Un producto honesto no aparenta ser más poderoso o valioso de lo que realmente es. No intenta manipular al consumidor con promesas que no puedan cumplir.
La unión de la honestidad con el diseño se remonta a finales de los años 40, y está muy ligado al funcionalismo, y la búsqueda del Good Design (buen diseño) como alternativa al Styling de la época.
Este trabajo fue seleccionado porque es claro, honesto y tiene un análisis completo.

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