Trabajos del año: 2012 (15)

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  • El sitio de la mirada. Secretos de la imagen y silencios del artes Buenos Aires: Grupo editorial Norma

Autor: Grüner Eduardo (2001). Docente: Sagristani, Gabriela Primera Parte: Fetichismos de la memoria. El arte: dela religión de la imagen a la redención del cuerpo 1. El dilema de Job, o lo sublime en Auschwitz 2. "Ese crimen llamado Arte..." 3. El arte, el tedio y más allá... 4. Arte/Memoria/Repetición 5. Políticas del arte (de la memoria) 6. La imagen desaparecida, o la invisibilidad (re)presentada 7. El arte del secreto y el nombre de los Otros Segunda Parte: El cine, o la imagen en movimiento de los tiempos modernos 1. El Comienzo contra el Origen. La dimensión crítica de la trasposición Literatura/Cine 2. El año en que murió Pasolini y Sartre perdió la vista 3. La imposible construcción de la modernidad. La relación arquitectura/cine y la dialéctica fetichismo/autonomía 4. Del Fetiche al Pastiche. El cine como síntoma de la cosificación cultural Tercera Parte: Ut pictura Poiesis: la Pintura (no) sabe lo que dice 1. El grito/el silencio: la mirada/el murmullo 2. La abeja y la mosca. El vuelo del ojo de Lucas Cranach 3. Barroco y sus hermanos. Fragmentos con punto final 4. La otra dimensión. Tres entradas al recinto de Las Meninas de Velázquez (y Foucault) 5. Eroticónica (I): Entre el Deseo y el Miedo. El Eros medieval 6. Eroticónica (II): El todo sin partes. Renacimiento y deserotización 7. Eroticónica (III): Fragmentos de amor, de locura y de muerte 8. Trompe-I''oeil: la (ideo)lógica del simulacro 9. El sistema Matisse: un delicado equilibrio Apéndice ANALISIS Y RECOMENDACIONES En este texto ,el autor, situa su mirada y recorre con ojo critico y sagaz el arte del s.XX, partiendo de la hipótesis de que no hay formas puras de la mirada y por lo tanto no hay transparencia visual. Desde esta perspectiva, trabaja desde que punto la imagen ha sido históricamente un aparato constitutivo de la subjetividad colectiva y del imaginario histórico – social. Partiendo de un marco teórico que recorre desde Kant hasta Deleuze, Grüner renueva la relación existente de la producciones que van desde Eisenstein a Pasolini como así también de Velásquez a Bacon renovando de este modo los vínculos entre cine y literatura; cine y pintura o cine y filosofía. El sitio de la mirada propone, entonces, desentrañar el gesto que habita en toda creación sitiando a la mirada que la compone. Eduardo Grüner: Referente en el ámbito teórico argentino. Profesor en las facultades de Ciencias Sociales y Filosofía y Letras de la UBA . Ha publicado varios libros de importancia en diversas áreas como la teoría política, teoría del arte, estudios culturales o la filosofía, además de haber ayudado a mantener viva la discusión en el ámbito cultural de su país publicando en diversas revistas y medios especializados como El Ojo Mocho, Confines, Punto de vista, Diatribas, Conjeturas, El Rodaballo . Asimismo dirigió la revista de crítica de cine Cinégrafo durante los años ´80. DESARROLLO: Relación Pintura -Cine Parte Segunda: :El cine o la imagen en movimiento de los tiempos modernos. En “Las Bocas de Eisenstein y Bacón”, Grüner trabaja la trasposición posible entre pintura y cine y viceversa tomando a Francis Bacon como paradigma privilegiado. De este modo señala como punto de partida para su análisis la infinidad de bocas que el artista plástico ha desarrollado casi a modo de programa iconográfico. Después de la cabeza, la parte del cuerpo fetiche de Bacon es la boca. Para el pintor, funciona como cavidad que une la realidad con el interior del cuerpo, una abertura profundamente sexual que traga y expulsa el mundo. “Todo el cuerpo se escapa por la boca que grita”, escribe Deleuze aludiendo a las versiones que Bacon hizo del retrato de Inocencio X de Diego Velázquez y el cuadro inspirado en el personaje de la niñera de la película El acorazado Potemkin de Sergéi Eisenstein. En ambos, el pintor resalta el grito en la boca de ambas figuras, como escape del horror que transmite cada escena, y en lo que Bacon no se cansará de insistir. Bacon funda de este modo una conciencia pictórica del cine, no tanto por haber pintado lo que Eisenstein filmó, sino por el solo hecho de detener la continuidad diegética del film para devolverla al mundo cerrado y enmarcado de la pintura. Y no es por casualidad que Bacon ha elegido la imagen del grito¿ acaso no es allí, por contraste,donde mejor se revela la mudez y el silencio radical de la pintura? Catálogo de Biblioteca: https://biblio.palermo.edu/EOSWeb/OPAC/Index.asp

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