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“Hay que aprender a escuchar al cliente y entender lo que quiere”

Expresó Pía Carregal, diseñadora de vestidos de alta costura

El miércoles 25 de agosto se llevó a cabo un nuevo Observatorio Temático, organizado por la la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo junto a la Revista Caras.


“Hay que aprender a escuchar al cliente y entender lo que quiere”

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La charla Vestidas para brillar: alta costura estuvo a cargo de la diseñadora Pía Carregal, con la finalidad de compartir su metodología de trabajo y su experiencia en el mundo de la moda.

La moderadora del encuentro fue Matilde Carlos, Profesora en el Área de Moda y Tendencia de la Facultad de Diseño y Comunicación. Presentó a la invitada e introdujo el concepto de alta costura: “Es una marca registrada que está inscripta en la Escuela de la Alta Costura de la Cámara sindical de la moda en París”.

Luego, hizo un breve recorrido de la historia de la moda desde el siglo XIX hasta la fecha. “La forma de producir se ha ido transformado. A lo largo del siglo XX, empezó a tener una mayor valoración”, expresó Carlos.

Además, recordó los requisitos que requiere la cámara sindical para ser considerado un diseñador de alta costura: “Diseñar a medida, tener un taller en París con 20 a 30 empleados y presentar una colección con diseños originales en cada temporada”.

La moderadora especificó la particularidad del diseño a medida. “Hablar de alta costura es referirse a la excelencia en todo sentido, prácticamente todo se confecciona a mano”, explicó y amplió: “No se produce de manera seriada sino de forma exclusiva”. Sobre este punto, analizó el concepto de exclusividad: “Decir alta costura es como decir champagne o espumante, es exactamente vestirse para brillar”, manifestó.

Pía Carregal afirmó que su taller cumple con las características que pide la cámara sindical y profundizó en las tendencias en vestidos de novia. “En mi atelier cortamos los vestidos una por uno. Las mujeres no están habituadas a hacerse vestidos a medida, entonces se les explica que van a realizar pruebas”, aseguró.

Además, al cliente hay que explicarle que un vestido a medida lleva tiempo de confección. “Hemos tenido que bordar vestidos con seis texturas distintas. A veces las mujeres no tienen tanto tiempo porque trabajan o tienen ansiedad de que su vestido quede terminado”, expresó.

Para las prendas exclusivas, aclaró que es un consumidor único y privilegiado. “De todas maneras, ofrecemos otros vestidos más sencillos, que son los que nos permiten facturar en más cantidad. Los vestidos de perchero ocupan un 60% del negocio, pero siempre me fijo que a la persona le quede bien”, asumió.

La experta en moda observó las ventajas y desventajas de este rubro: “Es una gran satisfacción que siento cuando diseño. Dedicarse a la alta costura tiene que gustarte mucho, porque lleva muchas horas de tiempo y dedicación”.

La moderadora coincidió en que existe un rubro de profesionales que satisface el sistema de cultura francesa, pero cada vez hay personas menos calificadas para lo que requieren los diseñadores.

Con la finalidad de mantener la exclusividad de su marca, Carregal confesó que a veces no puede repetir el mismo vestido en otro talle. Sin embargo, ha logrado adaptar algún vestido de novia de sus desfiles de acuerdo al pedido de su cliente.

“Cortamos una base y vemos los bordados sobre la misma. Hay un montón de instancias que tiene la clienta para ir modificándolo”, indicó y apuntó: ”Nunca me pasó de terminar un vestido y que a la clienta no le haya gustado. Siempre mantengo mi impronta y mi estilo”.

Respecto al trato con las novias, brindó algunos consejos útiles. “Hay que aprender a escuchar al cliente y entender lo que quiere”, asesoró y continuó: “El diseñador tiene como objetivo cumplir los deseos de la novia. Compatibilizar las expectativas, por ejemplo, si quiere un vestido romántico, vintage o minimalista”.

La diseñadora suele pedirle a sus clientas una foto de algún vestido que le gustó, aunque sea de otra marca; con el objetivo de comprender aún mejor sus preferencias por los diseños y colores.

“Cuando empecé a hacer colecciones buscaba alternativas. Actualmente, hago lo que quiero y no pienso una temática inmediatamente. Se va formando y de allí sale el nombre de la colección, que siempre tiene que tener coherencia”, desarrolló.

Su espíritu creativo e inquieto la llevó a actualizarse y a viajar una o dos veces al año a buscar tendencias y ver pasarelas internacionales. Sin embargo, al momento de diseñar, confiesa que hace lo que le gusta. “El tiempo da para hacer lo que uno quiere. Trato de seguir cada vez más lo que me gusta hacer”.

Otro tema de interés fue el de las siluetas y talles de los vestidos: “Las clientas no tienen el cuerpo de las modelos. Sin embargo, las escucho bastante y veo qué parte de su cuerpo le gusta más. Busco mucho la estética y resalto aquello con lo que la persona se sienta más segura”. Por otra parte, declaró que se desestructuró de las reglas tan firmes y afirmó que ve la armonía total. “Hay que resaltar el fuerte en cada persona”, destacó.

En cuanto a la elección de las telas, la diseñadora dijo: “Las de base son importadas. Las mejores son de Francia e Italia. Las que menos me gusta son de China”. En cuanto a las tinturas, detalló que hay algunas que no reaccionan bien, por lo que trata de “trabajar con colores que vienen de fábrica”.

La diseñadora remarcó su pasión por esta profesión: “Desde muy chica me gustaba coser y vender. Empecé a los 18 años a relacionarme con el mundo de la moda trabajando para importantes marcas de indumentaria”. Además, según su punto de vista, para ser un diseñador hay que ser creativo y comercial. “En países como el nuestro, te ayuda la creatividad. En épocas de crisis te la rebuscás”, manifestó.

También elogió las herramientas que brinda la Facultad de Diseño y Comunicación: “Me impresiona todo lo que tiene la Universidad de Palermo en cuanto a cursos y charlas de capacitación en diseño. Son herramientas que ayudan a que uno pueda aprender del otro”, reflexionó.

Para su próxima colección, adelantó que incluirá vestidos más cortos, cuya línea está inspirada en la playa: “Es una colección para el verano, muy confortable, y más abierta”.

El público elogió la nueva colección de vestidos Liberty, inspirada en el movimiento ArtNouveau. El desfile se realizo en el marco de Argentina Fashion Week 2016, en la Embajada de España.

Sobre este tema, la panelista aconsejó que para armar un desfile es necesario tener un productor que se encargue de elegir a las modelos y organizar las pasadas. “Para hacer bien el trabajo requiere de horas de dedicación. Si no te gusta lo que hacés, no se puede hacer este trabajo, porque no se sostiene en el tiempo”, expresó Carregal a modo de cierre de la conferencia.

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