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“La virtualidad en educación vino para quedarse”, dijo Analía Errobidart, Facultad de Ciencias Sociales UNICEN.

Ciclo Webinar DC, De la clase presencial a la clase virtual.  Interfaces Online 2020. 3º encuentro


El pasado miércoles 17 de junio se llevó a cabo el tercer encuentro de Interfaces Online 2020. Un espacio en el que, en primera persona, docentes de instituciones educativas de todo el país nos cuentan cómo fue su experiencia de migrar sus clases de modalidad presencial a modalidad virtual en tiempo récord. 

“La virtualidad en educación vino para quedarse”, dijo Analía Errobidart, Facultad de Ciencias Sociales UNICEN.

Pubicada: 18/8/2020

En esta ocasión, expusieron Luciana Terreni, del Instituto Sedes Sapientiae y Escuela Soldado Carlos Mosto (Gualeguaychú, Entre Ríos); Analía Errobidart, de la Facultad de Ciencias Sociales UNICEN (Tandil, Buenos Aires); y, Juan Manuel Badaloni, del Colegio Nuestra Señora del Refugio (San Isidro, Buenos Aires).

Uno de los retos más grandes de esta cuarentena ha sido para la Educación. Muchas instituciones han tenido que adaptarse a contextos virtuales para los que no estaban preparados, algunos ya venían con la tendencia; sin embargo, el traspaso de todos los contenidos ha supuesto un desafío demasiado grande.

Sobre esto, los participantes dieron algunos ejemplos de cómo sus instituciones lograron alcanzar sus objetivos educativos realizando su labor a través de las múltiples plataformas que nos ofrecen las nuevas tecnologías y cuáles fueron los principales retos que se encontraron en este camino.

“La universidad del centro hace mucho tiempo ya estaba con su programa de educación a distancia; provee a todas las facultades la plataforma Moodle y desarrolla capacitaciones. Desde hace bastante tiempo la virtualidad formaba parte del desarrollo curricular de la universidad”, comenta Errobidart. Pese a esto, surgieron muchas preocupaciones respecto a la organizaciones de contenido y el principal problema fue puesto en tela de juicio una vez iniciadas las clases. “Progresivamente fuimos viendo que habían más estudiantes pero que no se conectaban porque no tenían internet o acceso en la casa. Entonces ahí nos encontramos con un problema. Nos adentramos en otra dinámica que en la presencialidad nosotros dejamos de tener en cuenta”, comenta Analía.

Este tropiezo, replanteó muchos de los abordajes metodológicos al momento de dar clases, logrando que se entendiera el contexto e individualidad de cada estudiante.

Por su parte, Badaloni comenta su experiencia realizada a través de Radio Refugio, un “proyecto de capacitación y producción radiofónica del colegio”. Para Juan, la radio es “constructora de comunidad”. Si bien el proyecto fue gestado anteriormente a la cuarentena, este ha sido la manera en que se ha abordado la comunicación y educación de los estudiantes en el contexto actual.

Lo que se pretende, es “proteger y fomentar los derechos a la comunicación de los estudiantes, haciendo que sean productores creativos de sus propios proyectos”, explica Badaloni.

En el caso de Terreni, la situación fue un tanto parecida a la de Errobidart, ya que su institución viene trabajando con la plataforma virtual Moodle desde el año 2009. Pero lo que sí se produjo, fue un “escenario para la formación en competencias digitales”, dice Luciana.

Este traspaso fue arduo para muchos de los estudiantes y docentes que no trabajaban con el entorno. “No todos tenían los conocimientos o habilidades. Desde los alumnos costó ser responsables del propio proceso de educación. La responsabilidad migra al alumno, no completamente, pero si depende mucho del alumno la apropiación del contenido y recursos que se van presentando”, explica Terreni

Asimismo, al igual que en muchos de los casos, el acceso a los recursos necesarios para adaptarse a este nuevo soporte no es igualitario, esto trajo consigo diversas complicaciones a la hora de establecer una educación democrática y para todos los estudiantes. “Se hacen visibles las vulnerabilidades tecnológicas o de posibilidades de los estudiantes”, agrega Luciana.

Pese a esto, las instituciones han alcanzado un nivel de creatividad y eficiencia a la hora de establecer comunicación con sus estudiantes y lograr que todos puedan acceder a los contenidos. “De alguna manera se van encontrando alternativas para esos problemas, grabando las sesiones o generando videos para que los que no pueden acceder de manera sincrónica tengan la posibilidad de seguir cursando”, dice Terreni.

Ante esta brecha digital, Badaloni sostiene que “la comunicación radial fue revalorizada como herramienta pedagógica, es mucho más democrática y accesible que cualquier otra herramienta”.

Para dar solución a este problema, Errobidart comenta que su institución está intentando crear “un acuerdo con las telefónicas para democratizar el acceso”. Hasta entonces, los docentes han buscado otras alternativas como “imprimir los trabajos y llevarlos casa por casa para que todos puedan acceder. Esto demuestra el compromiso y el trabajo constante que tienen los maestros”, expresa Analía.

Otro punto importante a tomar en cuenta por parte de muchos docentes, ha sido la necesidad de contener a los estudiantes en este momento de incertidumbre. Como comenta Errobidart, “estamos pasando por una situación que está atravesada por el miedo”. Es por esto que, a través de los distintos recursos que nos ofrecen las nuevas tecnologías, los docentes has tratado de acercarse más a sus estudiantes y contenerlos de alguna manera para que logren atravesar este proceso.

Actualmente, los docentes se encuentran en proceso de evaluación, un tema que ha sido bastante discutido en los últimos tiempos. Este proceso, ha generado discusiones acerca de cómo abordar y encarar esta etapa, sin embargo, existe un consenso en cuanto a una evaluación formativa, es decir, establecer un criterio basado en la adopción de competencias y el progreso de los estudiantes a lo largo de toda la cursada. “Estamos elaborando informes para ver qué objetivos han alcanzado los alumnos, pero de ninguna manera poniendo calificaciones como lo veníamos haciendo de forma presencial. Vemos el progreso del alumno, los objetivos cumplidos, etc. Lo que se ha instado desde la coordinación es a trabajar desde una manera más cualitativa, considerando los saberes construidos, más que de lo que falta construir y viendo lo que hay que mejorar”, comenta Terreni.

Finalmente, los docentes establecieron los pros y contras de este proceso, y compartieron algunos de los elementos con los que les gustaría seguir dando clases y cuáles son los que se tienen que cambiar.

Para Errobidart, este contexto ha puesto “en tela de juicio una cuestión que se venía tratando superficialmente, que es la desigualdad”. Es por esto que, una de las cosas más importantes a solucionar es el acceso a redes y dispositivos tecnológicos.

“En educación no podemos seguir viendo al costado sobre la incidencia de la tecnología en los procesos educativos”, dice Analía, por lo tanto, el tema de discusión “no es si se introducen las tecnologías o no, sino más bien preguntarse cómo, de qué manera las vamos a manejar”, añade Badaloni.


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