Adentrarse en la web de la agencia de fotos Magnum supone una experiencia de la cual no se puede salir inmune. Navegar sus diferentes secciones es sumergirse en un mundo donde las imágenes se instauran como una narración, un universo de historias que precisan ser contadas. Pero al mismo tiempo, de manera dialéctica, las fotos cuentan la historia de la propia Magnum y los fotógrafos que la integraron. Desde las icónicas imágenes de sus fundadores, los célebres Cartier-Bresson y Robert Capa, pasando por las memorables fotos de Phillippe Halsman, Eugene Smith,  Eliott Erwitt o Josef Koudelka, hasta las no menos icónicas imágenes de los contemporáneos Steve McCurry y Martin Parr, entre otros.

Pero eso no lo es todo. Lo más importante y distintivo de la página es el criterio con el cual las imágenes se encuentran organizadas. En contraposición a la caótica sobrestimulación visual a la que estamos sometidos cotidiamente,  aquí encontramos un criterio curatorial. La web no solo muestra las mejores fotografías de cada autor, sino que se instaura como un acto de comunicación en sí misma.

En la sección Licensing el espectador atento podrá encontrar una intencionalidad clara, una lógica de exposición conciente y pensada, tanto en la selección de los temas, de las fotografías, como en su ordenamiento. Ya sean series, ensayos, reportajes o secuencias, las fotografías se constituyen siempre como una expresión estética significante, donde se trascienden a sí mismas como documentos.

En definitiva, la página web de la agencia Magnum es un lugar de consulta y referencia para todos los fotógrafos del mundo. Es una clase viva de fotografía, donde encontramos los mejores ejemplos de la técnica aplicada en función de un significado. Pero es también una clase de periodismo, y una clase de historia, que a través de la fotografía, y frente a la caída del paradigma de la imagen como testigo (como referencia indicial de lo real), nos propone que la mejor forma de contar una historia, o de comunicar una idea, consiste en vestirnos con la ropa de la propia subjetividad.

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