Revisión de las tendencias de los dramas de TV actuales
Rossito, María Agustina


 
Se considera el Proyecto de Graduación de María Agustina Rossito para establecer un breve desarrollo dialéctico con mi asignatura: Taller de Creación 3 de la Facultad de Diseño y Comunicación. Parte de mi asignatura transita las problemáticas del Guión cinematográfico en el momento de construir personajes dentro de la extrema categoría de Redondos o planos tomando como referencia textos como el de “Narrativa audiovisual de Jesus García Jimenez”.  Si bien el módulo está enfocado en lo cinematográfico, es pertinente establecer esta comparativa ya que parte de lo que plantea el desarrollo de Rossito es el acercamiento de la televisión al cine, respecto a su lenguaje, a la puesta en escena y a los personajes.
La primer relación con mi esquema conceptual refiere al análisis de los personajes que la autora del proyecto plantea en el apartado 2.3 Al focalizar en la ambigüedad moral del protagonista de “Los Sopranos” o de “Breaking bad”, analiza la construcción de personajes complejos y contradictorios, que a su vez son encarnadura de un conjunto de ideas actuales y sociales, referentes a ciertas consecuencias del capitalismo y de un sistema basado en el individualismo de salvataje social. Pero sobre todo, en el análisis se tiene en cuenta que el éxito de estas series también responde a un nuevo tipo de héroe que casi todo el siglo XX  fue desarrollando a través de la compleja psicología del individuo que poco tienen que ver con el reduccionismo maniqueista de buenos y malos. El desarrollo de las comedias sofisticas con personajes neuróticos y contradictorios, puso sobre el tapete de la escena, la necesidad de retratar esa latitud entre un aspecto y otro bien diferente en el interior de un individuo.  Ya, films como El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972), Buenos muchachos (Martin Scorcesse, 1990) de la que Los Soprano es deudora asumida, presentaban como núcleo temático la confrontación de valores éticos y la irrupción del crimen como posible cotidiano. Si bien podríamos decir que estos films "aun" se restringían a malos contra malos, era inevitable que el espectador no solo se sintiera atraído por su acostumbrado vouyerismo a mundos ajenos, sino que se identificase, que viera en la pantalla lo que siempre encontró en todos los héroes: la concreción de sus más íntimas fantasías censuradas. Estas series televisivas podrían ser una manera de sofisticación y de producción en cadena de este subgénero dado en llamar "crook story", historias narradas desde el punto de vista del villano, con el valor añadido de que ese malo al representar el costado reprimido, deseado de un espectador controlado, genera la tan necesaria transferencia afectiva que renueva la identificación. Sin embargo, enn lo que hace al esquema de personajes, este “malo” no lo es tal, sino que siempre se lo confronta con algún otro “peor” que él. Es así como se relativiza ese valor ético y es ahí donde el juego en el espectador se vuelve mas activo.
Considero que este punto es fundamental a la hora de construir personajes nuevos, que integren un renovado imaginario en la ficción. Su obviamente discutible postura moral, no es mas que otro giro de la puesta en escena y la utilización del efecto género debiera servir como para considerarlo parte de un mundo imaginario y no como un modelo a seguir en la realidad por parte del espectador.
Por otro lado los diálogos, desarrollados con mucho subtexto, ironías donde casi nunca se queda en la información que la imagen puede también dar, sino que los tonos son claramente constructores de los personajes y aportan, con su elaborado léxico, clima a la escena.
Por estos puntos, es que relaciono algunos aspectos de mi materia, que no solo se focalizan en la construcción de un guión, sino en lo que refiere a la puesta en escena, en la que el espectador, como juego de géneros, se ve implicado. El tipo de iluminación y muchas veces la construcción de los espacios que plantean estas series,  no solo son permanentes citas cinéficas, sino que no dejan al espectador pasivo. Por primera estamos frente a una ambigua identificación, ya que lo no mostrado, la convivencia entre espacios contradictorios, dan un vuelco a lo que es el trabajo tradicional de la puesta en escena televisiva.

Uno de los puntos principales a concluir, es el tipo de identificación a tener en cuenta. En su momento, el héroe retrataba las aspiraciones y los deseos del público, de alguna manera representando sus valores positivos. Hoy, esta identificación es dada no para un modelo a seguir sino como cuestionamiento interno del espectador, no respecto a su proceder como individuo en la realidad, sino como partícipe de nuevos imaginarios. Esto es lo que en parte activa su mente en función a los protagonistas de las series, pudiendo, inclusive, hasta tomar una distancia sarcástica, separándose de ellos sin dejar de quererlos debido al mundo en que el guionista los inserta.  A la larga y dentro del contexto, no dejan de ser personajes que se plantean un conflicto interno pero que la habilidad del guionista dejará a la cabeza del espectador cual de los dos costados triunfará en su interioridad, transmitiendo la idea de constante incertidumbre y enigma necesaria para mantener a la audiencia.  Por lo tanto la táctica del personaje complejo es la que funciona como el enigma que sostiene a l espectador más que la trama en sí.

http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/catalogo_de_proyectos/detalle_proyecto.php?id_proyecto=3037&titulo_proyectos=El%20culto%20al%20antih%E9roe

Compartir en: