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“Me di cuenta que lo que más me gustaba era generar espacios poéticos”

Dijo Camilo Caycedo Medina, estudiante de Escenografía

Este estudiante de Escenografía de la Facultad de Diseño y Comunicación de la UP participó en la realización del diseño de Arte de un cortometraje titulado “2042”, el cual muestra un futuro devastado por el calentamiento global, la contaminación y la falta de agua.

13/1/2010

“Me di cuenta que lo que más me gustaba era generar espacios poéticos”

Orientado hacia la posibilidad de hacer conciencia sobre situaciones que afectan a todos los seres humanos, “2042” enfatiza aquellos problemas que dejan atrás fronteras: el agotamiento de recursos naturales no renovables y la escasez del agua potable.

Este cortometraje ficcionaliza un futuro en el que el mundo se ve obligado a regresar a lo básico y unirse para la supervivencia. Fue pensado y llevado a cabo por Emiliano Castro, director, guionista y editor mexicano (dentro de sus últimos proyectos están los videos musicales de Nikki clan, como el de “No me digas que no”, el cual logró posicionarse en el primer lugar de MTV Latinoamérica, así como en el video número 10 de 100 del año 2006). Se trata entonces de una producción mexicana que se realizó en Buenos Aires, con la cual su director Emiliano Castro busca participar en un festival que se realizará en México para ganar un subsidio y así patrocinar su nueva película.

A continuación, una entrevista DC a Camilo Caycedo Medina, estudiante DC y director de Arte.

¿De qué trata el cortometraje?

“2042”, como su nombre lo dice, es un cortometraje que expone un panorama dramático del año 2042. Trata sobre problemáticas actuales como el calentamiento global, la falta de recursos naturales, el hacinamiento y la guerra por la supervivencia. Dentro del panorama está el drama de Agustín, un padre que vive en medio de los escombros que dejó la pandemia. Alrededor de él y su hijo de 10 años está la falta de agua, comida y una ciudad caótica que colapsó. Sólo hay un punto en medio del caos donde quedan las últimas raciones de comida y agua, un lugar donde cuidan y educan a los últimos niños que quedan en la ciudad. A ellos los están preparando para construir un nuevo mundo.

¿Cuánta gente participó?

Más o menos participaron 60 personas, hay que destacar que el director de fotografía es Ernesto Lomeli, profesional mexicano que ejerce su carrera en Hollywood, él además de aportar su experiencia trajo una cámara de cine que se conoce en el mercado como RED ONE, esta cámara tiene una calidad promedio a la del formato profesional de 35mm. Gracias a esta cámara y al trabajo del equipo el cortometraje podrá participar en concursos de alta calidad.

¿En cuánto tiempo se filmó?

El trabajo de la pre-producción fue en tiempo record. Cuando Emiliano nos llamó él quería filmar en un mes, nosotros lo bajamos a la realidad y le pedimos más tiempo sin embargo él no cedió (es un kamikaze) ya que estaba perdiendo tiempo y dinero. Al final terminamos grabando un mes y medio después, ya que una locación causó muchos problemas, por cuestiones de protocolo y estado. Los días de rodaje fueron: el domingo 19 de abril, colegio La Salle (Florida, provincia de Bs. As.); el sábado 25 de abril, Antiguo hotel de inmigrantes/Museo nacional de la Inmigración. (Bs. As.) y el domingo 26 de abril, Cementerio de autos y escombros. (Villa Ballester, Provincia de Bs. As.).

¿Cómo fue que te vinculaste con el proyecto?

Bueno, en el proyecto también está Catalina Zedán (Chilena), alumna de la carrera de Escenografía, entramos al proyecto por un amigo de ella con el que antes habíamos trabajado como directores de Arte en un cortometraje que él produjo. Tomás fue el productor de “2042” y cuando Emiliano le preguntó por Dirección de Arte él nos recomendó.

¿Qué tuvieron que hacer?

Lo primero que hicimos fue un trabajo de lectura de guión con el Director, así entendíamos un poco lo que él quería con respecto al Arte. Luego hicimos un trabajo de investigación y documentación (miles de fotos) pensando un poco en el año 2042, vestuario, utilería, locaciones, maquillaje, color…

Lo bueno fue que tuvimos a dos asistentes que nos ayudaron mucho con el tema de los objetos, conseguirlos -y gratis- era un trabajo. Para el colegio de La salle tuvimos que hacer 14 metros cuadrados de texturas, en el cementerio de autos y escombros en un plano de 87 metros de largo y 30 de ancho recreamos una ciudad en ruinas, ya que en el plan de rodaje había un plano secuencia de 4 minutos, fuego, bombas y efectos especiales. Muy divertido!!!

¿Cómo lo armaron?

Al lado del cementerio de autos y escombros había un terreno plano terroso que tiene 87 metros por 3º de ancho, más o menos tres o cuatro cuadras. Le pedí a producción dos grúas y un monta carga, diseñé un plano y tomé todo tipo de escombros y chatarra. Fui acomodando objetos por el espacio de acuerdo con mi diseño, al final puse calderas por todo el lugar, las llené de nafta y prendí fuego para generar mucho humo, así el cuadro tomaba una sensación difuminada en la cámara, ya que detrás del terreno había mucha naturaleza y una de las condiciones con el director es que no podía haber ni una sola hoja en la imagen.

¿Cómo fue que decidiste estudiar Escenografía? y ¿Por qué viajaste a Buenos Aires para hacerlo?

Yo salí de un colegio especializado en medios de comunicación, al final de año siempre tenía que presentar un producto audiovisual y, como era en grupo, cada estudiante tomada su rol y yo siempre me fui por la parte plástica. Cuando salí del colegio entré a la Jorge Tadeo Lozano a estudiar Bellas Artes, ahí estuve dos semestres pero por complicaciones económicas tuve que dejar. Cuando los directores de mi colegio se enteraron, me ofrecieron trabajar en el colegio como docente en la vocacional de artes plásticas. A mis alumnos, que eran adolescentes de 15 años no les interesaba mucho la pintura, así que los encamine en la instalación. Ahí me di cuenta que lo que más me gustaba era generar espacios poéticos. Después de trabajar un año ahorré dinero y decidí venirme para Buenos Aires, ya que mis amigos del colegio con los que hacíamos los cortometrajes para el colegio estudiaban en la UP, ellos me comentaron que estaba la carrera de Escenografía, me pareció interesante especializarme en escenografía.

¿Sentís que lo estudiado en la UP te sirvió en los proyectos que emprendiste?

La verdad la UP me brindó muchas herramientas técnicas para poder realizar este trabajo, que no fue del todo fácil. Aparte tuve el apoyo de los docentes, que no tuvieron problema en responder mis dudas. Profesores como Juan Carlos Greco, Víctor del Pilla, y Norberto Laino, tienen mucha experiencia en Dirección de Arte, ellos me aconsejaron cómo organizar el equipo y el proyecto, también me pasaron datos de sitios donde podía conseguir materiales al por mayor, ya que el proyecto fue independiente y no contó con ningún auspicio, por lo tanto el presupuesto para arte fue precario. Hoy en día, los directores de arte o escenográfos tenemos que tener en cuenta que para empezar debemos participar en proyectos independientes y que estos proyectos por lo general no cuentan con dinero, el reto está en no dejar que lo económico afecte las ideas del equipo de arte.


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