Esta investigación indaga la expansión de la estética narco en América Latina a partir del surgimiento del narcotráfico en la década de los años ochenta en Colombia, con el fin de analizar su rasgos y propagación en la región.

Como objetivo principal, se busca definir y caracterizar el fenómeno del narcotráfico desde el punto de vista de la estética, describiendo cuales son los bienes materiales que la caracterizan así como también las manifestaciones artísticas que lo expresan en la sociedad a través de la música, el cine y la televisión, identificando cuáles son sus productos más representativos.

 

Desde el punto de vista de la generación, la introducción y difusión de la estética narco en la sociedad, se parte hipotéticamente del concepto de éxito que tienen los individuos en nuestras sociedades, asociados especialmente al deseo de “poder” en pro de su magnificación.  Para apoyar ésta hipótesis, apelamos al concepto de “arribismo”, propuesto por la Licenciada en Comunicación Ángela Castellanos, entrevistada en éste estudio; con su aporte asociamos las prácticas sociales propias de la narco – cultura, en virtud de ser – parecer a los nichos burgueses de nuestras sociedades. En éste orden de ideas, las clases populares latinoamericanas, a raíz de sus procesos de construcción adoptan una estética narco con el fin de parecer burgueses, como mecanismo de ruptura de brecha entre clases, sin que la  misma se desvanezca. La apropiación de la figura del narco, su desarrollo a partir de los elementos que fundamentan la identificación, tales como: los capos nacieron bajo el yugo de una clase social baja en donde escasean las oportunidades y el éxito en la vida se ve lejano, sino imposible; en contra parte, la ilegalidad, el dinero fácil, excluyendo la moralidad y la academia, se vuelve la posibilidad cercana del éxito.

La  hipótesis de ésta investigación es que la estética narco se asocia a la idea de ser poderoso. Una estética al servicio del poder.


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