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Hacer ópera es un trabajo sucio

Dijo Marcelo Lombardero en un seminario de autor DC-UP

El cantante, régisseur y director de escena conversó en el ciclo Escena Creativa 2008, un espacio creado por la Facultad de Diseño y Comunicación de la UP, dirigido a estudiantes y profesionales del campo del teatro y del espectáculo.

12/1/2009

Hacer ópera es un trabajo sucio

Marcelo Lombardero indagó sobre los posibles tratamientos del tema musical en la puesta en escena de la ópera y la incorporación de las nuevas tecnologías, así como también sus implicancias artísticas. Comenzó diciendo que la ópera es un espectáculo difícil, "una ópera bien hecha es sublime, una mal hecha es ridícula. Hay que saber entonces que en la ópera el límite entre lo sublime y lo ridículo es muy delgado", y agregó: "Hay que terminar con el mito de la ópera: como en todo género, hay buenas y malas óperas, así como hay buenos y malos escritores." Especificó además que la ópera es un espectáculo perimido, ya no se componen óperas, lo más parecido que hay en la actualidad a un espectáculo de esas características es el cine, en él, el director combina distintos lenguajes que constituyen un todo.

Luego habló del rol del director de escena y los elementos que tiene que tener en cuenta para no cometer errores que puedan resultar fatales para la obra. "El director de escena es una persona que tiene que solucionar problemas. No es lo mismo una obra de cámara que una de gran orquesta, ni tampoco trabajar con o sin coro, con muchos personajes o con pocos. Todos esos elementos hay que tenerlos en cuenta para crear el espacio. Se trata de condicionamientos fundamentales para el escenógrafo, que no los debe perder de vista, porque algún descuido puede significar el fracaso de la obra." Entre estos condicionamientos, el más importante es el acústico. Al respecto, dio un consejo: "Para que la escenografía ayude acústicamente, siempre es bueno tener materiales que refracten el sonido como, por ejemplo, que el piso sea sólido para crear el efecto de caja."

Explicó que uno de los trabajos más difíciles que tiene un director de escena es el coro. “El coro, como decía Berloz, es un mal necesario”, además de ser un gran volumen de gente, que puede variar entre treinta y ciento veinte personas, es un grupo de individuos que se vuelve inmanejable por momentos. Por ese motivo, considera que "hacer ópera es un trabajo sucio. Hay que meterse en el fango, embarrarse, trabajar mucho en la casa para llegar al ensayo con todo armado, los desplazamientos, las actitudes, las acciones, todas estas cuestiones deben ser trabajadas con anterioridad para poder convencer a los integrantes del coro que lleven a cabo tu idea estética. Los ensayos suelen ser pocos y la gente llega cansada. El director de escena tiene que llegar a ser metodológico y algo autoritario para evitar la dispersión. No hay otra manera."

Recalcó que una de las partes más interesantes y poco trabajadas usualmente, donde el director de escena está habilitado para experimentar libremente es el recitativo, ese es un ámbito donde aplica algunas técnicas utilizadas en el teatro en prosa como el trabajo de mesa.

Finalmente, delimitó las distintas participaciones en el momento de armar el espectáculo. Contó que el director de escena tiene una tarea específica que, en determinado momento, culmina para pasar a otras manos. "En una primera instancia, el director de escena monta el espectáculo desde cero pero cuando se junta la orquesta y los cantantes, el dueño del espectáculo pasa a ser el director de orquesta. A partir de entonces, el director de escena ya no interfiere", explicó Lombardero.

En el segundo encuentro, Lombardero se abocó al trabajo sobre el uso de las nuevas tecnologías en el espectáculo operístico. Al ser el mismo, un espectáculo de amplio presupuesto, tiene las posibilidades de experimentar en el uso de nuevas tecnologías, innovando en el uso de materiales, formas y contenidos. En su caso particular, se abocó a la utilización de proyecciones en video y el recurso de la multimedia. En este sentido, historizó la aparición de las proyecciones a un momento de crisis en Broadway en los años 80 donde por razones presupuestarias se comenzaron a utilizar escenografías virtuales. Recalcó que en nuestro país, Jaime Kogan y su escenógrafo Tito Egurza fueron precursores en el uso de estas nuevas tecnologías en la puesta que realizaron en 1987 en el Teatro Colón y luego en el Luna Park de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagony de Bertold Brecht y Kurt Weill en donde armaron una escenografía virtual artesanalmente, dibujando, placa por placa, a mano. Esta experimentación significó un paso gigantesco. Sin embargo, en la actualidad, considera que utilizar la escenografía virtual en reemplazo de la escenografía tradicional solamente, proyectar un fondo, sería volver al telón del siglo VXIII lo cual no tiene mucho sustento artístico.

En su práctica profesional, que realiza junto a los escenógrafos Tito Egurza y a Diego Siliano, intenta crear un espacio escenográfico sin elementos corpóreos visibles, con el objetivo de crear magia dentro del escenario. Pero, recalcó que uno debe elegir este recurso solamente cuando la obra lo pide, por ejemplo, junto a su equipo creativo, ha elegido este camino en la puesta de Tristán e Isolda de modo de mover un espacio que de otra manera estaría estático. Finalizó los encuentros diciendo: “Creo que hay que alentar la experimentación con nuevos materiales, intentar, volver a probar, equivocarse, si no, el espectáculo estaría muerto”.

Marcelo Lombardero es cantante y director de escena egresado del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Como cantante participó en las temporadas oficiales ininterrumpidamente desde 1992. Además ha actuado en diversos escenarios de América latina y Europa. En 1997 Recibió el premio A.C.E. (Asociación de Críticos del Espectáculo) por su actuación masculina en espectáculo musical por la obra "Canciones de cabaret" y por su interpretación de "Il prigioniero de Dallapiccola" en el Teatro Colón; también el premio "Clarín a la música" como "mejor artista del año 2000". En el 2005 asumió el cargo de director artístico de la Opera de Cámara del Teatro Colón donde ha realizado la puesta en escena de la ópera "El emperador de la Atlántida" de Víktor Ullman, que le valió el premio "Teatros del Mundo" otorgado por la Universidad Nacional de Buenos Aires y el premio A.C.E.

Este Seminario de Autor, organizado por la Facultad de Diseño y Comunicación de la UP, conforma un espacio académico de capacitación y actualización. Los cursos permiten trabajar con casos y problemáticas concretas que surgen en el diseño de un espectáculo y analizar las estrategias que distintos realizadores han encontrado para llevar a cabo sus trabajos artísticos.


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