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“Hasta que uno va adquiriendo personalidad, uno se va basando en lo que admira”

Expresó el músico Ángel Mahler

El 7 y 14 de mayo Federico Mizrahi y Ángel Mahler hablaron sobre la relación entre música y espectáculo, dentro del marco de la onceaba edición de Escena Creativa.

2/7/2010

“Hasta que uno va adquiriendo personalidad, uno se va basando en lo que admira”

El seminario “Música y espectáculo” estuvo a cargo de Federico Mizrahi y Ángel Mahler. Comenzó Mizrahi haciendo un racconto de su inserción como músico de espectáculos. “Soy músico y el destino me llevó al teatro” Contó cómo comenzó con La pucha de Oscar Viale y dirección de Santiago Doria y luego trabajó con muchos directores como Manuel Iedvabni, Suarez Marzal, Betty Gambartes y la opereta de Dolina, Lo que me costó el amor de Laura, hasta Esquizopeña donde cada tema musical era un personaje de Fernando Peña. Su forma de abordar el trabajo musical en los espectáculos es vincularse con lo que los actores están diciendo y a partir de eso componer. “El músico tiene que estar siempre en los ensayos para que haya ida y vuelta, la diferencia con el cine es que te dan la escena hecha y sobre eso trabajás pero en el teatro, la música incidental no tiene que parecer que está, es el texto el que te va llevando, la música es un apoyo”

Ejemplificó luego con la versión de Hamlet de Shakespeare en versión de Manuel Iedvabni y con Chejov – Chejova que se trata de una obra muy poética: “si la obra es temática la música tiene que surgir de un motivo. Hay obras que la música las atraviesa, es indispensable y va muy unida al texto. Yo creo que la música y el texto son una sola cosa”. Dos participantes actores fueron invitados a leer un texto, interpretándolo, mientras Mizrahi los apoyaba musicalmente con su teclado, haciendo una práctica in situ de como texto y música se apoyaban mutuamente.

La segunda parte del seminario estuvo a cargo de Ángel Mahler, él se focalizó en la carrera de músico y en cómo se le va dando forma. “Hasta que uno va adquiriendo personalidad, uno se va basando en lo que admira, hasta que llega un momento donde uno es uno mismo”. Luego hizo un recorrido de sus inicios: “Cuando yo tenía 6 años quería ser director de orquesta, a los 20, entré en el musical, entonces no es casualidad que lo haya conocido a Cibrián, vamos a cumplir 30 años juntos y nos damos cuenta de que nos necesitamos mutuamente”. Especificó que en otros momentos estaba más atento a la crítica que a buscar su propia identidad hasta que se dio cuenta de que no podía juzgar quién era por lo que decían los demás. “Muchas veces re-escribo mis obras porque siento que pueden estar mejor”, dijo y agregó: “El lado para el que llevé el musical tiene que ver con mi infancia, con el mundo de la ópera, con Puccini y Rossini, con las óperas bufas. He tratado de hacer un mix entre la ópera, el musical y el rock. Esta mezcla hizo que fuera yo”.

Pasó a hablar de su trabajo con Pepe Cibrián: “Siempre formo la orquesta con gente que se involucre, hay que entender que el éxito tiene que ver con trabajar en grupo y hay que disfrutarlo”. Hizo hincapié en la necesidad de formar a los cantantes para que también sepan cómo decir un texto, para este fin muchas veces se iba al camarín 71 del Luna Park con una TV y un reproductor de video para mostrarle a los actores los grandes artistas y las mejores versiones de la historia, desde Pavarotti hasta El holandés errante de Wagner. Luego, uno debe trabajar en lo que lo conmueve. “Ser fiel a uno mismo te hace dormir tranquilo. Cuando uno más se compromete, es más autocrítico. No le tengo miedo a hacer las cosas con poco tiempo porque uno siempre sale adelante. Yo siempre me siento con la energía de los 20 para hacer las cosas, en el accionar, en las ganas de triunfar. Uno tiene que entender que somos olas, que suben y bajan y que en los momentos bajos no me tengo que caer, que estoy ahí y que ya voy a subir”.

En este momento, a los 50 está estudiando más que nunca: “La vocación tiene que ver con no claudicar con lo que uno desea. He encontrado que me falta tanto que no sé cuántas vidas voy a necesitar”. Respecto del musical en sí, habló de su expresividad y de la necesidad de gente que actúe, cante y baile. “Cuando tengo un cantante como Rodó, le pongo un lugar en la obra para que luzca su voz”. En las obras de título universal como Drácula lo que lleva adelante la propuesta es el enfoque dado que es un título muy conocido: “lo que decidimos con Pepe fue trabajar un espectro distinto que elige morirse antes que transformar a quien ama”. En el caso de Dorian Gray, estuvo muchos años con el proyecto y no era el momento, tuvo que esperar 20 años para poder llevarlo a cabo. “Cuando veo un trabajo terminado digo: ¡qué suerte que aposté a esto, me representa y me gusta!”.


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