Noticias de la Facultad de Diseño y Comunicación

“Creo que me hice un coreógrafo grupal porque me importa mucho lo que pasa en la sociedad”

Dijo el coreógrafo Mauricio Wainrot en la Facultad

Durante el segundo cuatrimestre 2009 se realizó la décima edición de los Seminarios de Autor Escena Creativa. Estos cursos conforman un espacio de capacitación y actualización donde los protagonistas y creadores presentan su producción. Entre ellos, Gabriela Prado y Mauricio Wainrot.

26/12/2009

“Creo que me hice un coreógrafo grupal porque me importa mucho lo que pasa en la sociedad”

El último seminario de este ciclo estuvo dedicado al tema de la coreografía: Creatividad en movimiento. Un acercamiento a la coreografía y sus creadores fue dictado por Gabriela Prado y Mauricio Wainrot. En una primera instancia, Gabriela Prado planteó que en su mirada como bailarina, lo que la apasiona es el espacio y por consiguiente cada vez que va a llevar adelante un proyecto en un espacio no convencional, lo estudia para poder incorporarlo al diseño coreográfico. Ejemplificó esta idea a partir de su creación Llueve que dirigió junto a Eugenia Estévez en 2006. “En Llueve, la idea motora de la obra era la intimidad, entonces Alicia Leloutre, la escenógrafa, propuso el concepto de fisgonear. Desde que se entraba a la sala nos interesaba que el espectador quedara inmerso en un universo. Esta obra la hemos investigado mucho durante un año y medio. Como estábamos en un espíritu post 2001 había mucha empatía con lo vacío. El sonido estaba detrás de la gente y era envolvente, se sentía que llovía”.

Ante la pregunta de uno de los asistentes acerca de cómo es ser al mismo tiempo coreógrafo e intérprete, Prado contestó: “Es muy difícil. Tengo que filmar todos los ensayos. En esta obra, con Eugenia nos co- dirigíamos”.

Luego habló de su visión de la danza: “Para mí se arma dramaturgia con el propio movimiento del cuerpo. La danza permite una significación abierta pero hay un relato”.

Se analizó luego el abordaje que realizó de Episodios-Llanos, 2005, una performance que realizó en el Centro de Experimentación del Teatro Colón. “En este trabajo partí de Kandinsky, del punto, la línea y las trayectorias. Éramos nueve bailarines e interactuábamos con proyecciones. Había un preámbulo, frases, actividades performáticas en el subsuelo del Colón y como era una producción del teatro contábamos con once proyectores. Por otra parte, Eli Sirlin utilizó la luz de un modo que acompañaba perfecto la idea estética, daba cuenta del movimiento. Yo no hago obras formales. En la danza está la posición formalista: el cuerpo y las formas que genera, al estilo Merce Cunningham, si bien a mí me interesa esto yo me focalizo más en las sensaciones. Creo que hay que buscar en el cuerpo todas las posibilidades de movimiento más allá de las escuelas de danza (Graham, Müller), en este momento estoy investigando sobre la técnica Alexander que no tiene que ver con la danza.”

Pasó a analizar su propuesta de Excusas para el dolor (TMSM: 2008) “Allí trabajo zonas diferentes en el espacio, la distancia entre los bailarines. Tenía esta idea espacial de tener un edificio, sacarle las paredes, para así poder ver escenas paralelas. Trabajé esta idea con Alicia Leloutre que estaba trabajando sobre estructuras de cajas y abordamos desde este lugar la escenografía para la sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Las paredes fueron de tela y se trabajó la idea de espacios llenos y vacíos de bailarines, a la vez que con transparencias y sombras, en este sentido fue fundamental el trabajo de iluminación que realizó Eli Sirlin. Pablo Bronzini realizó la música a partir de sonidos metálicos, llaves, picaportes, máquinas, por ejemplo la levantada del telón iba acompañada de un sonido de cortina de almacén. También ahí trabajé la idea de interpretación, de buscar un estado emocional. Si el cuerpo está involucrado en la acción el estado aparece igual. Siempre hay algo en todas mis puestas que tienen que ver con el paso del tiempo. En Casa (2007), la idea es que el movimiento no para, hay un espacio virtual envolvente alrededor de los espectadores y se trata de una intervención del espacio en donde lo estético juega en contrapunto”.

Mauricio Wainrot cerró el ciclo. Comenzó con el abordaje de su creación coreográfica 8 Estaciones (2009). Se trata de una suit en donde parte de las 4 estaciones de Vivaldi y otras 4 estaciones con música de Piazzola. “La primavera es abstracta, no cuento ninguna historia. Hay un diálogo entre lo porteño, la noche, lo melancólico de Piazzola y Vivaldi en donde aparece un estilo que tiene que ver con lo clásico aunque no se baile en punta. Cada estación tiene una atmósfera y crea una sensación diferente. ¿Cuál es el germen de la composición coreográfica? En este caso la música. Yo soy un coreógrafo que me gusta caminar sobre la música, puedo trabajar con bailarines que no tienen buena técnica pero nunca con bailarines que no son musicales. Me gusta trabajar dúos, grupales, no me gustan los solos, será porque no me gusta estar solo en la vida, creo que me hice un coreógrafo grupal porque me importa mucho lo que pasa en la sociedad”. Luego desarrolló su experiencia como coreógrafo de compañías internacionales: “Cuando uno va a una compañía y tenés que elegir, hay que tener el ojo bien entrenado. Ver cómo lo bailarines absorben el trabajo que yo improviso, yo soy muy físico y necesito sentir esas calidades con la música que estoy trabajando. La coreografía es como un juego. Cuando trabajo no pienso en mensajes, las obras las hago para mí y quiero que le gusten a los bailarines que la tienen que interpretar, el 50 por ciento lo hacen ellos”. Le dedicó parte de la charla a la problemática de la transposición del género literario a la danza: “Hay obras que vienen de un texto y es muy complejo hacer una transposición porque no contamos con la palabra. Yo trato de no escribir en los programas porque no quiero hacer ver al público algo que no puedo mostrar con movimientos. Cuando hice Un tranvía llamado deseo me basé en los personajes reales”. Se analizó luego la versión canadiense de Carmina Burana con música de Carl Orff. “Es una obra muy difícil que requiere de muy buenos bailarines con una excelente formación neo clásica. Todos los coreógrafos queremos tener una Consagración de la primavera. Mi versión la estrené en Cincinatti y luego la re-estrené en el Ballet Real de Bélgica. Hay un antes y un después de Consagración. Yo antes necesitaba meses para prepararme y anotaba todo en mi cuaderno y no hacía nada que no estuviera ahí. Monté el primer movimiento de esa manera pero cuando tuve que hacer el segundo, no tenía nada hecho, entonces improvisé con los bailarines y fue tanto mejor que nunca más hice una coreografía tan pensada”. Se visualizó entonces un fragmento de Medea que fue estrenada en el Teatro San Martín con música de Shostacovich. “La compañía del San Martín es mi bebé. En Medea se convocó a Maximiliano Guerra y hubo una buena química, yo no soy amigo de las compañías que invitan estrellas porque va en desmedro de los bailarines de la compañía. Si bien en mi compañía hay solistas, los mismos nacen de las necesidades del espectáculo. Medea tiene que ver con la Argentina como una mala madre, nuestro país nos mata y echa a la gente jóven.”


Categorías a las que pertenece esta nota:

Teatro y Espectáculos

Otras notas relacionadas:

“Aún teniendo dinero, es una actitud ideológica tratar de no generar un derroche ahí donde no se necesita”

“Creo que para escribir un guión es muy útil trabajar con otro, tener un alter ego”

“El actor es un especialista en relaciones humanas”

“Es importante explorar lo que cada personaje despierta en nosotros mismos como resonancias”

“Hay una coreografía permanente entre lo que pasa en vivo y lo que pasa en la pantalla”

“Lo importante es el ejercicio de tirar ideas hasta que, de repente, fluye”

Links sugeridos:

Minisitio Escena Creativa

Minisitio Escena Creativa

Prohibida la reproducción total o parcial de imágenes y textos. Términos y Condiciones