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“La actuación es una profesión que se evapora”

Dijo la actriz Muriel Santa Ana

El 11 de junio Muriel Santa Ana y Enrique Pinti hablaron sobre “La actuación como profesión”, dentro del marco de la onceaba edición de Escena Creativa.

13/7/2010

“La actuación es una profesión que se evapora”

Al hablar de su profesión, Muriel Santa Ana dice que piensa en una red y no en una línea. “Yo me formé en la escuela de Agustín Alezzo. Entré a los 20 años, no tenía idea de quién era y él me ayudó. Es fundamental que una sepa de qué herramientas dispone y cuáles son las que le cuestan más. Luego pasé a Augusto Fernández y a Rubén Szuchmacher. Otro de mis grandes maestros fue Guillermo Angelelli que maneja la técnica de teatro antropológico que consiste en un entrenamiento muy físico”.

Eso en cuanto a la formación, luego habló de su trayectoria en teatro: “Yo empecé a hacer algo de teatro llamado off y la gran oportunidad me la dio Rubén Szuchmacher en Galileo Galilei de Brecht, en donde hice tres personajes en la Martín Coronado que tiene 1006 butacas. Luego hice La ópera de 3 centavos, también de Brecht, que dirigió Betty Gambartes donde hice a Lucy Brown y cantaba y ahí me vio Luis Brandoni y me dijo que tenía que hacer comedia en televisión. Yo no iba a la tele a buscar trabajo por timidez y por incapacidad. Entonces él me llevó a Polka y ahí hice de extraterrestre. En ese momento tuve la contundencia de lo profesional porque la TV no espera a nadie, el teatro te espera pero la tele no y me tenía que hacer profesional a los golpes, me movían como un paquete de yerba, tapaba a mis compañeros. Aprendí que uno puede hacer su trabajo bien en cualquier parte. Lo profesional tiene que ver con la búsqueda, con el interés. La actuación es una profesión que se evapora. Es la profesión más hermosa del mundo. Actuar es compartir algo, es no estar solo, es suspender todo, el tiempo y el espacio y vivir de acuerdo a las leyes que rigen ese momento artístico. La actuación es técnica. Sin técnica durás dos años”.

Ante la pregunta de uno de los asistentes de cómo prepara sus personajes y el tiempo que le lleva hacerlo, contestó que depende del personaje. “En tele trabajás con un apuntador. En Ciega a citas, yo grababa 27 escenas por día. Para ser actor, hay que saber leer, hay que entender lo que se dice. No importa si no decís la palabra justa, tenés que saber hablar y tener vocabulario. Cuando sos protagonista tenés, además que sostener un programa, a tus compañeros. En teatro no se puede cambiar el texto. Es muy difícil que un actor mejore el texto porque el autor se tomó el trabajo de escribirlo”. Una de las asistentes le pidió consejo de cómo hacer que el teatro se transforme en un medio de vida ante lo cual, Muriel le contestó “nunca subas a un escenario a comer, actuá”. Y contó su experiencia de haber trabajado 10 años como secretaria en una editorial paralelamente a su trabajo de actriz para poder mantenerse. Por otro lado recalcó que el trabajo del actor es muy irregular y que hay que lidiar con eso.

Respecto a la preparación de un personaje especificó que lo primero que tiene son imágenes y luego investiga de acuerdo a la propuesta. “Soy una actriz tímida, voy paso a paso, antes estudiaba mucho, ahora escucho más al director”. Respecto a la televisión marcó que es liviana que que uno está durante 9 o 10 meses, 12 horas por día trabajando y eso se transforma en la vida. “Hay algo que tiene que hacer el actor de televisión que es pasar la lente de la cámara que es muy fría. Yo la uso, cuando protagonizás, sabés que la cámara está a favor del protagonista, entonces hay cosas que la cámara las hace sola y no tenés que actuar. La cámara expresa. Yo trabajo con mucha conciencia de relajación, cuando estás cargada por dentro eso se nota”.

Luego se dedicó a hablar de lo que significa el teatro para ella: “Toda la gente de teatro está contenta. El teatro es como una esfera amparada donde vos podés disfrutar sobretodo en el proceso de ensayos. Si vos ponés algo te vuelve, el tema es qué tengo para dar porque esa victimización del genio incomprendido se tiene que terminar a los 20. Es un tema de fuerza, ganar un lugar no es para cualquiera y después hay que sostenerlo, si uno quiere. Yo veo esta profesión como una forma de vida y como una herramienta para ganar dinero. Yo siempre estoy empezando”.

Luego tomó la palabra Enrique Pinti quien dijo que él se había metido en esta profesión por la revista Radiolandia, porque le gustaban las luminarias y una de las cosas que más le asombró fue cuando llegó a Nuevo Teatro a los 17 años y se encontró con que el mejor actor del momento que era Héctor Alterio estaba cargando maderas. “Resulta que yo entré a esta profesión por el glamour y cuando llego veo al mejor actor serruchando y me freakeé, dije, ay, me confundí. Entonces Alterio me dijo que importantes eran los científicos, que nosotros hacemos una letra de otro y yo que era discutidor, le dije: es importante si lo es para uno. Sí, me contestó, pero eso es egocéntrico y luego me dí cuenta de que Alterio tenía razón. El actor no es un arquetipo, yo entré por el flash pero hay otros actores que son tímidos”.

Respecto a la formación, especificó que hubo extraordinarios actores que le enseñaron que no hace falta matar a nadie para hacer de asesino, lo importante es entender a personaje. “Cuando yo estudiaba con la memoria emotiva era muy joven y todavía no se me había muerto nadie y entonces ¿cómo hacía?” Uno tiene que hacer que la gente se emocione y tener un arsenal técnico “además cuando uno llora no se le entiende lo que díce”. Habló también de los géneros, que hay algunos despreciados como la comedia musical, el vaudeville y un actor tiene que saber cómo representar los distintos géneros, cómo abordar una tragedia, una obra de Shakespeare, o de la comedia dell´arte: “Toda la historia del teatro muestra un derrotero y si un actor quiere ser versátil tiene que estudiarla”.

“La profesión del actor es tan difícil de definir porque uno tiene que ser tantas cosas... Yo tuve mucha suerte porque tuve una formación integral – técnica y por otro lado teníamos la obligación en el Teatro Independiente de hacer todo en el escenario porque teníamos funciones y ahí aprendías cómo comportarte y debías manejar un repertorio muy variado desde Molière a Laferrere”, expresó. Esta dinámica de realizar funciones con un público exigente que pagaba su entrada los ponía en contacto con los riesgos de la profesión y la presión de los críticos.

Explicó a continuación: “Yo me dediqué al humor, cuando uno escribe, se dirige y actúa, se vuelve omnipotente y autosuficiente, por eso siempre pido hacer ficción, para buscar un equilibrio. Esta profesión no es como uno quiere, sino como uno puede o lo dejan. Si uno se dedica tiene que soportar los avatares del oficio. Es una profesión en donde se dejan jirones de piel. No hay que sobrevalorar nuestra profesión, es un trabajo muy engañoso, te trae como combo la fama que te excita el ego y te puede producir un desequilibrio”. Respecto del teatro, el cine y la tv dijo que “el teatro es realidad pura, tenés que estar bien todas las noches en cambio en la tv y el cine se repite y no sos dueño, no sabés cómo te tomaron, si te sacaron en montaje. Por eso yo soy teatrero a muerte, porque es pura realidad. Hay muchas razones para estudiar teatro. El grupo siempre te contiene y te hace tirar para adelante. Es mejor morirse frustrado de algo que uno quiere, que ser exitoso en una profesión que a uno no le gusta”, concluyó.


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