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El sentido social del gusto. Elementos para una sociología de la cultura, es un resumen de trabajos de Pierre Bourdieu que han sido traducidos al castellano por Alicia Gutiérrez. El autor francés, nacido en Denguin en 1930, estudió diferentes temáticas de manera interdisciplinar a lo largo de toda su vida. Desde 1981 hasta su muerte en 2002, fue profesor titular de Sociología en el Collège de France. La intención de Pierre Bourdieu de construir elementos que permitan fundamentar una sociología de la cultura ha estado presente como preocupación en muchos de sus trabajos.  En el libro Bourdieu  analiza la realidad social basada en el gusto como capacidad de elección, con los bienes culturales como protagonistas, y su influencia en la diferenciación de las personas en clases.

En los textos que componen los once capítulos de este libro, Pierre Bourdieu analiza minuciosamente las reglas que configuran, en cada campo de producción cultural, qué se considera valioso y qué no, y cuáles son los procesos y los agentes que conducen a la consagración de un artista o una obra, o a su olvido. Describe el sistema de jerarquías y de luchas por la distinción que opera en el ámbito de las editoriales, el teatro, las galerías de arte y los museos. A través de nociones como campo, capital simbólico, habitus, illusio, Bourdieu demuestra que las disposiciones y los actos considerados más individuales y más libres –por ejemplo, los gustos literarios y musicales– están atravesados por la lógica social que determina la legitimidad de ciertas formas artísticas y el carácter herético de otras. Asimismo para el autor, lo social sólo puede ser explicado a partir de un análisis que vincule elementos económicos y culturales simultáneamente, la distinción es el ejemplo que integra economía y cultura, ya que ésta está determinada porque posee ambas particularidades.

Bourdieu se atreve a explicitar la dinámica entre arte y política e  intenta perturbar  todas las apuestas del juego artístico y de esta forma plantear que las relaciones de dominación pueden ser discutidas. . A través de sus palabras el autor, deja ver sus pensamientos que permiten explicar, desde su perspectiva,  cuál es la dinámica y estructura de los procesos de reproducción social.

Debord, Guy. (2012). La sociedad del espectáculo. Buenos Aires: La marca Editora. Biblioteca de la mirada.

 

En su conjunto, La sociedad del espectáculo, se despliega, al menos para un lector no especializado, como un claroscuro en el cual las zonas de penumbra incitan a la relectura.

Los nueve capítulos que abordan desde un punto de vista teórico la naturaleza de la sociedad espectacular, junto los con los procesos históricos que llevaron a la conformación de su estructura, desplegando también un análisis crítico de las experiencias revolucionarias del pasado. Asimismo cada capítulo está conformado por fragmentos breves llamados tesis. Esa estructura fragmentaria facilita a la vez que dificulta la compresión del texto. La facilita porque permite obtener un contacto rápido con los conceptos, como si las ideas estuvieran agazapadas en esos párrafos breves, listas para saltarnos encima en el instante en que le pasamos la mirada por el lomo. Y la dificulta porque nos quita la oportunidad de una aclaración posterior, cuando el estilo, al fin y al cabo Debord es un pensador francés, se vuelve demasiado críptico no hay glosas posteriores que nos salven. Por suerte los momentos de hermetismo conviven con algunos núcleos de una claridad y una precisión perturbadoras. 

Dada la complejidad del libro resulta difícil realizar un resumen de sus planteos. Cada tesis puede servir como un disparador para encarar un análisis del tema que aborda, todas son en cierta forma extraíbles, poseen una autonomía que les permite funcionar asiladas sin por ello dejar de ocupar un lugar coherente en la totalidad de la obra. Copio a continuación la tesis 43 para ver más detenidamente este funcionamiento.
Que La sociedad del espectáculo parezca estar interpelándonos permanentemente no es una prueba del poder profético de su autor sino una demostración irrefutable de que las estructuras de poder que operaban en su mundo siguen operando en el nuestro. Y de que él entendió perfectamente bien cómo se mueven.

Bauman, Sigmund. (2005). Retos de la educación en la modernidad líquida. Barcelona: Editorial Gedisa.

 

 

En el libro, Bauman refiere a la sociedad de consumo del siglo XXI. Explica la manera de considerarse a la educación, al tiempo, al conocimiento en la modernidad líquida. La educación no debería ser lucrativa. El tiempo, en un mundo donde todo es más rápido hasta la educación es considerada un producto. En la época de la modernidad líquida, la educación, ha abandonado la noción de conocimiento de la verdad útil para toda la vida y la ha sustituido por la del conocimiento "de usar y tirar".

En el mundo de la modernidad líquida el conocimiento se ajusta al uso instantáneo, se utiliza una sola vez, en lugar de ir creciendo junto con las personas para lograr su realización. La identidad se construye por medio de objetos comprados, que aparecen en el mercado en número que se multiplica hasta hacerse incontrolable, al igual que la oferta de información con que nuestro criterio es bombardeado desde todas partes.

Sin embargo, para Bauman, la formación continuada no debería dedicarse exclusivamente al fomento de las habilidades técnicas y a la educación centrada en el trabajo, sino, sobre todo, a formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, pues un ciudadano ignorante de las circunstancias políticas y sociales en las que vive será totalmente incapaz de controlar el futuro de éstas y el suyo propio.

Bauman, Zygmunt (2006). Modernidad Líquida. FCE. Argentina

En su libro, Modernidad Líquida, Bauman, mediante la metáfora de lo que se considera sólido o líquido, intenta dar a

entender que la época de aquello que dura y se conserva en el tiempo como el capitalismo industrial y el Estado-nación se ha ido derritiendo permitiendo el

surgimiento de una modernidad líquida donde la realidad social y las interacciones que en esta se dan son fluidas e inestables. 

El autor considera la modernidad liquida como representación de cambios y transitoriedad. En el texto se mencionan cinco temas que concretan lo específico del

pensamiento del autor, donde explora las propiedades de la sociedad moderna que han persistido y aquellas que se han modificado. 

Los conceptos son emancipación, individualidad, tiempo/espacio, trabajo y comunidad. Plantea que pocos individuos desean liberarse, y menos están dispuestos a

actuar para lograrlo; el mundo real es restrictivo, limitante y desobediente, y en el sentirse libre implica alcanzar un equilibrio entre los deseos, la imaginación y la

capacidad de actuar, este equilibrio puede alcanzarse recortando el deseo y la imaginación o ampliando la capacidad de acción.


Una de las preguntas que realiza Bauman es si la liberación es una bendición o una maldición, la cual tiene dos clases de respuestas, la primera duda que la gente común esté preparada para

la libertad y en la segunda los hombres dudaban de los beneficios que las libertades disponibles pueden redituarles.

Desde estas repuestas se perciben a las personas reacias a asumir los riesgos y las responsabilidades que son parte de una autonomía y una autodeterminación genuina,

mientras que las respuestas de segundo orden se sugiere que la libertad no es garantía alguna de felicidad, sino que es más proclive a acarrear desdicha.

La libertad provoca miedo al fracaso y se ve como algo que no es garantía de felicidad ni una meta por la que valga la pena luchar, otras filosofías nos dicen que la coerción

social es una fuerza emancipadora y la única esperanza razonable de libertad a la que los humanos pueden aspirar.


Ser moderno significa estar eternamente un paso delante de uno mismo y existen dos características que hacen que nuestra forma de modernidad sea novedosa y diferente, la

 primera es el colapso en la creencia de que el camino que transitamos tiene un estado final de perfección y la segunda es la desregularización y privatización de las tareas y

responsabilidades de la modernización. No existe otra manera de alcanzar la liberación más que someterse a la sociedad y seguir sus normas.