo occidental (hay una entrevista la
número 22 donde la joven comenta que en su infancia vivía en otra sociedad donde no existía la
dieta y la belleza era natural, “sos como sos y punto” y al llegar a la Argentina comenzó a
preocuparse por la estética, por su cuerpo y cierto modelo a imitar). A esto se debe sumar la
universalización de ciertos cuerpos deseables a través de los medios masivos de comunicación.
En este sentido los entrevistados son sinceros cuando señalan que cuidar la línea es importante,
mantener la figura, desarrollar partes y que la dieta y los productos light se encuentran al servicio
de la imagen, aunque sea un sacrificio. La alimentación está cargada de múltiple significados que
van más allá de lo nutricional. La alimentación es en primera instancia, un acto social pero también
puede relacionarse con amor, cariño, recompensa, castigo, status, estrés, poder, riqueza, posibilidad
de actividades comunitarias, individualidad, etc.(Toro 1996). Si comer está cargado de múltiples
significados el no comer (o su restricción) también.

Las dietas y los productos light son propios de las sociedades denominadas de abundancia. La
dieta resume dos aspectos contradictorios: por un lado es un gesto de individuación pero por otro
es un mandato social, o normalización como antes se refirió (tener cierta figura, “la moda está
hecha para flacas”(entrevista *6), “cuidar la línea”(entrevista *29). Vista así la dieta si bien
constituye una expresión simbólica de autoafirmación constituye también una vía para nuevas
formas de esclavitud o de disciplina. Puede señalarse que a partir de los siglos XVII y XVIII se
ponen en funcionamiento una colección de procedimientos que toman por objeto al cuerpo humano
como espacio manipulable.
Surge así lo que Michel Foucault (1975) denomina disciplina. Este concepto se refiere al
procedimiento técnico por el cual la fuerza del cuerpo es reducida con el mínimo de gasto político
y es maximizado como fuerza útil. El carácter técnico de esta nueva anatomía la convertiría en un
método general aplicable a cualquier modelo político-ideológico.
Esta tecnología implica un tipo de poder que atraviesa todo tipo de aparatos e instituciones a fin
de unirlos, prolongarlos, hacerlos converger para que se manifiesten de esa nueva manera.

Foucault señala también, que es el ejercicio de la mirada el que coacciona el dispositivo, donde las
técnicas que permiten ver inducen efectos de poder. Surgen nuevas instituciones como la prisión,
el hospital, la escuela que dan cuenta de una nueva forma de actuar sobre el cuerpo que concierne
a lo visible. Constituyen un régimen de visibilidad, un régimen de luz que queda definido por la
noción de panóptico (aquélla agencia visual y medio luminoso en el que el vigilante puede verlo
todo sin ser visto). El panóptico no se refiere solo a determinada arquitectura especial sino que
alude a un aspecto más amplio: al de un mecanismo que impone una conducta cualquiera a una
multiplicidad humana cualquiera.
El poder siempre ha buscado gestionar multiplicidades humanas. Para ello esta multiplicidad
debe ser reducida e incluida en un espacio restringido. Una vez allí opera la imposición de conducta
a través de la distribución en el espacio, ordenación en el tiempo, seriación y composición. La
arquitectura ya no es para ser vista sino que su función es permitir el control interno, articulado y
detallado. Foucault señala que las condiciones necesarias para el funcionamiento del espacio
disciplinario son: la vigilancia jerárquica (ejercicio de la mirada como gestión del espacio), cuerpo
de sanciones normalizadoras el poder disciplinario busca la transformación técnica de los individuos
para adecuarlos a la norma a través de diferentes operaciones: compara, diferencia, jerarquiza,
homogeniza, excluye, y la sucesión de procedimientos de examen, donde se cruzan vigilancia y
sanción, saber y poder.
El examen invierte la economía de la visibilidad en el ejercicio del poder y cada individuo se
convierte en un caso. El aspecto sobresaliente de esta tecnología es que posibilitó descomponer
al todo social en individuos observables, donde cada afinamiento de la observación implicaría un
aumento del saber y poder en un solo movimiento. El poder que la disciplina vehiculiza se basa en
un sistema de igualdad formal que instala la homogeneidad como regla y la graduación de los
individuos como medida. A partir de ello se fabrica el individuo en tanto que el poder produce lo
real, produce un modelo de verdad y se normaliza a la población.
Así las diversas instancias disciplinarias buscan producir el “hombre dócil”, hombre facetado de
acuerdo a las demandas sociales. La disciplina fabrica cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos
dóciles. El hombre normal que es producto de la inversión disciplinaria se relacionaría con la
utilidad económico-política del hombre dócil: talleres para fabricar obreros, escuelas para fabricar
alumnos, cuerpos facetados según el diseño y la moda que los medios masivos de comunicación
ayudan a propagar.
Hoy en día la disciplina pareciera estar convertida en auto disciplina: casi todos los entrevistados
se mostraron responsables de su propia apariencia. El cuerpo, como alter-ego, como Narciso,
cobra gran importancia y el ideal de salud y belleza pareciera convertirse en un objeto de culto.
Resulta paradójico que si bien hay grandes sectores que padecen hambre hay otros que temen
engordar y restringen voluntariamente la ingesta.
En el caso de la bulimia y la anorexia estas constituyen, junto con otras, los denominados trastornos
de la alimentación cuya proporción es de 10 mujeres por cada hombre y en cuya aparición
intervienen factores biológicos, psicológicos y socioculturales.
Valiente, en su trabajo Anorexia y bulimia: el corsé de la autodisciplina (1996) señala, que la
bulimia y la anorexia son formas extremas del narcisismo de la sociedad moderna, donde la
anorexia constituye la expresión paradigmática de la lógica del mercado: se autoconsume. Si
bien pareciera existir una clara conexión entre la cultura de la delgadez y el aumento de las dietas
y de las enfermedades asociadas (trastornos de la alimentación), la alimentación restringida
como conducta habitual no alcanza a explicar la etiología de estos trastornos. Como señala H.
Bruch: “ la moda al valorizar la delgadez de la silueta, es responsable del carácter epidémico que
ha alcanzado la anorexia nerviosa pero no (es) condición necesaria de la enfermedad”12 .

Foucault señala también, que es el ejercicio de la mirada el que coacciona el dispositivo, donde las
técnicas que permiten ver inducen efectos de poder. Surgen nuevas instituciones como la prisión,
el hospital, la escuela que dan cuenta de una nueva forma de actuar sobre el cuerpo que concierne
a lo visible. Constituyen un régimen de visibilidad, un régimen de luz que queda definido por la
noción de panóptico (aquélla agencia visual y medio luminoso en el que el vigilante puede verlo
todo sin ser visto). El panóptico no se refiere solo a determinada arquitectura especial sino que
alude a un aspecto más amplio: al de un mecanismo que impone una conducta cualquiera a una
multiplicidad humana cualquiera.
El poder siempre ha buscado gestionar multiplicidades humanas. Para ello esta multiplicidad
debe ser reducida e incluida en un espacio restringido. Una vez allí opera la imposición de conducta
a través de la distribución en el espacio, ordenación en el tiempo, seriación y composición. La
arquitectura ya no es para ser vista sino que su función es permitir el control interno, articulado y
detallado. Foucault señala que las condiciones necesarias para el funcionamiento del espacio
disciplinario son: la vigilancia jerárquica (ejercicio de la mirada como gestión del espacio), cuerpo
de sanciones normalizadoras el poder disciplinario busca la transformación técnica de los individuos
para adecuarlos a la norma a través de diferentes operaciones: compara, diferencia, jerarquiza,
homogeniza, excluye, y la sucesión de procedimientos de examen, donde se cruzan vigilancia y
sanción, saber y poder.
El examen invierte la economía de la visibilidad en el ejercicio del poder y cada individuo se
convierte en un caso. El aspecto sobresaliente de esta tecnología es que posibilitó descomponer
al todo social en individuos observables, donde cada afinamiento de la observación implicaría un
aumento del saber y poder en un solo movimiento. El poder que la disciplina vehiculiza se basa en
un sistema de igualdad formal que instala la homogeneidad como regla y la graduación de los
individuos como medida. A partir de ello se fabrica el individuo en tanto que el poder produce lo
real, produce un modelo de verdad y se normaliza a la población.
Así las diversas instancias disciplinarias buscan producir el “hombre dócil”, hombre facetado de
acuerdo a las demandas sociales. La disciplina fabrica cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos
dóciles. El hombre normal que es producto de la inversión disciplinaria se relacionaría con la
utilidad económico-política del hombre dócil: talleres para fabricar obreros, escuelas para fabricar
alumnos, cuerpos facetados según el diseño y la moda que los medios masivos de comunicación
ayudan a propagar.
Hoy en día la disciplina pareciera estar convertida en auto disciplina: casi todos los entrevistados
se mostraron responsables de su propia apariencia. El cuerpo, como alter-ego, como Narciso,
cobra gran importancia y el ideal de salud y belleza pareciera convertirse en un objeto de culto.
Resulta paradójico que si bien hay grandes sectores que padecen hambre hay otros que temen
engordar y restringen voluntariamente la ingesta.
En el caso de la bulimia y la anorexia estas constituyen, junto con otras, los denominados trastornos
de la alimentación cuya proporción es de 10 mujeres por cada hombre y en cuya aparición
intervienen factores biológicos, psicológicos y socioculturales.
Valiente, en su trabajo Anorexia y bulimia: el corsé de la autodisciplina (1996) señala, que la
bulimia y la anorexia son formas extremas del narcisismo de la sociedad moderna, donde la
anorexia constituye la expresión paradigmática de la lógica del mercado: se autoconsume. Si
bien pareciera existir una clara conexión entre la cultura de la delgadez y el aumento de las dietas
y de las enfermedades asociadas (trastornos de la alimentación), la alimentación restringida
como conducta habitual no alcanza a explicar la etiología de estos trastornos. Como señala H.
Bruch: “ la moda al valorizar la delgadez de la silueta, es responsable del carácter epidémico que
ha alcanzado la anorexia nerviosa pero no (es) condición necesaria de la enfermedad”12 .

La posmodernidad da la posibilidad de ser como uno lo sueña, al moldear y diseñar el cuerpo para
estar lo más cercano posible a un modelo de belleza. De las treinta y tres entrevistas (18 varones
y 15 mujeres) vinculadas a los gimnasios y aparatos puede señalarse que en la mayoría la
preocupación por el cuerpo, por lo visible, por su imagen es prioritaria: “para moldear el cuerpo”,
para que “él se vea bien, o que otros lo vean bien”, para bajar de peso, para estar bien.

En el caso de los gimnasios (20 entrevistas):
• 12 hacen sólo aparatos (en su mayoría hombres),
• 3 gimnasia (en su mayoría mujeres)
• 5 gimnasia y aparatos (en su mayoría mujeres)
• 12 realizan otras actividades deportivas: squash, correr, bicicleta y roller (repartido por igual a
nivel de género).
• 5 casos complementan con aparatos caseros: mancuernas, escalador, pesas (valores semejantes
para ambos sexos)

En relación a la frecuencia:
• una vez por semana: 1
• dos veces por semana: 5
• tres veces por semana: 6
• mas de cuatro veces por semana: 8

Con relación a los que utilizan aparatos caseros puede señalarse que las razones aducidas rondan:
• la falta de tiempo
• vergüenza para ir a un gimnasio
• usarlos en cualquier momento
• mantenerse en forma.

El uso está repartido casi en forma igualitaria entre los hombres (6 casos) y las mujeres (7
casos). Se podría inferir así que el logro de un cuerpo en particular queda restringido al espacio de
la soledad, precio que se paga para alcanzar el ideal.
Con referencia a la alimentación las razones aducidas giran alrededor de las siguientes ideas:
• hacer dieta por una cuestión de estética corporal
• para no engordar y que la ropa le quede bien
• para mantener la línea
• para sentirse conforme consigo misma
• para verse mejor
• para sentirse y verse linda

Seis casos manifestaron desconocer si los productos light tenían algún efecto nocivo.
En relación a las camas solares (10 entrevistas, 2 varones y 8 mujeres) muchas de las razones
son similares:
• verse bien
• verse mejor
• sentirse mejor
• la estética

Las desventajas que le encuentran se vinculan al color, al coste económico y que puede ser
perjudicial (un caso femenino).

¿Qué podemos pensar a partir de estas ideas?
El discurso de la modernidad apostaba a lo universal, al progreso, a la verdad. Se caracterizaba
por la búsqueda de lo nuevo, culto a lo original. El proyecto de la modernidad puede ser pensado
como un esfuerzo intelectual destinado a desarrollar la ciencia objetiva, la moral y leyes universales
que, a través de un vocabulario propio y de un corpus teórico sirviera para designar la nueva
realidad, a la vez, que operara como guía orientadora en el contexto de las transformaciones. La
ciencia como nueva reina, estableció la forma adecuada de dominar la naturaleza. Paralelamente
se constituyó en la manera de proponer y sustentar nuevas formas de organización social que
liberarían al hombre de la superstición, de la escasez y de la necesidad.

La modernidad representaba un nuevo orden dentro del caos. La modernidad, gracias a sus
utopías, se dirigía hacia un mañana mejor. Su propuesta incluía una promesa: la emancipación y
con ella la idea de las revoluciones: era el tiempo para que los hombres tomaran la historia en sus
manos y la transformaran.
La época actual parece desencantada y se reafirma en el presente, no importa lo que fue, no
importa lo que va a ser sino que importa como es, como se muestra, ahora, en este instante. Pero
surgen las preguntas: ¿si cada uno tiene libertad para ser como quiera, por qué tanta preocupación
para alcanzar cierto modelo estético? El discurso de la posmodernidad, en tanto período histórico,
presupone dos movimientos simultáneos uno que refiere a que algo ha finalizado y otro a que
algo ha comenzado. Como estilo de pensamiento desconfía de las nociones clásicas modernas de
verdad, razón, identidad y progreso universal. Considera al mundo contingente, inestable,
indeterminado.
La cultura no es ya universal sino que el mundo es pensado como un conjunto de culturas desunidas.
La posmodernidad se muestra escéptica frente a lo dado, a lo coherente, a las normas. El sujeto
de la modernidad era un sujeto alienado a un ser otro esencial vinculado a un futuro siempre
mejor. El sujeto de la posmodernidad es un sujeto reducido a la experiencia de una serie de
presentes puros y desvinculados. Es paradójicamente libre y determinado. Libre porque está
constituido por un conjunto de fuerzas difusas y determinado porque está definido por el poder, el
deseo y las convenciones o comunidades interpretativas, en donde el sujeto vive y desarrolla su
vida y que como tal (o sea como perteneciente a la misma) está sujeto a comportamientos y
creencias particulares.
En este punto la posmodernidad muestra algo de sus aciertos: plantea la desestructuración y
reestructuración de una mirada acerca de la realidad, viciada desde sus orígenes de prejuicios y
discriminación. Su interés por la complejidad y la diversidad contribuye al reconocimiento de
otras formas de otredad que surgen de las diferencias de género, subjetividad, raza, clase, religión,
localización, etc. Pero es necesario plantear que la posmodernidad también presenta un aspecto
paradojal interesante para vincular con este trabajo: postular lo caótico como regla implica, la
imposibilidad de encontrar ninguna regularidad.
Como señala Eagleton13 “el posmodernismo es a la vez radical y conservador. Es un sorprendente
rasgo de las sociedades capitalistas avanzadas, que sean a la vez libertarias y autoritarias,
hedonistas y represivas, múltiples y monolíticas. La lógica del mercado es de placer y pluralidad,
de lo efímero y lo discontinuo, de cierta gran cadena de deseo descentrada de lo que los individuos
parecen meros efectos fugaces”.
La nueva sociedad estaría basada en una lógica cibernética que implica un cambio en el estatuto
del saber, en los modos de conocer y en los modos de producción (lógica de la sociedad postindustrial).
¿Qué pasa entonces con la globalización de los ideales, de las modas? ¿por qué desear determinado
físico?. Habría que preguntarse, ¿qué papel juegan los medios masivos de comunicación?, ya que
una de las características de la posmodernidad es la de ser una sociedad de la información.
¿Nuestros jóvenes están informados? ¿Y si están informados, cómo y sobre qué?.
Los medios masivos de comunicación permiten pensar en cierto modus vivendi de la sociedad
actual: igualdad de posibilidad (todos podemos ser consumidores potenciales imaginariamente
de los mismos objetos), confort, menor esfuerzo, satisfacción inmediata, espectáculo (mostrar y
mostrarse). Aquí las diferencias sociales no presentan grandes desigualdades (en cuanto al acto
en sí mismo): desear un objeto es similar para todos en tanto se refiere al deseo en sí mismo.
Como señala Beatriz Sarlo (1994) el consumidor de hoy es lo que denomina “un coleccionista al
revés” pues si bien desea un objeto, una vez que lo obtiene pierde su valor. Lo que el sujeto
colecciona son los actos de desear.
Vista la cultura desde el modo de vida, el hedonismo aparece como su sello distintivo. La
preocupación por la imagen del cuerpo (interés por la alimentación, por la gimnasia, por el
bronceado, el maquillaje, etc) permite pensar en ciertos aspectos que caracterizan a la actualidad:
espontaneidad, placer, publicidad, moda, medios masivos y el crédito.
Quizás se podría pensar, como señala Eagleton (1998) que: “el posmodernismo falla a menudo en
reconocer que lo que pasa por el nivel de la ideología no siempre sucede en el nivel de mercado.
Si el sistema tiene creciente necesidad del sujeto autónomo en la corte judicial o en el colegio
electoral, tiene poca utilidad para él en los medios o shoppings centers”14 .

4. Una última reflexión
¿Qué nos dicen estos jóvenes?

Primero nos dicen que son jóvenes, que todavía tienen tiempo para decidir sobre muchas cosas,
que están en la búsqueda de su camino. Pero en esa búsqueda también necesitan mostrarse
como jóvenes.
En segundo lugar, aparece una preocupación común: el cuerpo. Ese cuerpo aparece como una
preocupación tanto en relación a la imagen como en relación a la estética. Los resultados del
análisis del material permitirían pensar que las tecnologías vinculadas al modelado del cuerpo
tendrían un despliegue importante en la franja etaria estudiada. Así en



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  • Del cuerpo máquina a las máquinas para el cuerpo. fue publicado de la página 5 a página18 en Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº5
  • [ver detalle e índice del libro]

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